lunes, 29 de junio de 2009

Disculpas literarias

Sé que a nadie (o a pocos) le interesa lo que escribo, y mucho menos cómo lo escribo. Sin embargo por convicción propia me siento con el compromiso personal de perfeccionarme y con el deber moral de que los textos sean amenos o siquiera legibles para los visitantes (que aunque sean como 10 para mí valen mucho) que se toman su tiempo en este espacio.

Y es que hace unos momentos estaba releyendo algunos de los textos que tengo aquí y lo primero que pensé fue "¡Ah, qué fregón soy! García Márquez me hace los mandados"; OK no, lo que pensé fue que tengo un gran defecto: no uso subtítulos.

En mi defensa puedo argumentar que yo me nutro leyendo novelas y narraciones largas, el ensayo no se me da mucho (a pesar de que lo que escribo aquí, si bien son textos libres, tiran más hacia el ensayo que hacia lo narrativo). Y todos sabemos que las novelas rara vez incluyen subtítulos o cualquier tipo de encabezado que no sea el de los capítulos principales de la obra en cuestión (y en muchas ocasiones, ni siquiera los capítulos llevan título).

Sin embargo, leer un bloque de texto largo, sin separaciones como son los subtítulos, puede ser pesado y cansado, sobre todo en los textos de naturaleza analítica o reflexiva, pues es necesario delimitar ideas y secciones, cosa que por lo visto, a mí no se me da.

En adición, si ya de por sí me cuesta mucho trabajo idear títulos creativos, originales o simplemente adecuados a cada escrito, tener que pensar en más de un encabezado por cada texto que escriba, será todo un reto. Pero para eso es la vida, para proponerse y superar retos, ¿a que no?

Si al inicio de este 2009 mi propósito estilístico literario fue dejar de usar la palabra "apología" cada 10 minutos (de hecho el título original de esta reflexión iba a ser "apología litararia", pero tuve que resistirlo), mi nuevo propósito es comenzar a utilizar y dominar los subtítulos.

Amén.

Las bondades de ser el número 2

Ser hijo de un ex-beatle puede ser un gran impulso si buscas labrar una carrera musical. Ser hijo de George Harrison, el ex-beatle menos famoso y carismático, puede ser un impedimento. Lo cual nos deja en ceros. Empate.

De modo que si Dhani Harrison quería ser cantante, tendría que forjar su camino por méritos propios. Su padre -renuente a la fama y a su propio pasado Beatle-, a pesar de que lo instruyó en el arte guitarrístico (y lo intentó con la batería además, pero el pequeño Dhani huyó cuando el tío Ringo hizo demasiado escándalo con los tambores, asustando al entonces infante) siempre le recomendó que se mantuviera alejado de los reflectores. Pero George ya no está con nosotros para regañar a su retoño si se rebela y decide probar su suerte.

El muchacho pues, estudió diseño gráfico y junto a su amigo Oli Hecks fundó el estudio de diseño thenewno2 ("the new no. 2", o sea "el nuevo número 2", en referencia a la serie de televisión sesentera "El Prisionero", de la cual hasta ahora no tenía idea de su existencia más allá de esta referencia), el cual se encargó precisamente del diseño visual de los últimos discos del buen George (Brainwashed, The Concert For George y las reediciones de The Concert For Bangla Desh y All Things Must Pass). En adición, como heredero único de su padre, siempre que hay algún evento Beatle él debe estar ahí en representación suya. De ahí que el joven Harrison fuera, voluntaria o involuntariamente (más bien naturalmente) introduciéndose poco a poco en el negocio de la música hasta quedar completamente sumergido en ella.

Así las cosas, para 2006 su estudio de diseño se había convertido en una banda de rock, con Dhani en la voz principal y la guitarra (o sea, prácticamente como frontman) y Hecks en los tambores y sintetizadores. ¿Sus influencias? Según las escasas entrevistas que han dado así como su perfil en el MySpace, éstas incluyen a Led Zeppelin, Pink Floyd, Jimi Hendrix, Massive Attack, Tricky... y sí, a The Beatles. Como podemos ver, las tendencias son completamente marcadas: por un lado, la música clásica sesentera (escena de la que papi Harrison formó parte) y por otro, la experimental electrónica del trip hop noventero. Dos extremos completamente opuestos pero que, inesperadamente, funcionan sin sonar como esos crossover forzados en los que un estilo parece metido con calzador sobre el otro.

El primer resultado de la obra de este dueto (que en vivo incluye además a Jon Sadoff en coros, Jeremy Faccone en la guitarra de acompañamiento y a Jason Hiller como bajista) fue la canción 'Choose What You're Watching', aparecida en su MySpace y en youtube en agosto de 2006. La canción es bastante sorprendente y hasta miedo da, y es que desde que Dhani vio la luz de las cámaras por primera vez allá en 2002 (cuando apareció en el DVD del making of de Brainwashed), la gente no ha parado de hablar de lo mucho que se parece su rostro al de su padre. Pero ésas son patrañas, no sé por qué insisten tanto en su parecido físico, cuando más impresionante es su parecido vocal. Juraría que Choose What You're Watching es una canción perdida de los Beatles de 1966 con George en la voz principal. Así de cabrón está el parecido en sus voces, lo cual me lleva a pensar que Dhani Harrison no es el hijo de George, sino el resultado de la primera clonación humana exitosa. Chequen ustedes mismos si no:

The Beatles - Think For Yourself (1965):


thenewno2 - Choose What You're Watching (2006):


Suficiente. Ya Dhani ha de estar asqueado de que toda la vida le recuerden el parecido con su padre, así que a lo que te truje Chencha: la música.

Señoras y señores: thenewno2


Desafortunadamente, la canción vino así nada más, solita, sin otra que la acompañara y con la cual poder comparar para darnos una verdadera idea de lo que este grupo puede hacer.

Tuvimos que esperar medio año para que la nueva banda nos mostrara algo más sustancial. Entonces llegó el EP001 (febrero de 2007), que con cuatro temas (en los cuales colabora con su muy sensual voz una tal Amanda Butterworth) nos comprueba que lo que decía su myspace era cierto: suenan a The Beatles combinados con Massive Attack!!! Y el resultado es tan placentero. Mención aparte debo hacer al mantra 'Lord, Lord', que suena idéntico a los místicos cánticos religiosos que el buen George interpretaba en la década de los 70's.

Finalmente, en agosto de 2008, llegó el plato fuerte: su primer álbum de larga duración, intitulado You Are Here. Un debut bastante afortunado, si consideramos que casi simultáneamente con la salida del disco, dos de sus canciones, 'Yomp' y 'Crazy Tuesday', fueron lanzadas como contenido descargable para el videojuego RockBand 2. La primera es un muy buen rock lo suficientemente ponedor como para tenernos agitando nuestras cabezas de cuando en cuando, mientras la letra es una muy inteligente canción de amor, pero no un amor ciego y estúpido, sino un amor que, aunque fiel, muestra el suficiente raciocinio para cuestionar al ser amado: "Criticas la debilidad de la gente/Cuando todo el tiempo todo es mentira tuya" a pesar de la conciliación posterior: "Nunca sentiré lo peor/Estaré ahí, sólo dilo". La segunda canción es en cambio un tranquilo trip hop (con un acompañamiento de ukelele -cortesía, claro, del amor de su papá por dicho instrumento-) que nos envuelve en una atmósfera, musical y letrística, llena de misterio que nos relaja y nos pone tensos al mismo tiempo, a la espera del siguiente acorde y dejándonos con la duda de por qué una chica nos hizo llorar en aquel martes loco. Si alguien aquí tiene RockBand, no dude en descargar estas canciones, les aseguro que será un placer tocarlas aunque sea en guitarras de plástico.

y... ¿dónde demonios es "aquí"?


El resto del álbum navega por las mismas aguas: la tranquilidad pacheca y experimental del trip hop y el crudo rock con ocasionales coqueteos beatle. 'Bluesy' y 'Idle Lover' poseen melodías encantadoras mientras que 'Another John Doe' suena (y se ve, gracias a su video a blanco y negro en stop motion, dirigido por el buen Oli) como una película de suspenso.

En resumen, You Are Here suena a los Beatles y a Portishead; suena a Pink Floyd y a Radiohead. Suena a lo que queremos y a lo que no queremos que suene. En lo personal, el álbum me encantó (¿de verdad son tan buenos, o es que mi fascinación por George es tal que ante la idéntica voz de su hijo, vivo en un mundo en el que creo que nunca murió y que sigue haciendo música, que You Are Here es en realidad el nuevo disco de George?). Lo recomiendo ampliamente, la banda tiene futuro. A favor tiene su propio talento musical y las ganas que le están echando. En contra tiene su aire subterráneo (ellos sí son indie de a de veras -no como los Killers, por decir a alguien-: el propio Oli Hecks produjo el disco y ha dirigido todos los videos de la banda; su disco no está disponible en tiendas, etc.) que los aleja de apariciones en televisión, y que a sus treinta años, estos "muchachos" ya están un poco viejos para debutar en una industria protagonizada por jóvenes carilindos de no más de 25 años. Ya el tiempo dirá si thenewno2 se convierte en la segunda gran banda con un Harrison en su alineación, o se apaga sin pasar de ser el caprichito de un tipo que trató de colgarse de la fama de su padre.



P.D.: En una semana exacta es mi cumpleaños, si alguien quiere quedar bien conmigo, lo amaré si me regala (o al menos me ayuda a conseguir) una copia física de este disco. Al que lo haga, se lo agradeceré eternamente y tendrá un lugar en mi corazón.

viernes, 26 de junio de 2009

California huele a muerte - Adiós, Miguelito

Pobre Farrah Fawcett; ¿alguien se acordará de conmemorar sus aniversarios luctuosos? Vaya que morirse el mismo día que Michael Jackson, y encima, en el mismo lugar (California, EU) es tener muy mala suerte...


Pero qué le vamos a hacer, así es la vida... ¿o debería decir "así es la muerte"? Dos íconos de la cultura pop norteamericana (y por consiguiente, de la cultura occidental toda) se nos fueron ayer. Una mujer bastante sexy y un señor que parecía mujer y bailaba muy sexy.

El hombre que compró a espaldas de Paul McCartney los derechos de las canciones de los Beatles (y que después las usó como garantía sobre sus deudas), el hombre que bailó sobre la luna (y de espaldas -otra vez-, ¡ni más ni menos!), el hombre que podía convertir su cara en un rompecabezas y proteger a los niños del mundo con el poder de su amor. Ese hombre ya no existe. Ahora es un juguete con el que un grupo de médicos forenses se divierte mientras los que esperan los resultados del dictamen especulan si su muerte fue de verdad natural o si el paro cardiaco que sufrió se debió a una sobredosis como por ahí comienzan a sugrir rumores. Llevar a cabo una necropsia sobre tan raro especimen debe ser algo envidiable. Sí, qué envidia les tengo a esos doctores.

Otra duda que me queda con el suceso son sus obligaciones contractuales (¿se nota que soy abogado?). El próximo 13 de julio el señor iniciaría una gira mundial que duraría unos tres años, y todos los conciertos anunciados agotaron sus entradas en cosa de instantes. Cancerlar uno o dos conciertos es común y todo el mundo lo hace. Usualmente se devuelve el dinero de las entradas o se pospone la fecha de la actuación. Pero en este caso hablamos de una gira completa, 50 fechas que ya se pagaron. Con lo codiciosas que son las compañías de espectáculos y todo el dinero que ya se inviritó, dudo que sean tan benévolas para hacer eso. Me huele a que la empresa se disculpará con los clientes y se pintará de colores. Triste, pero cierto. Esto me huele a muchas demandas... ¡Pobres de sus herederos, los líos en los que acaban de meterse!

Difícil será emitir un juicio sobre este hombre. A la hora de redactar obituarios y celebrar homenajes póstumos, el alarde a las virtudes del susodicho es la orden del día. ¿Pero qué hacer cuando la súper estrella en cuestión llevó una vida bastante cuestionable? No lo sé, pero sin duda los periodistas la han estado pasando difícil a la hora de escribir sus notas. Podríamos con facilidad hablar del genial presidente Kennedy; de Marthin Luther King, el hombre que luchó por los derechos civiles de los negros, o de John Lennon, el hombre que regalaba amor y se pronunciaba contra el capitalismo estadunidense. ¿Pero qué podemos decir sobre Michael Jackson? ¿Festejarle sus traumas con la niñez que van desde su eccéntrico rancho NeverLand hasta las acusaciones de corrupción de menores en su contra? ¿Destacarlo como el gran padre de familia que fue (con todo y el escándalo del bebé en el balcón)? ¿O reconocerlo como un ejemplo de identidad personal y autoaceptación recordando su transformación de negrito cucurumbé a zombie color leche (podrida)? No lo sé, se aceptan sugerencias.

Ya que hablamos de enunciados sobre el artista fallecido, sin duda alguna las más sabias y elocuentes palabras de pésame vinieron de nuestro insigne presidente, quien, en una indudable muestra de retórica foxbushiana, declaró durante uno de sus famosos discursos sobre su guerra contra el narcotráfico:

"Michael Jackson no pudo sobrevivir a la muerte"

...Sin palabras...

Eso de usar la muerte de este señor y los rumores de que estuvo vinculada con el consumo de drogas como vehículo político en un chafísima discurso (la declaración completa decía algo como "hemos avanzado en nuestra lucha contra el narcotráfico, pero es triste que no podamos erradicarlo de lleno todavía y que siga cobrando víctimas, como sucedió ayer con Michael Jackson, un gran cantante que debido a este mal que ataca a la sociedad, no pudo sobrevivir a la muerte y escapar de sus consecuencias") es vergonzoso y no tiene madre. Bueno, viene de la misma persona que aprobó el FOBAPROA, así que no me sorprende. Aunque ya no sé de las dos, cuál fue la mayor cochinada.

Eso sí que fue malo...


Pero estábamos en Michael Jackson, ¿no? Para ser sincero, no soy fan de su música. Es más, cuando era niño me daba miedo su cara de transformer-maniqui (bajo esa perspectiva, su cadáver no debe de verse muy distinto de su rostro en vida, desde hace 15 años ya parecía muerto) y el hecho de que el bully de mi salón en primero de primaria fuera fan suyo me prvocaba todavía más pavor hacia Jackson. Sin embargo, he de admitir que Billy Jean, Bad, Beat it y Thriller siempre han estado y estarán en mi lista de placeres culpables. Así que, lejos de llorar la muerte del llamado rey del pop (quizá el deceso más llorado desde el papa Juan Pablo II, y en términos de música, desde Kurt Cobain) y deshacerme en elogios, simplemente hago notar mi visión de los hechos como el fenómeno que ha sido: un escándalo más, como todos los que en vida protagonizó. Mejor muerte no pudo tener. Sólo por eso, que viva el rey.

(¿¡Qué!? ¿Creían que iba a publicar una sentimental lamida de huevos y que reseñaría su obra? Nel, para eso está Rolling Stone y los medios de des-información)

lunes, 22 de junio de 2009

Cómo ser freak y no morir en el intento

Después de dos meses de dormir tres o cuatro horas al día por navegar en inter---ejem, estudiar, por fin, el viernes pasado, todo terminó. Ya estoy del otro lado.

Y qué mejor manera de celebrarlo que yéndome a pasar el fin de semana en Cuernavaca.

Para ser sincero no sé cómo es que terminé hasta allá. Sé que era el cumpleaños de la prima de una amiga de mi hermana, y que a mi sis la invitaron al huateque. Empero, desconozco cómo es que me anexé al paquete. Antes me llevaba bien con las amigas de mi hermana, pero desde que hace algunos meses tuve un pequeño encuentro con una de ellas, la situación se volvió incómoda y desde entonces cada que las chicas nos visitan yo me encierro en mi recámara (lo cual hubiera hecho de todos modos, dadas mis ocupaciones recientes) y no he tenido contacto con ellas. Mi teoría (porque de verdad, juro que yo mismo no recuerdo cómo terminé con ellas) es que mi papá me mandó de chaperón para cuidar a mi hermanita y vigilar que no hiciera nada indebido.

Aclarado parcialmente el punto, la fecha original para el viaje era el sábado 13 de junio. Pero hubo problemas con el alquiler de la casa y se recorrió para la siguiente semana. Mejor para mí, el 13 era mi foto de generación y no podía yo faltar a tan especial ocasión.

Así que, después de que el viernes llegara a mi casa de mii último examen (literalmente fue un examen final), pasé un buen rato en la computadora y terminé yéndome a dormir alrededor de las 3 de la mañana. Craso error, porque había que estar en casa de Patty, la amiga de Faby (mi hermana) a las 8. De modo que, una vez más, dormí apenas unas cuantas horas.

Supuse que me dormiría en el camino, el viento en mi cara durante todo el camino me lo impidió (iba sentado junto a la ventanilla y con el calor que hacía no íbamos a dejar las ventanas cerradas; sólo que a esa velocidad el viento en la cara no es tan agradable)... y el hecho de que yo me iba orinando.

Antes de partir, me empaqué de un jalón un litro de agua confiando que llegaríamos rápido a Cuernavaca. Pero el trayecto fue un poco más largo de lo previsto y mi vejiga pagó mis errores de cálculo. Inicialmente eran apenas ligeras ganas que pedía resistir con un poco de paciencia, más tarde se tornó más difícil la labor y finalmente no pude resistir. Primero sugerí que nos detuviéramos en un Oxxo para surtirnos de comida, bebida y botana y así yo aprovecharía para ir al baño, pero mi propuesta fue rechazada a pesar de ser práctica (obviamente no expresé el verdadero motivo de mi sugerencia). Estábamos ya en Cuernavaca cuando externé mi deseo de expulsar mis líquidos y el chofer de la camioneta dijo: "Espérate, ya en un rato llegamos". Creí en él, pero luego de unos 15 minutos no podía más. Estaba a punto de estallar; llevaba ya unas cuatro horas aguantando las ganas. Encima, todas las calles estaban llenas de verdes jardines y árboles en los que orinar sería un deleite. Era inevitable no pensar en mis esfínteres ante tal vista.

"¡Por favor, deténganse, necesito un árbol!", exclamé en un grito ahogado, pues ya no podía hablar siquiera.

La camioneta se detuvo en una esquina y corrí por la calle hasta alejarme lo suficiente de la vista de los demás (no iba a dejar que me observaran en un momento tan íntimo como es el arte de mear). Volví instantes después al vehículo y lo abordé, pero la camioneta no resumió la marcha.

Resulta que casualmente habíamos llegado a la calle donde quedamos de ver a los demás viajeros (llevábamos dos autos). En otras palabras, pude haber esperado un par de minutos más y la camioneta de todos modos se hubiera detenido y yo hubiera podido satisfacer mis necesidades sin tanto escándalo. Lástima, ya había empezado mal.

Desde entonces, durante todo el día recibí burlas sobre el incidente. Avergonzado, reí cuando la cumpleañera, muchas horas después, me miró y me dijo:

"Tú tienes flojo el esfínter".

Diablos.

Una media hora después de aquel penoso incidente, llegamos al lugar indicado por los dioses (que no era un islote con un águila sobre un nopal devorando una serpiente, aclaro). Una acogedora casa con un enorme patio y una alberca de tamaño pequeño, pero suficiente para que dieciséis personas cupieran en ella sin problemas.

Claro que no era cosa de quitarnos la ropa y lanzarnos a la alberca. Había que... sí, había que ir a comprar comida, bebida y botana. Pero no quisieron hacerme caso, torpes... Se nombró a una comisión para que fuera a comprar lo necesario y los que se quedaron pudieron disfrutar de las instalaciones después de únicamente dejar sus maletas en un lugar seguro e instalar el equipo de sonido. Como único hombre presente en ese momento, fui el encargado de bajar del auto la enorme bocina que nos serviría para amenizar el convivio. Descargué el aparato y lo llevé hasta el pórtico de la casa sin ningún problema, pero estorbaba un poco, así que alguien me sugirió que la subiera a la mesa-bar que había allí mismo. Pero al hacerlo, uno de los soportes de la bocina se rompió sin causa aparente y me quedé con la pura agarradera en la mano. Realmente no entiendo qué sucedió. No se me cayó (como todos dicen) dado que yo aun tenía la agarradera en la mano. Pero nadie vio de cerca y todos creyeron que realmente se me había caído ya fuera porque no la aguanté o porque me tropecé. Otro punto menos. Para mi afortunada fortuna, el dueño de la bocina era de los que fue por la comida, por lo que no me vio y jamás se enteró de lo que hice. ¿Qué hice? ¡Pues hacerme pendejo!

Cero y van dos.

Después de eso, por fin me comporté como persona normal, conbebiendo y echando relajo. Sin embargo ya estaba marcado. Con el veto que tengo con las amigas de mi hermana, y que los demás ya tenían su propia bolita de amigos, jamás pude integrarme con alguien y pasé casi toda la tarde por mi cuenta, nadando en la piscina o caminando por el patio. Ocasionalmente hubo desmadre global y pude integrarme por un rato, pero nada del otro mundo. Sin embargo, fue divertido y relajante.

Comimos placenteramente una deliciosa carne asada. Tragué como hace años no comía... esa carne estaba simplemente exquisita. ESO es el verdadero éxtasis. Mi orgasmo gastronómico fue lo mejor de todo ese día. Sí, inclusive mejor que la extremadamente sensual y a la vez graciosa coreografía que montó un sujeto que tenía un cuerpo envidiable (obviamente él era homosexual, por cierto). Y ni qué decir de las cervezas y la botana. Por primera vez en mi vida me supo rica una cerveza. Y ni siquiera me embriagué, así que mi conciencia puede estar tranquila.

Ya en la noche (al rededor de las 9), un poco aburrido, me metí a la casa. Encontré un mullido sillón y me acurruqué para descansar un rato; a final de cuentas, el relajo el la alberca había sido cansado y unos minutos de descanso no me caerían mal.

Desperté a las 10 de la mañana del domingo.

Así es, a los ojos de los demás, desperdicié el mejor momento del fin de semana: la noche del sábado, cuando todos cantaron canciones juntos y jugaron emocionantes partidas de poker, animados por el fluir del alcohol. Escuché por ahí, durante mis sueños, un par de comentarios sobre mi errática conducta a lo largo del día. Nada importante como para levantarme de mi sillón. Tuve tambén un par de sueños, el primero un melodrama protagonizado por mí y la amiga de mi hermana con la que tuve mi mini-aventura de pipí-popó (Armando Vega Gil dixit), y una caricatura de mi salida de la Universidad el segundo. Ambos plagados de la más variada música de fondo, gracias a la ambientación musical de la fiesta. De Aphex Twin a Miguel Bosé y de Zoé a música de antro gay, así estuvo conformado el soundtrack de mis sueños.

Hace meses que no tenía sueños tan interesantes. Hace meses que no dormía más de 5 horas en un mismo día. Podrán decir que desperdicié un viaje a Cuernavaca durmiendo, pero para mí, no fue para nada un desperdicio. De haberme quedado en casa, me hubiera desvelado hasta las 3 de la mañana leyendo idioteces en internet, así que no habría tenido tan necesitado y merecido descanso. A mi manera, fue un gran viaje.

La mañana del domingo básicamente fue descansar, escombrar la casa y preparar todo para el viaje de vuelta, y aun quedó tiempo para un último chapuzón. En una de esas, todavía temprano, fui a dejar mi mochila a la camioneta y encontré en uno de los asientos, un par de libros de Rius: RecetaRius y Los Panuchos. Tomé el primero y me senté a leerlo sin detenerme.

En cuanto lo terminé, tomé el segundo e inmediantamente comencé su lectura. Finalicé 10 minutos antes de llegar a casa. En todo el trayecto de vuelta jamás intercambié palabras o miradas con nadie; simplemente leía. Por ahí escuché, durante mi lectura, que alguien le dijo a mi hermana: "Oye, tu hermano es raro". Me sorprende que apenas lo hayan notado, considerando que hace como un año que trato a las muchachas en cuestión.

En conclusión: pasé un viaje a Cuernavaca durmiendo y leyendo (ah, y haciendo el ridículo sin tener que estar ebrio). Y aun así lo disfruté como enano. Definitivamente debo de ser muy freak para eso.

sábado, 20 de junio de 2009

Quiero mis panepis, malditos asesinos!!!

La tarde del pasado martes 2 de junio me encontraba en el mini-tianguis que se ubica a la entrada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, disfrutando de un rico panepi. Los panepis son unos panes condimentados con rellenos variados, de tamaño bastante considerable y un sabor insuperable. Y sólo los venden en la Facultad de Filosofía. Mi variedad preferida es la argentina, con carne molida y perejil.

Minutos más tarde, mientras regresaba a mi Facultad, sucedió en el mismo lugar un altercado que terminó con el asesinato de un estudiante de Filos. No me hubiera enterado de no ser porque dos días después regresé por mi panepi del día sólo para encontrarme con que no había un solo puesto en el lugar.

Recorrí todo el pasillo, fascinado ante la situación, y al final, en un muro, había un gran cartel hecho de papel que, en el característico tono izquierdoso de la Facultad, daba cuenta de los hechos: las autoridades universitarias, en otro de sus actos de represión usaron el incidente como pretexto para adueñarse de las instalaciones de la facultad más revolucionaria de la Universidad (y quizá de todo México) y controlarla para sus mezquinos intereses.

Lo cierto es que, fanatismos aparte, realmente hay desde entonces un ambiente de represión en el lugar. El corredor que comienza en la frontera con Derecho y pasa por la Biblioteca Central (todo un tour de force) tiene cintas policiales que impiden que los vendedores ambulantes se paren ahí a vender sus productos, todos ellos muy interesantes: ropa, series de televisión, música. Cultura, pues. Por cierto que hay por allí un póster que dice "¿Es delito difundir cultura?" en alusión precisamente al hecho de que la mayoría de los locales sólo vendían eso: cultura (incluso la comida, como ya ejemplifiqué con los panepis, es muy singular). Y tiene razón. Las autoridades de la Universidad nos están privando de algo que no es malo. Los vendedores no tienen la culpa de que a unos pendejos se les haya alborotado la canica y mataran a un sujeto en ese lugar. Y tampoco la tenemos los clientes.

La historia no termina allí. Todavía después, el lunes 8, dos estudiantes de Odontología fueron apuñalados y murieron también. ¿Coincidencia? No lo sé, pero no deja de parecerme sospechosa la proximidad cronológica y geográfica de ambos siniestros. Por cierto que ése fue mi último día de clases. Bonita forma de terminar mi carrera.

No entiendo qué sucede aquí. Sólo sé que, en efecto, hay represión (en Odontología, con todo y que fueron dos muertes y no una, no implementaron vigilancia adicional alguna ni modificaron las actividades de quienes allí laboran), pero una muy chafa franamente. ¿De verdad el rector cree que con poner unas patrullitas en el pasillo exterior podrá controlar a los estudiantes? Qué sujeto tan ingenuo... me daría ternura, pero es el rector. Lo que está haciendo en Filosofía es clara muestra de la imbecilidad del ya de por sí inaceptado señor Narro. Tal vez ya no estudiaré en la UNAM, pero no por ello me desligaré de ella. Por eso es que me uno a la protesta; ¡por culpa de unos imbéciles y desgraciados asesinos, no podré disfrutar de mis amados panepis! ¡Quiero mis panepis!

viernes, 19 de junio de 2009

Saga post-universitaria de locura expandida #2

Son las dos de la mañana. En doce horas tendré el que será mi último examen ever. Y en toda la noche apenas he estudiado unos 20 minutos. Seguro repruebo. Así que muy probablemente tendré que recursar la materia el próximo semestre. Genial, una excusa para seguir siendo estudiante otro rato. Aunque quedarme por una materia... qué hueva; además así ya no sería mi último examen. Ojalá la maestra sea benévola y me pase. Aunque sea con 6 y eso baje mi promedio.

Benedetti se murió, Naruto sigue sin terminar pero la novela de las 9 ("la de los caballos") tuvo su final feliz. Lo malo de la vida es que no hay final. Te casas, pero eso sólo es un nuevo comienzo. Terminas la universidad, sólo es el inicio de tu vida laboral y así sucesivamente. Ah no, estaba en otras cosas. Paul McCartney cumplió 67 años, el número de gente con desnutrición en el mundo llegó a los mil millones y Microsoft anuncia el Project Natal para su consola Xbox 360 que hará ver al Wii Remote de Nintendo como algo obsoleto.

Ana Guevara y Guadalupe Loaeza son candidatas a delegadas del DF; sigo esperando que Pepillo Origel se lance para diputado. La influenza pasó de moda, lo de hoy es la demanda de Rihanna.

Todo esto en las últimas tres semanas, ¿y qué ha pasado en mi vida? Ni una méndiga entrada. Estoy jugando Game Boy, estudiando para exámenes finales... me embriagué en una fiesta, escribí un hermoso poema pero perdí el papel... y ya... ¿Es que el mundo va muy rápido, o yo soy el rezagado? Bueno, cada quien se mueve a distintas velocidades, y no es que el mundo me esté dejando atrás, sólo se aleja de mí porque estamos tomando caminos separados. Por eso cada vez me siento más alienado.

Pero no importa, tengo a mi Game Boy, mi fiel amigo, y la Universidad terminó. Es un nuevo comienzo. Esta historia continuará...

miércoles, 27 de mayo de 2009

La locura se expande

Sí, por un lado, tengo muchos seguidores, más de los que jamás pensé tener, en ese sentido, mi página crece, "el espacio de la locura de expande"; por otro lado, cada vez me entiendo menos a mí mismo, en ese sentido, literalmente me estoy volviendo más loco de lo que ya estaba.
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¿Quién no es un enajenado en este mundo, en estos tiempos? Supongo que eso le pasa a todos, que soy tan normal como tú y como ella. La locura llega cuando pierdes el control (si no me creen, lean La Broma Mortal) y sí, en estos momentos mi vida está más descontrolada de lo que jamás había estado.
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Mi mente va de aquí para allá, nada es constante, una idea me entusiasma a morir y en cinco minutos se esfuma. Por eso no he escrito nada en este mes. Sin mencionar, claro, que tengo las labores escolares ahogándome.
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Ya que lo menciono... en un par de semanas me habré graduado, y no, para mí no es motivo de celebración. Habré perdido el derecho de ser un mantenido. Y qué bueno, ya no quiero ser un mantenido. Quiero ser libre, quieros er independiente. Pero es un gran salto, y tengo miedo de caer. Me cago de miedo.
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Hoy me perdí en la ciudad.. viajando por Tlalpan... otra vez. Ése lugar. Las cicatrices me ardieron, incluso las que ya habían sanado. Me encuentro más tarde con el otro fantasma, uno más viejo; tal vez es el mismo fantasma en realidad; ahí está de nuevo, una y otra vez... me persigue, lo persigo y cuando lo alcanzo, huyo de él, con la cabeza agachada y la cola entre las patas.
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Trato de componer una canción, intento escribir una historia, sólo para descubrir que ya están escritas, que diga lo que diga no estoy diciendo nada. Debería escribir la historia de mi vida, no la de alguien más.
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Las personas a mi alrededor creen que me entienden; yo no las entiendo, ni siquiera sé lo que siento por ellas. Todavía son mis amigos (no teman por ello, nunca perderán ese lugar), pero ya no sé por qué o en qué forma. Sé que son personajes importantes en mi vida, pero no sé qué papel desempeñen (eso pasa por no avanzar en la historia, volviendo al punto anterior), no sé cómo debo verlos. Mis sentimientos están cambiando.
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Sí, estoy cambiando... pero son cambios tan internos que nadie los notará. Mejor para mí.
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Chale, me caigo mejor cuando sólo me burlo de las cosas pero ay!, necesitaba decir lo que siento (sí, hasta yo tengo sentimientos).

jueves, 30 de abril de 2009

El último grito de la... ¿moda?

En los por muchos añorados años (¡vaya trabalenguas!) sesenta, la minifalda era el último grito de la moda; en los setenta, la greña afro si eras fresa o los pelos en picos al estilo punk eran el paso a seguir en la vanguardia estética. Cada época tiene su obligada prenda fashionable y la actual no es la excepción. Porque estos días, un accesorio está causando furor en las calles de la Ciudad de México; me refiero, por supuesto, ¡al cubrebocas!

Desde la semana pasada es poco común encontrarse a alguien en la calle que no porte tan elegante prenda. Además es universal pues, como el color negro, combina con todo: no importa si eres un estirado abogado y te vistes de traje para ir al trabajo, o si eres un hippie pandroso, en ambos casos es infaltable usarlo o te tacharán de naco y serás mal visto por la gente. Incluso los darketos usan máscaras de gas en imitación al cubrebocas.

Listo!! Ya estoy a la moda!!

Y respecto de ser mal visto en sociedad el no llevar el dichoso bozal -digo, cubrebocas- es en serio. Porque si no lo traes, eres un potencial enemigo público, ya que puedes portar el mortal virus de la gripa del cochino (como mi amiga Steyss acuñó la frase le doy el crétidto: copyright 2009 by Steyss de Mucci, all rights reserved) que también está bien de moda en estos días, y que ha causado la enorme cantidad de ¡ocho muertes! Debido a la catástrofe de tal magnitud, la ciudad está ya en un pre-toque de queda y si sales, debe ser con cubrebocas o bajo tu propio riesgo de ser contagiado por la estragosa pandemia, si no es que te linchan antes por las razones que ya mencioné.

Esto me huele un poco mal, he de admitir. No digo que no debamos preocuparnos por un caso de esta naturaleza. Toda epidemia debe ser un asunto de preocupación e interés social, pero el repentino pánico que se ha desatado desde el pasado viernes 24 de abril me parece exagerado y por ende no exento de cierto maniqueísmo. Es decir, el miércoles 23, todo iba bien, se sabía de un par de casos aislados y nada más, "cuídense chamacos" era el único mensaje de los medios; pero apenas un día después se anunció que había una epidemia nacional y que por ello desde el día siguiente se suspenderían las clases, con el consecuente paro en toda la ciudad. Pero yo, como todo buen geek, estoy fuera de la vanguardia estilística (out of fashion, dirían nuestros compadres del norte) y ese mismo viernes me fui al desierto de Chapultepec (perdón, al desierto bosque de Chapultepec)... sin cubrebocas. Regresé sano y salvo a casa. Hoy por hoy, apenas seis días después del inicio del escándalo, el estado de alerta se ha elevado a nivel 5 por Keiji Fuckuda (¡juro que así se llama el sujeto que se ha hecho cargo del asunto desde la Organización Mundial de Salud!), que significa que una pandemia es inminente, mientras yo he andado por aquí y por allá recorriendo el DF (incluyendo laaaargos viajes en metro, siendo que otro de los "consejos" para prevenir la influenza es evitar las aglomeraciones, y ¿qué lugar con mayor afluencia que el metro de nuestro Distrito Defecal?) feliz de la vida. O soy inmortal, o todo esto es una farsa.

Continuando con mi sospechosismo sospechoso, tenemos la desinformación de que hace gala la población mundial: en Egipto el gobierno está haciendo matanzas de cerdos, los verdaderos culpables de la enfermedad (con razón la carne de cerdo es pecado). Mentira. Cierto que el virus proviene de los cerdos, de ahí el nombre de la enfermedad, influenza porcina (de hecho su nombre científico es influenza A-H1N1), pero el contagio no proviene de la carne de cerdo. Evidencia científica prueba que actualmente no hay cerdos contaminados en todo el mundo. ¿De dónde provino la enfermedad entonces? No tengo la menor idea, y ello solamente lo hace aún más extraño. Incluso resuelto el misterio, el contagio es, como cualquier virus, a través del contacto humano, mediante el intercambio de fluidos corporales (mocos en este caso, al tratarse de una gripe). ¿Por qué demonios matar cerdos entonces? Ah, y por supuesto, ya nos echaron la culpa de la pandemia (que por cierto, las ocho muertes han sido en México): fuera de nuestro país, la influenza porcina ya es conocida "de cariño" como la Mexican flu (gripe mexicana). ¡Por fin México ha legado algo al mundo! ¡Siéntanse orgullosos, amigos mexicanos!

Ya que menciono a nuestro querido país, en México, donde la extrema izquierda es experta en montar dramas sobre teorías de conspiración (cómo olvidar el clásico drama teatral mexicano "El Compló en mi Contra"), ya se han manejado varias hipótesis que explican el oportunismo de la mentada epidemia en nuestro país: un correo electrónico me dijo que inventaron la influenza para distraer la atención de los medios de comunicación -que no de información- y por ende, de la población entera, de un par de proyectos de ley que Felipillo Calderón tiene en mente respecto de permitir la intromisión (una vez más) de policías estadunidenses a nuestro país (por algo Obama vino justito antes del brote de influenza, vaya coincidencia, argumentan los defensores de esta teoría), de legalización de drogas y de vestir a los policías de civiles para que nos detengan más impunemente de lo que ya hacen. Otra teoría, que me comentó un amigo mío, estipula que el G-8 (por el contexto en que me lo puso, supongo que se quiso referir al Consejo de Seguridad de la ONU) quiso hallar un chivo expiatorio para la crisis económica actual de la misma forma en que en 2005 y 2006 inventaron el SARS en China para culpar a alguien (o algo) de la caída de la economía de ese país en la misma época. La diferencia es que ahora la crisis económica no es regional, sino mundial, así que debieron inventar no una epidemia nacional, sino una pandemia. ¿Y a quién enjaretarle el favorcito? Pues a México, el país más idiota del mundo (lo siento paisanos, pero admitamos que nos hemos ganado esa imagen a pulso), y como extra el único que da sin pensar la vida y las nalgas (pero más las nalgas) por Estados Unidos (OK, el Reino Unido también se las da, pero ellos aunque fieles, son menos idiotas que México), el principal beneficiado de todo esto. Ni modo, nos tocó ser esta vez el país natal del último grito de la moda sanitaria.

Pobres cerditos, y ellos, ¿qué culpa tienen?

En fin, mientras tanto, las farmacias se harán más ricas vendiendo los cotizados cubrebocas (y los pequeños negocios que por el toque de queda han cerrado quebrarán) y Giorgio Armani anuncia para su próxima pasarela el cubrebocas de seda con lentejuelas, con un precio de 300 dólares; el gobierno federal será el héroe del día (como siempre ha sido) cuando FeCal anuncie vanagloriándose: "Mexicanos, sí se pudo, superamos la influenza". Yo por mi parte, me siento en mi casa a leer o me voy a dar la vuelta mientras me pitorreo de todo esto y disfruto de mis vacaciones forzadas, siendo lo único lamentable el hecho de que hayan cerrado los cines. Y yo que tantas ganas tenía de ver la nueva de Rápido y Furioso y X-Men Origins: Wolverine. ¡Rayos!

U2, siempre a la vanguardia: aquí vemos al bajista de la banda, Adam Clayton, orgulloso portador del cubrebocas

Así que ya saben, ¡aguas con la influencia, digo, influenza!

(Disclaimer: los acontecimientos y personas aquí aludidos son ficticios, cualquier coincidencia con la realidad es mera coincidencia... ¿cómo? ¿que está basado en una historia real? Mierda, estamos jodidos...)

martes, 28 de abril de 2009

Juntos por siempre, Mr. Dylan



Lo lamento Chos, me gasté tu dinero. Pero no te preocupes, fue un buen gasto, lo juro.






El Chos es mi mejor amigo de la secundaria, y uno de los más fieles que he tenido en toda la vida. Uno de los tantos gestos nobles que me ha tenido se dio cuando en noviembre pasado me atropellaron. Mi Game Boy Advance, que venía conmigo ese día, murió, junto con el cartucho que la consola portátil contenía. El juego en cuestión no era mío por lo que debí pagarlo, y el buen Chos me prestó $350 para comprar en una subasta de segunda mano el para entonces ya inconseguible Pokémon Emerald. Apenadísimo por la situación, prometí pagarle $100 al mes, a lo que él, toda tranquilidad, respondió: “no te preocupes, págame cuando puedas”. Debido a compromisos escolares no he podido verlo desde año nuevo, pero ya tengo su dinero...

Tenía en realidad. Hace un par de semanas le envié un mensaje informándole de la situación y jamás respondió. Luego inicié el FADYLAN (Fondo de Ahorro para comprar el próximo disco de Dylan), cuya meta era recaudar unos $200 para el día 28 de abril, fecha en que el álbum Together Through Life saldría a la venta; pero a diferencia del Teletón de Televisa, yo no alcancé tal meta (diablos, necesito mejor publicidad y una actitud más lastimera). Apenas reuní $100 y, dada la ausencia de mi buen amigo, me tomé el atrevimiento de usar el dinero de FOPACHOS (Fondo para el Pago al Chos) para cumplir mi deseo egoísta (como si el desvío de fondos no fuera la costumbre en nuestro país).

Pero juro que fue un buen gasto. El nuevo disco está retechido... para ser un disco dylaniano, aclaro. Aquí no hay virtuosismo instrumental, no hay riffs hipnóticos y la voz del sujeto suena como la de un clavo rasgando un pizarrón. ¿Entonces por qué está tan bueno el disco?

Pues simple y sencillo: porque es el más bizarro viaje de blues que jamás he escuchado. Lo juro por mi vida. Las canciones tienen melodías bastante pegajosas en su mayoría; las que no, son dulces y hasta conmovedoras. Musicalmente, aunque la base de toda la obra es el blues como en los últimos tres o cuatro trabajos anteriores, esta vez hay por aquí y por allá coqueteos con otros géneros de la música tradicional estadunidense: jazz, swing, R&B, folk e incluso un poco de rock. Nada nuevo en la paleta dylaniana, el viejo está trazando sobre el lienzo de siempre con los mismos colores. ¡Pero qué manera de utilizar esos colores! A diferencia del solemne y tradicionalista (y por ende aburrido a mi gusto) Modern Times de 2006, Together Through Life posee frescura y alegría; es mucho más liberal pues. Incluso se da el lujo de finalmente utilizar un nuevo color al espectro: el uso de un acordeón que da nueva luz a los arreglos musicales. Por primera vez en mucho tiempo, Dylan se reinventa, algo que en sus épocas de gloria hacía cada que se le pegaba la gana. ¡El bardo ha vuelto!

Y ya que dije que este disco es un viaje, les pido me acompañen en el recorrido...

Zarpamos en Beyond Here Lies Nothin’, que ya describí en una entrada anterior. El acordeón convierte esta pieza en un romántico tango que bailaría con placer enorme... si tan sólo supiera bailar (y tuviera con quien hacerlo).

La siguiente parada es en Life is Hard. Tan triste y conmovedora como su nombre lo indica. Y el buen Bob se esfuerza de verdad: al inicio de la canción la voz de Dylan suena clara como no lo era desde los muertos años 70’s. Ideal para esas noches de insomnio en las que el pensamiento de aquella persona no deja de invadirnos. La vida es dura, lo sabemos... pero aquí Dylan no nos lo dice: hace que lo sintamos. Dolor del bueno, ¡ni Chente Fernández hace eso!

El tercer punto del viaje se llama My Wife’s Hometown y aquí, por el contrario, la voz de Mr. Zimmerman suena más rasposa que nunca. El Dylan más bluesero de toda su carrera es el contenido en esta pieza, y no exagero. De hecho, la melodía es robada de un clásico blues de Wille Dixon. La letra es una ácida pero jocosa crítica a los parientes políticos, ésos que tanto joden.

Diantres, las primeras tres canciones del disco y la cosa ya está tan buena. ¿Qué más nos espera?
If You Ever Go to Houston, en lugar de sonar country como su título sugiere (al encontrarse Houston en Texas, uno de los estados de la Unión Americana más arraigados al género), suena –gracias a su melodía calma pero juguetona y al ya omnipresente acordeón– como a una velada romántica navegando por el río Sena en Francia (me viene a la mente la famosa escena romántica de La Dama y el Vagabundo en la que los perros se comen el spaghetti), y la letra habla de la batalla de El Álamo.

Forgetful Heart es una pieza más seria y hasta oscura, pero jamás cae en la solemnidad del Modern Times; más bien nos remite al Bob de Oh Mercy (1989). Tintes de misterio y tensión flotan en el aire mientras el cantante nos hace recordar que en el amor no todo son melodramas lagrimeros o besos con aroma a lavanda. Sin ser de lo mejor del álbum, pasa la prueba de calidad. Más bien sirve como un break a tanto acordeonazo.

El siguiente corte, Jolene, vuelve a las andadas del blues en las que el cantante se mueve con toda libertad, de la mano de un excelente riff fruto de la ilegítima unión de la guitarra de Mike Campbell (Tom Petty and the Heartbreakers) y el acordeón de David Hidalgo (Los Lobos).

This Dream of You suena reflexiva, suena trágica, pero siempre se contiene. Los arreglos de cuerdas me remiten otra vez al Sena, y esta vez el mensaje lírico sí embona con la música, entregándonos una melancólica balada que llega directo al corazón. Creo que a Dylan le dio mucho romance durante la creación de Together..., algo raro en el seco Bob Dylan.

Continuando con nuestra travesía auditiva, nos encontramos con la que quizás sea la pieza más rockera del disco, Shake Shake Mama. Un tanto bobalicona si me lo preguntan, pero el ritmo es bastante pegajoso, tanto en las guitarras como en el fraseo de la voz. Tiene ecos de Highway 61 Revisited (1965), de Blonde on Blonde (1966) y hasta de “Love and Theft” (2001). Como el título dice, ¡agítense y bailen cabrones!

Y claro, porque la vida no es lineal, los cambios pueden llegar en cualquier momento. Y en ocasiones nos traen sorpresas muy agradables. Ese mensaje es el que de manera optimista (pero jamás cándida o falsa, siempre con sinceridad, más bien es satisfacción lo que aquí nos quieren transmitir) nos dan en Feel a Change Comin’ On. La Beautiful Day de Bob Dylan, toda proporción guardada, claro.

Finalmente tenemos It’s All Good. ¡Qué buen cierre para un disco de Bob Dylan, carajo! Después del mensaje de la rola anterior (odio el término “rola”, pero ya me harté de “canción”, pieza y el horrendo “corte”) y con el título final, uno podría pensar que se sigue la misma línea, pero no es así. It’s All Good es una ironía sabrosísima, en la que el verdadero mensaje es “el mundo se está yendo a la chingada, pero a mí me vale madres, todo está bien”. Así, Dylan cierra su última obra burlándose del mundo, incluso se escucha por allí una risita durante un momento instrumental. El acordeón aquí está a todo lo que da, como para levantarse a bailar (otra vez) con este irreverente rocanrolito que muchos envidiarían. Y así, animados y contentos, risueños ante el humor ácido de esta letra, es como el viaje termina, dejándonos satisfechos pero lo suficientemente picados como para volver a escuchar el disco. Yo lo haría.

Espero mis palabras hayan sido suficientes para demostrar cuánto disfruté escuchando el álbum, lo recomiendo ampliamente (tiene el sello de aprobación del siempre exigente Veggie Popper). Quizá el único inconveniente que le encuentro es que las letras son menos poéticas de lo usual, a pesar de que salvo This Dream of You, fueron todas escritas en colaboración con el también poeta Robert Hunter, quien escribiera letras para los legendarios Grateful Dead, y con quien Dylan ya había trabajado en 1988 (Silvio, para el álbum Down in the Groove). Aún así, las letras son muy buenas y efectivas (además, si Bono permitió que le ayudaran con las letras en el último de U2 –lamento la mención, pero es que todavía no se lo perdono–).

Sin embargo, musicalmente me parece su mejor y más variado trabajo desde Street Legal de 1978; en este aspecto, el uso del acordeón y la forma de vocalizar hacen que este Together Through Life se distinga no sólo de entre los trabajos recientes del autor, sino de su obra toda, marcando, hasta cierto punto y como ya lo dije, una reinvención de su arte. Cierto que ésta es menor en comparación a las transformaciones radicales de 1965, 1975 ó 1979, por mencionar algunos momentos clave de la evolución de Bob Dylan, pero sigue siendo un esfuerzo muy meritorio, y seamos francos, ¿cuántos artistas, incluso en sus mejores años, realmente poseen esta capacidad de evolución? Pocos, muy pocos. Quien a sus sesenta y siete años sigue haciendo estas maravillas es alguien que no merece morir. Ojalá no tengan que transcurrir otros treinta años para que el autor de Dignity vuelva a reinventarse como lo hizo hoy. Amén.

viernes, 10 de abril de 2009

Disculpe, ¿dónde queda el metro Plaza de la Transparencia?

Estoy emputado. Por causas políticas. Y porque con todo y sus desperfectos, amo al Sistema de Transporte Colectivo Metro.

¿Qué repercusión puede tener el metro en la política o viceversa? Sencillo: el gobierno del DF, presume una vez más de los logros que ha conseguido en el combate a la inseguridad y de la transparencia de su administración y bla bla bla. Ya sabemos de memoria el discurso pseudoizquierdista perredista. Y sabe cómo actuar para difundir su mensaje: llegando a los corazones del público, eligiendo al siempre entrañable metro (¿quién no ha viajado en él?) como lienzo para su pintura propagandística.

Lamentablemente con esto no me refiero a más carteles en los andenes de las estaciones. Ojalá se tratara de eso. Pero no. En realidad, el gobierno ha decidido cambiar el nombre a tres estaciones del sistema, o más bien, ponerles apellido, agregándoles un segundo nombre, siendo efectivo esto a partir de ayer 9 de abril. ¿Que cómo se llamarán ahora estas estaciones? ¿Y de qué estaciones hablo, para empezar? ¡CHACHA-CHA-CHAAAÁN! Ahí les va, miren nomás qué chulada de nombres nos dejaron:

-Ahora el metro Etiopía de la Línea 3 se llama “Etiopía/Plaza de la Transparencia”
-El metro Viveros, también de la Línea 3, ahora es “Viveros/Derechos Humanos”
-Y Garibaldi, la terminal de la línea 8, a ahora es "Garibaldi/Lagunilla"

A ver a ver a ver. Momentito. ¿Qué chingaderas son ésas? ¿Plaza de la Transparencia? ¿Derechos Humanos? Para empezar, el hecho de que cada estación tenga dos denominaciones lo convierte en un hecho confuso para los ya de por sí confundidos chilangos (el lunes que vuelva a la escuela me pararé a preguntar dónde queda el metro "Plaza de la Transparencia" y al que me dé la respuesta correcta le daré $100); y si los contamos como un sólo nombre, es aun más impráctico. ¿Qué hace el ser humano cuando un nombre es muy largo y difícil de recordar? Usualmente acorta el nombre o lo sustituye por uno más familiar. En el primero de los casos, lo más común es con las primeras letras o palabras del nombre, lo cual nos remitiría a los nombre originales; en el segundo caso, ¡qué palabra familiar tenemos que nos remita al metro Viveros? ¡Pues “Víveros”! Una vez más, terminamos de vuelta en el nombre original de la estación.

Así que si querían imponernos los nuevos apelativos, les falló. Y esto sin contar que suenan horrible. Sí, ya sabemos que el GDF se preocupa por sus ciudadanos (¡qué conmovedor!) y por eso les ha dado una nueva oficina de derechos humanos (eso no lo discuto, no no no) y una "plaza de la transparencia". Me pregunto qué demonios es una plaza de la transparencia, a mí me suena a propaganda chafa de corte populista-lopezobradorista. Lo bueno es que son medidas "pensando en la gente".

No tengo nada en contra de los cambios de nombre a las estaciones del metro, cuando éstos tengan objeto y razón de ser. Por ejemplo, en la Línea 3 (otra vez), a la estación “Basílica”, al inaugurarse la línea 6 del metro, que pasa junto a la Basílica de Guadalupe, se le cambió el nombre a “Deportivo 18 de Marzo”, ahora que la línea 6 tenía su propia estación con mayor proximidad al dicho templo, a la que se le dio precisamente el nombre “Villa-Basílica”, permitiendo a los peregrinos saber qué estación es la más cercana a la casa de nuestra virgencita santa. En otras palabras, aquí sí hubo un motivo (evitar la confusión por tener dos estaciones con el mismo nombre, o que de haber sólo una, ésta no sería la más cercana al lugar que le da nombre) y un beneficio (tener una estación más cercana a la Basílica que la que ya había) que justifican el cambio, cosa que aquí no sucede. Por supuesto, permite dar a conocer la ubicación de estos dos lugares “fruto del éxito del gobierno perredista”, pero existen mejores maneras de hacerlo (spots televisivos, carteles –si querían llegar a la gente, hubieran puesto carteles en esas estaciones y ya–, etc).















El caso de Garibaldi, si bien ya no es de índole político, sí es por demás bastante curioso: aquí sucede exactamente lo que con Basílica y Deportivo, ¡pero a la inversa! Y es que ahora tenemos dos estaciones con el nombre de “Lagunilla”. Y sí, ambas en la misma línea (en el caso del metro Basílica, al menos las estaciones pertenecen a distintas líneas, lo que les concede cierta distinción una de la otra), la Línea B. ¡Y a que no adivinan! Siguiendo el trayecto de esta ruta, la estación inmediata que sucede a “Garibaldi/Lagunilla” es... ¡“Lagunilla”! Eso sí que será confuso (a menos que le cambien el nombre también, pero dicho anuncio no está en la página del STCM). Hilarante, si. Estúpido, también.

Tal vez tolere lo de Garibaldi como una divertida metida de pata de la administración, pero con Etiopía y Viveros soy inflexible. Y lo peor de todo es que diario viajo en la Línea 3, por lo que en cierto modo me afecta. Ahora todos los días tendré que ser testigo de una de las pendejadas más grandes de Marcelo Ebrard. Esta falsa legitimación del régimen (innecesaria además, pues a diferencia de la presidencia Federal, el GDF no es tachado de ilegítimo o ilegal por nadie en la ciudad) es incluso más patética que cuando Stalin le puso su nombre (Stalingrado) a la ciudad rusa de San Petersburgo. Ojalá el gobierno rectifique y devuelva a estas tres estaciones (o al menos a las de la Línea 3, que son las que cuestiono sus motivos) su nombre; deseo en verdad que el pueblo (ahora el populista soy yo) lo exija. No hay que callarnos. Porque el metro –para bien o para mal– ya es patrimonio de la ciudad y como tal, merece respeto. He dicho, y lo volveré a decir cuánto sea necesario.

martes, 31 de marzo de 2009

El Arte del Retcon

Retcon, forma corta de retrocontinuidad, o continuidad retroactiva, es un término comúnmente aplicado a los trabajos de ficción en los que se hace referencia a algún hecho pretérito que forme parte del mismo universo ficticio, pero en el que se altera algún suceso o detalle del hecho referido. Por ejemplo, la película Forrest Gump está basada en una novela escrita por el estadunidense Winston Groom, pero en el texto original, Jenny, la mujer del protagonista, no muere, mientras en la cinta sí. Esto no es retrocontinuidad, sólo una libertad que se tomaron los escritores del guión de la película para darle mayor dramatismo a la historia. Sin embargo, lo que pocos saben es que la novela tuvo una secuela, y en ella, Groom, consciente de que muchos conocen la historia más por la adaptación cinematográfica que por la novela original (o quizá sólo para colgarse de la fama de la cinta), basó la secuela en la película y no en su propia novela, de modo que en Gump & Co. (así se llama, lo juro), Jenny, mágicamente y sin explicación alguna, está muerta, cuando en la cronología de la historia no debería ser así. Eso es retrocontinuidad.


Y parece ser que el retcon es todo un arte. Si no me creen, denle una checada al mundo de los cómics. Es más, probablemente ya sepan a qué me estoy refiriendo. A DC le encanta aplicar el retcon y cada que le da la gana, lanza sus ya famosas Crisis, en las que borra personajes y hace como si éstos no hubieran existido jamás, o trae personajes de la tumba, pero sin resucitarlos, simplemente nunca murieron, etc. Un caso particular es el de Jason Todd, el segundo Robin que acompañó a Batman. Pues según tengo entendido, cuando debutó el personaje en 1983, su origen era bastante fofo al ser una calca de la historia de Dick Grayson (el famosísimo primer Robin, el que salía en la serie sesentera y a quien los hispanoparlantes conocemos mejor con ese absurdo nombre de Ricardo Tapia), lo que causó que muchos fans lo odiaran por su falta de identidad. Así que en 1985, en su Crisis en las Tierras Infinitas, resetearon la historia de Jason para convertirlo en un malote, un vagabundo huérfano a quien Batman sorprende ¡robando las llantas del Batimóvil! Dios mío, qué ingenioso (y yo que creí que eso sólo pasaba en la Ciudad de México). Como sea, si antes los seguidores del llamado Caballero Oscuro (u “Orejotas” para su compa el Joker) aborrecían al joven Todd por ser una burda imitación del primer Robin, ahora lo detestarían por alejarse demasiado de la imagen y los “valores” que Robin representa (la lealtad, la amistad y todas esas cosas melosas), por lo que en 1988, apenas un año después de la retconeada, lo mataron cruelmente. Y aquí no termina la historia, el pobre Todd sería retconeado un par de veces más, pero mejor ya le paramos antes de que me confunda más.

Esté… ¿dije que el retcon es un fenómeno que se da en los trabajos de ciencia ficción? Miéntenme la madre, porque les mentí gachamente. Sí, no nos hagamos pendejos, en el mundo real nos encanta aplicar el retcon a nuestras propias vidas y hacer como que nada pasó cuando queremos evitar hablar de sucesos incómodos o vergonzosos. De pronto yo nunca anduve contigo, yo no conocí a esta persona, nunca estuvimos en este lugar… y somos tan hipócritas que no sólo nos lo creemos nosotros mismos, sino incluso los demás actúan como si de verdad esos acontecimientos hubieran sido como realmente los hemos reacomodado en nuestra nueva “continuidad oficial”. Ya sabes, la mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Las biografías y autobiografías de gente famosa están llenas de mentiras para ensalsar al susodicho o borrar un detalle que pueda manchar su leyenda, y ya que muchas veces no hay pruebas para refutar los relatos… el pasado es lo más fácil de manipular, créanme; si no me creen, chequen un libro de texto gratuito de historia que date de antes del año 2000, y uno de la actual época panista, y compárenlos; seguramente se impresionarán con los resultados. La historia de México que nuestros abuelos vivieron es distinta de la que nuestros libros nos narraron, y seguramente a nuestros hijos se la contarán de manera diferente también.

Es más, yo mismo he utilizado este método un par de ocasiones, por ejemplo, cuando hace poco en mi hi5 (no lo subí al blog por ser algo muy personal e íntimo –como si algún sitio de internet fuera realmente privado–) hice mi lista definitiva de amores y omití en ella a una o dos de mis antiguas musas por puritita vergüenza. Igualmente, soy testigo de algunas modificaciones que mis viejos amigos han hecho a sus anécdotas del pasado, pero debo admitir que sus nuevas versiones son más divertidas o convenientes que el acontecimiento original, así que con mi silencio (o al seguirles la corriente) doy legitimación tácita a las nuevas versiones. Por lealtad y respeto a esos amigos (y para evitarme pleitos jurídicos) no los balconearé, que quede en las consciencias de ellos (y la mía, por contribuir a la mentira –¡que no es mentira!, es sólo una pequeña retconeada, ¿qué no entendiste nada?–). Ya lo dije, esto de la retrocontinuidad es un arte, y TODOS somos artistas alguna vez.

lunes, 30 de marzo de 2009

¡Bob Dylan tuvo un romance con Julieta Venegas!

A Bob Dylan le gusta lo análogo. Dice que desde que graba sus discos en formato digital (CD), no le gusta cómo suenan (yo lo atribuyo más bien a que cada vez canta peor el ruco). En conmemoración suya escribí la primera parte de este texto a mano. En realidad lo hice porque mi hermana estaba usando la única computadora de la casa, pero como sea, fue divertido volver a usar la pluma como se hacía en los viejos tiempos.

¿Por qué conmemorar a Bob Dylan si lo acabo de hacer hace un par de entradas? Ah, pues porque hoy (30 de marzo) apareció en el website oficial de Mr. Dylan (http://www.bobdylan.com/), para descarga gratuita, la canción “Beyond Here Lies Nothin’”, del que será su siguiente álbum de estudio (el número 33 en su carrera, ni más ni menos), Together Through Life, que aparecerá el próximo 28 de abril. O sea, para ponerlo en términos nice, Beyond Here Lies Nothin’ es el nuevo single, la rola del momento que estará en los oídos de todos al ser programada en la radio y… ah no, perdón. Me emocioné. Olvidé que a Bob Dylan no lo transmiten en la radio.
Lo cual es un completo error, porque la nueva canción está muy interesante. Es un tango (¿tango? ¡pero si Bob Dylan lo que toca es blues!) bastante curioso, con el añadido de llevar por instrumento principal ¡un acordeón! Sí, Bob Dylan tuvo un romance con Julieta Venegas; la tijuanense le cantó al oído “Andar Conmigo”, dejando a Dylan tan atónito y emocionado (excitado sería la palabra, pero a sus 67 años dudo que pueda alcanzar ese estado) que corrió a escribir una canción con sabor latino (whatever that means) y un acordeón que le recuerde a su añorada Julieta. Luego, con esa canción, conquistó a la cantante y se casaron. Fruto del feliz (pero efímero, como suelen ser todas las cosas buenas de la vida) amorío nacieron los 9 hijos (sin contar Beyond Here…, que recordemos, fue creada con anterioridad a la consumación del matrimonio musical) que conforman la familia Together Through Life (título más que adecuado para la historia que acabo de relatar, ¿no lo creen? ¡Qué romántico!).

Así es, aunque no se han liberado más canciones, ya Bob Dylan confesó en una entrevista a Rolling Stone que todo el álbum está dominado por este instrumento. Lo cual por sí mismo hará que el nuevo álbum suene fresco y novedoso (como en 1976 lo hiciera el igualmente curioso Desire, uno de los más exuberantes trabajos dylanianos en lo que se refiere a sonido instrumental, dominado por el violín místico de Scarlett Rivera), no sólo dentro del catálogo de Bob Dylan, sino de la música popular en general (¿qué músico utiliza el acordeón, aparte de la ya mencionada Julieta? Sin mencionar que ella carece de la fama mundial del buen Bobby.), lo cual me hace pensar que si el resto del material es tan bueno como la primera canción mostrada (tan solo en este día me chuté la canción como cinco veces), será una de las cartas fuertes del año, y sin duda una obra refrescante en el panorama actual (¡mierda! ¡Esta reseña dejó de ser fantasiosa y ahora estoy usando las mismas expresiones que Hugo García Michel! ¡Qué miedo!). Y por cierto, el sonido del acordeón obviamente no tiene nada que ver con Chuleta Meniegas, sino con David Hidalgo, de los Lobos. A decir de Dylan, “el acordeón suena como todos esos instrumentos [guitarra, teclados y armónica]. De hecho, desearía haberlo usado más en mis grabaciones anteriores”. O sea que en el nuevo álbum descansaremos de la chillante armónica de Dylan para dar paso al siempre curioso acordeón, y conociendo al señor, estoy seguro que durante sus próximas actuaciones, adaptará sus viejas canciones al nuevo estilo. ¿Cómo sonarán Like a Rolling Stone o Knockin’ on Heaven’s Door con acordeón? La respuesta está en el viento.

Mi vida en una canción: Sexo y Caramelos

A mediados de 2006 a Felipe Calderón le regalaron (porque no es tan inteligente como para robársela él mismo) la presidencia de México y su compa Andrés Manuel López Obrador hizo berrinche porque creía que él sería el que recibiría tan preciado obsequio (como si se lo mereciera el muy iluso).

A mediados de 2006 yo pesaba 89 kilos y decidí someterme a un régimen que aunque me costó lágrimas y sudor (especialmente sudor), me dio salud, condición física y un cuerpo medianamente estético.

A mediados de 2006 los videojugadores del mundo esperábamos con impaciencia el lanzamiento de las consolas Playstation3 y Wii que llegarían en noviembre de ese año, y babéabamos con cada nueva revelación sobre dichas consolas, sin mencionar los orgasmos que venían si se mostraba algún video en tiempo real de algún juego específico.

Pero lo más importante de todo, a mediados de 2006 las Pipettes nos regalaron una obra maestra. Su álbum debut, We Are the Pipettes, es una maravilla de la música actual en mi personal opinión, y uno de los discos más chingones (porque no es un disco cualquiera, es un discazo) de la década. Es como un helado: dulce hasta la médula (¡pero los helados no tienen médula!) y sin embargo jamás te empalaga, lo disfrutas hasta el último momento.

Aunque en apariencia es solo pop fácil interpretado por tres niñas cuyos vestidos parecen envolturas de golosinas, si nos adentramos un poco descubriremos que la música que estos caramelos danzantes (como las llama una amiga mía) interpretan no es nada sencilla: sus ensambles vocales son sumamente complejos para ser sólo tres vocalistas, y funcionan con las melodías presentadas de una manera sencillamente inigualable. Pocos artistas, sea cual sea el género, ponen tanto empeño en sus arreglos vocales, y eso ya es un mérito para estas tres chicas, y un signo de identidad del que pocos pueden presumir. Además de sus talentos vocales, sus arreglos instrumentales y melódicos tampoco son nada despreciables: a pesar de la naturaleza popera de la banda, en sus canciones encontramos movidas guitarras eléctricas, cadenciosos bajeos y baterías ponedoras. A ratos hasta suenan rockeras, gracias a sus músicos de acompañamiento (y los cerebros de la banda, al ser estos sujetos quienes crearon a las niñas Pipettes y componen el material que no escriben las mismas féminas), The Cassettes, una banda de rock indie que incluso podría hacerla por su propia cuenta.

Como hombre debo admitir que al atractivo auditivo que este grupo británico proporciona, hay añadir el visual: ninguna de ellas es fea, y una en particular, Rosay Pipette (Rose Eleanor Dougall, o Rose pa’ los cuates), es uno de los seres humanos más bellos que he visto. Físicamente hablando (la violaría si pudiera… sí, lo haría… si es que antes no me orino de nervios nada más de verla). Es precisamente ella quien lleva la voz principal en Sex, la undécima canción del disco, y mi favorita personal.

¿Por dónde comienzo? Un riff en los tambores sospechosamente muy similar a Be my Baby de las Ronettes da inicio al track, seguido de un suave rasgueo a una guitarra que da paso a la entrada de toda la banda, que ya bien acomodada es seguida por la voz de Rose, que a pesar de su timbre grave da un tono agudo a su garganta en esta canción, otorgando un toque de ternura y sensualidad a una canción cuyo título y letra son meramente sexuales. Las voces que corean tanto durante las estrofas como en el estribillo son de alto contenido erótico (o sea que se sugiere la supervisión de adultos si un menor de edad escucha esta canción), y la frase “rest your pretty head” da cuenta de ello. La canción perfecta para hacer el amor. Y es perfecta porque nunca cae en lo vulgarmente gráfico sino que da pauta a que la imaginación del escucha vuele hasta donde su mente se lo permita. La letra es erótica y la voz dulce; no es una canción para tener sexo, es una canción para hacer el amor (odio esa comparación tan trillada en la literatura barata, pero en este caso encaja perfectamente).

Ya sé que no hay mejor voz que la de tu pareja cuando tienes sexo, pero eso no impide que una canción como ésta sea un gran acompañante para el viaje… supongo, nunca he hecho el amor con esta canción de fondo (pocas personas de mis allegados conocen a las Pipettes, y a nadie de ellos les gustan). Mataría por hacerlo con esa canción. ¡Lo juro!

Ah no, estaba en la canción, ¿verdad? Francamente no tengo muchas palabras para describirla, o más bien para describir su belleza. Pero escúchenla (y olviden lo que dije que haría con esa canción, no vaya a serla de malas…) y verán que lo que les digo es cierto. Esa canción es la verdadera puerta al cielo.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Festín

Dicen que las migajas de unos son el banquete de otros. Así que cuando ella dejó caer algunas, me di un gran festín.


Me siento personaje de Woody Allen…

miércoles, 18 de marzo de 2009

Mi vida en una canción: cinco años de Tangled Up in Blue

18 de marzo de 2009. Hoy se cumplen ni más ni menos que cinco años (¡media década!) del nacimiento de la revista escolar Pajarote, que marcara época en la que fue mi escuela preparatoria, la Universidad Hispanoamericana, revista de la cual fui orgullosamente miembro fundador y asiduo colaborador. Mi generación fue la última que se graduó de ahí, antes de que la institución fuera vendida a la UVM. Y nosotros lanzamos la revista en los meses finales de nuestros estudios medio-superiores, por lo que sin duda fue parte del grand finale no sólo de los que fuimos generación 2001-2004, sino de dicha escuela, que tuvo acceso a nuestra publicación. Y no lo digo por presumir ni por enfermiza nostalgia, hablo con sincera objetividad.


Y es que producir y dirigir una revista entre tres personas (mis amigos Fernando “Loko” Mora Mendoza, Ricardo Bragado Salyano y su servidor) que se quedaban en la escuela pasadas las horas de clase para organizar la edición, seleccionar y corregir los textos de los colaboradores, diseñar portadas, imprimir y armar de manera artesanal las copias de la revista, sin mencionar que nosotros mismos escribíamos para Pajarote, es una tarea ardua para alguien que además debe lidiar con sus deberes escolares, que al final del ciclo escolar siempre son pesados hasta la madre. Ah, y por cierto, toda la inversión salió de nuestros bolsillos, porque jamás cobramos un solo centavo por Pajarote, la regalábamos en los patios de la escuela o en nuestros salones de clases. El solo hecho de haberla publicado ya fue un éxito en sí. Y la respuesta fue muy buena, en un par de semanas (la publicación era semanal, aunque en las ocho semanas que quedaban al año escolar sólo pudimos publicar cinco números, por los obstáculos ya mencionados) toda la escuela hablaba de nosotros, alcanzando nuestro máximo nivel de difusión cuando en el segundo número, el Loko publicó un texto muy crítico y con un tono muy agresivo sobre las autoridades escolares que casi nos costó la expulsión a los tres (Bragado se echó un paquetote encima cuando salió a defendernos frente al coordinador de sexto grado); al final, triunfamos y de alguna manera hicimos leyenda en el difunto Hispano. Those were the days.


No sólo es hoy el quinto aniversario de esta revista, sino que además, en ella por primera vez publiqué un texto de mi autoría (aunque desde la secundaria escribía pequeños relatos y textos que pretendían ser convertidos en canciones cuando aprendiera composición musical –cosa que a la fecha no ha sucedido–, pero jamás me animé a mostrar nada de eso a nadie), de manera que además es el quinto aniversario de mi debut como escritor. Media década de textos, y considerando que de un par de meses para acá mi inspiración literaria está pasando por un revival (para no usar el cursilísimo término “segundo aire”), la efeméride debe ser bien conmemorada. Aquel texto llevaba por título “Tangled Up in Blue”, que era el nombre de mi “columna” (entre comillas porque no era una columna, el texto final resultó más largo de lo planeado y abarcó dos planas completas de la revista), y al ser el primer número, expliqué el origen del nombre. Es una canción de Bob Dylan que me traía loquito por esas fechas, ya que fue el soundtrack de mi entonces reciente San Valentín, el cual, como dije hace algunas entradas, se trató del primero que realmente disfruté en mi vida.


Así que mi primer texto publicado fue la crónica de mi San Valentín de 2004, mediante la cual de paso, confesé mis sentimientos hacia una amiga de la prepa (confabulé un sencillo pero efectivo plan para que en febrero ella no notara que lo que sucedió entre nosotros se debía a que yo estaba enamorado de ella), a la postre el último de mis amores que no terminó en tragedia. Hace unas semanas encontré una copia impresa del borrador de ese texto (ya que ninguno de los tres conservó ningún número de Pajarote), y pensé en darle una manita de gato y publicarlo de nuevo como cumbre de esta conmemoración, pero anoche pasé horas buscándolo sin éxito. En cuanto lo halle de nuevo, estará aquí para celebrar mis cinco años como escritor.


Mientras tanto, les recomiendo mucho Tangled Up in Blue, está muy buena la rola y hasta sale en RockBand 2 (y de hecho es la canción más difícil en el apartado vocal, no cualquiera desentona como lo hace Bobby Dylan). Es una chulada. Disfrútenla, que estén muy bien, espero leerlos pronto.
Ah, y también hoy se cumplen dos años del día que casi me estallan los intestinos por andar jugando a ser como Anahí...