Everybody's hustling for a buck and a dime
I'll scratch your back and you'll knife mine.
¡Putisima madre, pinche suerte la mía! Por segunda vez en menos de dos años, esta noche fui arrollado por un vehículo automotor. Y al igual que en noviembre de 2008 (pareciera que fue hace taaaanto tiempo con todo lo que ha cambiado mi vida desde entonces...), salí sin un rasguño. Simplemente me levanté, el conductor se cercioró de no haberme provocado lesiones y cada quien continuó su camino. Ni un pinche puto hueso roto. ¡Chaaaale! Asi no me van a creer cuando narre la anécdota.
Sigo pregunténdome por qué la muerte me asecha, me cachondea pero nunca me atrapa. Ni para ser atropellado sirvo, me cae de madres. ¿No pueden atropellarme bien y hacerme puré, como debe de ser? ¿Es que nada puede acabar conmigo de una buena vez? Comienzo a creer que soy inmortal, y eso no me agrada nadita...
En fin, hoy no morí. Permaneceré en esta tierra algún tiempo más, y después de dos atropellamientos fallidos y con las desagradables consecuencias que ya expuse sobre el ahorcamiento, parece ser que tendré que recurrir al envenenamiento cuando quiera morir. Por el momento me marcho, estoy cansado y quiero dormir.
Pero no se preocupen, esta vez mi DS sobrevivió al golpe. Felicidades a Nintendo por fabricar consolas resistentes.