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miércoles, 7 de julio de 2010

7

Probablemente el más viejo rockstar en activo sea Ringo Starr de los Beatles (no me meto con B.B. King o John Mayall porque aunque pioneros, técinamente ellos no tocan rock ), siendo el único nacido en la década de los 1930's, habiendo visto la primera luz el 7 de julio de 1940 (así es amiguitos, la década de los 30's abarcó del 1 de enero de 1931 al 31 de diciembre de 1940). Así es, hoy el buen Ringo es el primero del club en llegar vivito y coleando a los siete decenios de vida, lo cual el muy canijo celebra yéndose de gira con su All-Starr Band. Sin más que decir, felicito hoy al más simpático de los ex-fab four. ¡SALUD!

Now I'm only SEVENTY, and all I wanna do is drink my tea! Hey!

martes, 6 de julio de 2010

Just talkin' bout my g-g-g-generation

Haber nacido en la década de los 80’s es un poco difícil.

Me entró la idea de hacer un soundtrack del año en que nací, pero 1986 fue un año… intrascendente, por decir lo menos. No nada más en música, ¿o es que alguien se acuerda de algún suceso relevante acaecido en dicho año? El Mundial de México no cuenta. Por dios, ¡mi hermana nació al mismo tiempo que una turba enardecida derrumbaba el Muro de Berlín!

Bueno, ese año España y Portugal se unieron a la Comunidad Económica Europea y apareció la novela gráfica Watchmen, pero creo que nada más.

¿Gente distinguida de mi generación? Veamos, está Robert Pattinson, Drake Bell, Lindsay Lohan, Megan Fox, las gemelas Olsen… ¡MIERDA! ¿Qué hizo la humanidad para que en 1986 Dios nos enviara tales adefesios?

Cómo me hubiera encantado nacer en 1987, el año de The Joshua Tree de U2 y Cloud Nine de George Harrison, el año en que sagas clásicas como Mega Man, Street Fighter, Metroid, Metal Gear y Final Fantasy debutaron, o 1991, el año en que nació Sonic the Hedgehog y aparecieron el Achtung Baby de U2 y el Nevermind de Nirvana. Hasta Knocked Out Loaded, el álbum que Bob Dylan sacó en el ’86, está considerado entre los peores de su carrera; lo mismo para Landing on Water de Neil Young. En cambio, 1986 nos quitó a The Clash (se separaron ese año) y salvo la película Platoon de Oliver Stone, el cine también estuvo muy carente durante ese periodo. Chale.

Pero escarbándole por ahí, esto es lo más decente que encontré del año 1986:

The Bangles – Manic Monday

Cindy Lauper – True Colors


Depeche Mode – A Question of Lust

Metallica – Master of Puppets (que no me gusta, pero fue lo único groundbreaking del ‘86)

Joe Cocker – You Can Leave Your Hat On

Europe – The Final Countdown

Queen – One Vision (y todo el album A Kind of Magic, con seguridad lo mejor del año)

Miles Davis – Tutu

Soda Stereo – Persiana Americana

Mecano – Hijo de la Luna


OK, tal vez 1986 no fue tan mal año, pero definitivamente fue uno muy gris, y decir eso en el contexto de una de las décadas más grises artísticamente hablando ya es bastante. Sólo por eso, a partir de hoy diré que nací en 1987. Además eso me permitirá fingir que tengo 23 años durante doce meses más.


PD: Hablando de fechas trascendentes, ¿quién me dice qué significa esto:?

miércoles, 16 de junio de 2010

Y cuando desperté, el extraterreste todavía estaba allí

En 1982, los juegos de video eran la última modita pasajera y todos querían capitalizar del fenómeno mientras durase; ET era la película del momento y recién se había convertido en la película más taquillera de todos los tiempos. ¿Captan la relación?

No se necesitaba de un genio para deducir que hacer un juego basado en la película sería una rebanadototota del pastel de dinero que tanto gusta a los empresarios. Ni tardos ni perezosos, Atari (la reina de la industria en ese momento) y Steven Spielberg hicieron un acuerdo para desarrollar el juego oficial. Y para aumentar el éxito, se planeó que éste saliera para las fechas navideñas.

Desafortunadamente, faltaban como cinco semanas y programar un juego en tan poco tiempo sería un gran reto. En consecuencia, el resultado fue un juego prácticamente injugable que a la fecha sigue siendo considerado por muchos como el peor juego de video de la historia. Su fracaso fue tal que Atari quebró y con ello la industria del videojuego murió. Tuvieron que pasar dos años para que Nintendo y su Mario Bros. la hicieran renacer de sus cenizas, pero ésa es otra historia.

En cuanto al juego de ET, corre el rumor de que las copias que no se vendieron, así como las que la gente devolvió (así de malo era el juego) fueron enterradas por Atari en un desierto de Nuevo México.

En 2006, la comunidad gamer se vanaglorió cuando una novel banda llamada Wintergreen subió a su myspace una canción llamada “When I Wake Up”, en cuyo videoclip se exploraba la leyenda del citado juego, y los miembros del grupo se enfrascaban en una heroica aventura para encontrar el tesoro, perdón, los cartuchos perdidos.

La canción por cierto, es sumamente buena, y ello en adición a su divertido video les dio un súbito momento de fama. Pronto sacaron un EP y al poco tiempo debutaron con su primer LP, (Around &) Around Again en julio de 2007. Las críticas fueron buenas y Wintergreen lo tenía todo para ser la banda del momento.

Pero algo les salió mal, porque a pesar de todo lo que tenían a su favor, el grupo nomás no despegó y de When I Wake Up simplemente no sale. Ocasionalmente suben una que otra canción a su myspace y siguen dando conciertos en antrillos y locales pequeños, pero hasta ahí. ¿Qué salió mal? No lo sé, pero ahí la tienen, la historia de uno de los one hit wonders de nuestra era.

Con todo, When I Wake Up es una canción muy, muy buena, y espero que dentro de un par de décadas cuando los 2000’s se vuelvan década de oldies, las recopilaciones nostálgicas de “The best of the 00’s” incluyan esta canción. Por lo mientras, es mi recomendación de hoy, ojalá la disfruten.

lunes, 24 de mayo de 2010

The Magic Number

69: el número perfecto: simétrico, mágico, misterioso... y por supuesto, el nombre de una de las más famosas posiciones sexuales dada su similitud con el mentado numerito. Incluso personalmente, mi número favorito siempre ha sido el 6 (nací en un día 6, en un año terminado en 6) y me ha dado buena suerte un par de ocasiones, mientras que el 9 ha estado presente en eventos desafortunados: opuestos como lados de un espejo, curioso, ¿no?

Pues bien, el día de hoy, 24 de mayo de 2010, Bob Dylan cumple esa mágica edad. A tu salud, maestro!


No hago reseña biográfica porque el resultado sería más largo que la Biblia y no tengo tanto tiempo de vida. Así de cabrón es el buen Bob.

martes, 27 de abril de 2010

Drunkards singing in the dead of night

Luego de una amena tarde en el Messenger, su padre le llamó por teléfono para informarle que lo vería en una hora en la estación Indios Verdes de la línea 3 del metro de la Ciudad de México. El joven guardó una chamarra y una botella de agua en su mochila, tomó un sobre con $3,000 y se dirigió al lugar acordado. Padre e hijo llegaron al lugar con simultaneidad milimétrica; ambos irradiaban alegría en sus rostros.

¿El motivo? Paul McCartney viene a la ciudad a ofrecer un concierto en el Foro Sol, y al día siguiente, 16 de abril de 2010, se podrían a la venta los boletos. El muchacho, de nombre Jonathan, iría a la taquilla del Palacio de los Deportes para comprar las entradas, y su progenitor apenas pudo conseguir a tiempo el dinero para dos boletos, por ello es que se quedaron de ver ahí: para que le diera el dinero restante antes de su odisea. La razón de presentarse una noche antes es más que obvia:  hordas de rocanroleros se quedarian a pasar la noche para ser los primeros en comprar y tener buenos lugares. En un país como México, donde los artistas se paran una vez cada siglo, un recital representa una misa irrepetible en la vida, de ahí que el acceso a tales eventos sea tan peleado.

Así sucedió en 2002, en que Paul puso pie en el país por última vez; sucedió también con U2 en 2006 y apenas unas semanas atrás el mismo acontecimiento ocurrió cuando Metallica ofreció una tocada en la ciudad, por mencionar algunos ejemplos. Como ya dije, es parte del modus vivendi del público roquero. De los fanáticos.

Jonathan llegó a las taquillas del Palacio alrederedor de las 8 de la noche, y no le extrañó ver el lugar ya algo poblado. Unas cien personas, calculó él. Relativamente eran muy pocas, pues habrían 20 mil boletos disponibles (de un total de 50 mil; el resto se habían reservado para preventa dos días antes); cierto que además de la venta directa en taquilla, también existe la venta virtual, la telefónica y la venta directa en tiendas departamentales, todas corriendo simultáneamente, pero estos sistemas se atiborran con rapidez, razón por la cual es más seguro -y barato- en taquilla. Bajo estas circunstancias, estar entre los primeros cien, quizá doscientos de la fila, era una garantía de que para cuando llegara su turno en la ventanilla todavía habría boletos disponibles para la sección Naranja-A, la más cara que su padre y él habían podían pagar, y una especie de tradición familiar: cualquiera de los dos que hasta la fecha haya acudido a un concierto en el Foro Sol, siempre se sienta ahí; la vista es buena y la distancia aunque amplia, es bastante razonable para este tipo de eventos, en los que se requiere ver el escenario completo para disfrutar de la experiencia al máximo.

A partir de aquí, y con el afán de hacer este relato más personal, nos tomaremos la libertad de dejar que el propio Jonathan, en primera persona, nos narre su experiencia:

¡Chaaaaaale! Ahí me tenían, en el pinche frío de la noche wey. Después de un mes ultra-caluroso por culpa de la primavera, por fin el clima se había refrescado... por no decir que se pasó de lanza, yéndose hasta el otro extremo. ¡Hacía un frío de la chingada! ¡En una noche de primavera! Y mi pinche chamarrita de los Bitles (para ir con la ocasión, por supuesto... en realidad no, simplemente es la única chamarra que tengo) no calentaba mucho en esas circunstancias.

Afortunadamente, tenía con qué entretenerme: mi siempre fiel Nintendo DS. Llevaba varios cartuchos, pues reparé que llevar una tienda de campaña para dormir en la calle sería muy estorboso, y como permanecería todo el tiempo a la interperie, con $4,500 en los bolsillos, quedarme dormido no era una opción. Y qué mejor manera de distraerme que con un buen videojuego (seriously, me he amanecido jugando innumerables veces y siempre se me pasa como si fuera cosa de un ratito), de ahí que por si las moscas, llevé más de un juego en caso de que me aburriera. Prendí mi consolita y... ¡Zaz! ¡Zoom! ¡Muérete, hijo de la chingada! Aaaahh... hace mucho que no jugaba Mega Man ZX. Amo a Mega Man, no sé cómo pude estar tanto tiempo sin jugar esa marvilla. Dispara, corre, esquiva, ¡waaaahh!

(...5 minutos de onomatopeyas orgásmicas después)

El paso del tiempo me hizo los mandados, no así la temperatura local. Estoy tan pero taaan jodido que el antiguo Jonathan que puede estar a las 3 de la madrugada sin camisa y sin la menor pizca de sueño, comenzaba a sentirse agotado, y si no caí dormido fue precisamente por el frío tan cabrón que hacía en la cruel noche.

Me pareció muy divertido ver qué había gente que venía a costearse su boleto: por la calle deambulaban sujetos vendiendo tortas, atoles, sincronizadas y demás cosas para hacer negocio. Pero no lucían como vendedores ambulantes, no señor, eran chavitas con playeras de The Beatles y señores con gorras del mismo grupo. Se trataba de mortales como yo que se encontraban ahí no para lucrar, sino para comprar también boletos personales para el concierto y de paso desquitar el precio del boleto (que sí está bien manchado) al mismo tiempo que tenían algo en que entretenerse para aminorar la espera. En algunos casos era obvio que jamás en su vida habían practicado el comercio. "¡Mierda, ¿por qué no hice yo lo mismo?!"; pensé en las botellas de licor que hay en mi casa, con las cuales podría vender bebidas y hacer muuy buen dinero; lamentablemente, la idea llegó demasiado tarde.

Sin embargo, entre esta gente, vi a un sujeto muy chistoso, con una mochila que se parecía a las pistolas ectoplasmáticas de los Cazafantasmas (pistola/manguera incluida), cuya valija traía un letrero que decía:

"Ricos capuccinos
Natural
Vainilla
Moka
solo $8"

¡Café! ¡Ésa era la solución a mis problemas! Un disparo de cafeína para mantenerme despierto, una bebida caliente para quitarme el frío y una adicción saciada (tomo café de a madres) para entretenerme. El hombre de los cafés sería mi salvación. Pasé las siguientes dos o tres horas tomando capuccino tras capuccino (habré gastado unos $50 en la bebida), sin poder decidir cuál estaba más sabroso, si el de vainilla o el de moka. Mientras me decidía, seguí tomando sin pudor...

En una de ésas, el tipo, ya entrados en confianza después de tanta compra, me contó que iría a ver a Paul con su novia, que es la primera vez para ambos. "Allá atrás está formada ella, junto a nuestra camioneta... es la blanca que está por alla -dijo señalando a la distancia-. Para lo que gustes, compadre". Charlamos unos minutos más y el buen Hugo (ése era su nombre) se despidió para continuar con sus ventas.

De vuelta en la fila, los chavos que estaban adelante de mí venían en grupo, y estaban tan metidos en su propio desmadre que no parecían muy interesados en interactuar conmigo. Eventualmente les hice la plática y uno de ellos, quien se presentó como Giovanni, me ofreció un taco el cual me chingué como muertod'iambre. Platiqué un rato más con ellos, pero la conversación era tan local que no pude acoplarme a lo que sea que estuvieran platicando. Miré a mi alrededor y descubrí que aparentemente, yo era el unico sin compañía: aquélla sería una larga y solitaria noche...

¿O no?

Para mí enésimo capuccino, noté que mi vaso ya estaba algo puerco (para no desperdiciar vasos desechables, cada nuevo café que le compraba a Hugo me lo servía en el mismo contenedor) y pedí uno nuevo. Mi espontáneo amigo me informó que ya no tenía vasos y fue a su camioneta por más. Como los cafecitos tenían piquete (más un par de vodkas que Giovanni y los suyos me invitaron), para ese entonces ya andaba yo un poco mareadón y me dio la ansiedad. En ese estado, no pude quedarme quieto y en lugar de esperar a Hugo desde mi lugar en la fila, fui tras él.

Junto a su camioneta estacionada, su novia (que por cierto, no era nada fea) platicaba con dos hombres. Uno de ellos parecía rozar el medio siglo de edad, el otro aunque también maduro, no pasaría de los 35, quizá 40 años y llevaba una boina negra idéntica a la que yo también traía puesta en ese momento. El mayor estaba narrando su experiencia de cuando Paul vino en 1993, promoviendo su álbum Off The Ground. Dijo que Paul habló en español un poco y que las canciones de ese disco sonaban mejor en vivo que en el disco; luego reflexionó: "Es una lástima que no haya sido tan famoso el Off The Ground, me encantaría volver a escucharlo cantar 'Hope of Deliverance'", suspiró.

Hasta entonces, yo permanecí callado, escuchando el relato del hombre mientras Hugo preparaba mi café, pero ante la mención de aquel fresisisisísima placer culpable que para mí es esa rolita, decidí romper el silencio y unirme a la conversación: "Sí... es una lástima, yo tampoco creo que la cante". Y nadie me movió de ahí.

La novia de Hugo tenía una botellota (como de un galón) de vodka y varios empaques de jugo que indiscriminadamente servía a los que allí se encontraban. SIN COBRARLES UN CENTAVO. De modo que a partir de entonces la chica le arruinó el negociito a su pareja, pues comenzó a ofrecerme (repito: gratis, de cuates, sólo por estar en la bolita) de su vodka, haciendo innecesaria la compra de más cafés, y por lo que gasté, estoy casi seguro que al menos hasta ese momento, yo había sido el mejor cliente de Hugo (razón por la que él y su prole me aceptaron fácilmente).

Al lado de nosotros, dos chavos más o menos de mi edad afinaban unas guitarras y mi grupo también los invitó a unirse. Una vez que tuvieron sus instrumentos listos... ¡voilá! ¡Se hizo la música! Un grupo de borrachos se pusieron a interpretar canciones de los Beatles y de Paul McCartney bajo la luz de la luna, en una celebración improvisada. Mientras los dos muchachos tocaban, los dos señores y yo cantábamos como Dios nos dio a entender, y Hugo y su novia (y de paso todos los que estaban alrededor) miraban.

La mayoría de las canciones interpretadas salieron al natural, con cada quien cantando lo que se le hinchaba la gana. Hasta que salió Help! Uno de los dos señores (el de la boina) hizo la voz principal, el otro se quedó callado y yo hice los coros de fondo; fue todo espontáneo, nadie se puso de acuerdo para alternarnos, simplemente se me ocurrió al ver que el otro cantó la parte principal (lo que cualquiera haría). Luego, el que se quedó callado se unió a mi y ya con tres voces el resultado fue una armonía vocal muy bien organizada, tanto como la cancion original (la calidad de nuestras voces ya es otro asunto). Salió lo suficientemente bien para que la gente nos aplaudiera (me quedé esperando que nos dieran dinero...) y pidieran otra. ¡Y sopas! Quién sabe cómo carajos le hicimos, pero nos chutamos This Boy, y según mi borracha percepción, estuvo hermosa (habremos cantado horrible, pero definitivamente íbamos parejos); personalmente fue nuestro mejor número de la noche.

Aunque también estuvo Another Day (quizá mi canción favorita de la trayectoria post-Beatle de Macca), que fue como un orgasmo sonoro para mí. Y obviamente no faltó Hey Jude, aunque en guitarra acústica sonaba chistosa; me tomé la libertad de decir "Fuckin' hell!" como Lennon al final de la canción, en la misma parte que en la grabación (justo antes del clímax); aunque al igual que en el disco, en ese momento nadie se dio cuenta de mi maldición, todo el mundo cantaba "Naaa, naa, na, nanananá, nanananá, hey Jude!". Incluso el viejo se puso a imitar a Macca: "Ahora sólo las mujeres!", "Ahora los hombres", "Oh you sound so sweet tonight", "Ahora los putos"... y todos se callaron. Todos reímos y pasamos a la siguiente canción.

El resto del repertorio incluyó, si la memoria no me falla, Blackbird (y como el pajarraco, ahí estábamos cantando en la penumbra de la noche), All My Loving, Something (¡me derritoooo!), And I Love Her, Twist and Shout y Money; éstas ultimas nos salieron requetechidas (y en Money yo llevé la voz principal <3) y prendieron bastante el ambiente.

En algún momento se acabaron las canciones de los Beatles, por lo que preguntamos a nuestros guitarristas estrella qué otras cosas se sabían para seguir cantando. El resultado: "Pobre Soñador" del Tri (para entonces mi voz ya sonaba como la de Alex Lora), "De Música Ligera" de Soda Stereo, "El Son del Dolor" de la Cuca, varias de Caifanes y de Café Tacuba, y en general, todas las famosas de la "época de oro" del "rock en tu idioma" que sonaran hasta el hartazgo en la primera mitad de los noventa, manteniendo la amenidad del relajo que traíamos. Lamentablemente, no se echaron ninguna de Fobia (sniff, sniff...).

Cuando llegaron a Enrique Bunbury, que no me pasa, me fui a dar la vuelta (infaltable) un rato. Creo que me quedé tarareando un par de canciones de Bob Dylan, porque siempre cuando estoy borracho me sale la maña de "si puedo cantar 'Changing of the Guards' completa es que todavía estoy bien", y después de todas esas horas, necesitaba hacerme la prueba. Probablemente no pasé de la segunda estrofa...

Ya con menos alcohol en la sangre (gracias a que drené el tanque en un terrenito baldío a una cuadra de allí) volví con mis nuevos amigos. Todos dimos nuestros nombres, pero mi cerebro ya no podía más: en mis momentos de ebriedad puedo recordar cosas, pero no aprenderlas, de modo que jamás supe los nombres de quienes me acompañaban más allá de Hugo, quien se presentó cuando todavía nos encontrábamos en nuestros cabales. La plática, aunque ya más convencional, estuvo interesante. Al contarme sus experiencias sobre el terremoto del '85 o poseer un Atari2600 (cierto, yo sí lo jugué, pero como una reliquia, nunca lo tuve, es como si hoy pones a un chavito a jugar Super Nintendo: no es lo mismo que haberlo jugado en los 90's) me hicieron darme cuenta de que no estoy tan viejo como a veces creo. Cuando les dije que tengo 23 años, que no sé quién fue la Chiquitibum y que mi primer anime fue Remi me dijeron al unísono: "¡No mames, estás bien morro!". LOOL.

El cafetero y su novia se fueron a dormir a su camioneta, y los guitarristas sacaron sus sleeping bags para hacer lo mismo; yo me quedé a platicar con los dos señores hasta que el tema volvió a su origen: los bicles. Obviamente yo defendí a Harrison a morir, pero a partir de entonces los detalles del debate ya no los recuerdo, aunque no creo que hayan sido como para cambiarme la vida. Pero sin duda fue una de mis mejores charlas beatles que he tenido en mi vida (excepto cuando te me  alocas, twisted sis', of course!).

En un repentino momento de silencio, suspiré y miré a la avenida. Un tren del metro pasó velozmente. ¡Ya había amanecido!


lunes, 8 de marzo de 2010

Loco como un sombrerero

ecién se estrenó la película Alice in Wonderland de Tim Burton. Ya todo el mundo la vio, la alabó, etc. El único pero que yo tengo es... ¡¿por qué Johnny Depp de sombrerero?! Tom Petty NACIÓ para ese papel. Díganme si no son idénticos:

Vean esa nariz, esos dientes... No cabe duda que John Tenniel (el ilustrador del libro original) se basó en Petty para diseñar la apariencia del pintorezco personaje creado por Lewis Carroll. No importa que Tom haya nacido 85 años después de su publicación, Tenniel viajó al futuro y copió los rasgos faciales del cantante en su dibujo.

Y muy probablemente él estaba consciente de su enorme parecido. Porque no creo que sea coincidencia que en el video de su canción "Don't Come Around Here No More" se haya vestido como este surreal personaje. Pero la canción esta muy buena, y por si les queda alguna duda, aquí hay fotos del susodicho videoclip:









He was an American boy
En fin, y ya que ando hablando de Tom Petty, este señor pronto cumplirá seis décadas de vida, así que por qué no escribir algo sobre uno de mis ídolos. Thomas Earl Petty vio la primera luz el 20 de octubre de 1950 en el soleado estado de Florida, y corrió con la suerte de conocer al mismísimo Elvis Presley en persona. Tal encuentro como es obvio cambió la vida del pequeño (de 10 años en aquel entonces) quien se interesó en el rock and roll instantáneamente. Pero no es lo mismo que te guste la música a querer dedicarte a ella. El momento definitivo para que el joven Tom decidiera su carrera llegó en 1964, cuando vio a su banda favorita (no es necesario que diga su nombre, ¿o sí?) en el Show de Ed Sullivan.

Posteriormente, el adolescente se volvería fan de Bob Dylan y de los Byrds, cuya influencia marcó el camino a seguir del novel intérprete. Con sus amigos Tom Leadon (hermano de Bernie Leadon de The Eagles) (guitarra y voz principal), Mike Campbell (guitarra), Benmont Tench (teclados) y Randall Marsh (batería) formó la banda Sundownears, en 1970, que más tarde pasaría a llamarse Mudcrutch, con Tom Petty como bajista y segunda voz. La banda  fracasó y se separó en 1975 a pesar de que consiguieron lanzar un sencillo, "Depot Street".

Un año después Mudcrutch se reunió, sustituyendo a Randall Marsh por Stan Lynch; Tom Leadon también dejó el grupo y el bajo quedó a cargo de Ron Blair cuando Petty se decidió por tocar la guitarra. A la nueva alineación, con Petty como líder y vocalista único, se le denominó simplemente Tom Petty and the Heartbreakers.

El sonido de la banda era claramente dirigido por Tom, notable por su similitud con el sonido de sus viejos ídolos The Byrds. La influencia era tal que Roger McGuinn, al escuchar por primera vez a Tom en la radio, por allá de 1976, creyó que lo que oía era a su vieja banda, preguntándose "¿Cuando diablos hice esa canción?" cuando lo que en realidad sonaba era "American Girl" del álbum debut de Tom Petty and The Heartbreakers.



De refugiado al estrellato
La canción fue un éxito instantáneo y a partir de este punto la carrera de la banda subió y subió. Bueno, no tanto. A finales de los años setentas el punk rock era la útima vanguardia y la música de los Heartbreakers, aunque era irreverente y fresca como la de los punks, estéticamente más relación guardaba con el folk rock de la década anterior, lo cual lo hacía un tanto retro. Sin embargo supieron defenderse y consiguieron una cumbre de su época con su tercer trabajo, el maravilloso Damn The Torpedoes. Es tan bueno, que a ese álbum le estoy preparando una entrada propia (en realidad, lo vengo haciendo desde hace medio año XD).

De este disco forman parte canciones como "Refugee" (una de las canciones más furiosas de Petty), "Here Comes My Girl" y "Louisiana Rain" (una belleza bastante conmovedora). Un clásico que debe estar en la colección de toda persona decente. ¿La obra maestra de Tom Petty and The Heartbreakers? Podría ser, podría no serlo, pero de un modo u otro, éste es el disco al que todo mundo se refiere cuando se le menciona y hasta la revista Rolling Stone suele incluirlo en sus listas periódicas de los mejores álbumes de la historia.

Irónicamente, aunque el sonido de la agrupación siempre fue muy americano (el pronunciado acento sureño de Tom sólo exacerbó ese "americanismo"), fue en Inglaterra donde mejor recibimiento tuvieron.

Gente de elite
Los 80's fueron igualmente prolíficos. Hard Promises trajo un dueto con Stevie Nicks en la canción "Insider" y otra épica memorable: "The Waiting". A partir de este momento, Tom Petty and the Heartbreakers ingresó a las ligas mayores del rock, si bien de manera modesta. Para su quinto álbum, Long After Dark, trabajaron con el afamado Jimmy Iovine (fundador de Island Records y productor de gente de la alcurnia de Dire Straits, Bruce Springsteen y U2).


Es 1985 y el grupo está pasando por problemas internos que amenazan su estabilidad creativa. Con dificultad (la ira de Tom lo llevó a romperse una mano al golpear una pared durante una sesión) sacan el disco Southern Accents, en el que la pieza principal es una cancion de sonido psicodélico, escrita por Tom y Dave Stewart (Eurythmics) y coproducida por el mismo. ¿El nombre?... "Don't Come Around Here No More".


La colaboración con Stewart llamó la atención de los medios y del público en general una vez más. Para 1986 los Heartbreakers se encontrabana trabajando con Bob Dylan, siendo su banda de estudio para su álbum Knocked Out Loaded de 1986 (el álbum, modestia aparte, apareció una semana después de mi nacimiento <3) para el que Petty contribuyo con una canción de su autoría: "Got My Mind Made Up"; el mismo año lo acompañaron en la gira para promocionar el álbum, gira de la cual se desprende el excelente video Hard to Handle. Dylan devolvería los favores co-escribiendo la canción "Jammin' Me", otro hit de la banda incluído en Let Me Up (I've Had Enough) de 1987.

Expansión hacia dentro
Quizá fue el trabajo con Dylan (un artista solitario) lo que inspiró a Tom a buscar una carrera como solista. En 1988 se puso a trabajar en su debut sin su banda acostumbrada... bueno, más o menos. Full Moon Fever, aunque lanzado bajo el nombre de Tom Petty a secas, incluye participaciones de los demas miembros de su banda (principalmente de Mike Campbell, quien podríamos decir que es como el Keith Richards de Tom), además de colaboraciones con George Harrison, Ringo Starr, Roy Orbison y Jeff Lynne (quien además le produjo el disco).

Precisamente esta suma de colaboraciones es la que le permite, durante un descanso de las grabaciones de su disco solista, colarse al grupo de Harrison, Traveling Wilburys, siendo Tom quizá el miembro que más cariño le tiene a este efimero pero igualmente efectivo supergrupo en la actualidad.

Después de este breve descanso, 1989 vio la aparición de Full Moon Fever, probablemente el trabajo más famoso de Petty con o sin los Heartbreakers, principalmente gracias a "Free Fallin'" y "I Won't Back Down", sin lugar a dudas sus canciones más conocidas. Empero, el álbum contiene otras maravillas, principalmente "Runnin' Down a Dream" y el cover a "I'll Feel a Whole Lot Better" de sus viejos ídolos, The Byrds. Le tomó más de veinte años rendir homenaje a quienes fueron sus máximas influencias.


La madurez de un consagrado
Los noventa comenzaron muy bien en cuanto Tom se reincorporó a los Heartbreakers, grabando Into The Great Wide Open, tras el cual de echó otro trabajito a solas en Wildflowers (uno de los álbumes más bellos jamás grabados para mi gusto).

A partir de aquí, el cuarentón Petty se había convertido ya en todo un veterano. Pero a diferencia de muchos de sus contemporáneos, él no despreció a las nuevas generaciones. Por el contrario, en 1991 aceptó cantar su exitazo Free Fallin' a dueto con... Axl Rose (¡ni más ni menos!), y sobre la generación grunge, opinó que "Nirvana es lo mejor que le ha pasado al mundo desde los Beatles". Un hombre de mentalidad muy abierta, ¿no lo creen?

De esta época es ademas la canción "Mary Jane's Last Dance", que si bien no es tan buena, posee el que a mi consideración es el mejor video musical jamás grabado. ¡La necrofilia es la onda!

A pesar de todo, Tom nunca ha perdido la rebeldía característica de su música, prueba de ello es el último álbum de los Heartbreakers hasta ahora, Last DJ de 2002, álbum conceptual en el que se expresa contra la actual situación de la industria discográfica. Canciones como "Joe", "When Money Becomes King" y "Joe" resultan amargas pero inmensamente verídicas.

Y aquí no termina la trayectoria de Tom Petty. Los Heatbreakers siguen en activo a través de giras y conciertos, y Tom sacó en 2006 su tercer trabajo como solista, Highway Companion, y en 2008 se reunió con la alineación original de Mudcrutch, lanzando un álbum con ese nombre, en el cual a pesar de sólo dos miembros de diferencia, la música producida es completamente diferente al compartir riendas con Tom Leadon. Y por lo visto, Petty no tiene interés en retirarse en fechas próximas, gracias al bendito cielo.

El último DJ
Con certeza puedo decir que entre las leyendas que forman el panteón del rock, Tom Petty (y sus Heartbreakers) es uno de los actos menos conocidos: los menores entre los mayores. Sin embargo, más de tres decadas de excelente música y buen humor (a quien le guste la serie The King of the Hill sabrá a lo que me refiero: Tom tuvo un papel más o menos importante en dicha serie, prestando su voz para el personaje Lucky) bastan para probar que estamos ante uno de los grandes. Sólo un loco como él podria vestirse como el personaje más famoso de Lewis Carroll y comerse a la protagonista de la historia en un apetitoso pastel.

Para finalizar, yo también me subí a la moda del sombrerero loco con este modesto disfraz:


Quien por cierto, no se llama Sombrerero Loco. De hecho el personaje no tiene nombre, pero en el libro Alicia piensa que él está "loco como un sombrerero". Pero nunca nadie lo llama "sombrerero loco" realmente. Vale pues, disfruten la película, pero antes de hacerlo, lean los libros de Alicia (Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y A Través del Espejo) para que sepan de qué se trata todo esto. De paso me dicen de qué se trató este post tan sinsentido...

viernes, 19 de febrero de 2010

Here in the valley of indecision...

Ah, cómo me encantan estas dos rolotas! No me las he podido sacar de la cabeza en estos días, así que...




I'll never everevererevereverever ever gonna let you go! XD

domingo, 7 de febrero de 2010

De muertes truncadas y eventos deportivos

El 17 de marzo de 2007, The Who tocaría en el Foro Sol como parte de la gira promocional de su álbum Endless Wire, y mi papá y yo, fans del grupo, teníamos nuestros boletitos listos desde semanas atrás. Sería una gran noche sin duda.

Excepto que unos días antes, Roger Daltrey, vocalista del grupo, declaró sentirse enfermo de la garganta y el concierto en la Ciudad de México se pospuso por tiempo indefinido. Con prontitud Daltrey se recuperó y la banda siguió su camino, de manera tan conveniente que hasta resultó bastante sospechosa (la tocada en México fue la unica "afectada" por la supuesta enfermedad del cantante). Comenzaron a surgir rumores concernientes a que la verdadera razón del incidente fue que los boletos no se habían agotado; peor aun, apenas se vendieron la mitad de las entradas, y por ello los músicos se ofendieron y ante una ganancia menor, decidieron cancelar su visita.

No fue la primera vez que ocurre algo así en este país ignorante: en 1992, las ventas para un par de conciertos de Bob Dylan resultaron fallidas y en 2001, Eric Clapton apenas llenó dos tercios del mismo recinto en que ahora se presentarían Los Jú. Y sin embargo, tanto Dylan como Clapton prosiguieron con sus recitales y complacieron a los fieles asistentes (bueno, más o menos en el caso de Dylan, pero me consta que Clapton sí rifó y fue ovacionado) independientemente de la cantidad de asientos llenos o vacíos.

Con estos antecedentes, los fans mexicanos nos mantuvimos crédulos y leales: "¡NO! No harían eso a sus seguidores mexicanos. ¡Ocesa y Ticketmaster prometieron que regresarán!".

La gira terminó, los venerables músicos se retiraron a sus casas a contar los billetes ganados y el nombre de México nunca más volvió a ser pronunciado por el legendario cuarteto-trío-dueto. Eventualmente Ticketmaster tuvo que anunciar que en efecto, ya no volverían a nuestra tierra y procedió a reembolsar el dinero de los boletos. Con mucha tristeza, entregué mis preciados boletos; yo quería conservarlos de recuerdo pero mi papá necesitaba el dinero porque...

El 17 de marzo de 2007, mi debilitado cuerpo no soportó más los malos tratos que durante los últimos ocho meses le había dado y se colapsó. Por poco y no la libro, esa noche y la siguiente fueron las peores de toda mi vida. La cuenta de hospital fue, como era de esperarse, bastante elevada; por ello es que cada peso contaba y mi padre no dudó en exigir su reembolso por el concierto cancelado de The Who en cuanto se puso en marcha esta acción.

Esto me pone a pensar... En una realidad alterna en la que sí se efectuó el concierto, probablemente comencé a sentirme mal a la mitad de la tocada. Pero habría fingido encontrarme bien para no preocupar a mi papá; no permitiría que no presenciáramos completa la actuacion de nuestros ídolos. Me aferraría con todas mis fuerzas y si eventalmente los síntomas aparecían sin control, lucharía contra la precoupación de mi padre: "No te preocupes pa, sólo estoy sangrando". Converncerlo de que me encontraba bien.

Pero sin atención medica, en el frío de la noche y con el ajetreo de un concierto (en lugar del tranquilo reposo que una cama tibia ofrece), seguramente no hubiese soportado tales circunstancias y finalmente hubiera expirado. Morir al grito de "Then I'll get on my knees and pray... WE DON'T GET FOOLED AGAIN!!"... No, mejor durante el climax de "Baba O'Riley", mi canción favorita, justo al final de la pieza, cuando la música se acelera, se acelera, se acelera, y luego se detiene de golpe. Caer inerte justo en ese momento: alcanzar el final de mi vida en cuanto la música encontrase su propio final. Qué buena muerte, carajo. Nada mal para alguien que se caracterizó por su impulsividad casi suicida.

¡Pero nel! Gracias a los mariquitas, ególatras y capitalistas Pete Townshend y Roger Daltrey, mi muerte roquera no se llevó a cabo. En lugar de eso, pasé la más horrible noche de mi vida y fui sometido a un confinamiento que no le deseo ni a mi peor enemigo (que ahora que lo pienso, no tengo enemigos). ¡Los odio, The Who!

Desde entonces odio con odio jarocho a esos dos, y no he vuelto a escuchar el mentado Endless Wire a pesar de que no está nada mal (aunque por supuesto, sólo odio a los ancianos empresarios; sigo amando a los rebeldes detrás de "Boris the Spider" y "The Seeker" y jamás dejaré de escuchar piezas como aquéllas). Por mí que se pudran en estiércol.

Eventualmente tendría mi compensación: un año depsués, papi Dylan tocó en el Auditorio Nacional y esta vez no lo dejé escapar. Estuvo bien bueno. Sólo por él valió la pena haber sobrevivido a la noche del concierto cancelado.

Y ahora... esta noche es el Super Bowl número... no me acuerdo cuántos van, creo que es el cuarenta y tantos. El caso es que el espectáculo de medio tiempo consistirá en... sí, así es, ¡The Who! ¿Ha llegado la hora de perdonarlos? Supongo que sí, han pasado ya casi tres años desde entonces y guardar rencores nunca ha sido lo mío. Además ellos compusieron y grabaron "Behind Blue Eyes", no podría no perdonar a genios como esos. Siempre y cuando el show sea satisfactorio, porque si salen con una mamada...

Están advertidos.

jueves, 28 de enero de 2010

MV1K: De mayates al oeste

A las seis de la tarde, me asomo por mi ventana, miro el ocaso y sonrío. En algún otro lugar… quizás en la casa de al lado –no nos vayamos tan lejos-, alguien más observa la misma puesta de sol, y encuentra en ella un significado completamente diferente; probablemente añore un sueño fallido o una persona perdida, incluso puede que una lágrima brote.

Cada cabeza es un mundo y lo mismo aplica para los corazones: la percepción de cada individuo es única y bajo esta premisa un mismo acontecimiento puede provocar sensaciones distintas en aquéllos que lo presencien.

El arte, siendo precisamente una expresión de sentimientos (entre muchas otras cosas), no es la excepción, y una pintura o una novela puede tener miles de interpretaciones, únicas e independientes unas de otras. Es ahí donde radica la belleza y el valor del arte.

Estas perspectivas individuales de la obra ajena son más apreciables cuando una persona, sintiéndose tocada por el trabajo de alguien más, toma la decisión de reinterpretar la misma obra y al hacerlo aplica su propia personalidad. Esto es muy común en el cine, el teatro y –el tema que aquí nos trae– la música.

Los llamados covers consisten precisamente en eso: tomar una canción original de otro intérprete y hacer una ejecución propia. Tenemos todo tipo de covers, desde los que son meras copias al carbón de la original, hasta las que prácticamente reinventan la pieza y la convierten en una nueva composición de plano.

Existen covers memorables, como la versión que Jimi Hendrix grabara en 1968 de “All Along the Watchtower” de Bob Dylan, o el súblime climax que hace Led Zeppelin con “When de Levee Breaks”, originaria de Menphis Minnie. ¿Y quién no conoce “The Man Who Sold the World” de Nirvana? Lo que no todos saben es que esa canción fue escrita y grabada dos décadas antes por David Bowie.

En estos casos, siempre surgen dudas como: ¿qué versión es mejor?, ¿es válido hacerse famoso con el trabajo de otros? Personalmente no tengo nada en contra de los covers cuando están bien hechos. Como ya ejemplifiqué existen quienes hacen magia a partir de creaciones ajenas.

Por ejemplo… ¿alguien se acuerda de Village People, ese grupo de machos-afeminados que cantaba canciones más mariconas que Juan Gabriel? En los años 70’s sus canciones invadían las discotecas y no había fiesta en la que no se bailara “In the Navy” (canción predilecta de Waylon Smithers si la memoria no me falla), “Can’t Stop the Music” y especialmente “YMCA” y “Macho Man”. Incluso actualmente se sigue tocando YMCA en fiestas y reuniones (recuerdo clarititito a toda mi generación bailándola en mi graduación de secundaria).

Podemos descartar la música de Village People de basura y quizás lo sea, pero debemos admitir que tuvieron el mérito de no tomarse muy en serio y demostrar que ser gay no necesariamente implica ser un reprimido y estar oculto de la sociedad (en ese rubro, quizá beneficiaron a la sociedad promoviendo la liberación y expresión homosexual) sino que se puede ser homosexual y llevar una vida feliz (lo que por definición debería ser un gay *).

Y aun así, no todo era fiesta superflua y vacía. Entre sus éxitos menores existe una canción llamada “Go West”, de 1979, la cual podríamos considerar el momento cumbre de su carrera, ya que abandona por un momento las trivialidades a las que el grupo nos tenía acostumbrados para tornarse un poco más reflexiva. Cierto que no abandona del todo los ritmos disco propios de la agrupación, pero en comparación con sus hits tradicionales, encontramos aquí un arreglo y producción más discretos, que permiten tomarla en serio e incluso poner atención a la letra, la cual si bien es cierto no es ninguna muestra poética, sí posee una calidad intrínseca digna de ser recordada.

La lírica de esta canción es una simple proclama al amor, una dedicatoria a la media naranja de alguien. El protagonista de la canción le pide a su pareja que se vayan juntos al oeste, donde harán una nueva vida y serán libres y felices. El humor es el de un soñador que mira con optimismo la excursión que propone: “I know that there are many ways/To live there in the sun or shade/ Together we will find a place/To settle where there’s so much space” y “Go west, life is peaceful there/Go west, in the open air/Go west, baby you and me/Go west, this is our destiny”. En pocas palabras es un canto de esperanza al amor… al amor homosexual.

El “oeste” al que se refiere la letra es San Francisco (si bien nunca la menciona nominalmente, el contexto lo delata), ciudad que por alguna misteriosa razón, parece ser que siempre es la máxima encarnación del sueño americano: en el tardío siglo XIX todos querían ir al Viejo Oeste en busca de oro; en los años 1960’s California, en específico, Haight-Ashbury en la ciudad de San Francisco, fue la meca de la liberación espiritual del movimiento hippie, y en los 70’s esa misma ciudad fue percibida como la utopía de la liberación gay. De modo que el mensaje de la canción podría traducirse como “es un mundo áspero para los homosexuales, pero en California ellos son aceptados y celebrados; dirijámonos allá para ser felices y consumar nuestro amor gay sin más obstáculos, ya verás que todo estará bien en cuanto lleguemos”, lo cual en una época en la que no existía Kylie Minogue o Mika, realmente era un respiro para esta minoría. Es ahí donde radica la belleza y el valor de esta canción.


¡Momento! Esos “Together!” suenan bastante familiares… ¿Qué no esa canción es de…? ¡Así es! En otra vuelta de tuerca, Pet Shop Boys grabó esta misma canción en 1993, haciéndole cambios significativos, por no decir drásticos.

Dejando de lado la instrumentación y los arreglos (que por sí mismos representan un enfoque bastante distanciado), la principal diferencia radica en la atmósfera de la pieza. Con un inicio definitivamente solemne (basado en el Canon en re mayor de Johann Pacehlbel) y un tempo más lento, hay una profunda tristeza palpable a lo largo de toda la canción, que irremediablemente se impregna en el escucha desde el primer segundo.

Esta nueva atmósfera de tristeza al unirse con la letra, da la impresión de una utopía rota, como si el personaje estuviera consciente de lo vacío que es su optimismo y en consecuencia transmite su mensaje con inseguridad y duda.

La grabación surgió de la invitación que se hizo al grupo a participar en un evento en un evento de caridad a favor de enfermos de SIDA en 1992; los “Chicos” eligieron que ésta sería la canción que interpretarían y el público ovacionó. Entonces hicieron la grabación final y el año siguiente apareció como el segundo sencillo de su álbum Very.

El trasfondo de la canción (el SIDA) hace pensar que la intención del aire melancólico que se respira en la versión de los PSB es mostrar el otro lado de la moneda: la liberación homosexual trajo consecuencias muy graves: el SIDA, que originalmente se creía era una enfermedad que sólo entre ellos se daba. El libertinaje sexual provocado por la liberación de los 60’s y 70’estaba cobrando su precio, el cual por cierto, era muy alto, y la culpa de todo la tenía el oeste.

Por otro lado, observando la canción desde afuera y más allá del contexto lírico y musical de la grabación, debemos considerar lo siguiente: la canción fue lanzada poco tiempo antes de que Neil Tennant saliera del closet. ¿Podría significar todo este mensaje que la canción era el preludio de Tennant antes de salir del closet, temeroso de que su condición homosexual, ahora que sería “libre” lo condujera a esta utopía rota del SIDA?

Cierto, la canción tiene sus momentos alegres, ciertamente hay reminiscencias de Village People en esta versión y a pesar de la melancolía, todavía puede sentirse, aunque muy difuminado, un ligero aire de esperanza: puede haber temores, hay riesgos, la utopía está corrompida… pero siempre hay un mañana. La disonancia entre estos valores hace que el escucha se sienta triste, pero también conmovido; satisfecho y desconcertado a la vez. En el momento adecuado, uno podría ser llevado a las lágrimas por esta interpretación, y nunca se sabrá si tales lágrimas fueron de alegría o de tristeza. Simplemente son por sentimientos, supongo. Y eso sin mencionar la metáfora del viaje al oeste donde todo será mejor” interpretada como un mensaje anticomunista (América como el oeste en contraste con Rusia y la antigua URSS como el este, punto de partida), visión aportada por el video.


En definitiva, una canción que no debemos dejar pasar. La versión de los Pet Shop Boys no necesita más presentación, todos nos la sabemos de memoria, pero la de Village People también tiene sus méritos y merece ser revalorada. A pesar de que éste pudo haber sido un grupo desechable y hasta vergonzoso, con esta canción se ganaron su valía en la trascendencia de nuestra cultura. Inclusive, para sorpresa de muchos, y a diferencia de otras boy bands como los Backstreet Boys por ejemplo, que jamás escribieron su material, esta canción está co-escrita por Victor Willis, vocalista principal de nuestro grupo de mariquitas favorito, por lo que realmente merecen ellos el honor de habernos regalado esta canción. Es tan buena que fracasó. Ahí tienen.


*Gay en inglés significa “alegre”… o al menos eso significaba hasta que comenzó a utilizarse la palabra como eufemismo para referirse a los homosexuales hacia la década de 1930.

lunes, 25 de enero de 2010

El Poder del rock

(¡Rayos! Debería ser posible insertar vínculos en los títulos. Damn blogger.com!)

¡El rock salva al mundo una vez más! ¿Salvará al futbolista?

Después de un inicio de año un tanto flojo (en la primera quincena de 2009 perdí a un familiar, me bateó una chica, me peleé con un profesor, me fui a de excursión a Valle de Bravo y empecé a escribir una novela; a lo largo del presente mes... he dormido, chateado y paseado un par de veces por la ciudad) pero satisfactorio, los eventos interesantes brillan por su ausencia, por lo cual tendré que recurrir al chisme malaleche para hacer que este blogsito siga vivo.

Así que gracias al terremoto en Haiti por brindarme la tela con la que confecciono este fino traje. ¿Cómo no hablar de un evento así? Es lo mas in en estos tiempos. ¿Que hay crisis mundial? ¡A quién le importa!; ¿que un avión etíope se estrelló en el Mediterráneo? No es materia de incumbencia popular; ¿que en Angola aprobaron una nueva constitución? Ni quién se preocupe por un paisucho en la inhóspita África. Nel, lo de hoy es hablar del terremoto de Haití. ¿Ya donaste? Yo no, ¿ya donaron ustedes? ¿Qué tanto? ¿Cuál es el precio por limpiar sus consciencias y sentirse tranquilos?

Irónicamente, las consciencias más caras parecen hacerse pendejas... o más bien esas personas ni siquiera tienen consciencia. Hace un par de semanas me llegó un mensaje a mi celular pidiéndome que donara Xcantidad de dinero a la causa... a nombre de fundación Slim. ¡Pero si Carlos Slim tiene más dinero que yo! El dinero que yo ganaré en toda mi vida probablemente él lo gane en un mes. ¿Por qué no las donaciones de fundacion Slim salen del bolsillo del gordo? Porque eso de que el señor se haga el héroe con los actos (en este caso, la suma monetaria recaudada) de sus clientes se me hace medio... medio... fuck, ni siquiera tengo una palabra para darle nombre a lo que es esa cochinada.

No es que me duela el codo, es que a diferencia de gente así, yo no nado en dinero. Tengo mis propias necesidades básicas que satisfacer y no sé si realmente sea justo contribuir a una causa y dejar de hacerlo en favor de otras. Porque en este preciso momento, miles de calamidades de toda índole atacan al planeta Tierra y a la (in-)civilización humana. Pero todas son ignoradas porque nuestros líderes políticos y morales, como en la novela 1984, son quienes deciden que piensa y desea el público. Y ellos han decidido que la causa que mueve al mundo en el albor del año 2010 es el terremoto de Haití.

Vale, es la tragedia natural más desastrosa desde el famoso tsunami que arrasó con el sudeste asiático a finales de 2005, ciertamente es, si no la única tragedia que agobia a la raza humana, si la más grave y por ende, urgente. Pero -y no es mala onda- como ya mencioné y ejemplifiqué, tenemos muchos más asuntos que arreglar, y hay un dicho que reza "si no puedes con tus propios asuntos, no podrás con los de los demás". Muchas personas aquí en México, en Iraq, en China y en todos lados pasan por hambre, pobreza, enfermedades, carecen de un hogar, etc., sin que se haya presentado un escandaloso desastre natural; ¿quién se ocupa de ellos? Puedo escuchar grillos cantando.

Si debiéramos tomar partido por todas las causas que aparecen por aquí y por allá, no nos daríamos abasto y repartir equitativamente no necesariamente sería útil (por ejemplo, si en lugar de donar digamos, cien millones de pesos al Teletón, donaramos un peso a cien millones de personas discapacitadas, ¿de qué les serviría?) y ni siquiera justo: equidad no es sinónimo de justicia (una de las definiciones más antiguas de la palabra "justicia" data del derecho romano y dice que "justicia es otorgar a cada cual lo que le corresponde"). Por ello está bien que aboguemos por un puñado de objetivos y nos dediquemos de fondo a ellos... pero no sin descuidar los demás.

El dilema surge cuando llega el momento de elegir: ¿a quién salvar, y a quién dejar que se hunda con el barco? Es una decisión dolorosa, pero por supuesto, para ello tenemos a nuestros líderes morales. Para que piensen por nosotros y nos digan que hacer y por quién sentir compasión; los menos afortunados, que su dios los tenga en su santa gloria: "In go(l)d we trust". Por ello es que, para que no nos queden dudas de que lo que estamos haciendo es lo correcto, que nuestra elección es la real, la neta, nos envían a nuestros más adorados ídolos para convalidar todo el asunto y de paso, incentivarnos a que demos nuestros ahorros en favor de Haití. Entonces nace el evento de caridad "Hope for Haiti Now: A Global Benefit fo Earthquake Relief". Salvemos al mundo con música, como en cualquier película de Disney. ¡Gracias señores, estaba comenzando a dudar de todo esto!

El último gran acto
Y así es como el pasado viernes (22 de enero de 2010) se llevó a cabo el gran evento. Luminarias de todos los tamaños y colores, tiempos y lugares, se dieron cita para interpretar un`puñado de canciones que nos recordaran que sí se puede, que la especie humana es una y que juntos seremos los campiones, mis amigos. Sólo hay que tomarnos de las manos y soñaaaar (en realidad, había que marcar un número telefónico...).

De modo que en lugar de ver a los artistas en todo su natural esplendor (como se ha dado en previos conciertos de beneficencia como el legendario Live Aid de 1985), tuvimos interpretaciones lastimeras y que ni siquiera llegaban a caricaturas de sí mismas. Sólo comentaré lo que consideré lo mas destacable (que no rescatable) de la noche (el resto ya los olvidé):

Abrimos con Alicia Keys (quien por cierto hoy cumple años) entregándonos una rica canción de nombre "Prelude to a Kiss"; en mi vida la había escuchado pero sonó decente, no me quejo.

Seguimos con Colplay, los U2 de nuestro tiempo. Se echaron "A Message"; la verdad es que todo lo que provenga del álbum X&Y automáticamente es hueva para mí. Una canción coldplayiana genérica que se salvó por la guitarra eléctrica que viajaba de aquí para allá; con todo lo que pueda desagradarme, fue irónicamente, uno de los pocos momentos optimistas de la noche y por ello es que merece distinción (además no mencionar a estos gigantes contemporáneos equivale a muerte segura; es pecado capital).

Después el jefazo Springsteen se echó "We Shall Overcome", rola que hiciera clásica el ya nonagenario Pete Seeger; ad hoc con la noche. En realidad no presté mucha atención a su interpretación, pasé los cuatro minutos que duró pensando: "¡Wow! ¡Ese señor cumplirá seis décadas de vida este año y no parece tener más de cuarenta años!". Interpreten eso.

Stevie Wonder se echó "Bridge Over Troubled Water", la de Simon&Garfunkel. Recuerdo haber ido por un café durante su canción (no es mala onda, el buen Stevie me cae bien pero nadie es perfecto).

Girrrrrrrl power!! Sort of...
La siguiente en pasar lista fue Shakira Mebarak quien no movió sus caderas al ritmo de "Ojos Así", sino que, bien tapadita como la ocasión manda, se ejecutó la balada "I'll Stand by You" de los Pretenders. De haber sido otra cantante, diría que lo hizo excelente, pero viniendo de Shakira... ¿qué te pasó, mi Chakis? En general estuvo pasable, pero pudo ser mejor (además con tanta canción lenta y siendo de noche, no sé cómo es que no me había dormido ya para entonces).

Continuando con el girrrl power, le siguió Christina Aguilera. Esa señora me frustra cómo no tienen idea: tiene una voz tan pero tan chingona... pero la desperdicia en canciones tan pero tan mierderas (aunque me declaro fan de "Beautiful" y "Candyman"). La canción que cantó esta vez me agradó un poco, debo admitir.

Entonces viene Sting con "Driven to Tears". Una canción luminosa, uptempo, jazzeada, bluesera, pegajosa, casi endiabladamente sensual. Y a pesar de todo, emotiva. Así debió haber sido el resto de la tocada, me cae de madres. Sting podrá no gustarle a muchos, pero el señor sabe lo que hace, por algo lleva tanto en el negocio.

Beyoncé se rifó -más o menos- con "Halo" (no, no el videojuego), acompañada del pianista de Colplay.

Abran paso a la reina. Digan lo que quieran, pero Madonna fue la dama de la noche. Su interpretación de "Like a Prayer" fue conmovedora gracias al gigantesco coro que le hizo compañía, convirtiendo la canción en el momento cumbre. Con todo y que no soy fan de la doña (no me gustan más de tres canciones suyas), su número estuvo de no mames, a toda madre!! Me cae de madres que esa señora es una madre entre madres tratándose de hacer espectáculo, ¡y al que no le guste que chingue a su madre! (menos tú, sis, obvio XD).

Deconstruyendo leyendas
¿Qué más hubo? Justin Timberlake se echo "Hallelujah" de Leonard Cohen de manera discreta pero efectiva. Contrario a Bruce Springsteen, al ver el rostro de Justin en close-up no pude evitar sorprenderme de lo viejo que ya se ve el cuate. Y yo que lo recuerdo de cuando era un ídolo teen...

Ah, sí, la música...

Pues siguiendo con las versiones ajenas (entiéndase "covers"), Jennifer Hudson cantó una emotiva (como todo lo que los negros cantan) rendición de "Let it Be", que con su estilo gospeliano (¿existe esa palabra?) me remitió a la película Across the Unverse que me gusta mucho: puro feeling. Hablando de musicales-rocola, no saben cómo me encantaria ver Movin' Out, estaría fregón que hicieran una película basada en él. Pero ya me salí de nuevo del tema.

Dave Mathews y Neil Young cantaron "Alone and Forsaken" (de Hank Williams). O más bien debería decir que Dave Mathews la canto y Young le hizo un par de coros, pero realmente desperdiciaron a esta leyenda. Qué hubiera dado yo por escucharlos en igualdad de términos, compartiendo el micrófono en lugar de poner a Neil de segundón. Como que no cuadra. Como si al ruco le importara, la verdad.

¡¡Y CLARO!! ¡No puede haber concierto de caridad sin U2! Bono debería de patentar estos eventos (me llegó a la mente el nombre "Bono presents: Hope for Haiti now, TM"), o al menos ser la mascota oficial. Pero esta vez no se presentó la banda completa, sino solamente sus dos líderes (qué mal, en recientes fechas pienso que lo mejor de U2 son los tambores de Larry Mullen Jr.) para interpretar junto al rapero Jay-Z y a Rihanna la nueva canción (escrita por Bono y Jay-Z) "Stranded (Haiti Mon Amour)". Yay! Una nueva composición de Bono, y con un título así de efectivo. Se sobreentiende que éste fue el grand finale de la velada.

Excepto que de grande no tuvo nada. La canción está... Bueno, descubrí que Rihanna sí puede cantar y ésa fue mi mayor sorpresa. 'Nuff said. Bono fue un bonito mueble durante los cuatro minutos que duró la interpretación, caminando por el escenario y soltando un par de "Yeah yeah yeah's" durante el coro, cantado por la negrita; el resto fue Jay-Z rapeando hasta la muerte. Como en los últimos años, el yutuano que más se lució fue el calvito The Edge. La canción esta pasable a lo mucho.

Encore
Así terminó esto. Entre canción y canción, otras celebridades como Bill Clinton, Morgan 'NelsonMandela' Freeman, Leonardo Di Caprio y Robert Pattinson pronunciaron peticiones al público para que vaciaran sus cochinitos. ¿La recompensa? Poder hablar por telefono con el famoso de tu preferencia. Los auriculares en lugar de ser contestados por operadoras, estaban en manos y oídos de personajes tan variados como Jack Nicholson, Steven Spielberg y Julia Roberts (según me dijeron, Ringo Starr también anduvo por ahí, pero no me consta). Me habría encantado llamar y que Nicholson me gritara "Hey Daaanny!" o me susurrara "Ever dance with the devil in the pale moonlight?". Lamentablemente me parece que no podías escoger quién te contestara. Ésa fue la verdadera razón por la que no doné: no fue porque no tuviera dinero, o porque no quisiera dar, ni por los cuestionamientos morales que expliqué al principio, no; fue porque no estaba seguro de que Jack atendiera mi llamada, y es que sólo a él le daria mi dinero.

Por supuesto, también hubo segmentos de los voluntarios ayudando en Haití. Qué molesto debió ser para los pobres damnificados soportar las luces de las cámaras y ser mostrados en televisión como freaks en un circo, teniendo mejores cosas en que ocuparse. Bueno, supongo que tal molestia era conveniente, ya que provocaría conmoción en los expectadores aumentando de esa manera la cantidad de billetes donados. Así es como se mueve esta industria llamada beneficencia.

La transimisión terminó a las 9 de la noche, pero me quedaron bastantes interrogantes: ¿A quién repudiará Gaby primero en su comentario? ¿A los poderes que invocaron esta "caridad" o a mí por hacer berrinches emo al respecto? ¿Se salvará Cabañas de los plomazos que le metieron? ¿Cuándo repararé mis gafas rotas (escribir esto a ciegas me costó un huevo)? ¿Quién será el primer expulsado en Total Drama: The Musical? ¡Todas estas dudas serán resueltas en la siguiente entrada (espero)! Manténganse en sintonía.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿Qué tienen de chistoso el Amor, la Paz y ... los Cóvers?

¡¿Pero qué diablos!? Acabo de hacerme fan de Kabah!!! ¿Quién lo diria?

Estaba viendo "What's so Funny About Peace, Love and Understanding?" de Elvis Costello (Amo esa canción, así con A mayúscula) en esta famosa página de videos, y un comentario decía (en español): "¿Esta canción no es la misma que cantaba Kabah en español?". Entonces recordé que mi hermana cuando era niña tenía el álbum La Calle de las Sirenas de estos sujetos y escarbando un poco más en mi cerebro, me llegó el lejano sonido de una melodía cantada por Kabah que sí se parecía a la composición de Nick Lowe que Costello hiciera famosa (por cierto el propio Lowe es otro pedo; ¿alguien ha escuchado "Half a Boy an Half a Man"?).

En cuestion de segundos (ni siquiera dejé que el video de Costello terminara) tecleé "kabah amor y paz" y ¡Mierda! Apareció una canción titulada "Paz, Amor y Entendimiento". Definitivamente tenía que ser, así que muerto de la curiosidad le puché al vínculo.

En efecto, es la cancion que recordaba de mi infancia. Y sí, la melodía es la de Costello. Más lejos que eso:


ES UN BUEN COVER!!!!!
Sí, hasta Kabah puede hacer buenas cosas. Ya sin los prejuicios radicales que uno tiene de adolescente ("ay no, el pop es para fresas"; que molesto es eso... y yo fui así U.U) puedo decir que la grabación de estos "chavos" (al menos cuando la grabaron hace una década lo eran) desborda energía; se ve que le echaron ganas tanto su productor con los arreglos (si bien es bastante fiel a la famosa versión del inglés de las gafas y el sombrero chistosos) como el grupo en su interpretación. Todo parece indicar que no hay manera de arruinar esta canción tan chingona; creo que es un himno incomprendido. Needs moar luv. Escúchenla. Escúchenla. ¡¡ESCÚCHENLA.!!

(LOL con la forma en que se autointroduce)


<3

Entrada número 100. ¿Esperaban algo mas dramático para conmemorar el logro? ¿Una entrada épica con algún cuento retorcido de esos que a veces pongo, una reflexión sobre mi desempeño como bloggero en este periodo?Meh.

domingo, 29 de noviembre de 2009

29 de noviembre


29 de noviembre de 2009. Hoy se cumplen ocho años de la muerte de George Harrison. Seguramente los medios derramarán tinta y palabras sobre él; irónicamente yo jamás le he escrito algo, a pesar de lo importante que ha sido y seguirá siendo en mi vida. Y no sólo él. También la fecha. Tengo distintos recuerdos del 29 de noviembre a través de los años recientes, y dado que George es más que un músico para mí, quizá el mejor homenaje que puedo rendirle es con un viaje por el tiempo. Porque no me desharé en halagos, y no analizaré su discutida y discutible obra (eso lo haré el día que tenga ganas y tiempo, de manera espontánea, no cuando una fecha lo demande). Rendiré tributo a mi manera, con un pequeño recuento de lo que en esta significativa fecha me ha ocurrido.

2001. Sabía que George fallecería pronto, los noticiarios ya habían advertido que su cáncer era terminal, que se encontraba desahuciado y que él mismo se había resignado a morir tranquilamente en casa. Enfrentaría la muerte con valentía, parecía que sus seguidores estaban más preocupados que él mismo. Yo entre ellos. Pero después de unos cinco traumáticos días de preocupación innecesaria, ese fatídico jueves ni siquiera se me ocurrió pensar que el momento había llegado; en lugar de eso, pasé uno de los momentos más divertidos de mi primer año de preparatoria, en casa de mi entonces amigo Fernando Mora, “el Loko” para los cuates. Comimos, jugamos con su perra la Chapis, lo acompañé al Tae-Kwon-Do, echamos mucho relajo en su casa y quizás le hayamos dedicado media hora al trabajo en equipo que nos había reunido (siempre pasaba lo mismo y aun así salíamos bien librados); probablemente vimos los Simpson y de seguro me burlé de su fanatismo por el América. Uno de los highlights de mi adolescencia entera.
Para el Loko, George Harrison era uno de los Beatles, lo identificaba por ser el menos identificable… y porque yo lo mencionaba cada diez minutos. Yo no poseía siquiera un discman, mi más poderoso reproductor portátil era un walkman, en el que traía un cassette con el Concierto para Bangladesh; me encanta la versión de “Awaiting on You All” que allí viene. Y porque se me dio la gana, obligué a mi amigo a que pusiera el cassette completo en su estéreo. Fue la última vez que escuché un cassete.
Tenía una compañera, Julia, hermosa como ella sola, y yo caí en sus manos redondito. Apenas una semana atrás le había regalado un CD ultra raro de U2 (que originalmente había comprado para mí) y mi crush por ella estaba a su máximo. Esa tarde con el Loko comprendí lo idiota de mis acciones, admitiendo también lo divertido de ellas.
Me parece en extremo irónico el hecho de que el día que por fin me tranquilicé y dejé de pensar en la inminente muerte de mi ídolo fuera precisamente el día en que él estiró la pata. Pero fuera del Internet, la noticia no se dio a conocer sino hasta el día siguiente., y yo ni computadora poseía, así que mi experiencia respecto del vía crucis que fue conocer la noticia no corresponde a este día, sino al siguiente, y por ello es una historia completamente distinta.

2004. Es un bello lunes. Sobreviví a la preparatoria y a mi primer semestre en la universidad (entré a la UNAM cagándome de miedo), de hecho éste fue simplemente grandioso, en parte gracias a mi amiga Karen. Qué no daría por ella, es bien chida. Me encuentro en la estación del metro Indios Verdes esperándola; quiere que le enseñe Teoría del Estado porque es la materia que más domino y ella se fue a examen final; no sé qué quiere que le enseñe, Karen es la persona más inteligente y dedicada que he conocido. Pero qué importa eso, a la mera hora ni siquiera estudiamos más de veinte minutos: nos fuimos a pasear por los alrededores, le invité un algodón de azúcar y le mostré fotos de mi niñez que estaban traspapeladas en una revista (sobre los Beatles, por supuesto) que llevaba yo para leer en el camino. Si hiciera un top5 de mis mejores momentos con ella, el de este día ocuparía el primero o segundo lugar.
En el camino de vuelta a casa, escribí un poema titulado “La tercera es la vencida”, en alusión a que George siempre es el tercer beatle a la hora de pasar lista, y usando la frase en el sentido que se le suele dar: “la tercera es la definitiva”, y George, el tercer Beatle, con su tercer álbum, All Things Must Pass, nos dio la obra definitiva de un exBeatle, considerado como la mejor obra solista de cualquiera de los cuatro incluso antes de que su muerte enviara su prestigio a la estratósfera; y por otro lado, usando el sentido literal de la palabra: vencido=derrotado: si George se ganó al mundo con su obra maestra, después de ella se durmió en sus laureles y volvió a su antigua posición de Beatle menor, cayendo en relativa oscuridad (con uno que otro momento destacable) hasta que finalmente fue vencido por un cáncer; el poema contrastaba ambas situaciones e ironizaba al respecto de manera por demás crítica. Lamentablemente era tan malo que esa misma tarde lo tiré a la basura, pero el concepto me gustó y prometí reescribirlo en cuanto pudiera, lo cual a la fecha no he hecho. Pero fue un grandioso día.

2007. Ah, cómo chinga esta niña. Una tipa me manda mensajes por Internet y aunque me agrada, no me interesa, y no sé cómo deshacerme de ella sin ser demasiado grosero. Sin embargo, ella me metió la idea de ir a ver la película Across the Universe, musical basado en las canciones de los Beatles, y siendo George uno de ellos, sería una excelente manera de conmemorar su sexto aniversario luctuoso. Además, es mi último día del semestre y tengo la costumbre de irme a pasear el último día. Así mato dos pájaros de un tiro: celebro a George y doy mi acostumbrado festejo de fin de semestre.
La historia me pareció predecible: el romance no es para mí y siempre supe que Jude y Lucy se quedarían juntos al final; además está llena de clichés sobre la época. ¿Es que Vietnam y Martin Luther King fueron las únicas dos cosas que ocurrieron en esa época? ¿De verdad todos los jóvenes eran hippies? Eso equivaldría a decir que todos los jóvenes de hoy son/somos emos. Aun así, la historia está excelentemente bien desarrollada en cuanto a su estructura narrativa y hace que a pesar de ser tan plana, te la creas y la disfrutes, y algunas de las interpretaciones musicales están de no-mames: “With a Little Help From My Friends” les quedó perfecta, incluso mejor que la famosísima versión de Joe Cocker, y “Being for the Benefit of Mr. Kite” me hizo reír en demasía. Y para beneplácito de los fans de George, “Something” está para derretirnos y con “While My Guitar Gently Weeps” realmente te dan ganas de escupirle al mundo. Salí del cine con una sonrisa en la boca; de oreja a oreja. Creo que nunca había realmente dedicado un 29 de noviembre a la memoria de Harrison; ésta fue una excelente primera vez.
Julia se acaba de casar y me dejó de hablar porque se ofendió debido a que no asistí a su boda; a Karen dejé de hablarle hace un año porque la consideré un estorbo y el Loko nos dio la espalda a mí y a Bragado también un año atrás, por una estupidez que jamás pude siquiera entender. Qué finales tan anticlimáticos para personas que significaron tanto en mi vida.

2009. Mi padre me envió al DF a comprar una memoria RAM para su computadora; no me alcanzó el dinero pero aproveché para vagar por el Centro Histórico. Me metí a todo tipo de tiendas de ropa, música, videojuegos, comí garnachas y tacos al pastor y en un Sanborns leí de a grapa. La revista Rolling Stone de este mes tiene a los Beatles en portada y considera que este año les perteneció gracias al revuelo que causó el lanzamiento del videojuego The Beatles Rockband y al relanzamiento de su catálogo, actualizado y remasterizado. Lamentablemente, el único beatle realmente beneficiado de esto es Paul McCartney aunque, en un irónico giro del destino, Dhani Harrison, hijo de George, jugó un papel fundamental en el desarrollo del juego mencionado. Probablemente sea Dhani y no Paul, el hombre de negocios del año.
Después de este paseo, he llegado a la conclusión de que la Alameda Central es el lugar que más frecuentemente visito en la Ciudad después de la propia Universidad Nacional. Afortunadamente, siempre hay algo que hacer allí: el día de hoy hubo en el Centro Cultural Martí un performance en el que un grupo de mujeres bailaban y recitaban poesía subversiva sobre el caso de las muertas de Juárez, seguido de una banda de cumbia que puso al respetable a bailar amenamente; fue en ese momento que huí despavorido, pero lo de las ejecutantes previas estuvo entretenido, se movían bien las condenadas.
La niña del Internet ya no es una niña, y además se volvió una gran amiga mía; hace unos minutos platiqué con ella de hecho. Tuve un reencuentro de media hora con Karen el jueves pasado sólo para descubrir que nuestra amistad está más muerta que un perro atropellado, pero no hay rencores (¿por qué eres tan amable conmigo? ¿No puedes odiarme como deberías después de como te traté?) y el Loko es, según me dijo un día que se le ocurrió hablarme a mediados de año, un exitoso soltero en Delaware o no sé qué estado de la Unión Americana. Los años pasan, la vida cambia y la muerte lo borra todo; sólo unos cuantos grandes se salvan de dicho olvido. Uno de ellos es George Harrison, cuya huella en este mundo es lo bastante profunda para influir positivamente mi vida –y la del mundo entero–. Por eso es que hoy, en su octavo aniversario luctuoso, el día y este humilde texto van dedicados a su memoria.