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jueves, 3 de junio de 2010

CHAOS AND CREATION IN MEXICO CITY.... 1

… Y como la navidad, lo esperamos tanto tiempo y se fue en un instante; lamentablemente, a diferencia de la navidad, este evento no se repetirá cada año…

A principios de abril la noticia corrió como pólvora por todos los medios de comunicación: Paul McCartney, Macca, Sir Paul, Su Majestad, el ex Beatle, regresaba a México después de ocho largos años de haber pisado tierra azteca.

Con sólo una fecha anunciada, las entradas para el evento serían una mina de oro por la que todos competirían con uñas y dientes, sin ser la excepción quienes esto escriben, una vez que pasó su orgasmo al recibir la noticia.

El objetivo para The retro girl y Juanito Banana fue tratar de conseguir desesperadamente una tarjeta de cierto banco que al parecer, les proporciona a sus clientes la sensación de sentirse los más chingones y poder conseguir entradas antes que todos los demás.

Como pudieron, estas dos personitas consiguieron su lugar, pero codiciosas como toda la humanidad, no se hallaron conformes con los lugares que el destino les asignó. Cuando semanas después un segundo concierto se confirmó, una vez más, los hermanos banana unieron sus fuerzas para hacer la diferencia entre un lugar y el lugar. Tal aventura ya está documentada y como allí se dijo, la misión fue cumplida exitosamente.

Todo estaba listo, no cabía la menor duda. Ya era un hecho: Macca respiraría el mismo aire que ellos y compartiría casi tres horas con su público mexicano. Foro Sol… ¡ahí te va la beatlemanía!

Segundas partes siempre son buenas



No hay plazo que no se cumpla y finalmente, llegó el 27 de mayo. Las 9 de la noche dieron en el reloj y sesenta mil almas clamaban la aparición del ex Beatle. Una vez que el músico salió a escena, el pueblo mexicano pudo dar rienda suelta a sus sentimientos y desahogar lo que se tenía guardado durante los últimos ocho años. Se vivió llanto, risas, gritos y éxtasis en una noche excepcional.

Ya con cuerpo y mente liberados, los hermanos se reunieron al día siguiente para compartir la velada del día 28, la “segunda parte” de la visita de McCartney, y por ello es que será ésta la que en conjunto se documentará en las siguientes líneas, haciendo referencia a ciertos momentos del primer concierto.



El largo y sinuoso camino al Foro Sol

28 de mayo. 5:45 pm.

Juanito Banana salía de casa de su abuela en el Centro Histórico rumbo al metro Taxqueña.

28 de mayo. 6:00 pm.

The retro girl se preparaba para verse a las 6:30 en punto con su bro.

Portando sus respectivos boletos, los dos hermanos acortaron distancias hasta que finalmente se encontraron en la terminal del tren. Él con su playera de la bandera del Reino Unido, ella ataviada con una chamarra negra que desplegaba el nombre de su amado Paul McCartney.

Juntos tomaron el metro rumbo a Chabacano, donde trasbordarían en dirección Pantitlán, siendo la estación Ciudad Deportiva donde abandonarían dicho transporte. Podríamos decir que el trayecto fue tranquilo y sin contratiempos, pero no fue así.

…Y no fue así porque al idiota de Juanito en su excitación, se le ocurrió pavonearse sobre el concierto al que iría con su sis, boleto en mano. EN LA MANO. Un sujeto de mirada turbia los observaba fijando sus ojos en el pedazo de papel que él sostenía tan despreocupadamente. La hermana, más despierta, notó que algo podría salir mal y prefirió guardar silencio y evitar llamar la atención. Con una actitud fría trató de indicar su plan a Juanito, pero el pobre se encontraba taaaaan emocionado que no se dio cuenta; en lugar de ello, se mostró sorprendido ante la aparente falta de emoción de la chica retro, considerando que iba a ver al amor de su vida por segunda ocasión. En vivo y a todo color.

Al transbordar rumbo a Pantitlán, The retro girl le dio un zape a su bro. Ante la mirada extrañada de éste, ella simplemente le dijo:

“Nos pudieron haber quitado los boletos!!! NO SE TE OCURRA VOLVER A HACER ESO!!!” (Léase con tono de madre enojada porque el chamaco hizo una travesura)

Ya sanos y salvos rumbo al Foro, no faltaron las miradas curiosas de los pasajeros e incluso se hicieron escuchar comentarios como: “éstos dos van pa’l concierto del paul”.

Finalmente los dos hermanos llegaron a su destino y en cuanto salieron de la estación y caminaron rumbo al recinto las olas de personas que portaban prendas alusivas al evento los arrastraron con la marea beatle.

Como en todo mar, hubo rocas que de cuando en cuando obstruían el libre fluir del oleaje. Estas rocas se llaman revendedores; sus gritos de “¿te sobranboletostefaltan boletos?“ invadían el aire. Y la marea se estrellaba contra estas rocas una y otra vez.

Recordando pasadas desventuras, Juanito sintió desde su corazón enormes deseos de partirles todo lo que se llama madre, si es que la tenían, por supuesto. La propia retro girl respondió uno de sus llamados con un portentoso “¿te sobra madre, te falta madre?”

Y los encarguitos no faltaron. Resulta que a la chica retro horas antes su mami le había dado toda una lista de souvenirs que tendría que llevar a la casa, como si de una exploración se tratase. Tons la pobre chica quiso conseguir “el botín” antes de posar sus petacas en el asiento del Foro Sol.

“Es que lo que me encargaron lo venden del otro lado” le dijo retro a Juanito, quien con cara de resignación no tuvo más remedio que acompañar a su sis a darle tooooda la vuelta al Foro para salir por Río Churubusco. Lo difícil no sería la caminata, sino CRUZAR Río Churubusco, que ante sus ojos realmente era un río de aguas peligrosas que pasaban a toda velocidad.

“¿Qué tiene de difícil cruzar una avenida, sis?”, le dijo el hombre plátano a la niña retro.

“Mira los autos, nos pueden atropellar”

Juan miró los autos, pensando “he visto cosas peores”. Incitó a su hermana a cruzar la calle “a la buena de dios”, mas ella no paró de titubear. “¡Ni madres!”, se le oía decir. Obtuvo por respuesta un “No seas marica”.

Luego de pensarlo por un largo rato (en realidad un par de minutos, pero estos se pasaron como una eternidad), le tomó la palabra al loco que la acompañaba. Total, él se colocó del lado del que provenían los autos, si le pegaban a alguien sería a él.

Armándose de valor y todos los huevos de los que biológicamente carece, corrió detrás de su hermano, emitiendo gritos de histeria de cuando en cuando mientras el otro trataba de no distraerse y morir de risa al escuchar los chillidos que venían de detrás suyo.

Y como la gallina, llegaron al otro lado. Uno muerto de risa, la otra muerta de miedo.

“Qué divertido”, dijo él.

“¡Divertido ni madres!” respondió ella.

Una vez en tierra santa (o sea, los puestitos del otro lado de Río Churubusco) retro comenzó a comprar los recuerditos (bastante caros, por cierto. Los vendedores hicieron su agosto).

Ya con la mercancía debidamente pagada, los hermanos se formaron en la laaaaaaarga fila que daba acceso al puentecito que los llevaría, ahora sí, al interior del Foro Sol.
 
Luego de la inspección y de validar los tickets to ride, por fin estaban dentro del recinto que se convirtió, por dos noches, en el Palacio de Su Majestad, Sir Paul (¡mi vidaaaaaaa!).

Se tomaron fotos, se morían de los nervios, Juanito pasó a verter líquidos innecesarios al baño, retro gozaba con la visión de miles de fans que al parecer estaban igual o más locos que ella.


28 de mayo. 8:45 pm.

The banana brothers ya tenían las petacas bien puestas sobre sus asientos, atendiendo el “preludio” al concierto, consistente en imágenes de The Beatles, los 60’s y algunas fotos personales de Macca, todo acompañado de unos muy buenos remixes de canciones del Sir.

Incluso, cual Walter Mercado, trataron de predecir qué canciones habría de interpretar el viejito (“adodado” añadiría retro girl).

Ayudándose de unos binoculares, los hermanos pretendían obtener videos “decentes” del espectáculo y compartirlos con ustedes, queridos lectores.
28 de mayo. 9:15 pm.

El momento llegó… las luces se apagaron y la música cesó. Los gritos de la multitud llenaron el aire… “Paul! Paul! Paul!”….

Y en eso… se iluminó el escenario.

Sir Paul apareció por segunda y última vez ante su público.

Que comience el show.

CHAOS AND CREATION IN MEXICO CITY.... 2

Goodnight Tonight

Sin que los alaridos (porque esos no eran gritos, eran alaridos) del público callasen, cinco hombres aparecieron en la tarima sobre la cual previamente se habían colocado los instrumentos de los que saldrían las notas que esa noche nos mantendrían al borde de nuestros asientos de cemento. ¡Mentira! No eran cinco hombres, era un niño acompañado de cuatro adultos. Porque uno de ellos se comportó como un niño, quien miraba encantado las luces de los asistentes como el pequeño que se emociona cuando por primera vez se enciende un árbol de navidad.

Y lo primero que este niño hizo fue tocar “Venus and Mars” en conjunto con “Rock Show” para animar a la ya de por sí inspirada multitud.

La siguiente canción que retumbó en el ambiente fue “Jet”, acompañada de los “JET! Uu uu uu uu!” del público mexicano, quien mostraba una cálida reacción a cada nota, cada frase, cada expresión proveniente de la banda y del niño en particular.



La nostalgia por los Fab Four se hizo presente por vez primera con “All my loving”, haciendo brotar lágrimas entre los mexicanos. Imaginen a Juanito brinque y brinque como loco mientras retro chillaba cantándole a SU Paul. Una escena bizarra, verdaderamente. Y se repetiría innumerables ocasiones, advertencia para el lector XD

¿Alguna vez se han subido a una montaña rusa? ¿Han sentido esa sensación de estar hasta arriba y de pronto, de chingadazo, caer en picada y relajarte cuando ya estás abajo? Pues eso sucedió en ese preciso instante: sin dar tiempo de tomar aire, toda la energía de All my loving se transformó en una sensación más bien relajante y quizás un tanto melancólica cuando Macca y los suyos entonaron “Letting go” para después volver a subir con “Drive My Car”, la primera sorpresa de la noche. En el primer concierto interpretó “Got to get you into my life”.

Momentos después The retro girl no pudo evitar sentirse un tanto decepcionada de que no hubieran difundido días antes las canciones “menos conocidas” de Paul. En “Highway”, aunque no fue tan notable, sí se sintió un cambio en el ambiente. Varias personas se quedaron calladas y muchos incluso preguntaron: “¿Cuál es ésa?”.

Es más, se sentaron en sus asientos y miraron con cierto asombro a The retro girl y Juan Banana que seguían de pie (aunque JB tampoco se la sabía).

La multitud volvió a ponerse de pie con “Let me roll it”, canción que Macca fusionó con un cóver bastante decente de “Foxy Lady”, del gran Hendrix, quien seguramente sonrió desde allá arriba (o abajo XD) mirando a su contemporáneo interpretar las notas de manera precisa, calentando todavía más el ambiente. Hay que reconocer que Brian Ray es un genial guitarrista y prácticamente esencial en el sonido de Paul.

Aunque The retro girl se muere de ganas porque Paul se la lleve a la puerta de su casa (y de paso de su recámara), tuvo que conformarse con cantar “lead me to your door” durante “The Long and Winding Road” y mientras ella babeaba, el resto de la gente no cantaba mal las rancheras en cuanto a liberación de fluidos corporales: todos lloraban. Y cómo no hacerlo ante inconmensurable canción. Sin duda alguna el primer momento alto de la noche.


Lamentablemente, los fans wannabe volvieron a sentarse cuando Paul entonó la siguiente pieza: “One Hundred and eighty five”, pero nuestros dos protagonistas, estoicos como sólo ellos, se mantuvieron de pie coreando a Paul y los suyos. Excelente canción.

“That thing you do with the lights!”

Siguiendo con la reseña del apoteótico evento, la siguiente melodía fue “Let ‘em in”. Momento cumbre, momento clave no solamente de esa noche, sino también de la anterior.

Los que estuvieron ahí saben precisamente qué fue lo que sucedió en ese instante mágico… las luces de miles de encendedores y celulares parpadearon al ritmo de la música.

Lo que sorprendió a The retro girl fue que ese acto era totalmente espontáneo, como si todos en aquel lugar se hubieran puesto de acuerdo mentalmente para asegurarse de que Paulie se llevara un recuerdo indeleble de “los chilangous”. Y lo que frustró a Juanito Banana fue su incapacidad para silbar, lo cual lo limitó a tararear los famosísimos silbiditos de la rola; por lo demás, la disfrutó tanto como su hermana.

“Esta canción la escribí para mi esposa Linda, y esta noche es para todos los enamorados” fue lo que dijo Macca, visiblemente conmovido, al presentar la rola “My love”.

Como anécdota Juanito sintió nostalgia por amores pasados y ya quería chillar (no lo hizo porque la noche anterior le fue suficiente), mientras que la chica retro sí chilló (¡ah, que llorona nos salió!) y al mismo tiempo la cantaba para una persona en particular: para la misma persona que la estaba interpretando. “My love does it… good… oh oh oh oh”
“Shine a light” es el nombre de un documental que hace poco filmó Martin Scorsese (“que insistimos es idéntico al viejito de UP” dicen los hermanos banana). Pero para los mexicanos “Shine a light” significó otra cosa muy distinta. Es el título (y en realidad, la letra también) de una canción que Paul, demostrando su cariño por nuestro país, cantó de manera improvisada a su gente, para mostrar su sorpresa ante el espectáculo luminoso de la canción anterior. “Like no one else in todo el mundo!!! Only in Mexico” se le oyó decir. La conclusión es evidente: McCartney jamás lo olvidará.


Entonces, señoras y señores… Juanito Banana tuvo el orgasmo de su vida (decir “orgasmo” se queda corto, pero la Real Academia Española no ha inventado una palabra a la altura de lo que en ese momento sintió) cuando repentinamente Paul tomó su guitarra acústica y comenzó a tocar unas notas con un ligero toque country. “¡¡No mames, no mames!! ¡¡NO MAMEEEEEES!!” comenzó a gritar el hombre plátano cuando Paul cantó “I’ve just seen a face”. A la fecha no se ha repuesto de ese impacto, el pobre tiene obsesión por esa canción, y siendo una pieza relativamente menor y que no fue interpretada la noche anterior, no esperó escuchar. Risas, lágrimas y gritos lo invadieron durante dos minutos durante los cuales no paró de cantar, en completo estado de éxtasis.

Todo esto ocurría ante la mirada divertida de la chica retro, quien observaba a su hermano con una expresión compasiva. Es decir… ¿cómo reaccionas cuando ves a alguien teniendo orgasmos múltiples, como los que tuvo Banana? Y ella que creía que sólo las mujeres los podían tener… (tras leer esto, Juanito acaba de sonrojarse como hace mucho tiempo no lo hacía XD)


Continuando la nostalgia beatle, Paul se echó otra de sus grandes románticas: “And I love her”. Los músicos ambulantes de la Línea 3 del metro debieron haber estado presentes para saber cómo se debe de tocar esa canción. El Sir nos dio una lección de dulzura; probablemente mucha gente lloró aquí. Banana estuvo a punto de, pero retro se abstuvo. “Sólo me conmovió”, declararía después.

Aunque retro guarda la ilusión de que en realidad se la cantó a ella XD

“Blackbird” fue un tema en el cual “el adodado” (nota: sólo uno de los autores sostiene esta opinión) mostró que no se necesita más que una guitarra acústica, una voz relativamente estable, una luna y un árbol seco como escenografía para derretir a los fans.


Y en eso… ¡retro chilló de nuevo! Pero la rola en cuestión lo justificaba. Se trató nada más y nada menos que de “Here today”, canción escrita para John Lennon.

Al grito de “JOHN! JOHN! JOHN!” los asistentes le dieron entrada a Paul, quien interpretó maravillosamente la pieza.

Digamos que la canción mueve mucho a la chica retro (sentimentalmente hablando) y no pudo evitar pensar qué hubiera dicho Lennon de haber estado ahí:

“Ya Paul, tócate una movida, ¡carajo!”

En fin, será uno de esos misterios sin resolver.

Respecto a su bro, quien siempre ha considerado que esa rola es medio cursi, aprovechó el momento para tranquilizarse por fin. Se quedó quietecito cantando por respeto a John y nada más. Con sus sentidos de vuelta, pudo apreciar a su sis y pensar “¡Mierda, sí lloró!”. Probablemente para él eso fue más sorpresivo que la canción en sí.

Luego Paul puso a bailar a todos literalmente: “Dance Tonight” sonó en su mandolina que Juan Banana tanto envidia. Unos aplaudían, otros zapateaban y unos despistados sólo miraban. La canción, intrascendente tal vez, es ciertamente de lo más divertida.

“HO! HEY HOO!” coreó alegremente toda alma presente cuando Macca interpretó “Mrs. Vandebilt”, otro clásico de su trayectoria post-beatle. La rola es una maravilla que puso a cantar a todos, incluso niñitos pequeños gritaban con todas sus fuerzas el complicado coro.


Al finalizar esa canción, Juanito y retro huyeron de sus lugares hasta colocarse justo en la barda que separaba su sección de la siguiente. Con esto lograron dos cosas: una, ver más de cerca a Macca y la otra, provocar las quejas de un molesto señor que les indicó que se quitaran porque no lo dejaban ver.

Afortunadamente no hubo heridos, the banana bros se hicieron pa’ allá y el señor pudo ver bien y bonito.

“Eleanor Rigby” fue la siguiente canción que inundó el recinto con su característica melodía. Qué más se puede decir de esta rola, todo un clásico dentro del universo musical beatlero y una de las favoritas del público.

Si a John ya le tocó homenaje, ¿por qué no también a George? Amigos caídos son amigos caídos y aunque Sir Paul jamás se dignó en escribirle una canción al mal llamado beatle callado, por lo menos se tomó la muy agradable molestia de incluir en su repertorio en vivo la clásica harrisoniana “Something” (personalmente, JB prefiere eso a que le escriba una mala canción), que por cierto, le sale muy bien, con su introducción al ukulele (tan amado instrumento de Georgie). Banana no pudo evitar derramar sus lagrimitas cuando vio las fotos de Harrison mostradas durante la bella canción que alguna vez escribiera su beatle favorito.


A The retro girl le parece que “Sing the changes” la escribió Su Majestad Paul a Obama. Y eso le parece porque cada vez que Macca canta esa rola, pone una imagen de su presidente de confianza en el fondo.

En fin, sea esto cierto o no, la canción en cuestión es un rolón. Pésele a quien la pese, incluso a aquellos que durante el concierto cerraron sus boquitas porque no sabían la letra (“¿Pos qué pasó fans?” preguntarían los banana bros.)

Siguió la ya clásica de clásicas “Band on the run” y los primeros acordes arrancaron gritos de la garganta de la retro y su bro. Todo el Foro Sol se unió en un canto colectivo para la “banda que tan desesperadamente huía”. Vocalmente puede ser una de las canciones más demandantes para un anciano de casi 68 años pero gracias a su huidiza banda pudo librarla (y a que la verdad, todavía le alcanza la voz en algunas partes)

“Tin tin tin tin tin tin tin” es un riff de piano divertido a más no poder que da inicio a una canción igualmente divertida sobre una pareja feliz. Dicha felicidad fue contagiada a los asistentes cuando la Band on the Run (Paul realmente debería ponerle así a su banda) ejecutó “Ob-la-di, Ob-la-da”. Aquí cabe destacar algo muy divertido, pues sis y bro interpretaron por sí mismos a los Beatles: retro girl cantó las partes de Paul y Juanito Banana hizo los coritos que Lennon hacía en la grabación original. Yay!

Instantes después, el sonido de un avión nos emocionó a todos.

No fue un American Airlines despistado, sino el comienzo de “Back in the USSR”, rola del mismo álbum que la canción anterior. Seguimos con la nostalgia beatle.


“I’ve got a feeling” y “Paperback writer” también fueron números bastante decentes, donde el niño de 67 años puso a cantar a todos.


“A Day in the Life” fue otro de los momentos cumbre de la noche. Una de las mejores composiciones no sólo de los Beatles sino del siglo XX fue interpretada en vivo y en directo, que no le digan y no le cuenten, aquí en México, con todo y su escabroso segmento instrumental.

Y para coronar, la unió con “Give peace a Chance” de su camarada Lennon; retro girl sonrió ante la visión imaginaria de su amado Paul pidiéndole permiso a la Yoko para cantarla… aunque la Ono es tan cabrona que seguramente no se lo hubiera dado.

Pa’que no se los chamaquien ái les va el recuerdito:


“Let it be” es una de las canciones más recordadas del cuarteto. Obviamente no puede faltar en un concierto de Paulie, y el público mexicano reaccionó ante la ocasión.

Llanto, mucho llanto, fue lo que se apreció desde donde estaban Juanito y su sis. La verdad a esas alturas ya no se sabía si el agua que se limpiaba la gente de sus caras eran lágrimas o la lluvia que caía torrencialmente desde hacía ya largo rato.


¡LLAMAS A MIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIÍ! ¡¡Fuegoooo!! El Foro Sol ardió con los fuegos artificiales que estallaron durante la magistral ejecución que Macca y compañía regalaron de “Live and let die”. Emoción pura, adrenalina es lo que emanaba de los sudorosos cuerpos que allí se encontraban reunidos, como una orgía colectiva. Los fuegos de artificio fueron la mejor representación de lo que allí se sintió, y quizás hasta se quedaron cortos. Y, un pequeño mensaje de Juanito Banana para los que lo criticaron a él y a su sis de haberse bajado a la zona prohibida:

“Dejen de estar chingando, vivan y déjennos vivir, vivan y dejen morir”


“NAAAAA, NA, NA, NA NA NA NAAAAAAAAAAA”

¿Recuerdan esas sencillas exclamaciones saliendo de la garganta de 60 mil personas? Juanito y su sis sí las recuerdan. Incluso las cantaron con toda la fuerza de sus pulmones, desafinando bien gacho pero felices. Esto consta en el video en el que la retro girl se echó su concierto al ritmo de “Hey Jude”:



Personalmente, a la chica retro de McCartney se le iluminó la carita al ver a Paul haciendo sus mariconadas imitando a las mujeres. Y no piensen mal, pero Macca se veía francamente gracioso poniendo una mano en la cintura y contoneándose al ritmo de la música. Priceless.

Como también es priceless el párrafo anterior en sí mismo, ¿a qué no? ¡A la chica le gustan bien machotes! (NOTA DE JB)



And in the end…

Si algo puede ser chocante de los viejitos es su insistencia por irse a dormir temprano. ¿Quién no atesora recuerdos de su infancia, con el abuelito diciendo: “M’ijito, ya es tarde, vete a dormir”? Pues igual, Paul dio los primeros signos de chocheo cuando abandonó el escenario para echarse una pestañita.

Regresó algunos minutos después (¿habrá aprovechado el descanso para echarse su cocol?), ya bien repuesto, para inyectarnos de energía sesentera con ”Day Tripper”, quizás la canción más bailable de los Beatles. Por lo menos Juanito y retro girl así parecieron entender, ya que se pusieron a mover el bote con el Groove de la rola.


A pesar de que la Mamonna de Madonna nunca ha dicho si le gusta o no la rola (que finalmente no es sobre ella), “Lady Madonna” causó gritos y buena vibra mexicana.

“Get Back” es una canción notable en sí misma. Y ésa canción la recordarán muy bien si es que asistieron al primer concierto, donde el sir trepó a una mujer (“Bien buena” dirían algunos) a bailar con él.

Y aunque en la segunda noche The retro girl estuvo grite y grite: “¡SÚBEME A MÍ!”, Paul nomás no escuchó. (Awwwwww)

Pero no importa, retro, ahí estuviste y es lo que cuenta. Recordemos ésa primera noche, por favor:


Seguía haciéndose de noche y el ruco necesitaba un poco de oxígeno: fue a echarse su dosis (¿sobredosis?) antes de salir a escena por última vez, para chutarse “Yesterday”.

¿Qué se puede decir sobre la rola más covereada en toda la historia –¡aunque te duela, Juan Banana!-? En realidad no mucho, salvo que aquella noche la interpretación de Macca se unió con la de miles de mexicanos, creando un momento único.

“Helter Skelter” es la canción más pesada grabada por los Beatles. Eso que ni qué. Y Paul supo transmitir la intensidad de cada nota durante la rola.

Juan nomás agitaba el flequito, mientras su sis cantaba a más no poder. Ambos hechos sopa por la lluvia, pero rockeando. Como debe de ser. Es una lástima que nadie los haya grabado, porque los dos captaron como pocos en el Foro la potencia de la canción.

… Juanito extrañó el grito de Ringo al final… Buuh…


Y ahora sí, medianoche en punto, el abuelito (ADODADO, por petición de retro) tenía que irse a dormir. Le valió madres rompernos el corazón a todos los mexicanos que decían a coro “Nooooooooooooooooo” cuando Paul, como abuelito regañón, decía “you’ve got to go home”. Podría ser uno de los momentos más conmovedores de la noche. Paul se despedía para nunca más volver (“¡Chale!” diría la sis… a lo que su bro respondería: “¡Chale tú!” y ella le daría un zape).

Pero fue una buena despedida: “Sgt. Pepper’s” y “The End”. Y esta vez, ¿qué creen? (Uds tienen que decir: “¿Queeeeeé?”) Que no extrañamos a Ringo. Estuvo presente en cada tamborazo del sobrino Laboriel en The End.

“And in the end, the love you take is equal to the love you made” y con esa frase (tan acertada, en verdad) Paul McCartney se despedía de su público también adodado.

Cientos de papelitos de china verdes, blancos y rojos salieron de las esquinas del escenario.


El rock show había llegado a su fin. Los hermanos, felices y tristes al mismo tiempo, veían cómo Macca hacía una reverencia y se retiraba (“a dormir” dice JB).

Unos lloraban, otros se abrazaban, unos más contemplaban el escenario como si ahí todavía se encontrara su ídolo.

Y todos se sentían agradecidos por haber sido parte de un momento así.

29 de mayo. 12:20 am.

Macca has left the building.

Juanito y retro luchaban por escapar de la marea de personas que abandonaban el Foro Sol; la tarea fue más fácil de lo que pareció, para fortuna de nuestros héroes.

Se dirigieron a sus casas, a dormir, a comer algo, a seguir con su vida. Como todos.

Como siempre.

Mojados hasta los huesos, pero con sendas sonrisas, atravesaron el puente que los llevaría a la realidad. Abandonaban el palacio de Macca. Del rey, por lo menos durante ésas noches, de la Ciudad de México.

Larga vida al rey.

CHAOS AND CREATION IN MEXICO CITY.... 3

2 de junio. 1:40 pm

Los banana bros. se han reunido para escribir esta reseña. Y todavía tienen algunas cosas que decirnos:

The retro girl:

Cómo me hubiera gustado vivir en los 60s. Hubiera tenido la experiencia de mi vida yendo a un concierto de The Beatles y guardando ese recuerdo luminoso en mi memoria.

Desafortunadamente nací en 1991, con la mala suerte de que mis muchachos se mandaron al carajo en 1970, a Lennon lo mataron en 1980 y George ni enterado de que un cáncer fulminante se lo llevaría al otro mundo dentro de 10 años.

Un escenario bastante desilusionador.

La segunda vez que Paul vino a México desafortunadamente no pude asistir. Fueron mis padres y mi tía. La reacción fue la misma: “EL CONCIERTO ESTUVO DE LUJO”.

Finalmente, tras ocho largos años de acumular conocimientos Beatles y agarrarle un amor apasionado a Paul McCartney, por fin pude conocerlo en vivo y en directo.

No es necesario hablarles sobre las ganas intensas que tenía de sujetarlo fuertemente y decirle que jamás nos dejara.

Se me fueron los conciertos como agua entre mis dedos. De pronto, Paul ya no estaba.

No me importa. Moriré feliz.

Conocí al hombre que ha compuesto muchas de las canciones que forman parte del soundtrack de mi vida.

Conocí al hombre por el que babeaba cuando veía los videos de The Beatles.

Conocí al mejor amigo de John Lennon.

Conocí al Sir.

Conocí al padre de familia.

Conocí al viudo que después de tantos años no puede ocultar su pérdida.

Conocí al bombero que lejos de apagar el incendio, lo avivó más con fuegos artificiales.

Conocí al artista.

Conocí a uno de los hombres más ricos del planeta.

Conocí a un Beatle.

Conocí al ser humano. Al señor de 67 años.

Conocí a Paul McCartney, damas y caballeros.

Y soy muy, muy feliz.



Juancho Banana:

Híjole. Este Paul sí me gusta matarile-rile-rón. Siempre me ha parecido el menos carismático de los Beatles: no es el rebelde Lennon, el sabio Harrison o el divertido Ringo. Es sólo Paul, el niño bonito, y al que todos terminaron odiando cuando la banda se desintegró; me es fácil tacharlo como villano, y verlo siempre tan pulcro y estirado en la TV (a diferencia de sus compañeros, siempre más relajados) no hace sino alimentar tal concepción. Sin embargo, nada como ver a un artista en concierto para revalorarlo, y por muy mamón que sea, Paul es autor de composiciones geniales, y a final de cuentas siempre tuve el sueño de conocer a alguno de los Beatles, y qué mejor que uno de sus dos líderes. Y por fin ese sueño se ha cumplido.

El primer concierto estuvo de poca, actué como un completo drogado con todas y cada una de las canciones que interpretó (incluso Highway que no me la sé XD), y lo que hizo Paul esa primer noche (me refiero a aullarle a la luna, sacar a una mujer del público a bailar y finalmente autografiar el bajo de un fan) no tuvo madre. La segunda tocada fue algo más tranquilo para mí (ya no actué como drogado, sólo como borracho XD) pero no por ello menos bueno: una mucho mejor vista al escenario y una excelente compañía fueron puntos extra que hicieron crecer mucho el segundo concierto y compensar la falta de “novedad”. En pocas palabras, a pesar de las mínimas diferencias entre ambas actuaciones, para mí fueron experiencias enteramente distintas y por ende incomparables.

Y sobre los setlists… ¿no fue suficiente lo que ya escribimos sobre I’ve Just seen a face? Si la hubiera tocado en el primero no hubiera sido tan sorpresivo para mí, de modo que fue mejor que lo haya hecho así. Me parece muy inteligente de parte de Paul, ya que en el primer evento, en su lugar tocó “I’m looking through you”, que siempre me ha parecido el opuesto complemento a la otra canción. Sustituir una con otra fue como decir: “éste es un cuento: hoy les narro una parte y mañana la otra”. Y en efecto, nunca olvidaré la fecha y el lugar en que por primera vez nos vimos…

Lamentablemente, debo decir adiós a Paul y enfrentar la depre post-concierto… pero mientras tanto, ya nada le quita lo bailado al perro. Hago reverencia ante el sir.



¿Les gustó? Porque nosotros la pasamos de lo lindo escribiendo.

jueves, 25 de febrero de 2010

WE GOT OUR MINDS SET ON YOU



¿Les parece conocido este sujeto? Pues bien, aunque el verdadero pasó a otro plano existencial el 29 de noviembre de 2001, hoy estaría cumpliendo 67 años de haber respirado por primera vez en éste nuestro mundo.

Estamos hablando, por supuesto, de George Harrison, el menor de los Beatles. El menor en edad y probablemente también en reconocimiento público. Sin embargo, los Fab Four fueron más que la suma de sus partes y en cierto modo él fue tan indispensable para el grupo como Lennon y McCartney. Es por eso que merece su propio reconocimiento.
Habrá varios que clasifiquen a Harrison como “el wey de la meditación”, pero lo cierto es detrás de ese hombre apegado al Hare Krishna había todo un genio musical.

Un hombre que siempre vivió aceptando el lado bueno y malo de todo y hoy recordamos a través de estas sencillas palabras de dos fans: Juanito Banana (moradito) y The Retro Girl..(verdecito XD).





LA HISTORIA DE GEORGIE BOY


Dejen les cuento (contamos!) sobre la vida de mi querido George.
Este genial hombre nació un día como hoy, 25 de febrero pero de 1943, en Liverpool, Inglaterra.
Si nos ponemos más escrupulosos con el lugar, les contaré que el baby George abrió los ojitos por vez primera en el número 12 de Arnold Grove.
Su familia siempre se mantuvo unida y feliz en su infancia.
Ingresó al Liverpool Institute for Boys y a los doce añitos se compró su primera guitarra.
Ya desde chavito formó un grupo junto con su hermano Peter y otro cuate llamado Arthur Kelly. A George le encantaba el rock and roll y sus ídolos eran Elvis la pelvis, Ricardito (Little Richard), el nerd más rocanrolero que ha existido (Buddy Holly) el gordito Domino y el cometa mayor, Bill Halley. ¡Ah! ¡Y por supuesto! Su ídolo máximo era Carl Perkins, el rey del rockabilly.
Un día George se trepó al pesero, ¡perdón! al camión y se puso a tocar “Raunchy”. Un jovencito lo escuchó y de inmediato le propuso unirse a un grupo.
El mentado grupo era The Quarrymen (más tarde, The Beatles) y el jovencito nada menos y nada más que Paul McCartney (¿sí lo ubican, verdad? XD)

Harrison hizo algo que a muchos de nosotros se nos ha antojado de vez en cuando (sobre todo en época de exámenes): Abandonó la escuela. Se puso a chambear de electricista y claro, a seguirle con la música, que era su pasión.
A mi pobre Harrison lo veían feo los otros Quarrymen… es que estaba muy chavito y como que no lo tomaban muy en serio (de hecho….hay beatlefans que opinan que NUNCA lo tomaron en serio)
Al respecto, Paul dijo una vez: “cuando eres niño uno o dos años pueden hacer una diferencia enorme, y yo era un año y medio mayor que él, a´si que entonces me veía como un adulto cuando él tenía 14 años y yo 16”; George reviró: “Nel, Paul sólo era 9 meses mayor que yo… y hasta donde sé, todavía es solamente 9 meses mayor”,
Cuando The Quarrymen evolucionó y se constituyeron como The Beatles y la fama y fortuna llegaron en grandes cantidades, a George le pusieron el apodo del “Beatle callado” o el “Beatle tranquilo”.
Y a todo esto… ¿Y eso qué?!!! Luego hay personas que dicen que Harrison era un tipo más bien gris y “X”.
SI ERA TRANQUILITO PUES DÉJENLO EN PAZ!!! Ash!! Cosas que jamás llegaré a entender… ¡ah, sí! Sigamos.
Que más bien no era callado, simplemente Lennon y McCartney acaparaban los oídos de la gente. Michael Palin cuenta que George “hablaba como una cotorra”.
Durante el desarrollo de los Beatles a Harrison se le negó muchas veces la participación activa en las composiciones del grupo.
Lennon y McCartney escribían todo y de cuando en cuando le daban chance a George de meter alguna rola.
Osease un “chale Paul, necesitamos llenar espacio en el disco, ¿qué hacemos?” / ”Metamos una rola de George”.
Este efecto era cómico. Imaginen la cara de asombro e incredulidad de John y Paul al escuchar Something, o Here Comes the Sun XD
Lennon tuvo que tragarse sus palabras y aceptar que ésas dos fueron las dos mejores canciones de Abbey Road, Y Paul… pues era Paul, ¿no? XD
Además el querido Harrison se guardaba las mejores composiciones para usarlas posteriormente, cosa que quedó más que demostrada en el genial ALL THINGS MUST PASS (reseña de la cual hablará más adelante mi socio y amigo, juanito banana)
Él cantó todas sus rolas e hizo cóvers bastante respetables. Éste es uno de mis favoritos:



George Harrison fue innovador. Fue un visionario.

Total y absolutamente. Fue el primero en introducir sonidos hindúes en la música pop y un virtuoso del sitar.
¿Alguna vez han escuchado Norweigan Wood? Vuélvanla a oír… díganme si no es una BE-LLE-ZA!!!!
Y todo gracias al sítar de Harrison :3




Harrison le entró ¡pero con ganas! a este tipo de sonidos y tomó lecciones nada menos y nada más que con Ravi Shankar, conocidísimo y respetado músico hindú, quien más tarde lo adoptaría como a un hijo.
Además George tuvo la fortuna de casarse con una de las modelos más bonitas (según varios, en mi punto de vista pos…como que no tanto) de los 60s: Pattie Boyd.
Ah cómo no! Sí estaba re-bonita la Pattie.
Por los años de 1968 se le metió a la cabecita el rollo de la meditación trascendental (ya veo sus caras de WHAT?) y les dijo a sus compadres que se fueran a la India con el Maharishi Mahesh Yogi.
O sea, este wey:
¡Y que se lanzan todos! Junto con Donovan y el Beach Boy Mike Love (sigo sin entender por qué fue Love y no Brian Wilson…), sus mujercitas y amiguitos a Rishikesh, India, donde además tendrían uno de sus periodos más creativos (el White Album fue concebido allí).
Al poco tiempo salieron arrepentidos y decepcionados de su experiencia trascendental… menos Harrison, claro. Él abrazó con entusiasmo los principios del Hare Krishna mientras el Maharishi abrazaba a Mia y Prudence Farrow XD
Viene la desintegración de los Beatles… George estaba que se lo llevaba la fregada, y no era para menos.
(Personalmente, la banana brincadora cree que más bien estaba feliz de haberse liberado del yugo de Lemon y McCormick)
Sentido y decepcionado, se levanta, se limpia las manos (y el culo, agregaría yo, después de toda la mierda vertida en la sesiones de Let it Be) y decide continuar con su vida.


¿Quieres decir algo acerca de los Beatles, George?


¿Sí?


Bueno….adelante. Escribe.
(en palabras de Harrison):


“…mi vida no empezó con los Beatles y no acabó con ellos. Fue como ir al colegio. Fui a Dovedale, luego al Instituto de Liverpool y después a la universidad de The Beatles, luego dejé la universidad y ahora tengo el resto de la vida por delante. En resumidas cuentas, como dijo John, sólo fue un pequeño grupo de rock and roll. Fue importante para mucha gente, pero tampoco es para tanto”

TÓMALA!!!

En su carrera como solista George lanzó el maravilloso disco ALL THINGS MUST PASS y… ¡ah, no! ¡esperen! Se supone que las reseñas de los discos las hace mi amigo banana… sorry.
Tons seguiré diciendo que Harrison siempre tuvo un corazón de oro y de hecho fue el creador del Concierto para Bangladesh, destinado a recaudar fondos y ayudar a los habitantes de este país.
(Live 8 y “We are the world we are the children” no son más que copias)
Otra de las cosas por las cuales George me encanta es que era muy open mind.

Imagínense!!! Resulta que ustedes están casados con una bella mujer, y de repente llega su mejor amigo y se las baja.


¿Le rompen la cara al amigo, verdad?
Pues a Harrison le pasó eso con la Pattie y con Eric Clapton (¡¿Cómo que quién es?!)
Los dos se siguieron hablando a pesar de ello y su relación fue buena (a partir de entonces, cariñosamente se referirían el uno al otro como “husbands in law”, algo asi como “esposos políticos”… sí captan la broma, ¿no?). Sirvió para que al final George se quedara con Olivia Trinidad Arias, la mujer que lo acompañó el resto de su vida (¡¡ORGULLOSAMENTE MEXICANA!!) y con quien engendró a su único hijo (reconocido XD): Dhani.
Que cumple el mismo día que yo y que es el clon de George.
Neta.
Y como el George era bien amiguero, que funda su propia banda. En 1988, para la promoción de su álbum CLOUD NINE, grabó una canción para el lado B de su siguiente sencillo, “This Is Love” y las vueltas de la vida lo pusieron junto a Jeff Lynne (productor del disco), Tom Petty (quien grababa un disco con Lynne), Roy Orbison (también cambiando con Jeff) y Bob Dylan (amigo mutuo de George y Tom) cuando grabaron el tema “Handle with Care”. El resultado fue tan-pero-tan bueno que decidieron hacer una banda no’más pa’divertirse, los Traveling Wilburys. Y les quedó bastante bien; qué lástima que apenas hayan grabado un par de discos y que después de eso George se retiró foreveranever.

¿Qué le pasó a Harrison?
¿Por qué nos dejó?
Cáncer. Un pinche cáncer de pulmón nos lo quitó. (En buena onda, ¡no fumen!)

Lo más lamentable –y estúpido- de todo es que los dos padres del buen Yorch murieron a causa de esa enfermedad; siendo un padecimiento cuya predisposición es genética, yo que él me hubiera cuidado tras perder a mis dos padres de cáncer pero… el vicio pudo más. Putaputísima madre.
Murió el 29 de noviembre del 2001.

"Todo lo demás puede esperar, pero la búsqueda de Dios no; amaos los unos a los otros"


George Harrison

Something in the Way He Played

Continuando con esta reseña sobre Jorgito, pasemos a revisar sus obras.

Wonderwall Music - 1968

Ya en 1966 Paul McCartney escribió en colaboración con George Martin la banda sonora de la película The Family Way. Ahora fue el turno de George Harrison musicalizar un filme, esta vez Wonderwall, de Joe Massot. Éste simplemente le dijo al Beatle que pusiera en la película la música que se le hinchara la gana y el curioso George, en pleno 1968, optó por la música hindú. Pero también incorpora piezas occidentales, con instrumentos convencionales. El resultado es sorprendente al ser una magnífica mezcla de culturas y músicas enteramente contrastantes. Con todo y que es totalmente instrumental, jamás se vuelve aburrido o repetitivo. ¿La favorita? Obviamente “Drilling a Home”. Y sí, de aquí sacó Oasis el título para su canción más famosa. Sin mencionar que fue el primer disco lanzado por la disquera Apple.
Esto demuestra la indiscutible capacidad de Harrison para hacer bandas sonoras. En serio, chéquenlo si pueden.

Electronic Sound -1969

La música avant-garde se había apoderado de los Beatles, pero estaban conscientes de que el género no iba con ellos, así que McCartney se guardó su “Carnival of Light”, John lanzó sus proyectos Unfinished Music fuera de la agrupación y George sacó como solista este Sonido Electrónico. ¿De qué se trata? Exactamente lo que dice la caja: George jugando a producir soniditos electrónicos del sintetizador Moog que se había comprado recientemente, antes de estrenarlo propiamente con los Beatles en Abbey Road.
Con solo dos “canciones”, Electronic Sound se convirtió en uno de los primeros (algunos dicen que efectivamente fue el primero) álbumes comerciales de música electrónica. He aquí una prueba de que la trascendencia no requiere ir de la mano de la calidad

Bien dicho banana!!! Bien hecho, George.


All Things Must Pass -1970

Un poema de Bob Dylan musicalizado por George da inicio a esta obra diciéndonos lo que está por venir: melodías tranquilas y letras introspectivas y espirituales. Pero All Things Must Pass es más que eso: tenemos momentos ásperos como en “Wah-Wah”, diátriba contra Paul McCartney a raíz de sus diferencias durante las sesiones de Let it Be; hay también momentos de regocijo en “Apple Scruffs” y al final del álbum encontramos unos palomazos bien buenos. Y cómo no iban a estarlo, si en la grabación de este disco monumental participaron gente del calibre de Eric Clapton, Klauss Voorman, la bandota Badfinger y hasta Peter Frampton y Phil Collins tienen un par de apariciones especiales Eso sin mencionar la divertidísima “It’s Johnny’s Birthday” (grabada específicamente para John Lennon el día de su cumpleaños número treinta). Además de la archiconocida “My Sweet Lord” otras gemas en este discotototote (literalmente: fue el primer álbum triple de la historia) son “What is Life” (otra archiconocida), la relajada “I Dig Love” y la atmosférica “Art of Dying”, mi favorita del disco debido a su pared de sonido; por supuesto, el trabajo es co-producido por Phil Spector.
Además de la pléyade de involucrados, podemos achacar la calidad del material al hecho de que en su mayoría se trata de canciones que George escribió en el seno de los Beatles pero que sus jefes (léase Lennon y McCartney) no le dejaron grabar. De modo que podríamos considerar a ATMP más bien como un disco recopilatorio o un bootleg oficial, pues los temas más que nuevos, eran simplemente inéditos (por ejemplo, My Sweet Lord había sido grabada y lanzada un año antes por Billy Preston).
Dicen que la tercera es la vencida, y el tercer disco solista de George Harrison es sin duda su obra maestra. Para los que digan que fue un hombre gris y aburrido, estamos ante la obra solista mejor criticada y vendida de todos los exbeatles. Ahí no’más.

¿YA ESCUCHARON ESTA MARAVILLA? Si es así, mojen sus dedos en agua bendita y acaricien sus oídos. Han sido bendecidos.

Si no es así…. ¡Corran a escucharlo!




Living in The Material World - 1973

O “All Things Must Pass 2: Things I forgot to say”. El disco es realmente eso: canciones que lírica y musicalmente son idénticas a lo que ya se escuchó en el trabajo anterior, dando la impresión de que realmente Living in The Material World era un remanso de sobras de su predecesor. Pero no es así, los temas son nuevos, con la excepción de “Try Some, Buy Some”, que había sido escrita para Ronnie Spector; en un acto de inconmensurable hueva, George usó exactamente la misma grabación que Ronnie y simplemente sustituyó la voz de la señora por la de él. Y sin embargo, no sólo funciona, sino que es la mejor canción del disco y hasta David Bowie (¡DAVID FUCKING BOWIE, por el amor de Dios!) le hizo un cover.
Quizás el ambiente de repetición que invade el disco sea producto de un periodo de valemadrismo creativo de parte de Harrison, o simplemente sintió con sinceridad que había encontrado su estilo, pero de un modo u otro, cuenta con composiciones propias que lo distinguen. Ahí está “Give Me Love (Give Me Peace on Earth)”, otro de los exitazos del buen Yorch. “The Day the World Gets Round” tiene un comienzo aparentemente feliz, pero tan solo un par de instantes después cae en una ominosidad apabullante, una canción para cortarse las venas durante un viaje lisérgico; “Don’t Let Me Wait Too Long” en cambio, tiene un ritmo jovial a pesar de ser una súplica lastimera, es de esas canciones que se te pegan y cantas felizmente pero que si te pones a pensar, no es nada feliz; además su riff en guitarra slide se repetiría una y otra vez a lo largo de toda la obra harrisoniana posterior, y me parece interesante (por no decir repulsivo) que nadie haya hecho esa mención, a pesar de que estamos ante el riff primigenio de este guitarrista (sería como el equivalente a “Jumpin’ Jack Flash” para Keith Richards o el álbum The Joshua Tree para The Edge).

JAjajaja Se nota que a mi socio no le gusta Bowie, ¿verdad?




Dark Horse - 1974

También conocido como “Dark Hoarse” (“El ronco oscuro”) debido a que durante su grabación George padeció de laringitis por lo que a lo largo del álbum (y de su gira promocional) su voz se escucha como una mezcla de Alex Lora con Joaquín Sabina. Y sin embargo, ¡se escucha chingonsísimo! Si George hubiera cantado así toda su vida, sus canciones partirían culos, me cae de madres; funciona tan bien que no me imagino cómo sonaría “Maya Love” (un viaje de berreos y alaridos) con su tradicional voz aguda, suave y nasal. Nel, esa canción fue hecha para rasparse como un clavo a un pizarrón. Si no te perturba, no vale.
Fuera de eso, el álbum abandona las paredes de sonido de los discos anteriores para dar paso a un pop más convencional, con ligeros toques de funk, principalmente en la instrumental abridora “Hari’s on Tour (Express)”, muy recomendable. También está, para cagarnos de la risa, “It Is He (Jai Sri Krsna)”: la melodía está bonita, pero también es graciosa y su letra, que incorpora un mantra hindú, es sencillamente hilarante. Hay también una colaboración con Ron Wood en la canción Far East Man (y un genial –y lamentablemente intraducible para quienes no sepan inglés– juego de palabras en los créditos de la portada, que citan como guitarrista: “Ron Wood if he Could”). Una reminiscencia Beatle tanto musical como estética (en el video aparece con su traje de Sgt. Pepper) la tenemos en la amigable “Ding Dong, Ding Dong”. Pero las mejores canciones son sin duda la que le da nombre al disco, con una guitarra que realmente nos hace sentir que trotamos sobre la espalda de un caballo negro, así como “Bye Bye Love”, rendición de la famosísima rola de los Everly Brothers, que George literalmente deconstruye, destroza y reconstruye en un lamento por la pérdida de su primera esposa, Pattie, a manos de su mejor amigo (algo de lo que Miss Retrogirl ya nos habló); Jorgito le cambió la letra por un mensaje ardido, grabó su berrinchito y quince minutos después invitó al socio Clapton a que participara en el resto del álbum. HELL YEAH!

Eso sí me dio muchísimo coraje. Criticaron a mi pobre George por problemas de voz. Me viene valiendo, las rolas son chingonas.




Extra Texture - 1975

Algunos agregan “Read All About It”, leyenda que aparece en el reverso de la funda, como subtítulo del álbum, pero según yo hace referencia a los créditos del disco (“sepan todo acerca de esto”, es decir, he aquí los involucrados en el disquito y todo lo concerniente a él), que se listaban allí mismo y no en el interior como se acostumbra. Sea como sea, este disco fue un nuevo alejamiento de Harrison respecto de sus trabajos anteriores. Aquí lo que permea es un soul que da cariñosos codazos al R&B de una manera sutil y delicada o meramente aburrida, depende de quién lo escuche, abandonando por completo la influencia hindú de los diez años anteriores. Personalmente fue el primer disco que compré de George (después de All Things… claro está) y por ello es que le tengo cierto cariño. Aunque el propio Harrison parece considerarlo su trabajo más flojo.
Bueno o malo, es cuestión de cada quien, pero cómo podríamos negarnos a una canción tan estúpidamente buena como “You” (desechada del All Things… ¿por qué carajos no publicaría una canción así?), con su pequeño reprise a la mitad del álbum (“A Bit More of You”). Incluye también las geniales “Tired of Midnight Blue” y la humorística “His Name Is Legs (Ladies and Gentlemen)”, un final sumamente jocoso.

A pesar de que algunos discos de Harrison pasaron sin pena ni gloria por los escaparates comerciales no por eso debemos desecharlos. Extra Texture tiene sus puntos buenos y malos, pero no deja de ser un trabajo aceptable.




Thirty Three & 1/3 - 1976

George jurídicamente es liberado de los Beatles y lo celebra sacando a la venta su primer disco bajo su propia disquera, Dark Horse Records. ¿El resultado? Un disco de canciones. Es la mejor descripción que puedo dar a éste y los demás trabajos que publicó el pequeño George; de aquí en adelante todos sus discos sonarían prácticamente igual (¿el sonido darkhorse?): solo canciones. El exbeatle era libre para hacer lo que se le diera la gana y ya sentimentalmente involucrado con Olivia Trinidad Arias, se sentía feliz, lo cual demostró una y otra vez a partir de este momento.
¿Y qué hay de malo en ello? Si los dos últimos álbumes de John Lennon no eran más que canciones sobre lo feliz que era con Yoko Ono (¡carajo! Si hasta el nombre de su último disco fue “Leche y Miel”) y Paul McCartney lo ha hecho desde el momento en que compuso su primer acorde; ¿por qué reprocharle entonces a Harrison haber tomado un sendero similar? Además el disco no es para nada malo; de hecho fue el que mejor recibimiento tuvo desde ATMP. De aquí se desprende la sabrosa “Woman Don’t You Cry For Me”, un rico funk escrito en 1969 (pudo haber sido un gran éxito de haber recibido el tratamiento bitle en Abbey Road, estoy casi seguro de ello). Los dos sencillos que dio este material poseen algo en común: el sentido del humor. “This Song” es una especie de autoparodia en la que George justifica su autoría en su más grande éxito, My Sweet Lord, que supuestamente fue plagiada de “He’s So Fine” de las Chiffons (cierto, se parece ligeramente la estructura rítmica, pero por dios, el resto de la canción es cienporciento jarrisoniana, y las Chiffons jamás hubieran hecho ese bello solo de guitarra); Crackerbox Palace es una reflexión sobre la vida, la madurez y la importancia de tener a alguien a tu lado, con el ácido sentido del humor del exbeatle. Ambas canciones poseen videoclips hilarantes, dirigidos por Eric Idle de Monty Python. “Beautiful One” es por cierto, una muy bella canción de amor que data de la época de ATMP, perfecta para celebrar el amor bien correspondido (whatever that means). Mención aparte merecen “Pure Smokey”, un humilde tributo al genial Smokey Robinson, y el cover de Cole Porter, “True Love”.

Que no es malo escribir canciones bañadas en miel, lectores. No es malo, para nada.
Sólo tómense sus patillitas anti-diabetes y ¡listo! Abran sus orejotas a escuchar la música del amour.




George Harrison - 1979

En mi opinión, el mejor de los discos de la época dark horse, si bien el más discreto (¡prácticamente ni siquiera tiene título!). Las diez canciones que lo conforman son majestuosas y no podría elegir dos o tres favoritas. Pero haré un esfuerzo, si no los lectores se me van a dormir de leer tan larga cátedra.
Durante las grabaciones del álbum, en 1978, George por fin se casó con Olivia y nació su hijo Dhani, lo cual derivó en el sentimiento de tranquilidad y satisfacción que impregna toda la obra.
Tenemos aquí otro refrito actualizado con “Not Guilty”, una elegante bofetada a McCartney escrita durante las tensiones del álbum blanco, y digo elegante por su fino arreglo de guitarra acústica en contraste con la distorsionada y furiosa grabación original de 1968. Se nota que George ahora era lo suficientemente maduro como para lidiar con sus demonios de manera más decorosa (por supuesto, también delata que el rencor persistía dada la simple inclusión de esta pieza).
Hay también un homenaje a la pasión de George por el automovilismo (con dedicatoria no a uno, sino a dos pilotos F-1 cuyos nombres no recuerdo) en la genial “Faster”, quizás la mejor canción de Harrison en años, y “Dark Sweet Lady”, la primera canción escrita para Olivia. Y si me lo preguntan, es tan bella como Something (el haberme enamorado de una niña de piel extremadamente morena a los 14 años puede influir en mi percepción, no lo niego). Además está “Soft-Hearted Hana”, una canción sobre un viaje de hongos que está para cagarse de risa mientras se ingiere los alucinógenos que uno prefiera bajo una brisa de primavera.

FASTER ES LA NETA!!! Sorry, me encanta esa rola. Y por ahí hubo rumores de que Dark Sweet Lady tenía dos posibles dedicatorias: una pa Oli, obviamente.
La otra era más bizarra… resulta que dijeron que como Oli era mexicana y aquí la virgencita de Guadalupe es venerada y querida… George se la había escrito a ella.
Y no, no pongan cara de “pinche vieja loca”. Juro que lo leí en algún lugar… investiguemos….
Ora que si no les agrada la idea, piensen en Olivia y ya.





Somewhere in England - 1981

Un álbum tan malo que Warner Brothers lo rechazó a pesar de que el presidente de la disquera, Mo Ostin, era compa del buen Jorgito; sólo fue salvado de la tumba por el morbo que el asesinato de John Lennon produjo sobre todo lo relacionado a los Beatles, morbo que fue doblemente aprovechado por George al reescribir la canción “All Those Yearas Ago”, que originalmente había escrito para Ringo. Con una nueva letra que homenajeaba a Lennon, George grabó la canción conservando la instrumentación de Starr y agregando coritos y palmaditas de Paul y Linda McCartney para la que fue la primera reunión post-mortem de los Beatles. Incluso después de eso, George tuvo que cambiar algunas canciones para que le dieran luz verde.
Fuera de eso, entre lo rescatable del álbum está la campirana “That Which I Have Lost” que bien pudo ser cantada por Ringo; la feliz “Teardrops” (con todo y su irónico título) y ya poniéndonos muy flexibles, “Blood from a Clone”, notable más por su amarga letra en contra de la industria discográfica de la época (claro, eran los jodidos ochenta, ¿quién no se quejaría?) que porque realmente sea buena. Es el único disco de George que rara vez escucho (ahora que lo pienso, nunca lo he puesto de principio a fin).

Me encantan esas rolas que tienen título como pa’ abrirte las venas con una navaja oxidada y luego echarte limón, y que resultan que son toda una explosión de energía y buena vibra en la música.
Simplemente recuerden I’m Down.




Gone Troppo - 1982

“Fuck You!” dijo George Harrison al mundo con este disco. Y su declaración de principios está contenida en la genial canción “Mystical One”, que por sí misma hace que todo el disco valga la pena. “They say I’m not what I used to be/All the same, I’m happier than a willow tree”. ¡Tómala barbón! El George se nos rebeló y como John Lennon años atrás, George pasó a retirarse a una vida doméstica. Cuidar sus enormes jardines (Friar Park, su mansión, será mía cuando sea millonario), producir películas (gracias a él pudimos disfrutar de The Life of Brian, cinta que es un pecado no ver), educar a su hijo (quien en efecto, tiene excelentes gustos y habilidades musicales) y disfrutar de las carreras de autos era más importante que seguir cantando. George no tenía ya nada que decir y lo admitió con esta obra, que ni siquiera se tomó la molestia de publicitar.
Y aun así, contiene pequeñas joyas esparcidas. En adición a la ya citada Mystical One, están las pachecas “Greece” y “Gone Troppo”, la reflexiva “That’s the Way it Goes”, la tristísima “Baby Don’t Run Away” (una de las piezas más desoladas de toda la discografía harrisoniana, irónicamente en su trabajo más feliz; incluye una excelente participación vocal de Billy Preston) y por supuesto “Dream Away”, un excelente pop que sin ser pretencioso es increíblemente bueno, usado para la chingonsísima película Time Bandits de Terry Gilliam (quien no la haya visto, corra por su copia). La pieza abridora, “Wake Up My Love” puede ser castrosa o sumamente pegajosa gracias al uso que hace de los sintetizadores, que le dan frescura y un nuevo sonido a la paleta del artista. El disco más extraño de George Harrison y, aunque les duela a los críticos, uno de los mejores.

Jajajaja Disco en el que Jorgito hizo lo que se le pegó la gana.




Cloud Nine

Tras cinco años de retiro, el beatle místico vuelve por sus fueros y el ciclo que inició con My Sweet Lord se cierra perfectamente con “Got My Mind Set On You”. Si aquella fue el primer sencillo de un beatle como solita que llegó al número uno de las listas de popularidad, Got My Mind… fue el último. Aunque para ser francos, la canción llega a ser castrosa (el video sin embargo, está muuy pasable), pero funciona para promover un trabajo que se cae de bueno. El mejor álbum de George desde ATMP suena a los Beatles, suena a Georgie Beatle y suena a Harrison el maduro. El músico supo retomar lo mejor de su carrera y plasmarlo en un solo álbum. Agreguen a eso colaboraciones de Clapton y hasta de Elton John ¡y listo!
“Fish on the Sand” funciona como una canción de amor y como una canción sobre Dios, sin ser aburrida jamás, todo gracias a un tempo movido, guitarras que repican magistralmente y un George cantando con entrega. Por supuesto que “When We Was Fab”, parodia de los Beatles (incluso retoma la estructura y concepto de “I am the Walrus” de veinte años atrás) es una cancionzota y finalmente. “Devil’s Radio” tiene un tema similar al de “Blood From a Clone” del Somewhere in England, pero mucho mejor trabajado, con todo el punch del que aquélla careció. “Breath Away From Heaven” finalmente es una canción llena de misterio que nos recuerda los tiempos en los que George nos daba recitales de música oriental, aunque esta vez el sonido remite a China (por supuesto, la canción fue escrita para la película Shanghai Surprise).

Castrosa? Castrosa? CASTROSA?
Discúlpame amigo, pero a mí me encanta.
Lectores, corran a ver el video. Púshenle en Jutub y búsquenlo.
Miren que ver a “George” haciendo acrobacias es… priceless!! XD




Brainwashed - 2002

Los tiempos se veían prometedores para la carrera de George, es una lástima que después de Cloud Nine no lanzara ya nada (como solista). Como John Lennon, George se retiró cinco años, regresó con un último disco y murió. Fin del cuento. Pero al igual que Lennon, Harrison fue reivindicado con un álbum póstumo. Es aquí donde entra Brainwashed.
Grabado a finales de la década de los 90’s y lanzado el 18 de noviembre de 2002, la última obra de George Harrison es como un pequeño All Things Must Pass, pero no en el sentido negativo en que lo fue Material World, sino meramente en su esencia de mantenerse espiritual y abordar temas maduros y filosóficos. Y cómo no: George estaba muriendo, sabía que ése sería su testamento, que sería publicado y leído una vez que pasara a mejor vida.
Esperar tres lustros desde su trabajo anterior rindió frutos. Con excelente buen humor, el álbum arranca con “Any Road”, con una moraleja tan lógica que a nadie se le había ocurrido antes: si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará. El resto del álbum sigue más o menos los mismos rumbos, pero nunca aburre. Hay buenas oraciones y excelentes fraseos de guitarra a lo largo de todo el plato. “Looking for My Life” y “Stuck Inside a Cloud” podrían ser los momentos más altos y conmovedores del álbum dadas las condiciones en que fue concebido (los licks de Stuck Inside a Cloud realmente hacen sentir el dolor de alguien que está desvaneciéndose de este mundo.).
La obra de George Harrison termina con “Brainwashed”, una canción de crítica social que a ratos es ácida, a ratos divertida, y alcanza su último clímax en un bello mantra en el que lo acompaña su retoño Dhani. Fin.

Snif snif…
No pos… la crónica del disco de la muerte anunciada.