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jueves, 16 de septiembre de 2010

4.- The Big Geek Theory

Cuatro....


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Continuando con esto de las series televisivas geeks, tenemos el otro lado de la moneda: si bien los ñoños pubertos pueden ser tiernos dada su condición de desprotegidos y demás, un geek adulto es más bien patético: finalmente las cosas que hacen a un geek lo que es (cómics, videojuegos, anime, figuras de acción, juegos de cartas) son dirigidas a un público no mayor de 20 años. Que un sujeto de 25, 30 o incluso mayor tenga su repisa llena de figuras de super héroes y la mitad de su guardarropa se componga de disfraces es un poco disgusting y hará que además de raro, lo consideren inmaduro.

Desafortunadamente, a mis 24 años y con una carrera universitaria terminada, no puedo ya ser un tierno geek escolar sino un asqueroso e inmaduro nerdototote de la especie que acabo de describir. Afortunadamente, si The Life of Liz es la serie para los ñoños jóvenes, los ñoños patéticos también tenemos nuestra serie de televisión. Me refiero, oooooobviamente, a The Big Bang Theory.

Our whole universe was in a hot dense state...
Con tres años al aire y apunto de estrenarse la cuarta temporada, esta emisión no necesita ya de introducción alguna, pero para los incautos, les daré la breve sinopsis (qué diablos, hay gente que sigue escribiendo sobre Los Beatles y Star Wars): los protagonistas son un grupo de científicos (tres físicos con doctorado y un Maestro en Ingeniería) que pasan sus tardes libres jugando Halo, comiendo comida china y yendo a convenciones. Su vida social se limita a salidas a la tienda de cómics y los cyber-amigos que les deja jugar online.

¡Entonces, que llega Penny!

Penny, la vecina guapetona provoca que uno de ellos, Leonard Hofstadter se enamore perdidamente de ella como lo haría cualquier imbécil sin vida sexual a pesar de no compartir nada en común con ella. Sus intentos por conquistarla harán que por primera vez en su vida trate de llevar una vida normal, arrastrando irremediablemente a sus amigos nerds. Afortunadamente, su compañerode cuarto, Sheldon Cooper, es lo suficientemente antisocial para traerlos de regreso y mantener las cosas en equilibrio, ante el desazón de sus camaradas que ven con cierta fasinación el mundo normal al que Penny les permite accesar. Fin.

HIT DA BUTTON!

Básicamente ésa es la premisa del show. En general es un sitcom bastante convencional y la verdad es que Leonard y sus amigos son personajes un tanto planos debido a los estereotipos tan marcados que cada uno carga consigo: Leonard es el nerd promedio, Sheldon es el nerd orgulloso de su condición que carece de aptitudes sociales, Raj es el que no puede hablar con mujeres y Howard es el que reniega de su condición y alardea de ser un sujeto popular cuando no lo es. Predictable much? Definitivamente. Y sin embargo, como la sección amarilla, sí funciona, y funciona muy bien.

BAZZINGA!
Y es que por un lado, Sheldon se lleva de corbata a los demás personajes. Su egocentrismo es tan grande que es un completo insensible, sincero hasta la médula .y un excelente crítico y observador de lo absurda que puede ser la vida "normal". No obstante, no es una mala persona, simplemente está tan en su onda que no se da cuenta de que sus acciones pueden tener repercusiones en los demás. Es precisamente la interacción de Sheldon con el resto de la gente (principalmente con Penny dado el gran contraste) lo que hace que la dinámica de la serie sea fresca y divertida, hilarante incluso. Siendo francos, probablemente el programa no sería más que un insulto a los nerds de no ser por Sheldon.

¿O no? Pues por el otro lado, el segundo gran atractivo de The Big Bang Theory es su precisión ñoñezca: quienes escriben la serie realmente hacen su tarea y lo plasman de maneras que pueden ir de lo más sutil a lo descaradamente placenteras: en la sala del depa de Sheldon y Leonard siempre hay un pizarrón con algún teorema o ecuación científica, los cuales siempresiempresiempre son verdaderos. Los diálogos y costumbres de los personajes también son exactos con la vida real: Leonard y compañía van a la tienda de cómics los jueves (¿sí era los jueves? ¿o los miércoles? Ya se me olvidó XD), que en Estados Unidos es en verdad el día que salen a la venta las mentadas publicaciones; cuando están jugando, los efectos de sonido sí coinciden con los del juego que se supone están jugando (en lugar de ser reemplazados con sonidos exageradísimos sacados de juegos de hace 20 años como es costumbre en cine y televisión) y las conversaciones suelen incluir detalles que sólo un verdadero fan captaría (como la distinción que hace Leonard entre un enano y un elfo, o la discusión que Sheldon tiene con el sujeto de los cómics sobre quién merece ser el nuevo Batman basando sus argumentos en acciones específicas hechas por el personaje que cada uno apoya), lo cual para este grupo social es en definitiva un deleite muy sabroso. Hasta mi amargado mejor amigo celebra la serie por esta circunstancia.
Wardrobe malfunction?

Nerdvana
En cuanto a mí, pff. Tengo un poco de todos: soy inseguro como Leonard, insensible y sincero como Sheldon (y siempre en mi propio mundo además) y tímido casi al puntode la fobia, con las mujeres como Raj. Aunque Howard me recuerda más bien a mi amigo de la prepa Fernando, alias el Loko, por su exacerbada zorrez. Aparentemente, todos llevamos un nerd dentro. Y qué mejor que sacarlo a relucir mientras se ve esta divertida serie que es todo un nerdvana.

Por cierto, la canción del opening está bien buena, cortesía de los siempre bienvenidos Barenaked Ladies.

5.- Que viva la gente rara

Dije que las 200 entradas serian mi meta, ¿no? Bueno pues me faltan 5 entradas (contando ésta) para llegar a dicho número. Así que allá vamos.

COUNTDOWN!!

5....



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Como sea, para llenar espacio y que no digan que desperdicio entradas. La entrada countdown número 5 es sobre mi nuevo amor. Neta que sí le pongo casa. Me refiero a Liz Lee, la protagonista del reality show de MTV My Life as Liz. AMO ese programa.

A ver a ver a ver, ¿yo, que siempre he odiado a MTV, fan de un programa de esa cadena? ¿Y encima, un reality? ¿Estás bromeando, verdad Jonathan Vega? No. Estoy hablando en serio.

¡El mundo se va a acabar!

Antes de que el lector se me infarte, déjeme explicarles por qué soy fan de una emisión televisiva de este calibre y por supuesto, del por qué mi hormonosa reacción ante su estrella princpal.

Primero que nada, soy hombre y como tal siento atracción por las mujeres que considero bonitas. Es cuestión biológica y punto. Liz es a mi consideración, muy bonita, con todo y su enorme nariz y sus dientes chuecos (mi padre me ha hecho notar que tengo una extraña fijación por esas características).

Segundo, y como lo he demostrado infinidad de veces en este blog, soy un nerd. Juego videojuegos, "esculpo" estatuillas de plastilina, ocasionalmente voy a convenciones, entre otras cosas raras y en la escuela nunca tuve muchos amigos y los que tenía eran igualmente considerados raros, idiotas, feos... Ustedes captan la idea, ¿no? Bueno pues Liz, es una nerd. No puedo evitar sentirme identificado con ella (hace un año yo seguía en la escuela y aún en ese entonces fui tachado de nerdo), y la afinidad siempre es un factor importante en esto de la infatuación.

Tercero. Por alguna razón creo que soy una especie de semi-pederasta. No me gustan las niñas de 8 años, pero sí las de 15 a 20. No puedo evitarlo, y ni siquiera es mi culpa, una adolescente fue la culpable... o varias de ellas. El caso es que mi única perversión es una inevitable fijación en las adolescentes y post-adolescentes (afortunadamente ellas no me hacen caso -usualmente- de modo que en general soy inofensivo, antes de que se me acuse de pervertidor de menores). Y sí, adivinaron, Liz es una estudiante de high school y por ende, una adolescente.

¿NERD BONITA EN EDAD ADOLESCENTE ? ¡ME CASO CON ELLA!

Awwwwww!

...
...

Bien. De vuelta en el mundo racional, el programa, de verdad, no es malo. A diferencia de realities como Big Sucker o American Shitdoll, My Life as Liz no es sobre gente pendeja ni está basado en el morbo, mucho menos se trata de un programa de concursos. Simplemente es lo que su título indica: la vida de una persona. Liz es una estudiante que tiene que esforzarse para aprobar sus materias, lidiar con la gente que la molesta, conquistar al chico que le gusta y no la pela (el tipo debe ser un reverendo imbécil por no haberse fijado en alguien como ella desde el momento en que la conoció), etcétera, etcétera, etcétera. Como cualquier serie de televisión para adolescentes. La diferencia es que aquí es real.

Por supuesto que la presencia de cámaras es suficiente para que uno saque el actor que lleva dentro, pero considerando que es un programa de media hora por semana, no me parece que permita que las vidas de toda una escuela sean manipuladas; es decir, no van a alterar toooda la vida de un salón de clases entero para solo media hora en pantalla, no es buena inversión. Además la trama igual es improvisada. Tal vez los estudiantes enfaticen un poco sus personalidades o cosas así. Pero los problemas personales de Liz y su manada son cien por ciento puros. Una salida con los cuates, exámenes escolares, los esfuerzos de sus amigos por hacerla sentir bien, no pueden ser fingidos. Exagerados quizás, falsos, para nada.

Las situaciones son tan típicas que en algunos casos pudieran caer en lo intrascendente, pero eso es precisamente lo que hace que la serie parezca natural, dándole el toque de credibilidad que hace que uno realmente se sienta identificado con los personajes y experimente empatía (o repulsión) por ellos. Personalmente me siento identidicado con Sully, el más geek de todos pero quizás tambien el más autoconsciente y humorista (y quien siento que quiere con Liz en secreto XD), pero los cuatro nerdos que protagonizan la serie son igual de chidos.

Cierto que el programa no es perfecto, ni Liz es la heroína underdog que aparenta, pues también hay que reconocer que la muchacha es bastante rencorosa y parte de la premisa del programa es de hecho su afán por humillar a Cori, la chica guapa de la escuela (yo digo que Liz está mil veces mejor, pero en fin) y demostrar que es mejor que ella y a veces creo que los productores podrían invertir más tiempo en otros aspectos de su vida que ése; supongo que todos los héroes necesitan un némesis y toda serie de televisión necesita drama, así que entiendo el por qué del énfasis en dicho antagonismo. Además todos tenemos un insecto al que odiamos irracionalmente y con el que sin importar qué tan buena gente seamos, nos hace sacar lo peor de nosotros.

De cualquier modo, tener un protagonista imperfecto hace que la idea sea más realista, o al menos para mí; yo disfruto más al perturbado Hal Jordan que al pulcro y angelical Clark Kent (ya que andamos en cosas geekies). Además como yo, y a diferencia de la gran mayoría de ñoños (tanto los que conzoco en la vida real como los que protagonizan cuentos, películas, etc.), Liz está orgullosa de su nerdez masiva, lo cual le da puntos extra (¡¡les juro que si la secuestro y le hago un hijo!!). Como dice una amiga mía, ¡que viva la gente rara!

Sea como sea, entre que si el show es natural o no, el programa tiene una especie de encanto que puede atrapar a cualquier persona que tenga media hora de tiempo libre. Si la tienen, no duden en ver este programa los domingos a las... no recuerdo a qué hora es, pero sale en las noches. Échenle un ojo, pero no los dos, que yo la vi primero y como dijo Michael Jackson, the girl is mine.

miércoles, 7 de julio de 2010

La comedia del año

¡Pero qué buena pelicula... pero qué mala pelicula!

Ésa es mi opinión del filme The Twilight Saga: Eclipse. Me explico: el recientemente difunto Carlos Monsiváis alguna vez dijo que los mejores actores del mundo son los mexicanos. No los actores de cine y ni siquiera los que provienen del teatro, sino los que dedican sus carreras enteras a las telenovelas. Y es que se necesita muuucho talento actoral para no partirse de la risa a media escena ante los papeles tan estúpidos que dichos actores deben interpretar, algo que no cualquiera podría soportar frente a los babosos culebrones que Televisa y Teve Azteca nos recetan desde que el tiempo es tiempo y la tele es la tele.

Lo mismo sucede con esta película. Es tan pero tan pendeja que me sorprende que el reparto de la producción haya conseguido concluir el rodaje a tiempo en vez de pasar la mitad del tiempo haciendo mofa de sus propios papeles. Y que conste que no lo digo yo: el propio protagonista Robert Pattinson (en una actitud tan cínica que hasta lo envidio aunque al mismo tiempo me cague por petulante) ha confesado en más de una vez que aborrece la franquicia y más todavía a su personaje Edward Cullen y que sólo audicionó para el papel por el dinero que la serie le dejaría y para tener una oportunidad de tirarse a la muy tirable Kristen Stewart, oportunidad que aparentemente sí aprovechó el muy condenado.

Por otro lado, yo como espectador puedo decir que recomiendo ampliamente la película: pasé la mitad de mi tiempo en la sala riendo como escuincle, algo que pocas veces hago desde que me volví un adulto pretencioso.

Conozco por ahí un par de fans que defienden su placer culpable con argumentos como "es que la adaptación es mala, pero la historia de los libros es buena". A esas personas, con todo respeto, puedo decirles: ....no, mejor no les digo nada, sonaría muy feo XDD Y es que nel pastel, mis webos son una mala adaptación. Cierto que las actuaciones son narmy* y lo que quieran, pero no me pueden decir que la culpa la tiene la adaptación, porque a menos que la adaptación del guión sea tan fiel como en I, RobotÆeon Flux (lo cual no es el caso), incluso yéndonos a la historia original, la premisa es una mamadototota y los libros son igual de malos.

Uno de los argumentos que más he leído y escuchado es el de "Stewart no sabe actuar, arruinó el papel de Bella". ¿¡Qué!? ¿Ignoran estas personas que la actriz fue aclamada por su papel en El Fantasma de la Ópera? No es la interpretación, Bella misma es así: la muchacha no es más que una niña idiota y francamente sin personalidad aparente más allá de "ZOMG estoy obsesionada con Ed Cullen y me lo quiero tirar!!1"; decir pues que Kristen no le pone sentimiento al personaje y lo hace muy plano y sin chiste es como quejarse de preparar un jugo de zanahoria y quejarse por que sabe mucho a zanahoria. No lo niéguen, Isabella Swan -el personaje- es más plano que una hoja de papel. Vamos, es mas plano que las nalgas de Anahí, y en ese sentido, la interpretación desganada de Kristen Stewart es francamente magistral -y sobre todo, bastante fiel- al interpretar al personaje TAL CUAL ES. Aunque les duela, Twilight-fans.

Y ni qué decir de los otros dos protagonistas: Edward es un galanazo que ama TAAAANTO a Bella que está dispuesto a renunciar a ella por su bien y declinar en favor de su rival de amores... pero al menor indicio de peligro se convierte ya no digamos en un novio celoso, sino en un guardian posesivo que no deja ni respirar a la pobre chava (no que a ella le moleste, claro está...). Genial, hablando de incongruencias... Y lo peor es que uno de esos momentos es precisamente un punto clave en la historia de esta película en particular. En cuanto a Jacob, admito que el personaje es mucho más simpático y tolerable, quizás el único rescatable, pero tampoco se salva de tener sus momentos, y es que su terquedad de "Yo sé que tú me amas pero no te has dado cuenta" es ciertamente más creíble, pero después de un rato llega a hartar, perdiendo su calidad de ser "el tierno" de la historia y rompiendo con el único encanto no involuntario de la trama.

No en balde es excesivamente popular la opinión de que Twilight (la serie completa, no sólo la tercer entrega) debió quedarse en el terreno del fanfiction y no salir de ahí jamás. Pongámoslo así: yo conozco a por lo menos dos personas que escriben fanfic mil veces mejor que la Meyer.

Pero insisto, no tiene que ser tan malo. Cierto que pasar tres o cuatro dias leyendo cada libro (que son unas cosototototas, aunque bien dicen que si no fuera por tanta prosa melcochosa los libros no medirían más de 50 cuartillas cada uno) es demasiado y no vale la pena, pero tenerlo todo picadito y a la boca en una peli de menos de dos horas ayuda mucho y al no necesitar hacer esfuerzo alguno, la experiencia es mucho más atractiva, y todos estos defectos en conjunto hacen de la versión cinematográfica algo divertido, en contraste con la carga que es su lectura.

Es más, se los juro por la virgencita santa que cuando Jacob y Edward se pelean por cuidar a Bella estuvo priceless: los tres se encuentran en lo alto de una fría montaña y es hora de que Bella duerma su siesta, pero la temperatura es tan baja que la damisela corre riesgo de hipotermia. Ambos pretendientes se ofrecen a dormir con ella para darle calor... excepto que Edward, siendo un no-vivo-no-muerto, carece de calor corporal, por lo que su ofrecimiento resulta un tanto insulso (mas bien fue un intento de alejar a Jake), lo cual Jacob pone en evidencia de manera MEMORABLE:

"I'm hotter than you!" (cabe señalar que el actor que lo interpreta posee un abdomen de lavadero que Pattinsonso ni en sueños tendrá jamás, razón por la cual se ha vuelto muy popular entre las niñas hetero y los homosexuales cachond@s)

En ese momento prorrumpí en la carcajada mas estruendosa que he emitido en mucho tiempo, probablemente todas las fans presentes desearon matarme en aquel preciso instante, pero cómo no reirse ante un juego de palabras tan obvio y encima tan cómico en una escena que se supone era dramática (imagino que el doble sentido era en efecto, deliberado, pero debió ser más sutil para que realmente funcionara narrativamente). Sigo riéndome nada más de acordarme.

Mi propia hermana (no me refiero a mi twisted sister, sino a la biológica, quien me acompañó a ver la cinta), que es fan de las historias de amor y esas cosas, estaba como yo, riendo una y otra vez. Reconozco que a veces la trama se vuelve lenta, pero igual vale la pena tolerar el via crucis por un poco (o un mucho) de humor involuntario.

En pocas palabras, si desean una buena narración sobre vampiros, mejor vean la serie True Blood o hasta unos colmillos de plástico y una capa barata son más creíbles, pero si lo que buscan es diversión (a eso va uno al cine, ¿a que no?) y poseen un poquito de humor, les aseguro que pasarán un buen rato con este churro de la literatura universal. Personalmente, tuve un maravilloso cumpleaños gracias al filme. Además, el boleto es gratis, pues una marca de cereal los regala (otherwise ni de chiste habría pagado por ver eso), ¿y quién no se muere por su cereal?

Dramático, ¿no? ¡Nunca confíes en la publicidad!



*Para quienes no sigan el vínculo: "narm" se refiere al humor involuntario en una escena originalmente dramática, ya sea por una mala historia, una interpretación deficiente, o ambas. El término proviene del programa Six Feet Under, en el que en un capítulo un personaje sufre una embolia y en un momento supuestamente dramático, no puede decir "numb arm" (brazo entumecido) y termina pronunciando "n'arm", pero la escena fue mal ejecutada y terminó siendo graciosa para el público.

jueves, 3 de junio de 2010

CHAOS AND CREATION IN MEXICO CITY.... 1

… Y como la navidad, lo esperamos tanto tiempo y se fue en un instante; lamentablemente, a diferencia de la navidad, este evento no se repetirá cada año…

A principios de abril la noticia corrió como pólvora por todos los medios de comunicación: Paul McCartney, Macca, Sir Paul, Su Majestad, el ex Beatle, regresaba a México después de ocho largos años de haber pisado tierra azteca.

Con sólo una fecha anunciada, las entradas para el evento serían una mina de oro por la que todos competirían con uñas y dientes, sin ser la excepción quienes esto escriben, una vez que pasó su orgasmo al recibir la noticia.

El objetivo para The retro girl y Juanito Banana fue tratar de conseguir desesperadamente una tarjeta de cierto banco que al parecer, les proporciona a sus clientes la sensación de sentirse los más chingones y poder conseguir entradas antes que todos los demás.

Como pudieron, estas dos personitas consiguieron su lugar, pero codiciosas como toda la humanidad, no se hallaron conformes con los lugares que el destino les asignó. Cuando semanas después un segundo concierto se confirmó, una vez más, los hermanos banana unieron sus fuerzas para hacer la diferencia entre un lugar y el lugar. Tal aventura ya está documentada y como allí se dijo, la misión fue cumplida exitosamente.

Todo estaba listo, no cabía la menor duda. Ya era un hecho: Macca respiraría el mismo aire que ellos y compartiría casi tres horas con su público mexicano. Foro Sol… ¡ahí te va la beatlemanía!

Segundas partes siempre son buenas



No hay plazo que no se cumpla y finalmente, llegó el 27 de mayo. Las 9 de la noche dieron en el reloj y sesenta mil almas clamaban la aparición del ex Beatle. Una vez que el músico salió a escena, el pueblo mexicano pudo dar rienda suelta a sus sentimientos y desahogar lo que se tenía guardado durante los últimos ocho años. Se vivió llanto, risas, gritos y éxtasis en una noche excepcional.

Ya con cuerpo y mente liberados, los hermanos se reunieron al día siguiente para compartir la velada del día 28, la “segunda parte” de la visita de McCartney, y por ello es que será ésta la que en conjunto se documentará en las siguientes líneas, haciendo referencia a ciertos momentos del primer concierto.



El largo y sinuoso camino al Foro Sol

28 de mayo. 5:45 pm.

Juanito Banana salía de casa de su abuela en el Centro Histórico rumbo al metro Taxqueña.

28 de mayo. 6:00 pm.

The retro girl se preparaba para verse a las 6:30 en punto con su bro.

Portando sus respectivos boletos, los dos hermanos acortaron distancias hasta que finalmente se encontraron en la terminal del tren. Él con su playera de la bandera del Reino Unido, ella ataviada con una chamarra negra que desplegaba el nombre de su amado Paul McCartney.

Juntos tomaron el metro rumbo a Chabacano, donde trasbordarían en dirección Pantitlán, siendo la estación Ciudad Deportiva donde abandonarían dicho transporte. Podríamos decir que el trayecto fue tranquilo y sin contratiempos, pero no fue así.

…Y no fue así porque al idiota de Juanito en su excitación, se le ocurrió pavonearse sobre el concierto al que iría con su sis, boleto en mano. EN LA MANO. Un sujeto de mirada turbia los observaba fijando sus ojos en el pedazo de papel que él sostenía tan despreocupadamente. La hermana, más despierta, notó que algo podría salir mal y prefirió guardar silencio y evitar llamar la atención. Con una actitud fría trató de indicar su plan a Juanito, pero el pobre se encontraba taaaaan emocionado que no se dio cuenta; en lugar de ello, se mostró sorprendido ante la aparente falta de emoción de la chica retro, considerando que iba a ver al amor de su vida por segunda ocasión. En vivo y a todo color.

Al transbordar rumbo a Pantitlán, The retro girl le dio un zape a su bro. Ante la mirada extrañada de éste, ella simplemente le dijo:

“Nos pudieron haber quitado los boletos!!! NO SE TE OCURRA VOLVER A HACER ESO!!!” (Léase con tono de madre enojada porque el chamaco hizo una travesura)

Ya sanos y salvos rumbo al Foro, no faltaron las miradas curiosas de los pasajeros e incluso se hicieron escuchar comentarios como: “éstos dos van pa’l concierto del paul”.

Finalmente los dos hermanos llegaron a su destino y en cuanto salieron de la estación y caminaron rumbo al recinto las olas de personas que portaban prendas alusivas al evento los arrastraron con la marea beatle.

Como en todo mar, hubo rocas que de cuando en cuando obstruían el libre fluir del oleaje. Estas rocas se llaman revendedores; sus gritos de “¿te sobranboletostefaltan boletos?“ invadían el aire. Y la marea se estrellaba contra estas rocas una y otra vez.

Recordando pasadas desventuras, Juanito sintió desde su corazón enormes deseos de partirles todo lo que se llama madre, si es que la tenían, por supuesto. La propia retro girl respondió uno de sus llamados con un portentoso “¿te sobra madre, te falta madre?”

Y los encarguitos no faltaron. Resulta que a la chica retro horas antes su mami le había dado toda una lista de souvenirs que tendría que llevar a la casa, como si de una exploración se tratase. Tons la pobre chica quiso conseguir “el botín” antes de posar sus petacas en el asiento del Foro Sol.

“Es que lo que me encargaron lo venden del otro lado” le dijo retro a Juanito, quien con cara de resignación no tuvo más remedio que acompañar a su sis a darle tooooda la vuelta al Foro para salir por Río Churubusco. Lo difícil no sería la caminata, sino CRUZAR Río Churubusco, que ante sus ojos realmente era un río de aguas peligrosas que pasaban a toda velocidad.

“¿Qué tiene de difícil cruzar una avenida, sis?”, le dijo el hombre plátano a la niña retro.

“Mira los autos, nos pueden atropellar”

Juan miró los autos, pensando “he visto cosas peores”. Incitó a su hermana a cruzar la calle “a la buena de dios”, mas ella no paró de titubear. “¡Ni madres!”, se le oía decir. Obtuvo por respuesta un “No seas marica”.

Luego de pensarlo por un largo rato (en realidad un par de minutos, pero estos se pasaron como una eternidad), le tomó la palabra al loco que la acompañaba. Total, él se colocó del lado del que provenían los autos, si le pegaban a alguien sería a él.

Armándose de valor y todos los huevos de los que biológicamente carece, corrió detrás de su hermano, emitiendo gritos de histeria de cuando en cuando mientras el otro trataba de no distraerse y morir de risa al escuchar los chillidos que venían de detrás suyo.

Y como la gallina, llegaron al otro lado. Uno muerto de risa, la otra muerta de miedo.

“Qué divertido”, dijo él.

“¡Divertido ni madres!” respondió ella.

Una vez en tierra santa (o sea, los puestitos del otro lado de Río Churubusco) retro comenzó a comprar los recuerditos (bastante caros, por cierto. Los vendedores hicieron su agosto).

Ya con la mercancía debidamente pagada, los hermanos se formaron en la laaaaaaarga fila que daba acceso al puentecito que los llevaría, ahora sí, al interior del Foro Sol.
 
Luego de la inspección y de validar los tickets to ride, por fin estaban dentro del recinto que se convirtió, por dos noches, en el Palacio de Su Majestad, Sir Paul (¡mi vidaaaaaaa!).

Se tomaron fotos, se morían de los nervios, Juanito pasó a verter líquidos innecesarios al baño, retro gozaba con la visión de miles de fans que al parecer estaban igual o más locos que ella.


28 de mayo. 8:45 pm.

The banana brothers ya tenían las petacas bien puestas sobre sus asientos, atendiendo el “preludio” al concierto, consistente en imágenes de The Beatles, los 60’s y algunas fotos personales de Macca, todo acompañado de unos muy buenos remixes de canciones del Sir.

Incluso, cual Walter Mercado, trataron de predecir qué canciones habría de interpretar el viejito (“adodado” añadiría retro girl).

Ayudándose de unos binoculares, los hermanos pretendían obtener videos “decentes” del espectáculo y compartirlos con ustedes, queridos lectores.
28 de mayo. 9:15 pm.

El momento llegó… las luces se apagaron y la música cesó. Los gritos de la multitud llenaron el aire… “Paul! Paul! Paul!”….

Y en eso… se iluminó el escenario.

Sir Paul apareció por segunda y última vez ante su público.

Que comience el show.

CHAOS AND CREATION IN MEXICO CITY.... 2

Goodnight Tonight

Sin que los alaridos (porque esos no eran gritos, eran alaridos) del público callasen, cinco hombres aparecieron en la tarima sobre la cual previamente se habían colocado los instrumentos de los que saldrían las notas que esa noche nos mantendrían al borde de nuestros asientos de cemento. ¡Mentira! No eran cinco hombres, era un niño acompañado de cuatro adultos. Porque uno de ellos se comportó como un niño, quien miraba encantado las luces de los asistentes como el pequeño que se emociona cuando por primera vez se enciende un árbol de navidad.

Y lo primero que este niño hizo fue tocar “Venus and Mars” en conjunto con “Rock Show” para animar a la ya de por sí inspirada multitud.

La siguiente canción que retumbó en el ambiente fue “Jet”, acompañada de los “JET! Uu uu uu uu!” del público mexicano, quien mostraba una cálida reacción a cada nota, cada frase, cada expresión proveniente de la banda y del niño en particular.



La nostalgia por los Fab Four se hizo presente por vez primera con “All my loving”, haciendo brotar lágrimas entre los mexicanos. Imaginen a Juanito brinque y brinque como loco mientras retro chillaba cantándole a SU Paul. Una escena bizarra, verdaderamente. Y se repetiría innumerables ocasiones, advertencia para el lector XD

¿Alguna vez se han subido a una montaña rusa? ¿Han sentido esa sensación de estar hasta arriba y de pronto, de chingadazo, caer en picada y relajarte cuando ya estás abajo? Pues eso sucedió en ese preciso instante: sin dar tiempo de tomar aire, toda la energía de All my loving se transformó en una sensación más bien relajante y quizás un tanto melancólica cuando Macca y los suyos entonaron “Letting go” para después volver a subir con “Drive My Car”, la primera sorpresa de la noche. En el primer concierto interpretó “Got to get you into my life”.

Momentos después The retro girl no pudo evitar sentirse un tanto decepcionada de que no hubieran difundido días antes las canciones “menos conocidas” de Paul. En “Highway”, aunque no fue tan notable, sí se sintió un cambio en el ambiente. Varias personas se quedaron calladas y muchos incluso preguntaron: “¿Cuál es ésa?”.

Es más, se sentaron en sus asientos y miraron con cierto asombro a The retro girl y Juan Banana que seguían de pie (aunque JB tampoco se la sabía).

La multitud volvió a ponerse de pie con “Let me roll it”, canción que Macca fusionó con un cóver bastante decente de “Foxy Lady”, del gran Hendrix, quien seguramente sonrió desde allá arriba (o abajo XD) mirando a su contemporáneo interpretar las notas de manera precisa, calentando todavía más el ambiente. Hay que reconocer que Brian Ray es un genial guitarrista y prácticamente esencial en el sonido de Paul.

Aunque The retro girl se muere de ganas porque Paul se la lleve a la puerta de su casa (y de paso de su recámara), tuvo que conformarse con cantar “lead me to your door” durante “The Long and Winding Road” y mientras ella babeaba, el resto de la gente no cantaba mal las rancheras en cuanto a liberación de fluidos corporales: todos lloraban. Y cómo no hacerlo ante inconmensurable canción. Sin duda alguna el primer momento alto de la noche.


Lamentablemente, los fans wannabe volvieron a sentarse cuando Paul entonó la siguiente pieza: “One Hundred and eighty five”, pero nuestros dos protagonistas, estoicos como sólo ellos, se mantuvieron de pie coreando a Paul y los suyos. Excelente canción.

“That thing you do with the lights!”

Siguiendo con la reseña del apoteótico evento, la siguiente melodía fue “Let ‘em in”. Momento cumbre, momento clave no solamente de esa noche, sino también de la anterior.

Los que estuvieron ahí saben precisamente qué fue lo que sucedió en ese instante mágico… las luces de miles de encendedores y celulares parpadearon al ritmo de la música.

Lo que sorprendió a The retro girl fue que ese acto era totalmente espontáneo, como si todos en aquel lugar se hubieran puesto de acuerdo mentalmente para asegurarse de que Paulie se llevara un recuerdo indeleble de “los chilangous”. Y lo que frustró a Juanito Banana fue su incapacidad para silbar, lo cual lo limitó a tararear los famosísimos silbiditos de la rola; por lo demás, la disfrutó tanto como su hermana.

“Esta canción la escribí para mi esposa Linda, y esta noche es para todos los enamorados” fue lo que dijo Macca, visiblemente conmovido, al presentar la rola “My love”.

Como anécdota Juanito sintió nostalgia por amores pasados y ya quería chillar (no lo hizo porque la noche anterior le fue suficiente), mientras que la chica retro sí chilló (¡ah, que llorona nos salió!) y al mismo tiempo la cantaba para una persona en particular: para la misma persona que la estaba interpretando. “My love does it… good… oh oh oh oh”
“Shine a light” es el nombre de un documental que hace poco filmó Martin Scorsese (“que insistimos es idéntico al viejito de UP” dicen los hermanos banana). Pero para los mexicanos “Shine a light” significó otra cosa muy distinta. Es el título (y en realidad, la letra también) de una canción que Paul, demostrando su cariño por nuestro país, cantó de manera improvisada a su gente, para mostrar su sorpresa ante el espectáculo luminoso de la canción anterior. “Like no one else in todo el mundo!!! Only in Mexico” se le oyó decir. La conclusión es evidente: McCartney jamás lo olvidará.


Entonces, señoras y señores… Juanito Banana tuvo el orgasmo de su vida (decir “orgasmo” se queda corto, pero la Real Academia Española no ha inventado una palabra a la altura de lo que en ese momento sintió) cuando repentinamente Paul tomó su guitarra acústica y comenzó a tocar unas notas con un ligero toque country. “¡¡No mames, no mames!! ¡¡NO MAMEEEEEES!!” comenzó a gritar el hombre plátano cuando Paul cantó “I’ve just seen a face”. A la fecha no se ha repuesto de ese impacto, el pobre tiene obsesión por esa canción, y siendo una pieza relativamente menor y que no fue interpretada la noche anterior, no esperó escuchar. Risas, lágrimas y gritos lo invadieron durante dos minutos durante los cuales no paró de cantar, en completo estado de éxtasis.

Todo esto ocurría ante la mirada divertida de la chica retro, quien observaba a su hermano con una expresión compasiva. Es decir… ¿cómo reaccionas cuando ves a alguien teniendo orgasmos múltiples, como los que tuvo Banana? Y ella que creía que sólo las mujeres los podían tener… (tras leer esto, Juanito acaba de sonrojarse como hace mucho tiempo no lo hacía XD)


Continuando la nostalgia beatle, Paul se echó otra de sus grandes románticas: “And I love her”. Los músicos ambulantes de la Línea 3 del metro debieron haber estado presentes para saber cómo se debe de tocar esa canción. El Sir nos dio una lección de dulzura; probablemente mucha gente lloró aquí. Banana estuvo a punto de, pero retro se abstuvo. “Sólo me conmovió”, declararía después.

Aunque retro guarda la ilusión de que en realidad se la cantó a ella XD

“Blackbird” fue un tema en el cual “el adodado” (nota: sólo uno de los autores sostiene esta opinión) mostró que no se necesita más que una guitarra acústica, una voz relativamente estable, una luna y un árbol seco como escenografía para derretir a los fans.


Y en eso… ¡retro chilló de nuevo! Pero la rola en cuestión lo justificaba. Se trató nada más y nada menos que de “Here today”, canción escrita para John Lennon.

Al grito de “JOHN! JOHN! JOHN!” los asistentes le dieron entrada a Paul, quien interpretó maravillosamente la pieza.

Digamos que la canción mueve mucho a la chica retro (sentimentalmente hablando) y no pudo evitar pensar qué hubiera dicho Lennon de haber estado ahí:

“Ya Paul, tócate una movida, ¡carajo!”

En fin, será uno de esos misterios sin resolver.

Respecto a su bro, quien siempre ha considerado que esa rola es medio cursi, aprovechó el momento para tranquilizarse por fin. Se quedó quietecito cantando por respeto a John y nada más. Con sus sentidos de vuelta, pudo apreciar a su sis y pensar “¡Mierda, sí lloró!”. Probablemente para él eso fue más sorpresivo que la canción en sí.

Luego Paul puso a bailar a todos literalmente: “Dance Tonight” sonó en su mandolina que Juan Banana tanto envidia. Unos aplaudían, otros zapateaban y unos despistados sólo miraban. La canción, intrascendente tal vez, es ciertamente de lo más divertida.

“HO! HEY HOO!” coreó alegremente toda alma presente cuando Macca interpretó “Mrs. Vandebilt”, otro clásico de su trayectoria post-beatle. La rola es una maravilla que puso a cantar a todos, incluso niñitos pequeños gritaban con todas sus fuerzas el complicado coro.


Al finalizar esa canción, Juanito y retro huyeron de sus lugares hasta colocarse justo en la barda que separaba su sección de la siguiente. Con esto lograron dos cosas: una, ver más de cerca a Macca y la otra, provocar las quejas de un molesto señor que les indicó que se quitaran porque no lo dejaban ver.

Afortunadamente no hubo heridos, the banana bros se hicieron pa’ allá y el señor pudo ver bien y bonito.

“Eleanor Rigby” fue la siguiente canción que inundó el recinto con su característica melodía. Qué más se puede decir de esta rola, todo un clásico dentro del universo musical beatlero y una de las favoritas del público.

Si a John ya le tocó homenaje, ¿por qué no también a George? Amigos caídos son amigos caídos y aunque Sir Paul jamás se dignó en escribirle una canción al mal llamado beatle callado, por lo menos se tomó la muy agradable molestia de incluir en su repertorio en vivo la clásica harrisoniana “Something” (personalmente, JB prefiere eso a que le escriba una mala canción), que por cierto, le sale muy bien, con su introducción al ukulele (tan amado instrumento de Georgie). Banana no pudo evitar derramar sus lagrimitas cuando vio las fotos de Harrison mostradas durante la bella canción que alguna vez escribiera su beatle favorito.


A The retro girl le parece que “Sing the changes” la escribió Su Majestad Paul a Obama. Y eso le parece porque cada vez que Macca canta esa rola, pone una imagen de su presidente de confianza en el fondo.

En fin, sea esto cierto o no, la canción en cuestión es un rolón. Pésele a quien la pese, incluso a aquellos que durante el concierto cerraron sus boquitas porque no sabían la letra (“¿Pos qué pasó fans?” preguntarían los banana bros.)

Siguió la ya clásica de clásicas “Band on the run” y los primeros acordes arrancaron gritos de la garganta de la retro y su bro. Todo el Foro Sol se unió en un canto colectivo para la “banda que tan desesperadamente huía”. Vocalmente puede ser una de las canciones más demandantes para un anciano de casi 68 años pero gracias a su huidiza banda pudo librarla (y a que la verdad, todavía le alcanza la voz en algunas partes)

“Tin tin tin tin tin tin tin” es un riff de piano divertido a más no poder que da inicio a una canción igualmente divertida sobre una pareja feliz. Dicha felicidad fue contagiada a los asistentes cuando la Band on the Run (Paul realmente debería ponerle así a su banda) ejecutó “Ob-la-di, Ob-la-da”. Aquí cabe destacar algo muy divertido, pues sis y bro interpretaron por sí mismos a los Beatles: retro girl cantó las partes de Paul y Juanito Banana hizo los coritos que Lennon hacía en la grabación original. Yay!

Instantes después, el sonido de un avión nos emocionó a todos.

No fue un American Airlines despistado, sino el comienzo de “Back in the USSR”, rola del mismo álbum que la canción anterior. Seguimos con la nostalgia beatle.


“I’ve got a feeling” y “Paperback writer” también fueron números bastante decentes, donde el niño de 67 años puso a cantar a todos.


“A Day in the Life” fue otro de los momentos cumbre de la noche. Una de las mejores composiciones no sólo de los Beatles sino del siglo XX fue interpretada en vivo y en directo, que no le digan y no le cuenten, aquí en México, con todo y su escabroso segmento instrumental.

Y para coronar, la unió con “Give peace a Chance” de su camarada Lennon; retro girl sonrió ante la visión imaginaria de su amado Paul pidiéndole permiso a la Yoko para cantarla… aunque la Ono es tan cabrona que seguramente no se lo hubiera dado.

Pa’que no se los chamaquien ái les va el recuerdito:


“Let it be” es una de las canciones más recordadas del cuarteto. Obviamente no puede faltar en un concierto de Paulie, y el público mexicano reaccionó ante la ocasión.

Llanto, mucho llanto, fue lo que se apreció desde donde estaban Juanito y su sis. La verdad a esas alturas ya no se sabía si el agua que se limpiaba la gente de sus caras eran lágrimas o la lluvia que caía torrencialmente desde hacía ya largo rato.


¡LLAMAS A MIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIÍ! ¡¡Fuegoooo!! El Foro Sol ardió con los fuegos artificiales que estallaron durante la magistral ejecución que Macca y compañía regalaron de “Live and let die”. Emoción pura, adrenalina es lo que emanaba de los sudorosos cuerpos que allí se encontraban reunidos, como una orgía colectiva. Los fuegos de artificio fueron la mejor representación de lo que allí se sintió, y quizás hasta se quedaron cortos. Y, un pequeño mensaje de Juanito Banana para los que lo criticaron a él y a su sis de haberse bajado a la zona prohibida:

“Dejen de estar chingando, vivan y déjennos vivir, vivan y dejen morir”


“NAAAAA, NA, NA, NA NA NA NAAAAAAAAAAA”

¿Recuerdan esas sencillas exclamaciones saliendo de la garganta de 60 mil personas? Juanito y su sis sí las recuerdan. Incluso las cantaron con toda la fuerza de sus pulmones, desafinando bien gacho pero felices. Esto consta en el video en el que la retro girl se echó su concierto al ritmo de “Hey Jude”:



Personalmente, a la chica retro de McCartney se le iluminó la carita al ver a Paul haciendo sus mariconadas imitando a las mujeres. Y no piensen mal, pero Macca se veía francamente gracioso poniendo una mano en la cintura y contoneándose al ritmo de la música. Priceless.

Como también es priceless el párrafo anterior en sí mismo, ¿a qué no? ¡A la chica le gustan bien machotes! (NOTA DE JB)



And in the end…

Si algo puede ser chocante de los viejitos es su insistencia por irse a dormir temprano. ¿Quién no atesora recuerdos de su infancia, con el abuelito diciendo: “M’ijito, ya es tarde, vete a dormir”? Pues igual, Paul dio los primeros signos de chocheo cuando abandonó el escenario para echarse una pestañita.

Regresó algunos minutos después (¿habrá aprovechado el descanso para echarse su cocol?), ya bien repuesto, para inyectarnos de energía sesentera con ”Day Tripper”, quizás la canción más bailable de los Beatles. Por lo menos Juanito y retro girl así parecieron entender, ya que se pusieron a mover el bote con el Groove de la rola.


A pesar de que la Mamonna de Madonna nunca ha dicho si le gusta o no la rola (que finalmente no es sobre ella), “Lady Madonna” causó gritos y buena vibra mexicana.

“Get Back” es una canción notable en sí misma. Y ésa canción la recordarán muy bien si es que asistieron al primer concierto, donde el sir trepó a una mujer (“Bien buena” dirían algunos) a bailar con él.

Y aunque en la segunda noche The retro girl estuvo grite y grite: “¡SÚBEME A MÍ!”, Paul nomás no escuchó. (Awwwwww)

Pero no importa, retro, ahí estuviste y es lo que cuenta. Recordemos ésa primera noche, por favor:


Seguía haciéndose de noche y el ruco necesitaba un poco de oxígeno: fue a echarse su dosis (¿sobredosis?) antes de salir a escena por última vez, para chutarse “Yesterday”.

¿Qué se puede decir sobre la rola más covereada en toda la historia –¡aunque te duela, Juan Banana!-? En realidad no mucho, salvo que aquella noche la interpretación de Macca se unió con la de miles de mexicanos, creando un momento único.

“Helter Skelter” es la canción más pesada grabada por los Beatles. Eso que ni qué. Y Paul supo transmitir la intensidad de cada nota durante la rola.

Juan nomás agitaba el flequito, mientras su sis cantaba a más no poder. Ambos hechos sopa por la lluvia, pero rockeando. Como debe de ser. Es una lástima que nadie los haya grabado, porque los dos captaron como pocos en el Foro la potencia de la canción.

… Juanito extrañó el grito de Ringo al final… Buuh…


Y ahora sí, medianoche en punto, el abuelito (ADODADO, por petición de retro) tenía que irse a dormir. Le valió madres rompernos el corazón a todos los mexicanos que decían a coro “Nooooooooooooooooo” cuando Paul, como abuelito regañón, decía “you’ve got to go home”. Podría ser uno de los momentos más conmovedores de la noche. Paul se despedía para nunca más volver (“¡Chale!” diría la sis… a lo que su bro respondería: “¡Chale tú!” y ella le daría un zape).

Pero fue una buena despedida: “Sgt. Pepper’s” y “The End”. Y esta vez, ¿qué creen? (Uds tienen que decir: “¿Queeeeeé?”) Que no extrañamos a Ringo. Estuvo presente en cada tamborazo del sobrino Laboriel en The End.

“And in the end, the love you take is equal to the love you made” y con esa frase (tan acertada, en verdad) Paul McCartney se despedía de su público también adodado.

Cientos de papelitos de china verdes, blancos y rojos salieron de las esquinas del escenario.


El rock show había llegado a su fin. Los hermanos, felices y tristes al mismo tiempo, veían cómo Macca hacía una reverencia y se retiraba (“a dormir” dice JB).

Unos lloraban, otros se abrazaban, unos más contemplaban el escenario como si ahí todavía se encontrara su ídolo.

Y todos se sentían agradecidos por haber sido parte de un momento así.

29 de mayo. 12:20 am.

Macca has left the building.

Juanito y retro luchaban por escapar de la marea de personas que abandonaban el Foro Sol; la tarea fue más fácil de lo que pareció, para fortuna de nuestros héroes.

Se dirigieron a sus casas, a dormir, a comer algo, a seguir con su vida. Como todos.

Como siempre.

Mojados hasta los huesos, pero con sendas sonrisas, atravesaron el puente que los llevaría a la realidad. Abandonaban el palacio de Macca. Del rey, por lo menos durante ésas noches, de la Ciudad de México.

Larga vida al rey.

CHAOS AND CREATION IN MEXICO CITY.... 3

2 de junio. 1:40 pm

Los banana bros. se han reunido para escribir esta reseña. Y todavía tienen algunas cosas que decirnos:

The retro girl:

Cómo me hubiera gustado vivir en los 60s. Hubiera tenido la experiencia de mi vida yendo a un concierto de The Beatles y guardando ese recuerdo luminoso en mi memoria.

Desafortunadamente nací en 1991, con la mala suerte de que mis muchachos se mandaron al carajo en 1970, a Lennon lo mataron en 1980 y George ni enterado de que un cáncer fulminante se lo llevaría al otro mundo dentro de 10 años.

Un escenario bastante desilusionador.

La segunda vez que Paul vino a México desafortunadamente no pude asistir. Fueron mis padres y mi tía. La reacción fue la misma: “EL CONCIERTO ESTUVO DE LUJO”.

Finalmente, tras ocho largos años de acumular conocimientos Beatles y agarrarle un amor apasionado a Paul McCartney, por fin pude conocerlo en vivo y en directo.

No es necesario hablarles sobre las ganas intensas que tenía de sujetarlo fuertemente y decirle que jamás nos dejara.

Se me fueron los conciertos como agua entre mis dedos. De pronto, Paul ya no estaba.

No me importa. Moriré feliz.

Conocí al hombre que ha compuesto muchas de las canciones que forman parte del soundtrack de mi vida.

Conocí al hombre por el que babeaba cuando veía los videos de The Beatles.

Conocí al mejor amigo de John Lennon.

Conocí al Sir.

Conocí al padre de familia.

Conocí al viudo que después de tantos años no puede ocultar su pérdida.

Conocí al bombero que lejos de apagar el incendio, lo avivó más con fuegos artificiales.

Conocí al artista.

Conocí a uno de los hombres más ricos del planeta.

Conocí a un Beatle.

Conocí al ser humano. Al señor de 67 años.

Conocí a Paul McCartney, damas y caballeros.

Y soy muy, muy feliz.



Juancho Banana:

Híjole. Este Paul sí me gusta matarile-rile-rón. Siempre me ha parecido el menos carismático de los Beatles: no es el rebelde Lennon, el sabio Harrison o el divertido Ringo. Es sólo Paul, el niño bonito, y al que todos terminaron odiando cuando la banda se desintegró; me es fácil tacharlo como villano, y verlo siempre tan pulcro y estirado en la TV (a diferencia de sus compañeros, siempre más relajados) no hace sino alimentar tal concepción. Sin embargo, nada como ver a un artista en concierto para revalorarlo, y por muy mamón que sea, Paul es autor de composiciones geniales, y a final de cuentas siempre tuve el sueño de conocer a alguno de los Beatles, y qué mejor que uno de sus dos líderes. Y por fin ese sueño se ha cumplido.

El primer concierto estuvo de poca, actué como un completo drogado con todas y cada una de las canciones que interpretó (incluso Highway que no me la sé XD), y lo que hizo Paul esa primer noche (me refiero a aullarle a la luna, sacar a una mujer del público a bailar y finalmente autografiar el bajo de un fan) no tuvo madre. La segunda tocada fue algo más tranquilo para mí (ya no actué como drogado, sólo como borracho XD) pero no por ello menos bueno: una mucho mejor vista al escenario y una excelente compañía fueron puntos extra que hicieron crecer mucho el segundo concierto y compensar la falta de “novedad”. En pocas palabras, a pesar de las mínimas diferencias entre ambas actuaciones, para mí fueron experiencias enteramente distintas y por ende incomparables.

Y sobre los setlists… ¿no fue suficiente lo que ya escribimos sobre I’ve Just seen a face? Si la hubiera tocado en el primero no hubiera sido tan sorpresivo para mí, de modo que fue mejor que lo haya hecho así. Me parece muy inteligente de parte de Paul, ya que en el primer evento, en su lugar tocó “I’m looking through you”, que siempre me ha parecido el opuesto complemento a la otra canción. Sustituir una con otra fue como decir: “éste es un cuento: hoy les narro una parte y mañana la otra”. Y en efecto, nunca olvidaré la fecha y el lugar en que por primera vez nos vimos…

Lamentablemente, debo decir adiós a Paul y enfrentar la depre post-concierto… pero mientras tanto, ya nada le quita lo bailado al perro. Hago reverencia ante el sir.



¿Les gustó? Porque nosotros la pasamos de lo lindo escribiendo.

jueves, 20 de mayo de 2010

La triste historia de Juan y su reino desagradecido

"¡Por fin, una película que hace justicia a Juan Sin Tierra!"

Eso pensé durante toda la proyección y hasta dos minutos antes del final de la recién estrenada cinta Robin Hood. Pero entonces en una impredecible vuelta de tuerca, la escena final tiró dicha concepción. Y no fue suavemente: lo hizo a chingadazos. Tanto que en plena sala de cine grité entonces:

-¡No mames, no lo firmó! ¡El muy cabrón no la firmó!

Me refería en ese momento a la Magna Carta.

¿De qué carajos hablo?

El rey Juan Sin Tierra es a Inglaterra lo que el Cardenal Richelieu a Francia: un líder que lidió con un pueblo al que lideró eficientemente pero con mano dura, lo cual en adición a encontrarse a la sombra de alguien más querido (en el caso de Richelieu el rey Luis XIII y en cuanto a Juan me refiero a su hermano Ricardo) provocó que fueran percibidos como tiranos y así finalmente demonizados en los trabajos de ficción más importantes en los que se les retrata.

Por un lado, el Cardenal Richelieu es el villano del primer libro de la saga Los Tres Mosqueteros, de Alejandro Dumas (y mi novela clásica favorita), mientras que Juan es el monarca déspota contra quien se rebela el mitológico héroe Robin Hood, quizás el personaje más famoso en la Gran Bretaña después de la leyenda arturiana.

Pero viendo las cosas como fueron en realidad, tal concepción no es del todo correcta. Si bien Juan fue un rey duro, famoso por sus absurdos y excesivos impuestos, hay una razón: su hermano y antecesor, Ricardo Corazón de León, fue un gobernante torpe y caprichoso, pero eso sí, muy carismático. Estamos en el siglo XII y Europa está enfrascada en una eterna guerra denominada "Las Cruzadas", la cual consistía en luchar por... el acceso y control de Jerusalén, la tierra santa; háganme el favor. A Ricardito se le ocurrió unirse a dicho suceso (que era lo que estaba de moda entre los gobernantes en esa época) y se enfrascó sin esperanzas en una eterna batalla. Inglaterra no pasaba por su mejor momento económico, sin mencionar que una jornada a tan lejano lugar costaría más que un par de monedas.

De ese modo, el erario inglés fue agotado y sus arcas chupadas hasta el último penique para financiar el paseíto de Ricardo (y aquí nos quejamos de los viajes de nuestro presidente...), ¿y todo para qué? Para que el rey, tan wey, muriera en la guerra antes de conseguir su propósito.

Ante tal situación, Inglaterra se quedó sin dinero para un mendrugo de pan, pero eso sí, el difuntito fue celebrado y llorado como un mártir (finalmente, murió en una guerra religiosa). Se le quería, se le quería.

Y entonces... sin hijos que le sucedieran, el trono anglo fue ocupado por su hermano menor, Juan, quien tuvo que hacerse cargo del chiquero que su hermano dejó; encima, una guerra con Francia se avecinaba (a la postre, Inglaterra perdió y como resultado, Normandía pasó a ser territorio francés). Con Richard tanto tiempo fuera, Inglaterra en realidad ya llevaba muchos años sin rey oficial, siendo medio-dirigida por Juan; por eso es que desde el principio el menor fue percibido como un reemplazo en el mejor de los casos, y en el peor, como un usurpador. Y ahora sí, a levantar el reguero y poner la casa en orden. Ése es el origen de los actos aparentemente despóticos del rey sin tierra.

Sin embargo, aunque su actúar fue justificado, también es de reconocerse que sí se excedió a la hora de la hora. Inventar impuestos por tener ventanas y convertir las cobranzas en cacerías fueron medidas absurdas. Pero es precisamente aquí donde surge el momento importante de Juan, y su verdadero pase a la historia: el descontento generado por esta situación motivó al herido pueblo a organizarse en su contra. No, no fue derrocado en una sangrienta revolución; en lugar de eso, de manera más pacífica, los barones del reino negociaron con Juan su seguridad jurídica en un documento al que se llamó Carta Magna Libertatum, "la gran carta de las libertades", en la que se limitaba por primera vez el poder de un monarca y establecía una serie de prerrogativas a los ciudadanos, esto en 1215.

Y así fue como nació, en parte gracias a la acción del rey Juan, el derecho inglés o common law*.

Pero esto es algo que los relatos sobre Robin Hood suelen ignorar; para esta fantástica historia, Juan fue un villano y punto. Un personaje plano y unidimensional que prácticamente nació para hacerle la vida imposible al héroe de Sherwood. Sin embargo, y volviendo a la película, podemos ver a Juan pasar por todos estos problemas: en efecto, inicia en un papel antagonico, como un caprichoso gobernante interino, a la vez que vemos a Ricardo fallar en su Cruzada luego de darse cuenta de que no fue un buen rey para su país, justificando de algún modo la ira del hermano menor.

Posteriormente, somos testigos de las dificultades del nuevo rey para administrar un país maltrecho y efectuar las medidas por las que es tan famoso, ante su impopularidad y creciente descontento. Pero conforme la historia se desenvuelve, el personaje crece, madura y se convierte en un verdadero héroe; inclusive, y para mi regocijo, la Magna Carta es mencionada y juega un papel en el desarrollo de la historia. Fue por ello que me hice de esa concepción: más allá de la fantasía (y las consecuentes imprecisiones históricas), nunca había visto un relato robinjudiano en el que Juan fuera retratado de manera tan profunda y realista.

Lamentablemente, en el clímax de la película, y mientras yo tenía mi orgasmo hisórico-jurídico... ¡MADRES! El muy bastardo quema enfrente de todo el reino, la Carta Magna, consolidándose como el villano que todos conocemos. Y así, la leyenda comienza...

Buh. Por eso me requeterrecontraemputé durante la escena. Pero para ser franco, hace años que un giro en la trama de película no me sorprendía así. Y la finalidad del arte es causarle una sensación a la audiencia; perturbarla y sorprenderla. De modo que por más que me haya disgustado el final de la película, al mismo tiempo me encantó por su impredecibilidad.

En cuanto al papel de Robin Hood, diré que más bien el tema de la cinta es la guerra con Francia y Juan sin Tierra, eventos en los que casualmente Robin Hood se involucró; digamos que fue insertado como una especie de Forerst Gump medieval. Pero aun así, la historia es maravillosa, y su soundtrack, con el amor que tengo por las gaitas, laudes y demás instrumentos antiguos (uno de mis sueños guajiros es tocar la gaita y la mandolina e interpretar canciones juglarescas), es de los mejores que jamás he escuchado. Mínimo se merece el Oscar a la mejor banda sonora. Échense una visita a su cine más cercano y regocíjense con el filme Juan sin Tierra, digo, Robin Hood; como puntos extra, dirige Ridley Scott y actúan Russell Crowe (por lo visto a este sujeto le gustan las películas pseudohistóricas) y Cate Blanchet.

Listo, ahora saben un poquito más de derecho, de historia y por supuesto, sobre la que a mi opinión es la mejor película en lo que va del año.



*Fue este tema en mi materia de Sistemas Jurídicos-Derecho Comparado en tercer semestre (sep. 2005) el que hizo nacer mi gusto por el derecho internacional, así que personalmente es un suceso trascendental en mi carrera, de ahí que la película me emocionara tanto.