martes, 13 de octubre de 2009

Kame Sen: corriendo como una tortuga

Una de mis partes favoritas de Dragon Ball es cuando Son Goku, el protagonista, conoce a Kurilin, quien se convertirá en su mejor amigo. El primero es un niño idiota y el segundo es un niño gandalla. Lo que los hará amigos será el tiempo que pasarán juntos entrenando bajo la tutela de Muten Roshi.

¿Y eso qué? Aparte de que Kurilin es mi personaje favorito de la serie, no pude evitar recordar hoy ese arco en la historia. Porque para presionar a los niños durante su entrenamiento, el anciano Roshi los obliga a hacer todas sus actividades cargando un caparazón de tortuga sobre sus espaldas, método al que llama "La escuela de la Tortuga". (Kame Sen). Y créanme, hacer ejercicio con una carga a cuestas no es nada fácil, según pude comprobar hoy; de ahí el recuerdo dragonbolesco.

Como ya es costumbre, mi maestro no dio clase y acompañé a Alejandro (después de todo la guía de personajes sí puede tener un uso práctico en mi blog) al gimnasio de Ciudad Universitaria como he hecho todo el semestre. Para aprovechar el viaje y no sentirse tan frustrado de venir a la Universidad por una sola materia, se inscribió al gimnasio de la UNAM y va allí saliendo de clase. Yo que tampoco tengo mucho que hacer, lo acompaño para desestresarnos durante la caminata y luego ya me voy a mi casa (en teoría). Chale, hasta parece mi novia: voy a dejarlo a la puerta del lugar para que no le pase nada a la señorita.

Entre que esto ha sido así todo el semestre, y que en frente del gym están la Facultad de Contabilidad y la Escuela de Trabajo Social, en las que tengo amigos, esta inexplorada parte de CU (que antes del actual periodo sólamente había visitado en mis viajes cicilistas de tercer semestre) se ha vuelto muy familiar para mí recientemente, y de este modo el jardín afuera del recinto deportivo se convirtió en mi nuevo lugar. Estas áreas verdes, mucho menos pobladas que las Islas, (que a estas alturas ya hasta me aburren) y alejadas de la ajetreada civilización del downtown de CU, son el lugar perfecto para desconectarme del mundo (también se encuentra por allí el anexo de la Fac. de Ingeniería, en el que me he perdido por horas y todavía no termino de recorrerlo), sea con mi DS, con algún libro o simplemente recostándome sobre la hierba (uno de los más grandes placeres habidos y por haber). Y como esta mañana no me bebí mi tradicional taza de café ultracargado, me estaba muriendo de sueño, por lo que tomé la brillante decisión de dormirme allí un rato.

En ésas estaba yo, cuando una voz familiar me dijo:
-¿Qué haces allí? Creí que ya te habrías ido.

Era Alejandro, quien para calentar antes de su rutina había salido a trotar. Le dije que quería descansar un rato; me sugirió visitar a mis amigos de Conta o Trabajo Social y me negué argumentando flojera (y que ellos estaban en clase a esa hora); él respondió con un "estás loco". Y eso es como decirle a Marty McFly que es una gallina. Con mi berserk button presionado, el loco dentro de mí se activó y después de unos momentos, tomé mis cosas y salí corriendo detrás de Alejandro.

Con mi mochila a cuestas, troté con él unos 200 metros para después retarlo a unas carreritas. "Con esa mochila te vas a cansar luegoluego", me dijo. "No me importa", respondí; no habían transcurrido 10 segundos cuando él ya se había lanzado a correr a toda velocidad. Hice lo mismo, pero lamentablemente, mi amigo tuvo razón.

En cuanto notó que me había dejado atrás disminuyó su velocidad hasta que lo alcancé. Rió y seguimos trotando juntos. Él en pants y con una camiseta sin mangas. Yo con unos jeans pegaditos (parezco vieja con ésos) que de entrada no son muy cómodos para caminar; una playera negra bastante caliente y mi pesada mochila (quienes me conozcan sabrán que dentro de esa mochila existe todo un mundo) en la espalda. Saber en qué condiciones iba cada quien resulta fácil después de tal comparación.

La distancia recorrida fue de Conta a Química y de regreso; no más de un kilómetro, dos a lo mucho... pero esa mochila... Contrario a lo que Alejandro creía, pude mantener su ritmo, pero en cuanto volvimos a la puerta del gimnasio, él estaba fresco como una lechuga, y yo húmedo debido al sudor. Ambos llegamos a la meta, pero yo tuve que gastar casi todas mis energías (¡necesito incrementar mi ki!) mientras que él apenas usó una mínima parte. Y yo que creía tener buena condición física. Aun así, después de descansar un par de minutos (y de ir a lavarme a un sanitario en la Facultad más cercana), me fui trotando al metro Copilco. No iba a dejar que Alejandro me humillara así.

Después de todo esto, he aquí mi nueva meta: poder correr (correr, no trotar) de Conta a Química y de regreso bajo el sol de medio día, sin cansarme, y con mi mochila a cuestas, como lo hacían Goku y Kurilin cuando eran niños. Tengo un mes y medio para lograr mi objetivo. Como también tengo una semana para escribir una tesina que no he comenzado. En sus marcas, listos... ¡Fuera! (Ése era el título alternativo de esta entrada, por cierto)


P.D.: LOL, hoy salió el disco navideño de Bob Dylan. Es la cosa más divertida que he escuchado en mucho tiempo. Dylan berreando villancicos (hay que reconocer que las voces "de fondo" le ayudan mucho al ruco, pero aún así...).

P.D. 2: Creo que ésta es la entrada más intrascendente de toda mi trayectoria bloguera, pero estuvo chida la carrerita con Alex y mi viaje de nostalgia dragonbolesco (en realidad, desde hace unos días quería escribir algo sobre Dragon Ball), ambos merecían quedar plasmados aquí.

sábado, 10 de octubre de 2009

Guía de personajes. Tomo I

Cuando iba en preparatoria tenía el propósito de hacer una guía de personajes para anexar a mis memorias y así no sacarme de onda cuando al leerlas encontrara algún nombre del que ya no me acordara. Pero a esa edad conoces a medio mundo, y la tarea era tan laboriosa que me dio demasiada hueva para llevarla a cabo. Sin embargo, la idea ha estado siempre presente, pues mi mejor amigo y yo tenemos la costumbre de referirnos a nuestras vidas como si fuera una serie de televisión o un cómic. Bajo una óptica así de tu vida, una guía de personajes parece algo natural. Y ahora que mi círculo de amigos se ha ido “depurando” (por no decir que cada vez me vuelvo más asocial), con menos personajes nucleares, el trabajo se hace más fácil.

Por otro lado, en mi proceso judicial del mes pasado hice algunas declaraciones bastante interesantes. Durante mi comparecencia, la Juez me interrogó sobre mis allegados. Aunque sólo fue una sucia

jugarreta para sacarme el secreto que ocultaba, hacer el recuento de mis actuales mejores amigos fue en ese momento agradable y me hizo retomar la idea de la guía de personajes, la cual escribo ahora, tomando como base el texto de mi declaración y expandiéndolo un poco; a final de cuentas, en la entrada en la que hice la narración del juicio, amenacé con publicar una parte de mi confesión; bueno, a esto era a lo que me refería ese día.

Así pues, haciendo de cuenta que esa pregunta fue sincera y bienintencionada, describiré aquí a mis mejores amigos por puritito placer, espero les interese leerlo; quería meterle fotos bonitas de mis cuates pero supongo que va contra su privacidad (como sea, no creo que sea tan interesante el tema más allá de ellos mismos), es por ello que me tomé la libertad de hacer algunas ilustraciones alusivas (ésos eran los famosos artworks a los que me he referido desde la semana pasada).

Los personajes serán listados por cronológico orden de aparición por motivos de igualdad. Espero que tanto los involucrados como los demás lectores lo disfruten (por eso decía que ni siquiera era la gran cosa; igual lo pongo como logro personal) y lo consideren por un lado como una más de mis confesiones que desde hace un par de meses se me han dado tanto, y por otro como una manera de agradecer a mis amigos, con quienes, dicho sea de paso, muchas veces me he comportado como un auténtico ojete (aun así, daría mi vida por ellos).


Chos
Primera aparición: Saga Hispano, primera temporada, capítulo 1, agosto de 1998.

Mi amigo desde primero de secundaria (1998), aunque realmente comenzamos a ser verdaderos amigos a partir de segundo año, cuando él era uno de los lectores de un cómic (bastante soso, por cierto) que yo dibujaba. En teoría, todavía soy amigo de toda la bolita que en aquel entonces se juntaba, pero una discusión en 4to de prepa hizo que me separara de ellos y al único que sigo frecuentando –más o menos– es al Chos; a los demás sólo los veo en la tradicional posada que cada año organizan religiosamente.

El Chos es el sujeto más noble que conozco, y al igual que yo, solía tener sobrepeso en aquella época; hoy es todo un chico fitness (juro que envidio su cuerpo) y fue él de hecho quien me motivó a bajar de peso también. Como la mayoría de mis amigos, le gustan los cómics y el manga; me quedé en que es fan de One Piece. Actualmente es veterinario (o eso estudió al menos). Y es bien rifado para los videojuegos.


Ricardo Bragado
Primera aparición: Saga Hispano, segunda temporada, capítulo 3, octubre de 1999.

¡Caray! Justo por estas fechas se cumple una década de que conozco a este sujeto. Originalmente no era más que el amigo de otro amigo mío, pero terminamos los tres juntos en la prepa (2001) y debido a nuestro amigo en común la convivencia fue inevitable, así que aunque tuvo pequeñas apariciones en secundaria, en realidad no fue mi amigo sino hasta la preparatoria y más bien es a esa época a la que pertenece. Tengo muy buenos recuerdos de 4to año, de muchos de los cuales forma parte Bragado. Aun así, me tomó años confiar en él (siempre sentí que sólamente me hablaba porque como quería ser psicólogo me veía como a un objeto de análisis dada mi frikez), pero finalmente se convirtió no sólo en mi amigo, sino en el mejor de ellos.

Bragado ha sido mi cómplice y en ocasiones hasta mecenas de mis más estúpidos proyectos y yo de los suyos (y vaya que hemos tenido toda clase de ideas). Es la única persona en cuyas manos pondría mi vida, sin mencionar que tiene un humor ácido como nadie en este mundo, y es lo suficientemente sincero como para llamarme “ridículo” cuando cualquier otro me hubiera dado cálidas palabras de aliento. Quizás sean su franqueza y objetividad las que le hicieron merecedor de mi admiración y del título de mejor amigo de toda mi vida. Nuestro viejo amigo común desapareció hace tres años (los escritores andaban cortos de presupuesto y cortaron muchos personajes en 2006), pero Bragado y yo seguimos haciendo planes juntos. Además es la persona más inteligente y talentosa que conozco, no hay actividad que no domine el muy cabrón. Por cierto, si fuera un súper héroe, estoy seguro de que no usaría capa.


Steyss
Primera aparición: Saga Hispano, tercera temporada, capítulo 3, octubre de 2000.

Sin duda el día más feliz de mi pubertad fue el día que Steisy (Steyss para los cuates) cumplió quince años. ¿Por qué? Porque nunca antes me había sentido apreciado, algo que ella y mis demás amigos de la secundaria me demostraron ese día.

En realidad ella no era mi compañera en la secundaria, sino la prima de uno de mis amigos de aquel entonces. Cosa curiosa, mientras que su primo (uno de mis mejores amigos de esa temporada) hoy brilla por su ausencia (salvo la ya mencionada posada anual), a esta chica la veo con cierta frecuencia, y chateo con ella prácticamente diario.

Actualmente es una de mis actuales mejores amigas. Mis crisis existenciales no serían las mismas sin ella definitivamente.


Elsa

Primera aparición: Saga Hispano, cuarta temporada, capítulo 1, agosto de 2001.

También conocida como “La Sola”, si bien el apelativo ha caído en desuso. Otra de mis amigas de la preparatoria; al igual que con Bragado, aunque la traté desde que la conocí, tomó un largo tiempo hacernos verdaderos amigos. Sería hasta sexto de prepa que nos haríamos verdaderamente cercanos. En esa época, si la memoria no me falla, éramos uña y mugre. Algunos compañeros perjuraban que éramos pareja, algo de lo que ella y yo nos pitorreábamos a gusto.

Lamentablemente, al terminar la educación media fue aceptada en la UAM-Xochimilco por lo que se fue a vivir a esa zona. Por ello es que, tristemente, la veo cada dos mil años, pero el MSN, hi5 y blog nos mantienen en contacto más o menos.

Es toda una man of action; preferiría meterme con un matón que con ella. Tiene muy buenos gustos literarios y musicales desde mi punto de vista. Su modo de ser, a veces tierno, a veces rudo, pero siempre impulsivo, es todo un viaje.

Alejandro
Primera aparición: saga UNAM, tercera temporada, capítulo 1, agosto de 2005.

A partir de 2004, una saga nueva comenzó y aunque la serie es la misma, por motivos de marketing se le consideró como una serie nueva (como Naruto Shippuden y Dragon Ball Z en televisión, que en el manga original nunca cambiaron de nombre). Uno de los cambios más notables es que las temporadas se hicieron más cortas: ahora sólo duraban 6 meses. De este modo, agosto de 2005 en lugar de ser el inicio de la segunda temporada de la nueva serie, fue el principio de la tercera

Como resultado de un final cliffhanger de la segunda temporada, empecé la tercera por mi cuenta. Una revista en mi mochila llamó la atención primero de Alejandro y posteriormente la de un amigo suyo; Alejandro se acercó a platicar y cuando su amigo vio que no muerdo, se acercó también; el resto es historia. No habría sobrevivido la Universidad de no haber sido por Alex. Tan sencillo como eso.

Toca la batería en una banda de rock (le salen muy bien las canciones de Led Zeppelin); es quizá el más divertido de mis amigos y definitivamente el menos freak (aunque yo sé que es otaku de closet). Sin embargo, este último semestre se ha vuelto un poco más oscuro por el hecho de quedarse a recursar una materia.

Emiliano
Primera aparición: saga UNAM, tercera temporada, capítulo 1, agosto de 2005.

Como ya mencioné, lo conocí gracias a Alejandro al inicio de tercer semestre. El típico intelectual de izquierda (fosilización incluida, tiene como 40 años el muy vetarro). Posee un humor casi tan ácido como el de Bragado, y quizá más. Por algo dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo…

Sus apariciones son intermitentes debido a que se dio de baja temporal durante un año, de modo que no coincidimos ya en clase, y fuera de ella las vidas de cada uno nos mantienen alejados. Los hospitales le dan pavor y aun así se tomó la molestia de visitarme cuando yo estuve internado. De ello infiero que el tipo me aprecia. Y yo lo aprecio igualmente; sus disertaciones filosóficas sobre el comunismo son siempre de lo más interesante, en especial si se está bajo los efectos del alcohol.


Daniela

Primera aparición: saga UNAM, séptima temporada, capítulo 4, noviembre de 2007.

Como la mayoría de los protagonistas, fue introducida como personaje esporádico, con un pequeñísimo papel en un mini-arco que pasó sin pena ni gloria. Misteriosamente, el público la exigió de vuelta y un año después –prácticamente de la nada– se reincorporó ya dentro del supporting cast, escalando rápidamente hasta llegar a colarse entre los protagonistas en menos de un año. Ha sido pieza clave en las más recientes temporadas y ello derivó en que finalmente se consolidara como uno de mis amigos más cercanos (dicen los escritores que a partir de la próxima temporada aparecerá en la secuencia de opening). Y ella no tuvo que pasar por dos años de prueba para ganarse mi confianza como mis demás amigos (o quizá sí, aunque fueron pruebas distintas).

Tiene un peculiar sentido del humor y creo que fantasea más loco que yo, lo cual ya es bastante decir; supongo que por eso me cae bien. Esta chica es, literalmente, un alucine.


Listo, si tu nombre figura en la lista, felicidades, te has ganado un chocolate Nicolo, y si gustas, el dibujo original autografiado por mí mismo. Puedes reclamar tu premio cuando te plazca, yo no aplico restricciones. Si no estás en la lista, échale ganas, ya verás que la próxima puedes tener mejor suerte.

No se pierdan el Tomo II: “Caídos en combate: Los que se nos fueron.”

viernes, 9 de octubre de 2009

Puntos varios

I. Es cumpleaños de John Lennon. Más bien es el aniversario de su natalicio, eso es más correcto. Cumpliría 69 años. Su número, dicen los chismosos, era el 9. El mío es el 6. Cosa curiosa. Irónicamente, ahora que no uso el cabello largo, ya nadie me dice que me parezco a él (que de todas formas, nunca me parecí). Qué bueno, tal vez hoy la gente hubiera pasado el día haciéndome burla por ello. Ahora me estoy dejando la barba para parecerme a George Harrison (o mínimo a McCartney en Let it Be), pero con estos pinches cachetes, más bien me parezco al relleno Carl Wilson. Bueno. Es un Beach Boy, no debería quejarme; puedo morir en paz. Además, ese wey cantaba bien bonito (God Only Knows <3).


II. Terminé mis artworks. Parece que me quedaron bien, pero nunca hay que confiar en eso. Jamás se puede ser objetivo con uno mismo, se es muy duro o se es muy blando. Ya no sé si utilizarlos en lo que había planeado para ellos, o no. Y es que ahora que lo pienso, no era la gran cosa. En lo que me decido, al menos fue divertido hacerlos, aunque un poco cansado. Y creo que por fin aprendí a colorear.

III. Estúpidos Black Eyed Peas. Su canción "I Gotta Feeling" es de lo más pegajosa; desde el disco de Mika (y de eso ya son dos años) no había escuchado canción tan cantable. Hasta me gusta, con todo y su babosa letra. Es la primera canción "reciente" que descargo en este año. Sí, hoy será una buena noche. Ésta será mi noche. Haría todo un texto de "Mi Vida en una Canción (MV1K)" sobre ella... de no ser porque la canción es tan reciente que no tengo ninguna historia cómica o trágica que me remonte a ella (más allá de que me acompañó durante mi trabajo en los dibujitos mencionados en el punto anterior), y porque decir que "tengo un sentimiento" después de tooooodo lo que puse el mes pasado sobre sentimientos sería sumamente monótono. Además acabo de publicar un texto de MV1K (ver entrada anterior) y tener dos así, seguidos, rompería el ritmo de este blog.


IV. Acabo de recordar que hoy iba a haber un ciclo de cine japonés en la Facultad de Psicología de la UNAM y no fui por distraído. Como siempre, lo olvidé. Qué diablos, de todos modos fue un buen día hoy. Pero aún así... uno de estos días me va a salir caro. Además sí quería ver Ichi the Killer y saber por qué demonios es tan famosa. Ahora tendré que rentarla o ir a buscarla a Tepito.

V. A veces odio tener una imaginación tan vívida. Otras, es la mar de divertido. Todo depende de la imagen que tenga en la mente en el momento. Justo ahora estoy pensando en el cerro que se ve desde mi ventana, convirtiéndose en un volcán y haciendo erupción. Ya siento miedo, la lava puede llegar hasta mi casa. Mejor huyo. Ahí nos vemos.

MV1K: La actriz que rompió mi corazón

En toda mi vida sólamente dos películas me han hecho llorar: Heartbreakers y Up.

En el caso de la primera, se trata de una típica comedia romántica. Lo que la hace tan especial es que es protagonizada por mi novia Jennifer Love Hewitt, y trata básicamente de una pareja de estafadoras, madre e hija: la madre, Max (Sigourney Weaver) enamora a un millonario, se casa con él y en plena luna de miel aparece Paige (la hija, interpretada por JLH) para seducir al esposo. La madre "casualmente" aparece durante la escena, descubre a su marido y demanda el divorcio, quedándose con la mitad (o al menos con una buena parte) de la fortuna del (des)afortunado (ex-)marido. Rutina que han llevado a cabo por un par de años, haciéndose ellas mismas de una jugosa cuenta bancaria.

En una de ésas, Paige se rebela y quiere ser ella la seductora original en el que será el último "trabajito" de estas mujeres, antes de retirarse, dividir las ganancias y disfrutarlas. La muchacha prueba suerte con un chaval de quien obviamente se enamora y todo sale mal pero al final el conflicto se resuelve y todos son felices como en cualquier película convencional. Sin embargo cuando Paige se casa con el sujeto, está segura que él no será como los esposos de su madre: cree que él se resistirá a los encantos de la guapa señora y le pide a su pareja que le prometa fidelidad, lo cual hace, pero eventualmente el chico sale a dar un paseo y no vuelve. Paige teme lo peor y se recuesta en su lecho matrimonial, donde un amargo llanto la invade en el silencio de su espera.

Todo esto con "Oh My Love" de John Lennon de fondo. La más hermosa canción que este señor jamás escribió (me encanta "Woman", pero afrontémoslo, está excesivamente sobrevalorada). Puta madre, ver a Jennifer Love Hewitt, el ser humano más hermoso del planeta, implorando amor y llorando al son de esa canción hizo que el título de la película, "Rompecorazones" adquiriera para mí un significado completamente distinto al que la película originalmente pretende. Literalmente sentí mi corazón hacerse cachitos; todavía recuerdo cómo al terminar esa escena caminé a la cocina de mi casa donde lloré a escondidas de mi familia, que seguía disfrutando del filme. Y hasta ahora, nadie lo sabía.

Si John Lennon hubiera estado vivo entonces, dudo que haya autorizado que usaran su canción en una producción cinematográfica de ese corte; pero qué diablos, él está muerto y Yoko es quien maneja el trabajo sucio ahora. Gracias Yoko, esta entrada va a tu salud y a la de tu fallecido marido que hoy hubiera cumplido 69 (¡el número mágico!) otoños y quien me diera tan tierna canción. Felicidades, y gracias.


(Adelántenle al minuto 6:50 si no quieren ver la escena completa)

Y gracias también a Ricardo Bragado, quien me regaló la película y me permitió verla por primera vez (ya que jamás salió en cines en nuestro país) hace tantos años.

lunes, 5 de octubre de 2009

Llamado a la buena música, parte II


Un poco de historia para retomar el camino
Estamos en la segunda mitad de los 1970's. El Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte está pasando por una crisis económica que dará como resultado la llegada al poder de Margaret Tatcher mientras la reina Isabel es meramente una figura ornamental (que ni de ornamento sirve, pues es vieja y fea como sólo ella), iniciándose así una de las peores épocas de la historia contémporanea de la Europa anglosajona. Las calles apestan a revueltas, y esto se vería indudablemente reflejado en la música.

Casualmente, en Estados Unidos, ha surgido una nueva modita llamada punk rock. La premisa es que cualquier pobre diablo se convierta en rockstar tocando como dios le dé a entender. Finalmente, después de veinte años de rock and roll, éste había dejado de ser solamente un arte para convertirse además en una industria multimillonaria. De este modo, la música punk hace felices a todos: permite que gente sin talento ni un mensaje particular que expresar pueda ser famoso y vivir sus sueños de gloria, mientras los empresarios expanden sus billeteras y chequeras vendiendo este nuevo "arte", en un tiempo en el que con el auge del rock progresivo, el cual exige cualidades extraordinarias por parte de sus ejecutantes, se había convertido al rock en una música elitista y hasta discriminatoria.

Música para pobres diablos y gente común. Que las clases bajas tuvieran acceso al rock encajaba perfecto en las necesidades de los jóvenes ingleses del momento, por lo que la isla británica fue un perfecyo nicho de punks. La diferencia es que los pobres diablos de Inglaterra sí tenían algo que expresar. De allí que artistas como The Buzzcocks, The Damned y the Sex Pistols encontraran el éxito inmediato.

Es en este contexto que surge The Clash, proyecto iniciado por el guitarrista y cantante Mick Jones en 1975, bajo el nombre de London SS. En un intento por expandir su grupo, organizó audiciones para conseguir un nuevo vocalista; entre quienes atendieron la audición se encontraban Paul Simonon y Terry Chimes quienes fueron rechazados, sin embargo mantuvieron contacto con el grupo como amigos.

En 1976 London SS se separó, pero Jones continuó probando suerte por su parte. Tuvo la fortuna de ser manejado por Bernie Rhodes, amigo y colaborador de Malcolm McLaren, representante de los Sex Pistols, lo cual le daría las suficientes palancas para ascender en la escena subterránea inglesa. Una vez que los Sex Pistols despuntaron, Rhodes supo que Jones y su grupo podían hacerla ahora que el punk rock se había consagrado. London SS se reintegró incorporando a Simonon en el bajo y a Chimes en la bateria. La nueva alineacion continuó su búsqueda por un vocalista y fue John Graham Mellor, apodado Joe Strummer por su forma de tocar la guitarra, quien sería seleccionado para el puesto. Strummer sugirió cambiar el nombre de la banda por el de The Clash, que sonaba más subversivo.

A partir de aquí, su historia sería como la de cualquier otra banda de rock: tocar, en bares de mala muerte, participar en concursos y audiciones, hacerse de un prestigio local, etc. Fueron teloneros de los Pistols en diciembre de 1976. Actuaban con tal intensidad que no importaba el lugar, ellos tocaban fuera donde fuera. Finalmente fueron contratados por la CBS, aunque en pésimas condiciones. En este contexto grabaron su primer disco, que les abrió las puertas por todo el país. A lo largo de su trayectoria cambiarían de baterista una y otra vez, siendo Nicky "Topper" Headon quien estuvo en turno a la hora de grabar London Calling.

Muerte o Koka Kola
¿Ya se sienten un poquito más punk? Entonces es hora de continuar. El segundo disco (o "lado 3") de London Calling abre con Wrong' em Boyo, canción original del grupo jamaiquino The Rulers. Ésta comienza como swing (podemos oler en la introducción las aguas pantanosas de New Orleans) pero desmeboca en un riquísimo ska cuya melodía siempre me ha sonado muy parecida a Vasos Vacíos de los Fabulosos Cadillacs (¿plagio in-voluntario?). La letra hace referencia a la leyenda americana de Stagger Lee Shelton y Billy Lyons, pero invirtiendo los papeles de los protagonistas originales.

Le sigue Death or Glory, que bien pudo haberse convertido en himno generacional sobre la transición de la adolescencia a la vida adulta y las responsabilidades que conlleva (casi podría ser mi canción personal en este momento de mi vida... sniff), basada en las vivencias propias de Joe. Desconozco qué impidió que esta canción fuera una de las más famosas de su época, si lo tenía todo: un coro sencillo y pegajoso que reza un poderoso slogan ("Death or Glory becomes just another story"), una melodía atractiva y un sonido duro y lleno de rebeldía. Por eso llego yo a reivindicar la rola (ya saben, me encanta abogar por causas perdidas):



(OK, ya sé qué impidió que esta canción fuera el himno de su época: Queen y su "We Will Rock You", también de 1979)

Damos paso a Koka Kola, una acelerada canción que se presta para hacer slam a toda velocidad (apenas dura 1 minuto y 45 segundos). Debo admitir que me tomó años aceptar esta canción, y por mucho tiempo la consideré la única canción mala de London Calling, pero eventualmente terminó siendo parte de mí gracias a su ácida crítica sobre el mundo de los estirados empresarios y el papel que las drogas juegan en sus vidas.

El tercer cuarto termina con The Card Cheat, en una dramática interpretación que adquiere tintes épicos debido al arreglo musical que forma una pared de sonido al estilo de Phil Spector. La voz de Joe Strummer se quiebra, podríamos jurar que poco le falta para terminar en llanto, mientras pesados instrumentos de metal enfatizan la tragedia de la historia narrada por Strummer sobre un hombre que al no tener nada que perder, arriesga lo único que le queda: su vida... y pierde. El estilo grandilocuente que aquí impera sería premonitorio de lo que el grupo haría en su próxima obra, Sandinista!, y sin embargo, no se sale del contexto de London Calling.



Y al final...
El último acto inicia de la manera que uno menos se lo esperaría: con una balada. Lovers' Rock es un caso muy curioso para aquellos a quienes les gusta el erotismo. En lugar de enfocarse en el romanticismo sentimentaloide que ya de memoria nos sabemos, la canción va sobre el coito y la búsqueda del placer a través del sexo oral, pero aunque lo menciona con una referencia bastante explícita, lo hace siempre de una manera tan tierna que conmueve, enfatizando que a pesar de ser un acto físico, también juega un papel importante en la relación amorosa, de ahí la frase del título: "Debes tratar bien a tu chica para hacer que los amantes se estremezcan" (lo escribí en español porque "rock" no sólo es un género musical, significa también "estremecer", de modo que el título de la canción no es "El Rock de los Amantes" como muchos han de haberlo traducido).



Claro, los críticos la acusan de ser la peor canción del álbum argumentando que Jones y Strummer no supieron escribir una canción romántica, pero ésas son visiones cerradas. Junto con The Card Cheat, mi canción favorita del álbum (tenerlas juntas lo convierte en el momento cumbre en mi opinión personal; si pudiera, haría el amor con ellas).

Después de un momento así, lamentablemente, las expectativas pueden llegar a ser muy altas y tal vez no sean satisfechas. Four Horsemen y I'm not Down son excelentes rocanroles, pero nada más. Quizá la mayor distinción de I'm not Down sea su sonido sesentero que nos recuerda mucho a lo que hacían The Who y The Kinks en sus inicios.

La última canción ajena es Revolution Rock, un pacheco viaje de casi seis minutos. Definitivamente a estos sujetos les gustaba el reggae. Una curiosa canción sobre romance, baile y revolución en plan de cotorreo; se siente una vibra de relajo por todo el track, como si lo hubieran grabado jugando o a la mitad de una borrachera. Todo un alucine para subirnos los ánimos. Díganselo a sus padres, que todo va a estar bien.

Una de las canciones más famosas de estos londinenses es sin duda con la que London Calling cierra de manera por demás espléndida. Me refiero a Train in Vain. Comúnmente se le considera un hidden track dado que en las ediciones originales del álbum no se le nombraba, ni se incluía su letra en la hoja que venía dentro de la funda; se suele decir que se mantuvo oculta por vergüenza debido a su sonido popero. Lo cierto es que simplemente la canción se había planeado para ser lanzada en un EP que regalaría la revista británica NME, pero el EP fue cancelado y lejos de sentir vergüenza por ella, a The Clash le gustaba demasiado para ser archivada, por lo que fue incluida en London Calling de último minuto, y para entonces el álbum ya se había mandado a imprimir.

Con todo y sus discretos sintetizadores y su ritmo casi bailable, Train in Vain es una joya que igualmente mama del blues (nótese la alusión al clásico "Love in Vain" de Robert Johnson en el título, así como la armónica que pasea por aquí y por allá durante la pieza). Mick Jones nos regala un amargo reclamo dedicado a los amantes que nos hacen promesas infundadas que se rompen a la primera oportunidad, que sí te amo pero luego mejor ya no ("You tell me something I dind't undersatnd/You said you loved me and that's the fact/But then you left me, said you felt trapped"), envuelto en una melodía alegre, que me recuerda personalmente a "Tangled Up in Blue" de Dylan (una historia trágica en la letra con música alegre de fondo; por cierto que durante las sesiones del disco, The Clash grabó un cover de The Man in Me, una hermosa pieza dylaniana poco conocida, pero de las favoritas de quien esto escribe). No pudo haber mejor elección para poner fin a una obra clásica de la música contemporánea.



Se oiga por donde se le oiga, London Calling es un trabajo variado y variante, que nos sorprende cada vez que el reproductor deja salir sus rebeldes sonidos. El más grande legado que un grupo de punketos nos pudo haber dejado. Ése era 1979, cuando la música aún tenía sorpresas guardadas para nosotros.

domingo, 4 de octubre de 2009

Probando 1,2,3, probando

Me tomó bastantes horas, pero por fin lo terminé. Mi primer artwork para un pequeño proyecto que traigo entre manos. Den sus opiniones para ver si continúo o aquí le paro. Es very-mucho importante para mí. ¡Ciaito!

viernes, 2 de octubre de 2009

Llamado a la buena música (Parte I)


Mi primera entrada en este blog fue un muy bonito pensamiento sobre los Beatles (digo bonito por el texto en sí y por las puertas que me abrió) , en el que al final prometí una secuela sobre The Clash. Ha pasado más de un año desde entonces y nada de nada. Pero no hay plazo que no se cumpla, necesito sacar el texto este año, pues es el 30 aniversario de su obra maestra, London Calling (ya sé que también The Wall cumplió 30 años, pero de ése ya todo mundo habló, y ademas ni siquiera es el disco que más me gusta de Pink Floyd), uno de mis discos favoritos de toda la vida.

¿Y qué hace a London Calling tan especial? Quizás el hecho de que es un album punk que no es punk. Me explico: el grupo conformado por Joe Strummer, Mick Jones, Paul Simonon y Topper Headon (entre otros) ha sido eternamente visto como una banda punk dado el contexto temporal, espacial y social del que proviene (la clase baja del Reino Unido de finales de los años 70's, cuando la música punk era lo más in entre los intelectuales y los roqueros), sin embargo, aunque su actitud irreverente y sus guitarras rápidas y distorsionadas definitivamente los vinculan con tal género, su espectro sonoro y estilístico fue siempre mucho más amplio que las canciones de tres acordes que los infames (lo lamento, pero no me gustan y se me hacen sosos) Ramones, sus contrapartes americanos, interpretaban.

Coctail de estilos
Ya desde su debut epónimo dieron signos de esta madurez al entregarnos un trabajo que incorporaba a su paleta toques de reggae, como resultado de su experiencia actuando en antros en los que se tocaba este pacheco género. Finalmente el reggae es también una música de oposición al sistema (¡RE-SIS-TEN-CIA!), por lo que en su esencia, no se aleja en nada del movimiento punk, aspecto en que pocos artistas han reparado durante todo este tiempo. Pero los de The Clash se pusieron vivos y congeniaron excelentemente con los rastas británicos, quienes los recibieron con los brazos -y la mente- abiertos. Y con canciones como Janie Jones, Remote Control y Career Oportunities, cómo no iban a ser un éxito.

Su segundo trabajo, Give 'em Enough Rope, agregaba además toques de rock pesado, en particular del heavy metal, gracias a la mano de Sandy Pearlman, productor del álbum quien había trabajado antes con Blue Öyster Cult. Fruto de esta colaboración son temas como Tomy Gun, English Civil War, All the Young Punks (New Boots and Contracts) y mi favorita, Julie's Been Working for the Drug Squad. Una vez más, el álbum fue elogiado universalmente; críticos y público por igual se rindieron ante la música de estos músicos de Londres.

Con antecedentes como estos, la banda había demostrado que la simpleza musical característica de los punks no encajaba con ellos, que llegarían más lejos de lo que una etiqueta les dejara.

Pero fue su tercer trabajo con el que The Clash se consagró. London Calling incorpora -a veces en una misma canción- estilos tan disímbolos como el punk, el ragaee, el ska, el pop y hasta el rockabilly y el soul y, cosa poco común en un grupo de punks, inclusive hay un par de versiones a otros artistas. Desde los Beatles la música popular no había visto tan diversa mezcla de géneros en una misma obra. Diecinueve temas repartidos en dos discos de larga duración que se vendían al precio de uno. Pocas veces hemos visto que el dinero de uno valga tanto.

Los odiosos Cadillacs
Y así, el álbum arranca con la canción que le da nombre, quizá la más famosa de toda la banda (hasta Bob Dylan la ha cantado). Apenas presiona uno Play, una ráfaga de acordes nos asalta tempestuosamente. Pero la fuerza del riff inicial, así como de toda la canción, más que en la velocidad (que de hecho es una canción lenta para el género) está en el sonido seco y áspero tanto de la lira de Strummer como de su voz rasposa que grita con profunda ironía: "No tengo miedo, porque Londres se está inundando y yo vivo junto al río"; Strummer insulta a la Beatlemanía, a las autoridades de su país y se burla del accidente con el reactor nuclear de la Isla Three Mile, ocurrido en marzo de aquel año, mientras carraspea imitando algo que no sabemos si es una sirena de policía o un gallo emitiendo su cántico mañanero.

De ahí pasamos a una canción más acelerada, completamente punk... que al mismo tiempo huele mucho a rockabilly. Se trata de un cover a Brand New Cadillac de Vince Taylor and the Playboys; y no es cualquier cover: lejos de la fácil ruta de interpretar el éxito famoso, se fueron por un oscuro lado B, un blues de 12 barras que The Clash catapultó a la fama (a partir de entonces la canción ha sido tocada por montones de actos). Una vez más, escuchamos a Joe Strummer gimoteando como sólo él sabía hacer, al ritmo de una melodía que nos invita a mover el bote y divertirnos como en los viejos 50's.



Ya que andamos de paseo por el la música tradicional de los Estados Unidos, el rockabilly nos lleva al swing jazzeado de Jimy Jazz, que con una letra simple y al mismo tiempo confusa relata (al menos eso interpreto yo) la persecución y encubrimiento del sujeto titular de la canción. La primera pieza curiosa de tan célebre álbum.

Una vez bien metidos en la atmósfera del disco, podemos continuar con Hateful, en la que el ska y el rockpop hacen una excelente mancuerna gracias a las armonías vocales que imperan durante el coro en lo que parece una discusión con uno mismo como resultado de la soledad. La melodía es a ratos pegajosa, a ratos molesta. Un track realmente odioso.

Rudie Can't Fail continúa el viaje por la música jamaiquina iniciado en la canción anterior. Aquí el reggae busca hacer de las suyas, sin embargo no lo consigue del todo convirtiéndose en una de las composiciones menos afortunadas del álbum. Pero igual se salva, porque en London Calling no hay un solo acorde desperdiciado. Es solo que después de las cuatro canciones anteriores, y con lo que falta por venir, podríamos impacientarnos por darle vuelta al vinilo, que aquí es donde termina el lado 1.

Una oda a García Lorca
La cosa se pone muy, pero muy buena una vez que iniciamos el segundo lado del álbum. Spanish Bombs es sin dificultades la canción más pegajosa del disco, si no es que de toda la obra clashiana. Y a pesar de su sonido ultracomercial (si no fuera tan buena diría que es happy punk), la canción no se vende. No. Es un homenaje a los caídos en la cruenta guerra civil española de cuatro décadas atrás, mención a Federico García Lorca incluida. Simpatiquísimo el horrible español ("Yo te qüero i-finito") que ni a portugués chafa llega.



Podríamos repetir la canción una y otra vez y jamás nos cansaríamos. Lamentablemente, de hacerlo nos quedaríamos sin escuchar trece maravillosas canciones que todavía hacen falta por recorrer en este viaje punketo.

Aprovechando la mención a eventos reales, la tragedia del actor Montgomery Clift, quien viera su carrera arruinada tras un accidente automovilístico que le dejó el rostro, lleno de horrendas cicatrices (porque en Hollywood si no eres guapo no sirves) es el centro de atención en The Right Profile ("Everybody says 'what's he like?')/Then everybody says 'He sure looks funny'/That's Montgomery Clift, honey!"), otra muestra de la poderosa y siempre iracunda voz de Joe Strummer (escúchese sus berridos del final).

Le sigue un rock crudo y directo que al mismo tiempo se acerca a ser balada, con un sonido plenamente setentero que nos remite a la escena glam de cinco años atrás. Es Lost in the Supermarket y Joe Strummer deja descansar su ronco pecho para dar paso a Mick Jones, quien con una voz más bien suave y definitivamente más armoniosa, nos relata la difícil vida del adolescente alienado en un mundo consumista donde hasta la identidad puede comprarse en el mercado: "I came in here for that special offer -a guaranteed personality".

Clampdown es una pieza polémica en sí misma, dada su letra que hace alusión al nazismo; en realidad se trata de una protesta contra todo tipo de represión, sea cual sea su procedencia. Musicalmente, es quizá la canción más simple del álbum, un sencillo rock que se salva de la normalidad gracias a su genial melodía y a la calidad de las voces. Una obra meastra interpretativamente hablando.

Guns of Brixton posee el gran mérito de ser la primera canción de la banda no escrita por Joe Strummer y/o Mick Jones. Paul Simonon, bajista de la agrupación (el mismo sujeto que adorna la cubierta del álbum que lo muestra momentos antes de despedazar su instrumento durante una actuación real) es el autor y vocalista de esta negra canción. Un pastoso reggae completamente anarquista sobre el descontento en las calles de Brixton, ciudad de la que Simonon es nativo.



Aquí termina el primer disco original del álbum. Los que lo hayan escuchado en vinil debieron hacer una pausa en este punto para cambiar el plato en el tornamesa (en CD, todo viene en una misma placa). Y nosotros también nos detendremos para descansar un poco antes de continuar con esta reseña.

Noticias fresquecitas!! Nueva sede olímpica

Caso muy curioso el de México de finales de los años 60's, época en la que, a pesar de los miles de problemas económicos azotando el país, pudimos darnos el lujo de organizar, de manera consecutiva, los dos mayores eventos deportivos del mundo. Me refiero por supuesto, a los Juegos Olímpicos de 1968 y la Copa de Mundo de futbol de 1970.

El fenómeno se ha repetido un par de veces más, y ha llegado la hora de que ocurra por cuarta ocasión. Hoy se anunció que Río de Janeiro será la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, siendo que además Brasil será sede del Mundial de 2014.

Así que prepárense que la primera mitad de la próxima década la brasil-manía nos va a invadir. Y Lula da Silva y sus sucesores se llenarán de dinero. Yay!

Hora de ponerse a practicar samba, hay que estar prerarados para todo!

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Nanashima, segunda parte

En una entrada muy pero muuuy vieja, tan vieja que casi nadie la leyó, mencioné que me gusta mucho la música instrumental, incluyendo los chiptunes que conformaban las bandas sonoras de videojuegos ochenteros y noventeros, destacando una canción en particular, pero en aquel entonces no tenía yo idea de cómo poner videos en las entradas del blog (todavía desconozco cómo insertar videos en el blog mismo, como el de mi amiga Elsa), por lo que no la puse.

Como ese juego acaba de tener un remake, hay una nueva versión de la melodía, así que en lugar de insertar el video en la entrada original, mejor la pongo aquí, incluyendo las distintas versiones que han aparecido (incluyendo la que acaba de salir) para que elijan la que más les guste (algo me dice que yo soy el único que lo hará XD). Exorto a que la escuchen (al menos la última, que es completamente orquestrada y no suena a música de videojuegos en lo más mínimo) aunque no sean gamers; finalmente, estoy hablando de música. Ándenlen, ¿qué les cuesta?


(Original de Pkmn GS, 1999, Game Boy Color)


(Versión de una secuela, Pkmn FireRed/LeafGreen, 2004, Game Boy Advance)


(Versión de Pkmn HeartGold/SoulSilver, 2009, Nintendo DS)

Lo que es la tecnología, caramba. A pesar de todo, la que más me gusta es la segunda versión. Y ahora que lo recuerdo, inicié el mes prometiendo que no iba a poner nada en el blog que tuviera que ver con Pkmn; pero no pude evitarlo y frustraré el propósito a un día antes de conseguirlo. Hubiera podido esperar a mañana, pero nel... Discúlpenme, pero es que llevo una semana jugando Pkm Platinum casi ininterrumpidamente.

Recuento del último septiembre

¡Y que se nos va el noveno mes del año! Como ya expliqué, el mes de septiembre siempre trae vuelcos a mi vida. Este año casi se salva y estuvo a punto de convertirse en el primer septiembre pasivo en un largo periodo. Sí, me la pasé bomba con mis cuates, y recibí mi añorado Nintendo DS, pero nadie se murió, no tuve near death experiences, no hubo dramas familiares ni tragedias amorosas ni conocí a gente que me enseñara el sentido de la vida. Buh.

Pero finalmente tuvo que suceder. El pasado fin de semana fue un tour de force (nota mental: deja de usar esa palabra en cada entrada) que, aunque terminó bien, no se lo recomiendo a nadie: uno de los mejores días del año terminó con mi sospecha de que alguien sospechaba mi culpabilidad en un crimen que sí cometí; pero sólo eso: sospechas, incertidumbre que me carcomió durante dos enfermizos días (ni mi DS me consoló), hasta que efectivamente descubrí que me habían descubierto cuando el domingo me dictaron auto de formal prisión y mi enjuiciamiento no tardó en venir. Que por cierto, odio los procesos legales por sus plazos tan largos, y los días que transcurrieron entre mi auto y la celebración de la audiencia constituyeron una horriblemente dolorosa eternidad (de dos días).

¿Y todo para qué? Para que me declararan inocente en una sentencia bastante favorable. Yo ya esperaba que me condenaran al exilio en el averno más el pago de daños y perjuicios, y me salen con que: "Señor, es usted inocente, váyase tranquilo a su casa". Claro que no fue gratis, el puro viacrucis que fue la averiguación previa (fin de semana) y la audiencia (martes, o sea ayer) fueron suficiente castigo para mí, fue la primera vez que confieso algo de tal magnitud y eso cuesta un huevo y la mitad del otro; sin mencionar que casi confiscan este blog como prueba documental. Por primera vez fui vencido en un juego que solía dominar en mis tiempos de adolescente. Como dice mi canción favorita de los White Stripes:

"In the strange way things happen
The roles were reversed from that day
The hunted became the huntress
The hunter became the prey"

En fin. Pero estuvo bien. En realidad obtuve libertad condicional, pues requerí negociar algunas condiciones para obtener mi pase al cielo y ciertas cosas que antes hacía ya no podré hacerlas o tendré que hacerlas de manera diferente debido a mi nueva condición (pero eso comparado con lo que a mi consideración me merecía, es la gloria). Es allí donde comienza mi reto, donde cambia mi vida (llevar a cabo estas conductas y adaptarme a las nuevas circunstancias) y la trascendencia de lo que ocurrió al final de septiembre de 2009.

Por cierto que áquel fue el tercer intento de consumar ese pecado, y como dicen que la tercera es la vencida, si no se hizo en ésta, ya jamás se hará. Así que podemos dormir tranquilos, que ya no habrá más tentativas para consumar ese delito, caso cerrado. Como sea, ya tengo una probable nueva víctima en la mira.

Y como el expediente del juicio está muy interesante, de una vez amenazo y advierto que una parte de mi declaración (LOOOL con el juego de palabras) será usada como entrada próximamente. Pero no hoy, tengo que maquillar algunos detalles y además por el momento todos (especialmente yo y mi víctima) debemos descansar de este asunto, que no queremos arruinar el final feliz, ¿verdad? Que conste que la presente entrada es solo una reflexión final sobre lo ocurrido en el mes y no uno más de mis intentos por "lucrar con mis desgracias y las de otras personas y de paso echarle limón a la herida con mi insistencia sobre el tema", aclaro. No soy tan idiota para arruinar algo así (¿o lo soy?), pues como ya dije, estoy en el cielo y lo que menos quiero es bajarme de esta nube. Y juro por mi vida que así será.

P.D.: Chos, sé que otra vez no entendiste ni madres con tanta ambigüedad (sorry, es por discreción y respeto a otras personas... y porque sí, me encanta la ambigüedad), pero es como en los cómics: un día de pronto te encontrarás con que Bruce Wayne es gay y la explicación no vendrá en el número anterior de Batman, sino en el de JLA, pero la historia vendrá a medias y para saber el motivo detonante de la jotez de Batman tendrás que comprar además el tie-in respectivo (en otras palabras, además de mi blog debes leer los comments y hasta otros blogs, pero no te preocupes, después yo mismo te explico todo el desmadre de mi aventura). Saluditos y gracias por los buenos comentarios.



------


Continuando con el recuento de septiembre, recuerdo que inicié el mes (o más bien terminé agosto) con un proyecto de canción, "Lala-mantra" (¿en qué estaba pensando cuando le puse nombre?). Pues para quien le interese, el otro día grabé unas percusiones (con mis llaves, que bien golpeadas suenan como un pandero) para esa rolita, pero el formato de audio de mi celular (con el que grabé las mentadas percu-llaves) es incompatible con el de Windows y no lo puedo integrar a la pista original. Buh. Nunca haré mi gran debut como músico.

Bueno, creo que eso es todo. Finalmente, a pesar de todo, sí fue un septiembre muy pasivo (los cambios por mi libertad condicional son de cualquier modo pequeños y prácticamente imperceptibles -de hecho ése es el chiste: que sea como si nada hubiera pasado-). Nos veremos el próximo año, estimado mes.

...

...

LOL. Percusiones con llaves. Hazme el favor.

martes, 29 de septiembre de 2009

No andaba muerto, andaba de parranda

Bueno, solucioné mi problema de ayer. Ya puedo bañarme y rasurarme. Esto de ser una piltrafa no es lo mío.

Ya en serio, me alegro mucho que todo haya sido un malentendido (más bien un malviaje mío) y el status quo haya sido reestablecido. No sólo me alegro. Soy feliz. Tanto como no lo he sido en mucho tiempo. No quiero ser sentimental, pero sólo puedo decir "Gracias" a cierta persona. Hiciste que mis vecinos me odiaran por pasar dos horas cantando a todo volumen (que me he quedado sin voz, joder) canciones alegres ahora que he liberado mis presiones y temores. Esto de vivir se pone bueno cada día.

I'm back, baby! Hell yeah!



I like the sound of my own voice
I didn't give anyone else a choice
...
I'm alive! I'm being born
I just arrived
I'm at the door of the place I started out from
Then I went back inside
All because of...

Precious Moments - LOL

Bueno, me dieron luz verde para publicar mi entrada sin censura... así que supongo que después de todo no me retiro. Disculpen el berrinche de anoche (y gracias por las peticiones de no irme; afortunadamente arreglé mi asunto pendiente). Y he aquí, la entrada perdida:
Típico de Jonathan: siempre tan transparente y sincero


¡Ups! ¡Éso no me lo esperaba!

Y así fue como casi gano que me banearan

lunes, 28 de septiembre de 2009

Cierra paréntesis

Mierda... quiero publicar una entrada bien chistosa... pero me pegan si lo hago y ya estoy demasiado quemado como para meterme en más problemas, mejor me la guardo....
Pero así no vale (la autocensura es lo peor que puede hacer alguien). Esto ya chafeó...

Así que meh. El contenido de un paréntesis debe de ser corto pues es un accesorio al texto principal; si se desea introducir un comentario más largo se recomienda insertar una nota de pie de página. Y este blog parentético ya duró mucho, así que es hora de cerrarlo y continuar con el texto de mi vida...

Admito que estuvo bueno mientras duró, pero todo por servir se acaba. Tal vez en el futuro abra más paréntesis, pero de momento es hora de emprender la graciosa huida...

Los textos aquí permanecerán, por si alguien quiere releerlos o por qué no, guardarlos en su colección personal (sí, claro, estarán tan buenos). Finalmente dicen que el arte permanece, y dado que mi intento original con este blogsito era dar rienda suelta a mis pretensiones litararias...

En fin. Mucho drama y poca acción. Me largo de una vez. Muchas gracias a las cuatro o cinco personas que me leyeron durante estos meses. De verdad.

This is the end, my only friend...

domingo, 27 de septiembre de 2009

Piedras azules



¿Quién no ama a los Rolling Stones? Son -dicen- la banda de rock más grande sobre la Tierra, y sus canciones son leyendas de la edad contempóranea. "Satisfaction", "Paint it Black", "Sister Morphine", "You Can't Always Get What You Want", "Wild Horses", "It's Only Rock and Roll" y "Start Me Up", son piezas clave de nuestra cultura que han contribuido a moldear el mundo en el que nos desarrollamos. El rock no sería el mismo sin ellas: desde Aerosmith hasta los Kings of Leon y de Bon Jovi a los Black Crows deben su existencia a las canciones que he mencionado.

Además de haber sido escritas por Mick Jagger y Keith Richards, ¿qué tienen en común las citadas composiciones? Sencillo: todas son posteriores a 1965. Pero los Rolling Stones nacieron en 1962. ¿Qué pasó entonces?

Bueno, antes de ser una empresa de egos (con una lengua por logotipo corporativo) y un cliché del rock and roll, los Rolling Stones eran un grupo de blues. De ahí el nombre de la agrupación, inspirado en la canción "Rollin' Stone" de Muddy Waters. Pero después vino Satisfaction y con ella la llave a las ligas mayores, para lo cual necesitaban un sonido más comercial. No que eso fuera malo, ciertamente nos dieron obras maestras en los años venideros. Sin embargo, a cambio pagamos el precio de olvidar sus tempranos logros.

Los chalanes de un tal Alexis Kornell
La primera encarnación de los Rolling Stones, con Jagger, Richards, Brian Jones y Dick Taylor (quien posteriormente formaría parte de The Pretty Things) se llamaba ni más ni menos que Little Boy Blue and the Blue Boys, díganme si eso no fue un acto bluserísimo. Posteriormente el cuarteto, gracias a contactos de Brian, se uniría a Blues Incorporated, legendaria bigband de blues comandada por Alexis Kornell (misma que nos legaría también a Jack Bruce y Ginger Baker de The Cream, así como a Long John Baldry), fundada en 1961.

El prestigio de Blues Incorporated creció y finalmente fueron contratados por la BBC para aparecer en televisión. Dicha actuación se llevaría a cabo el 12 de julio de 1962, pero la banda ya tenía agendada esa noche para el Marquee Club, y no podía darse el lujo de abandonar a sus fieles seguidores. Para solucionar el dilema, Kornell se aprovechó del tamaño de su grupo y lo partió en dos: los más capaces saldrían en televisión, y los ejecutantes más modestos permanecerían en el Marquee. Los "perdedores" que se quedaron sin salir en la telera fueron Mick Jagger, Keith Richards, Brian Jones, Ian Stewart, Dick Taylor y Tony Chapman; se hicieron llamar The Rolling Stones. Su interpretación fue lo suficientemente atractiva al público como para reconocerlos como un acto independiente del de Alexis Kornell, separándose definitivamente de él, no sin antes bajarle a su baterista, Charlie Watts, con quien Jagger, Richards y Jones ya habían hecho buenas migas, cuando Chapman dejó el grupo.

Para diciembre del mismo año, ante la salida de Dick Taylor, Bill Wayman se convirtió en el nuevo bajista de la banda y la alineación definitiva del grupo (al menos durante la década de los 60's) quedó consolidada. A partir de aquí tendrían que probar suerte sin más ayuda que la de su propio talento. Afortunadamente tenían mucho.

La vida de Brian
A pesar de ser Mick Jagger el vocalista del sexteto, fue Brian Jones quien llevó las riendas de las Piedras Rodantes durante estos años, y fueron los licks de su guitarra -y no los de Richards- los que les dieron un sonido distintivo.

Bajo este orden de ideas, los londinenses siguieron tocando blues durante mucho tiempo. Inicialmente se limitaron a los covers, ya fueran de standards del género ("I Just Want to Make Love to You" de Muddy Waters, "Walking the Dog" de Rufus Thomas, etc.) o versiones blueseras de éxitos contemporáneos rockanroleros ("Not Fade Away" de Buddy Holy, "Carol" de Chuck Berry, y hasta se aventaron una rola de los Beatles, "I Wanna be Your Man", aunque ésa, más que cover, fue una canción que Lennon y Macca les regalaron).




Si el R&B había hecho que el blues en manos de gente blanca se convirtiera en una fofa e insípida caricatura del género, los Stones le devolvieron su carácter polvoriento, de gente de arrabal. Con todo y sus elegantes trajes, la actitud y pose de los Rolling Stones fue siempre tosca, ruda y a veces un tanto oscura (nada que ver con el narcisista Jagger y el pirotécnico Richards de estos tiempos).

Y llegó la satisfacción
Ya cuando comenzaron a componer sus propias canciones, Jagger y Richards siendo los encargados del aspecto creativo, comenzaron a imponerse sobre Jones, pero todavía conservaron un estilo fuertemente anclado en el género nacido en el sur de los Estados Unidos de América. Fruto de estos tiempos son "Off the Hook", la genial "Congratulations" y la instrumental "Stoned" (probablemente la primera canción de rock psicodélico de la historia).

Inclusive ya en los albores de la era Saticfaction, Jagger, Richards y compañía conservaron un cierto amor al blues. En esa época los sencillos eran discos físicos que se vendían y podían fácilmente conseguirse en las tiendas (a diferencia de hoy, en que más bien "sencillo" es un simple eufemismo para decir "la canción promocional para la radio" que rara vez se vende y en tal caso es objeto de culto sólo para fans from hell y coleccionistas), y quienes hayan comprado el sencillo "(I Can't Get No) Satisfaction" hace 44 años, se habrán llevado una grata -o quizás no- sorpresa al darle vuelta al disco.

Si el single fue comprado en el continente europeo, el lado B de la canción era "The Under Assistant West Coast Promotion Man", uno de los blues más pegajosos de la historia, y el debut de los desplantes histriónico-musicales de Mick Jagger (escuchar las improvisaciones del final de la canción, todo un tour de force). En el nuevo mundo, el lado B de Satisfaction era "The Spider and the Fly", mi canción no famosa favorita de los Stones (por ella me hice fan, se los juro). Esta canción es una joya de la música contemporánea, desde su cadenciosa introducción (como todo en los primeros tiempos de las Piedras, la canción grita sexo), pasando por su gandalla letra y coronándose con la metáfora de la araña que caza a una mosca al mismo tiempo que nos deja con la duda: ¿quién es la mosca y quién la araña en esta sensual historia? Así es, señores, han vivido casi medio siglo engañados: olvídense de Satisfaction, la verdadera cumbre de los Rolling Stones en la década de los 60's se llama The Spider and the Fly.






Sí en 1965 Bill Wyman hubiera muerto de sida, Keith Richards se hubiera vuelto loco de un pasón y un desconsolado Mick Jagger hubiera entonces disuelto el colectivo para dedicarse a la contaduría (como intentó en un principio), aún así yo sería fanático de las efímeras Piedras Rodantes, el mejor grupo europeo de blues. Hago una súplica para que revaloremos sus tempranas obras y descubramos el opacado pero igualmente espectacular legado de esta bandota. Amén.

Tarjeta de presentación: los veinte rostros de JuanoBanano

Jonathan Vega (1986-2004): nombre jurídico de una persona física que murió el 14 de diciembre de 2004 al lanzarse al metro tras una decepción amorosa. Pero como Nicole Kidman en Los Otros, no se ha dado cuenta de que ya no pertenece a este mundo y de cuando en cuando viene a molestar con su visión depresiva del mundo.

Popper (1995- ): muchacho introvertido, fanático de los videojuegos, del tipo nerd. Es un poco hiperactivo e infantil. Siempre está fantaseando y le encanta analizar las cosas y encontrar las soluciones más absurdas -e inútiles- a los problemas que se presentan. Es un escritor frustrado y bisexual de clóset. Odia ser el centro de atención.

Veggie (2006- ): persona (en el estricto y original sentido de la palabra, es decir, es una máscara) cibernética. Cínico, sarcástico y extravertido gracias a la seguridad que otorga estar oculto tras un monitor de computadora; le encanta ser el centro de atención. Critica al mundo a través del internet y es un melómano de tiempo completo.

Juanito Banana (2008- ): probable reencarnación de Jonathan Vega. Metrosexual empedernido, se cree atleta y su mayor trauma es su inminente calvicie. A pesar de todo, es alegre -pudiendo llegar a ser algo simplón- y hasta sociable. Le gustan las pubertas y culpa de ello a Vladimir Nabokov.

Veggie Popper (2009): fusión de los dos personajes que le dan nombre, incitados por un Juan Banana en pleno viaje de ácido. Como resultado, es un geek pero está orgulloso de ello, es modesto y presumido a la vez. Su ácida crítica no perdona a nada ni a nadie (¡le encanta burlarse de sí mismo!) y sueña con dominar el cyberespacio. Como fase máxima del ego de su creador, es el más peligroso de los sujetos aquí analizados debido a sus múltiples contradicciones. Se recomienda mantenerse a distancia una vez que aparece.
Y usted, ¿a cuántos de estos sujetos se ha encontrado?