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martes, 15 de junio de 2010

Pink epicness

¡¡Llegó el E3!! Y con él el Nintendo 3DS. ¿Una consola que puede tomar fotografías en tercera dimensión? (ni siquiera sabía que existiera tal cosa) ¿Sus gráficos también son en 3D? ¡¡¿La consola es portátil?!! No way! ¿¡Dónde firmo!? Ya sé qué quiero para navidad.

Pero entre tanto, y en lo que sale el 3DS (programado para salir a final de año), les comparto algo de lo que se mostró para el Wii. Mientras todos babean por Zelda, Metroid y Kid Icarus (la verdad yo también), he aquí un trailer que mucha gente ha ignorado, pero que a mí me tiene encantado. Díganme que no es lo más tierno que hayan visto. Me recuerda a cuando iba en la secundaria y pateaba traseros en Smash Bros. con Kirby y por estar gordito y tener las mejillas coloradas todo el mundo decía que me parecía a esa bolita rosada. Después de varios años de ausencia, uno de mis personajes favoritos ha regresado.

¿No se mueren de la ternura?

Pure epinkness

viernes, 9 de abril de 2010

Blanco y negro

Qué buen nombre me cae de madres.

Ahí dice "Poketto Monsutta Burakku" y "Poketto Monsutta Howaitto" (Pocket Monster Black y Pocket Monster White en katakana). I'm loving it <3


Los dos anuncios que más feliz me harán durante este año, con tres días de diferencia. Ésta debe ser mi mejor semana en mucho tiempo.


*Una disculpa con mis lectores. Sé que este blog es sobre mí, no sobre productos. Juro que es la última vez que toco este tema, ya hasta yo estoy empezando a hartarme.

domingo, 3 de enero de 2010

Concurso de año nuevo

Hace algunas semanas, Gaby me pidió que organizara algún concurso, después de que ella hizo su concurso del caldo tlalpeño. Lo unico que se me ocurrió entonces (y hasta ahora XD) es lo siguiente:




Postéanos tu video más hilarante y/o idiota y gánate un wallpaper hecho en por mí en Microsoft Paint!!




Aquí les pongo la muestra, y mi propia entrada al concurso. Juro que aquí no habra chanchuyo como en la terna de mejor de película de los Veggie Awards:



LOL. Felizces fechas post-decembrinas XD

miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿Qué tienen de chistoso el Amor, la Paz y ... los Cóvers?

¡¿Pero qué diablos!? Acabo de hacerme fan de Kabah!!! ¿Quién lo diria?

Estaba viendo "What's so Funny About Peace, Love and Understanding?" de Elvis Costello (Amo esa canción, así con A mayúscula) en esta famosa página de videos, y un comentario decía (en español): "¿Esta canción no es la misma que cantaba Kabah en español?". Entonces recordé que mi hermana cuando era niña tenía el álbum La Calle de las Sirenas de estos sujetos y escarbando un poco más en mi cerebro, me llegó el lejano sonido de una melodía cantada por Kabah que sí se parecía a la composición de Nick Lowe que Costello hiciera famosa (por cierto el propio Lowe es otro pedo; ¿alguien ha escuchado "Half a Boy an Half a Man"?).

En cuestion de segundos (ni siquiera dejé que el video de Costello terminara) tecleé "kabah amor y paz" y ¡Mierda! Apareció una canción titulada "Paz, Amor y Entendimiento". Definitivamente tenía que ser, así que muerto de la curiosidad le puché al vínculo.

En efecto, es la cancion que recordaba de mi infancia. Y sí, la melodía es la de Costello. Más lejos que eso:


ES UN BUEN COVER!!!!!
Sí, hasta Kabah puede hacer buenas cosas. Ya sin los prejuicios radicales que uno tiene de adolescente ("ay no, el pop es para fresas"; que molesto es eso... y yo fui así U.U) puedo decir que la grabación de estos "chavos" (al menos cuando la grabaron hace una década lo eran) desborda energía; se ve que le echaron ganas tanto su productor con los arreglos (si bien es bastante fiel a la famosa versión del inglés de las gafas y el sombrero chistosos) como el grupo en su interpretación. Todo parece indicar que no hay manera de arruinar esta canción tan chingona; creo que es un himno incomprendido. Needs moar luv. Escúchenla. Escúchenla. ¡¡ESCÚCHENLA.!!

(LOL con la forma en que se autointroduce)


<3

Entrada número 100. ¿Esperaban algo mas dramático para conmemorar el logro? ¿Una entrada épica con algún cuento retorcido de esos que a veces pongo, una reflexión sobre mi desempeño como bloggero en este periodo?Meh.

sábado, 31 de octubre de 2009

¿Qué será del rock urbano?

¿Qué tiene el album Under the Influence de Status Quo que a los rockeros urbanos les encanta? Me refiero, Quo es una banda que data de los años sesenta, sus clasicos pertenecen a esa década, y a lo mucho, a los setentas. Y el álbum referido es de 1999, uno de los más intrascendentes y desconocidos de su carrera.


Aun así, y por alguna extraña razón, mis dos canciones favoritas de ese album, "Twenty Wild Horses" y "Blessed are the Meek" han sido covereadas por grupos mexicanos de los llamados urbanos; de hecho, en el caso de Twenty Wild Horses, conocí primero la version en español, de Barrio Pobre, y me gustó tanto que fue por eso que me volví seguidor del rock urbano. Cuando investigué al respecto sobre la canción, descubrí la original del grupo británico, la cual amé al punto que sin pensarlo dos veces descargué el album completo, y Blessed se erigió en mi canción favorita del plato (junto con Horses); hace unos momentos, un wiki-walk por youtube me llevó a encontrarme con una versión en español de esa canción, llamada "¿Qué será de mí?" interpretada por Hazel, de quienes soy fan, por cierto, y otra de un grupo denominado Pacheco Blues. Y aunque no están tan chidas como la de Status Quo, cada una tiene lo suyo. Ustedes juzguen:

Status Quo: Blessed are the Meek (no se puede insertar el video, pero les dejo el link, porque la canción esta hermosa; si no ven los otros, al menos vean éste)



Qué cosas mas raras suceden en esta vida...

lunes, 26 de octubre de 2009

Bonorgasmo

No mames, ya lleva más de dos horas el concierto de U2 en vivo desde el Rose Bowl. Qué buena tocada, caray. Pero van en los encores, ya está por terminarse, así que antes de que mañana todos los medios estén atascados de crónicas alabatorias, me adelanto; he aquí mi breve visión de los hechos (porque al Charro Negro le dan "bloguera" las reseñas largas):

#Cosa curiosa, cuando U2 subió al escenario, en las bocinas del Tazón sonaba como música ambiental Space Oddity de David Bowie (precuela de Ashes to Ashes, la que puse en mi post anterior).


# Abrieron con Breath, mi canción favorita del álbum actual (coincidentemente, en la gira anterior abrieron con mi canción favorita de ese disco -City of Blinding Lights-).

# Un par de canciones no famosas que me dieron gratas sorpresas: The Unforgettable Fire y Ultraviolet (Light My Way).

# A pesar de que están en Estados Unidos, cuando cantaron Vertigo, Bono se echó un "Viva Mexico!" que me hace pensar que cuando vengan a nuestro país en mayo próximo, sí le van a echar ganitas a su actuación (porque las de 2006 estuvieron de hueva).

# La voz de Bono está ya muy desgastada. Me dolió escuchar One y que el grito pelado que era "Love is a temple, love the higher law" se haya convertido en un calmo susurro. Lo cual es triste para mí: mis amigos de la prepa recordarán que el más potente grito que éste su servidor ha emitido en toda su vida es esa misma frase (supongo que tendré que hacer stand in por Bono cuando la cante en el Azteca).

# I'll Go Crazy if I Don't Go Crazy Tonight, del nuevo disco, fue transformada de una convencional baladita a una ponedora canción muy rockera, con un estilo casi drum'n'bass que me encantó. De hecho todas las nuevas canciones están retrabajadas y muy mejoradas comparadas con las versiones de estudio. Ojalá la toquen así en mayo (con todo y que la versión original me enternece en lo más profundo de mi superfluo ser).

# Son las 12:18 y apenas terminó la tocada (a las 12:21 se cortó la transmisión). Diablos, se rifaron; una vez más seré presa del capitalismo, iré a verlos cuando vengan aunque tenga que empeñar a mi hermana. Me convencieron. Qué querían, es mi banda en activo favorita...

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Entre eso, que toqué RockBand2 en casa de Bragado (Pump It Up de Elvis Costello está tan fácil de tocar que la dominé al primer intento y, guitarra en mano, ya andaba yo brincando y bailando mientras tocaba -bueno, a eso hay que agregar que la canción está que se cae de buena-, con su hermana de 12 años mirándome como si de un niño me tratara; que una niña de 12 años te considere infantil ya es mucho decir. No tuvo madre ese momento) y que recibí una crítica favorable a mi poemita de esta tarde (a este paso Gaby y el Porta se van a ganar un lugar en mi guía de personajes cuando la actualice), creo que hoy fue el mejor día del mes. O sea que....

miércoles, 14 de octubre de 2009

Frikez sentimental

Llevo 3 meses tratando de escribir una reseña sobre le palícula Up. Pero no puedo. Esa película es perfecta. El mejor filme que he visto desde Sin City, y de eso ya son cuatro años (lo cual significa que la estoy poniendo encima de películas que me impactaron como 300 y El Perfume). Sigo frustrado preguntándome por qué la esposa de Carl tuvo que morir antes de tiempo, cuando estaban tan cerca de cumplir su sueño.

Por otra parte, he pasado todo el día viendo openings y endings de anime. En distintos idiomas. Y he llegado a la conclusión de que esa música es tan conmovedora como la película Up. Frases como: "En un cuaderno en blanco te entregaría lo que queda de mis días, porque sola no estás" dejan muy por atrás a José José y Alejandro Fernández en custión de sentimentalismos (LOL, la próxima vez que me embriague por cuestiones amorosas -por supuesto, como lo hago taaaan seguido...-, en lugar de hacerlo con Chente, lo haré con música de anime). Pero tampoco puedo escribir una entrada completa sobre eso.

En pocas palabras, no hay forma de describir lo sublime y lo perfecto. Es mejor vivirlo.

Que los ilumine la eterna luz (del norte).

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Nanashima, segunda parte

En una entrada muy pero muuuy vieja, tan vieja que casi nadie la leyó, mencioné que me gusta mucho la música instrumental, incluyendo los chiptunes que conformaban las bandas sonoras de videojuegos ochenteros y noventeros, destacando una canción en particular, pero en aquel entonces no tenía yo idea de cómo poner videos en las entradas del blog (todavía desconozco cómo insertar videos en el blog mismo, como el de mi amiga Elsa), por lo que no la puse.

Como ese juego acaba de tener un remake, hay una nueva versión de la melodía, así que en lugar de insertar el video en la entrada original, mejor la pongo aquí, incluyendo las distintas versiones que han aparecido (incluyendo la que acaba de salir) para que elijan la que más les guste (algo me dice que yo soy el único que lo hará XD). Exorto a que la escuchen (al menos la última, que es completamente orquestrada y no suena a música de videojuegos en lo más mínimo) aunque no sean gamers; finalmente, estoy hablando de música. Ándenlen, ¿qué les cuesta?


(Original de Pkmn GS, 1999, Game Boy Color)


(Versión de una secuela, Pkmn FireRed/LeafGreen, 2004, Game Boy Advance)


(Versión de Pkmn HeartGold/SoulSilver, 2009, Nintendo DS)

Lo que es la tecnología, caramba. A pesar de todo, la que más me gusta es la segunda versión. Y ahora que lo recuerdo, inicié el mes prometiendo que no iba a poner nada en el blog que tuviera que ver con Pkmn; pero no pude evitarlo y frustraré el propósito a un día antes de conseguirlo. Hubiera podido esperar a mañana, pero nel... Discúlpenme, pero es que llevo una semana jugando Pkm Platinum casi ininterrumpidamente.

Recuento del último septiembre

¡Y que se nos va el noveno mes del año! Como ya expliqué, el mes de septiembre siempre trae vuelcos a mi vida. Este año casi se salva y estuvo a punto de convertirse en el primer septiembre pasivo en un largo periodo. Sí, me la pasé bomba con mis cuates, y recibí mi añorado Nintendo DS, pero nadie se murió, no tuve near death experiences, no hubo dramas familiares ni tragedias amorosas ni conocí a gente que me enseñara el sentido de la vida. Buh.

Pero finalmente tuvo que suceder. El pasado fin de semana fue un tour de force (nota mental: deja de usar esa palabra en cada entrada) que, aunque terminó bien, no se lo recomiendo a nadie: uno de los mejores días del año terminó con mi sospecha de que alguien sospechaba mi culpabilidad en un crimen que cometí; pero sólo eso: sospechas, incertidumbre que me carcomió durante dos enfermizos días (ni mi DS me consoló), hasta que efectivamente descubrí que me habían descubierto cuando el domingo me dictaron auto de formal prisión y mi enjuiciamiento no tardó en venir. Que por cierto, odio los procesos legales por sus plazos tan largos, y los días que transcurrieron entre mi auto y la celebración de la audiencia constituyeron una horriblemente dolorosa eternidad (de dos días).

¿Y todo para qué? Para que me declararan inocente en una sentencia bastante favorable. Yo ya esperaba que me condenaran al exilio en el averno más el pago de daños y perjuicios, y me salen con que: "Señor, es usted inocente, váyase tranquilo a su casa". Claro que no fue gratis, el puro viacrucis que fue la averiguación previa (fin de semana) y la audiencia (martes, o sea ayer) fueron suficiente castigo para mí, fue la primera vez que confieso algo de tal magnitud y eso cuesta un huevo y la mitad del otro; sin mencionar que casi confiscan este blog como prueba documental. Por primera vez fui vencido en un juego que solía dominar en mis tiempos de adolescente. Como dice mi canción favorita de los White Stripes:

"In the strange way things happen
The roles were reversed from that day
The hunted became the huntress
The hunter became the prey"

En fin. Pero estuvo bien. En realidad obtuve libertad condicional, pues requerí negociar algunas condiciones para obtener mi pase al cielo y ciertas cosas que antes hacía ya no podré hacerlas o tendré que hacerlas de manera diferente debido a mi nueva condición (pero eso comparado con lo que a mi consideración me merecía, es la gloria). Es allí donde comienza mi reto, donde cambia mi vida (llevar a cabo estas conductas y adaptarme a las nuevas circunstancias) y la trascendencia de lo que ocurrió al final de septiembre de 2009.

Por cierto que áquel fue el tercer intento de consumar ese pecado, y como dicen que la tercera es la vencida, si no se hizo en ésta, ya jamás se hará. Así que podemos dormir tranquilos, que ya no habrá más tentativas para consumar ese delito, caso cerrado. Como sea, ya tengo una probable nueva víctima en la mira.

Y como el expediente del juicio está muy interesante, de una vez amenazo y advierto que una parte de mi declaración (LOOOL con el juego de palabras) será usada como entrada próximamente. Pero no hoy, tengo que maquillar algunos detalles y además por el momento todos (especialmente yo y mi víctima) debemos descansar de este asunto, que no queremos arruinar el final feliz, ¿verdad? Que conste que la presente entrada es solo una reflexión final sobre lo ocurrido en el mes y no uno más de mis intentos por "lucrar con mis desgracias y las de otras personas y de paso echarle limón a la herida con mi insistencia sobre el tema", aclaro. No soy tan idiota para arruinar algo así (¿o lo soy?), pues como ya dije, estoy en el cielo y lo que menos quiero es bajarme de esta nube. Y juro por mi vida que así será.

P.D.: Chos, sé que otra vez no entendiste ni madres con tanta ambigüedad (sorry, es por discreción y respeto a otras personas... y porque sí, me encanta la ambigüedad), pero es como en los cómics: un día de pronto te encontrarás con que Bruce Wayne es gay y la explicación no vendrá en el número anterior de Batman, sino en el de JLA, pero la historia vendrá a medias y para saber el motivo detonante de la jotez de Batman tendrás que comprar además el tie-in respectivo (en otras palabras, además de mi blog debes leer los comments y hasta otros blogs, pero no te preocupes, después yo mismo te explico todo el desmadre de mi aventura). Saluditos y gracias por los buenos comentarios.



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Continuando con el recuento de septiembre, recuerdo que inicié el mes (o más bien terminé agosto) con un proyecto de canción, "Lala-mantra" (¿en qué estaba pensando cuando le puse nombre?). Pues para quien le interese, el otro día grabé unas percusiones (con mis llaves, que bien golpeadas suenan como un pandero) para esa rolita, pero el formato de audio de mi celular (con el que grabé las mentadas percu-llaves) es incompatible con el de Windows y no lo puedo integrar a la pista original. Buh. Nunca haré mi gran debut como músico.

Bueno, creo que eso es todo. Finalmente, a pesar de todo, sí fue un septiembre muy pasivo (los cambios por mi libertad condicional son de cualquier modo pequeños y prácticamente imperceptibles -de hecho ése es el chiste: que sea como si nada hubiera pasado-). Nos veremos el próximo año, estimado mes.

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LOL. Percusiones con llaves. Hazme el favor.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Confesiones de un trastornado mental #1

¡Aaaahh! (léase como suspiro*) ¡Cómo adoro ir al gimnasio! Hacer ejercicio, llevar a tu cuerpo hasta el extremo y liberar toda tu energía es una excelente terapia para aliviar tensiones e incluso emociones negativas. Y todo sin salir de la ciudad o exponerte a caerte de una montaña porque el arnés con el que rapeleabas se te rompió. De no ser por mi actividad gimnástica, no sé qué sería de mi vida. Probablemente el estrés me habría matado ya hace mucho tiempo. El fisicoculturismo inlcusive me ha ayudado a lidiar con depresiones al despejar mi mente, permitiéndome analizar mis problemas de manera más objetiva para así encontrar la solución adecuada a cada caso (obviamente tampoco hace milagros; no te va a curar del patetismo en un instante). Sin mencionar que la mitad de los textos que escribo son concebidos durante mis rutinas de ejercicio matutino, incluyendo éste.

Sin embargo, como todo en esta vida, tampoco es miel sobre hojuelas. La verdad es que lo que mencioné en el párrafo anterior es sólo un pequeño beneficio colateral de una enfermedad que padezco, llamada bulimia nervosa.

Pongamos las cartas sobre la mesa
"¡No mames we', este cabrón vomita todos los días para verse flaco!". ¿Ya pensaron eso verdad? Pues ni madres qué. Yo no le hago a eso, odio vomitar, y además la bulimia poco tiene que ver con dicha idea. Tal descripción equivale a definir al suicidio como "jóvenes que se disparan en la cabeza para llamar la atención". Porque ni la bulimia consiste en vomitar solamente, ni se hace con el fin de verse uno delgado. Ya no vean tanta televisión, neta.

La bulimia es uno de los tres trastornos de la alimentación más recurrentes (sin embargo no son los únicos), siendo los otros dos la anorexia nervosa y el desorden del comedor compulsivo, y los tres se encuentran con frecuencia ampliamente relacionados. El primero de ellos, y ciertamente el más famoso, se deriva a su vez del síndrome dismórfico corporal, en el cual el individuo percibe su propio cuerpo, o una parte de él, de manera distinta a como realmente es. En este caso, el sujeto se ve a sí mismo con un excesivo sobrepeso, provocándole ello una obsesión por adelgazar, tarea que conseguirá evitando ingerir comidas tanto como le sea posible. Es un camino muy efectivo para perder kilos, lamentablemente aun así es ineficaz, ya que no importa cuán esbelto llegue a ser el anoréxico, cada vez se verá más gordo en el espejo, incluso si en realidad se encuentra ya en los huesos. Lógicamente esto derivará en consecuencias fatales si no se frena a tiempo.

Los comedores compulsivos son todo lo contrario: debido a una situación de ansiedad (de ahí que se le considere un trastorno mental), cada comida que la persona consume es inmensa. De una sentada un comedor compulsivo puede ingerir hasta 2,000 kilocalorías (en comparación, una persona de unos 70 kg con un nivel promedio de actividad física debe ingerir al día unas 1,800-2,000 kcal por día). Además, como la ansiedad llega en cualquier momento, el impulso de comer sin parar también aparece sin avisar, pudiendo presentarse varias veces en un mismo día. Por supuesto, tal situación conlleva a una incontrolable obesidad que igualmente puede derivar en muerte. Y tal como sucede con la anorexia, el comedor compulsivo sufre: recordemos que las comilonas no se deben a antojos o hambre, sino a meros impulsos de ansiedad.

Y así es como finalmente llegamos a la bulimia. Ésta consiste en ser un comedor compulsivo "con conciencia y voluntad, pero sin medios correctos". Me explico: el bulímico es un individuo que de igual forma se mete al cuerpo cantidades exorbitantes de comida, mas apenas termina su ingesta un profundo sentimiento de culpa lo invade. El sentimiento es tan grande, que la persona se siente obligada a hacer algo para "compensar" (ésa es la palabra) su acto previo. No importa cuál sea la conducta compensatoria, el objetivo es evitar que el suceso traiga consecuencias en su cintura. Por eso digo que el bulímico es un comedor con conciencia.

A partir de aquí, los "síntomas" varían: el más común es por supuesto, provocarse el vómito, así el comedor se deshace de lo que consumió y como si nada hubiera pasado. Otro método más o menos común es el de purgarse, tomar un laxante para sacarlo todo por abajo.

Como podemos ver, la gente que padece bulimia no busca bajar de peso, sino simplemente no subir, y lavar sus culpas por haber comido en exceso y sin control. El problema es que, a diferencia de la anorexia que sí es "efectiva" y te hace bajar de peso, en el caso de vomitar o tomar laxantes, esto no sucede del todo. Cuando uno vomita sólo expulsa lo que está en el estómago; pero la comida, en cuanto llega a dicho órgano, comienza a ser absorbida y las calorías (que son la razón por la que comemos desde un inicio: el objetivo es obtener energía para vivir; la caloría para quien no lo sepa, es una medida de energía) ya están en proceso de ser envíadas al torrente sanguíneo -o a donde sea que tengan que irse-; uno sólo saca lo que de todos modos iba a expulsar más tarde en la defecación; en pocas palabras, provocarse el vómito sólo adelanta de manera dolorosa la expulsión de desechos, no consigue que uno se deshaga de todas las calorías ingeridas. Y lo mismo sucede al laxarse: uno simplemente acelera el proceso de expulsión de heces, las cuales no contienen las grasas o azúcares que previamente nos empacamos y que son las que nos hacen engordar (a menos que la purga sea al instante para no dar tiempo al estómago de comenzar a absorber los nutrientes de la comida). O sea que la mayoría de los bulímicos son, aparte de enfermos, pendejos (sin ofender XD). Por ello es que, créanlo o no, la mayor parte de las personas con bulimia tienen sobrepeso también, y en los mejores casos, tienen un peso normal, pero no son flacos. Aunque usted... ya sabe lo que sigue, complete la frase.

¡Ah (esta vez léase como exclamación, por favor)! Pero como dicen que el ejercicio quema calorías y ayuda a bajar de peso, hay pacientes que compensan sus tragazones mediante el ejercicio. Como la actividad física SÍ quema calorías, debe funcionar para que el comelón no suba de peso después de echarse diez taquitos al pastor con dos litros de refresco. ¡Bingo! Ahí es donde entro yo.


Son Goku, el más famoso bulímico del mundo sin lugar a dudas

El misterioso caso de la banana bulímica
En mi personal situación, como previamente mencioné, yo solía ser una persona obesa. Siendo ya delgado, tuve una oclusión intestinal (me parece que eso ya también lo he escrito con anterioridad; la historia con detalles tal vez la relate aquí en un futuro) que me dejó diez días en cama, durante los cuales, debido a mi enfermedad (mis intestinos no funcionaban: literalmente no era yo capaz de digerir comida), no podía probar un solo bocado; vamos, ni un triste sorbo de agua podía pasar a través de mi garganta so viaje todo pagado a la tumba.

A mi situación debo agregar que en esos días me había vuelto un esqueleto andante (pesaba 51 kg, cuando para mi edad, sexo y estatura, debo pesar al menos 53), por lo que tras haber sido dado de alta, los médicos me "recetaron" unos tacos de carnitas y bolsitas de cacahuates japoneses para subir de peso. Fui envíado al nutriólogo para subir de peso. Hágame uste'l favor.

Analicemos:
-Una semana y media sin probar bocado. Cuando salí del hospital lo primero que dije fue: "¡¡Maldita sea, quiero comer!!"
-Necesitaba subir de peso. Entre más comiera, mejor.

Así es, después de eso me tiré a la cerdez sin que nadie pudiera detenerme (y es que mi metabolismo era tan maravilloso que ganar 5 kg me tomó al rededor de cinco meses comiendo a lo bestia). Una vez que llegué a mi peso ideal**... ¡Ups! ¿Cómo meto freno? El trauma del hospital me había convertido en un comedor compulsivo.

Con mi antecedente, me daba pavor volver a tener sobrepeso. Pero no podía dejar de comer por más que lo intentara. Y no quería ponerme a vomitar ni laxarme. Eso no es para mí. No iba a ser un triste bulímico más. Meterse el dedo es para maricas. Así que tomé la muy madura decisión de llevar una vida más "saludable" mediante el ejercicio. De ese modo no me convertiría en una víctima de este trastorno, sino en un atleta que se cuida y lleva una vida sana pero disfrutando los placeres -culinarios- de la vida, ¿no es así?

Mi vida con la señorita B.
Desde entonces tengo esta costumbre, pero en algún momento generé un patrón consistente en que los días que más comía, hacía más ejercicio. Llegué a comprarme una escaladora elíptica, eléctrica para medir las calorías quemadas en el ejercicio y hacerlas coincidir con las que ingiriera (lo cual me ha convertido en un experto a la hora de recitar de memoria la tabla nutrimental de muchos alimentos). Eso ya no es sano. Esa conducta, aquí y en China, es bulimia. ¡Chín, ya me cayó el chahuistle! Cuando mi escaladora se descompuso (comía yo tanto en aquel entonces que para compensarlo tenía que usar el aparato durante casi dos horas diarias) me volví loco.

Fue por ello que opté por ir al gimnasio. Lo cierto es que aunque me costó trabajo, pude resignarme a dejar de contar calorías y simplemente hacer mi mejor esfurezo. Actitud que me ha traido buenos resultados, pues me siento más relajado y aunque sigo comiendo un chorro, no subo -casi- de peso; en mi defensa puedo decir que actualmente es rara la vez que como por impulso: como simplemente como porque amo comer (y qué rico es hacerlo sin sentir culpa al final), y hago ejercicio por placer, sin presionarme y preocupándome más por mis músculos y por entretenerme que por compensar calorías. Si bien es cierto que ocasionalmente llego a padecer recaídas, éstas son escasas. Cosa curiosa, actualmente como más que cuando estaba hecho una ballena, por increible que parezca.

¡Buen provecho!
Ahora lo saben, si conocen a un fisiculturista, lo más probable es que se trate de un bulímico "culto" (o bien de un vigoréxico, pero eso se cuece aparte), así que en cuanto se encuentren con uno, huyan y cuéntenselo a quien más confianza le tengan. Yo por lo pronto, ya hice mi rutina de hoy y como desayuné ligero, todavía tengo el derecho de atascarme en la comida. Y da la casualidad que los miércoles se pone por aquí un tianguis en el que venden unos huaraches y unos pies (pronunciése "pay's") muy sabrosos (cuando gusten les invito uno). De modo que ya me voy a comer. Con permisito dijo Monchito.




*Récord parentético: apenas una palabra en mi escrito y ya coloqué un paréntesis. ¿En qué habíamos quedado?...

**El rango de peso "normal" para un adulto joven de sexo masculino con una estatura de 1.61 m, es de 53 a 65 kg; los médicos me recomendaron llegar a los 57-58, y hoy peso 60.

domingo, 16 de agosto de 2009

Saliendo del clóset: freak entre freaks

Y ya que andamos autobalconeándonos, es hora de salir del clóset y confesar otro de mis placeres culpables.

Estábamos en que soy "antisocial en extremo", ¿no es así? Si bien tal declaración es falsa actualmente, en la adolescencia sí lo fui. Recuerdo con cierta gracia que en tercero de secundaria, un compañero me preguntó:
-Oye Popper -Popper es mi apodo de toda la vida, de ahí el "Veggie Popper" en la URL de este blog-, ¿y cuál es tu verdadero nombre?

Así de retraído era yo. La mitad de mis compañeros no sabían ni cómo me llamaba, pero eso sí, todos estaban conscientes de que yo era "el Popper" y que mi función en la escuela era la de ser la base de la pirámide social estudiantil. Además de mi apodo, existían dos datos más que todo el mundo conocía sobre mí, los cuales ilustraré con el siguiente diálogo hipotético entre dos alumnos del Centro Universitario Hispanoamericano (así se llamaba mi escuela):

-Oye wey, ¿sabes dónde puedo encontrar al Popper?
-¿Popper? ¿Hablas del tipo ése que está todo traumadito con los Bitles y con Poquemón?
-Ándale, ése mero.
-Ha de estar en su salón jugando con su Guem boi. Si lo ves, dale unos zapes por mí.

Ya salió el peine. Mis dos más grandes traumas de toda la vida (lo suficientemente grandes como para que todos en mi escuela lo notaran, aunque ni siquiera me conocieran en persona) son los Beatles y Pokémon. Por eso desde que salí de esa escuela en 2004, oculto mi Pokémanía en sociedad tanto como puedo. Pero ya es momento de salir del clóset y re-admitir que soy un ferviente jugador de Pokémon, el videojuego más uncool de la historia. Total, hace un par de días se lo confesé a la persona con quien más vergüenza me daba tocar este tema (aunque nunca supe por qué me daba tanta pena). Ya hace un año (exactamente el 16 de agosto de 2008 lo escribí y publiqué mi hi5, aunque en este blog haya aparecido hasta febrero pasado) hablé de mi percepción sobre el grupo de Liverpool; ahora me toca hablar sobre esta quisquillosa franquicia de videojuegos japonesa.

Desventuras de un pokémaniaco
Si en los años ochenta y principios de los noventa los videojuegos eran más bien para niños geeks, a partir de la segunda mitad de los naintis, éstos se convirtieron en una industria mainstream enfocada a adolescentes cool y adultos sofisticados. Y entonces llega este juego cuyos protagonistas son niños que visten gorras extravagantes y mounstritos con diseños infantiles. Tener más de doce años y jugar a esta cosa garantiza que todos te verán raro eternamente, pudiendo ser objeto de burlas y discriminación (como ya ejemplifiqué previamente). A diferencia de los Beatles, que si bien no están de moda, al menos son aclamados casi universalmente como el conjunto musical más influyente de todos los tiempos (lo cual da a sus seguidores cierto toque de respetabilidad, por muy anticuados que sean sus gustos), logro que Pokémon jamás conseguirá en el campo de los juegos electrónicos.

Jugar Halo te hace rudo. Jugar Final Fantasy te convierte en un jugador refinado. Y jugar al Mario Bros. te hace un conocedor de la vieja escuela. Jugar Pokémon hace que te escondas a jugar en los baños.

Cuando escribí aquel texto sobre los Beatles, admití no estar seguro de que ellos sean mi grupo favorito, pero reconocí con toda certeza que son la banda más importante en mi historia personal (lo cual los pondría incluso encima de mi grupo favorito en caso de que no fueran ellos). En el caso de Pokémon, sucede algo similar, no es mi serie favorita (tal honor va para The Legend of Zelda y Mega Man, es un empate), pero sin duda es la más importante en mi vida, quizá especialmente porque cuando comencé a jugarlo, en 1998, yo entraba a la etapa de mi vida (la caótica alcoholescencia) que me convertiría en quien hoy soy. Para mejor ilustrarlo, actualmente, en mi Game Boy siempre traigo un juego de Zelda, uno de Mega Man y uno de Pokémon. Pero el 70% del tiempo, el que juego es el de Pokémon.

¡No menciones ese nombre!


Pero, ¿cómo fuiste a caer en este vicio?
Mi primer acercamiento a Pokémon fue en marzo de 1996, cuando el juego recién salía en Japón. En esos años yo, como casi toda mi generación, era fan from hell de Dragon Ball (en realidad lo sigo siendo), así como también un empedernido videojugador (gamers, nos dicen ahora para darle más caché), y justo en ese mes, la revista Club Nintendo (la biblia del jugador noventero) presentaba en portada el juego Dragon Ball Z2, que estaba próximo a aparecer en nuestro país. El artículo sobre el juego me voló la cabeza, y por muchos años ése sería mi número favorito de la revista, por lo que prácticamente la memoricé página por página.

Entre otras cosas, la edición en cuestión presentaba también un amplio reportaje del evento Shoshinkai Show 1995; en él se mostró por primera vez en acción la entonces impresionantemente poderosa consola Nintendo 64 y la obra de arte hecha videojuego, Super Mario 64. Pero también se mostró en ese evento, de manera modesta, un oscuro juego para Game Boy llamado "Pocket Monsters". Ante el impactante Mario 64, nadie le prestó atención y Club Nintendo apenas le dedicó un párrafo y un par de fotos tamaño microscópico, pero lo poco que leí llamó mi atención: se trataba de un RPG (juego de rol, para mis lectores no gamers) que permitía, gracias al cable de conexión del Game Boy, intercambiar personajes. Tratándose de un juego de rol, género en el que los personajes adquieren habilidades particulares según las acciones del jugador (en consecuencia, ningún personaje de un RPG es igual al de otro, aunque se trate del mismo juego), no podemos negar que la idea es interesante. Además del intercambio, permitía combatir de la misma manera. Este original concepto fue ideado por Satoshi Tajiri (una persona muy introvertida, por cierto).

Lamentablemente, el juego no salió de Japón, a pesar de que en ese país se convirtió en un fenómeno masivo. No volvería a saber de este juego sino hasta dos años después, cuando en el Shoshinkai de 1997 (reportado en la edición de marzo de 1998 de Club Nintendo) Nintendo anunció que exportaría Pokémon (abreviatura del original "Pocket Mosters" acuñada por los fans, que para esas fechas ya había prácticamente reemplazado al nombre original) al resto del mundo. Y esta vez todos pusieron atención, con todo y que en ese Shoshinkai, como en el del '95, se mostró también una otra obra maestra, me refiero claro, a The Legend of Zelda: Ocarina of Time, y debido a ello, me emocioné bastante. Para 1998 era yo un otaku (afición que más o menos dejaría pocos años más tarde) y el anime de Pokémon era algo de lo que esta tribu no paraba de hablar en esas épocas (además de Neon Genesis Evangelion, claro está), por lo que las ansias por jugar el juego y ver su adaptación animada me corroían. Cursaba yo sexto de primaria, por cierto.

El juego llegó a América el 28 de septiembre de 1998, y yo compré mi copia el 9 de noviembre (el día del cumpleaños de mi hermana... qué mal hermano fui: no le di regalo y en lugar de eso me compré un videojuego con el dinero que tenía...). Ya iba yo en secundaria, de modo que mi larga espera por jugar por primera vez un juego de Pokémon sin duda es uno de los tantos recuerdos que poseo de mediados de 1998, periodo de transición en que dejé de ser un niño de primaria y comencé mi camino como adolescente en la secundaria (con todo lo que ello implica: nueva escuela, nuevos amigos, etc.). El momento ideal para que un videojuego marcara mi vida y lo considere parte de mi bagaje personal (lo cierto es que de toda mi vida, mis recuerdos más añorados son aquéllos que me remiten a 1997 y '98). Por eso amo Pokémon.

Algunos años más tarde, después de tanto pokémonazo, una vez que completé mi Pokédex (enciclopedia que registra los pokémones capturados) del segundo juego (250 criaturitas, ni más ni menos), me harté y lo dejé por la paz. Pero en el 2007, dos semanas en el hospital hicieron mella en mí. Fue un periodo duro que pude sobrellevar gracias a que mi papá me compró algunos libros, y a que mi mamá me llevó mi Nintendo DS... con un juego de Pokémon adentro. Así que desde mi cama de hospital volví al rebaño, me reconcilié con mi viejo amor y desde entonces no lo he dejado (literal, al menos una vez al día juego algo de Pokémon). Por eso amo todavía más a Pokémon.

De la vista nace el amor
Uno de los aspectos que más llama mi atención es sin duda el apartado visual. Todo el arte oficial de los videojuegos de Pokémon (el anime, manga y juego de cartas se cuecen aparte) proviene de la mano de un solo hombre: Ken Sugimori. Las ilustraciones promocionales de los juegos son siempre lo primero que busco cada que un nuevo juego de la serie es anunciado. Con un estilo sencillo pero muy peculiar, claramente influenciado en sus inicios por Akira Toriyama (autor de Dragon Ball, para acabarla de amolar), los trazos de este ilustrador han dado un sello distintivo a la franquicia, que la aleja un poco del estilo clásico del anime genérico de ojos gigantes.

Y ya que hablamos de Akira Toriyama, díganme si no: ¿apoco no Red (protagonista del primer juego, conocido en la serie de TV como Ash) parece una mezcla de Goku y Vegeta?

Producto de un romance saiyajin

En adición, los Pokémon, verdaderos protagonistas de estos juegos, siempre me han parecido de lo más curioso y original (en contraste con los más bien burdos y predecibles Digimon y demás clones), si bien la creatividad ha decaído un poco en las más recientes entregas. Pero el trazo chingón sigue ahí.

These Pokémon kick ass

Cierto que el estilo de Sugimori ha cambiado con el paso de los años y hoy luce más cercano al anime convencional, pero todavía puede distinguirse de entre los demás. Y aunque me gustaba más su viejo estilo, su actual manera de dibujar todavía me parece atractiva (en el sentido literal de la palabra: todavía me atrae) al punto en que es una gran influencia en mi propio modo de dibujar humanos. Creo que soy un buen imitador de Ken Sugimori; comparen el "autorretrato" de mi entrada anterior con los siguientes dibujos y descúbranlo ustedes mismos:


¿Y qué tal suena?
La música de un videojuego también juega un importante papel. En cuanto a ésta, los primeros juegos fueron musicalizados por Jun'ichi Masuda. La música de las primeras dos entregas (Red/Blue y Gold/Silver respectivamente; cada juego tiene dos versiones, con el pretexto de intercambiar pokemones) era muy percusiva. En mi opinión suena como a marchas militares, atmósfera que encaja perfectamente con el concepto de entrenar criaturas y ponerlas a pelear; melódicamente, las canciones de Jun'ichi se caracterizan por ser al mismo tiempo pegajosas y emocionantes, ocasionalmente son épicas incluso.

A partir del tercer juego (Ruby/Sapphire), algo en el camino erró y Satoshi Tajiri, creador de la serie, abandonó el proyecto y fue precisamente Masuda quien tomó la batuta como director de la franquicia, relevando el trabajo musical a un equipo conformado por Go Ichinose (quien en los juegos anteriores había programado los efectos de sonido), Hitomi Sato y Morikazu Aoki, quienes han hecho relativamente un buen trabajo, pero muy distinto del que hizo destacar a Masuda.

Quizás sea por ello que de las versiones Gold y Silver a las versiones Ruby y Sapphire haya una diferencia tan abismal en la jugabilidad, que muchos sienten que a partir de estas últimas los juegos empezaron a chafear, razón por la cual legiones de fans reniegan de todo juego posterior a Gold/Silver. Personalmente, aunque me siguen gustando las nuevas secuelas, sí considero que a partir de la llamada tercera generación se perdió parte del encanto y ningún juego ha alcanzado las alturas a las que Gold/Silver llegó.

Volviendo al tema de la música, el cambio del que hago mención es bastante notorio en los intros del juego, que siempre son el mismo tema con nuevos arreglos, y es que mientras que los intros de Red/Blue y Gold/Silver hay mucha percusión (como ya hice notar), en Ruby/Sapphire y Diamond/Pearl, lo que domina son los instrumentos de viento. Aquí les dejó el intro de mi juego favorito, Pokémon Gold:







En fin, podría pasar horas y horas hablando de Pokémon, su sistema de batalla, cómo funcionan los intercambios... pero mi intención era solamente expresar el por qué de mi amor por esta serie de juegos que a ojos de tantas personas son más bien una idiotez para niños (lo cual constituye una enorme falsedad, competir con otras personas requiere de estrategias muy complejas)... y lo cierto es que son casi las 3 de la mañana, a pesar de que comencé a redactar esto al rededor de las 11 de la noche.

Así que me despido, no sin antes recomendarles a quienes tengan la oportunidad, le den una checada a estos jueguitos. Tienen el sello de aprobación del siempre exigente (yo más bien diría remilgoso) Veggie Popper.

Smell ya' later.