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jueves, 3 de junio de 2010

CHAOS AND CREATION IN MEXICO CITY.... 1

… Y como la navidad, lo esperamos tanto tiempo y se fue en un instante; lamentablemente, a diferencia de la navidad, este evento no se repetirá cada año…

A principios de abril la noticia corrió como pólvora por todos los medios de comunicación: Paul McCartney, Macca, Sir Paul, Su Majestad, el ex Beatle, regresaba a México después de ocho largos años de haber pisado tierra azteca.

Con sólo una fecha anunciada, las entradas para el evento serían una mina de oro por la que todos competirían con uñas y dientes, sin ser la excepción quienes esto escriben, una vez que pasó su orgasmo al recibir la noticia.

El objetivo para The retro girl y Juanito Banana fue tratar de conseguir desesperadamente una tarjeta de cierto banco que al parecer, les proporciona a sus clientes la sensación de sentirse los más chingones y poder conseguir entradas antes que todos los demás.

Como pudieron, estas dos personitas consiguieron su lugar, pero codiciosas como toda la humanidad, no se hallaron conformes con los lugares que el destino les asignó. Cuando semanas después un segundo concierto se confirmó, una vez más, los hermanos banana unieron sus fuerzas para hacer la diferencia entre un lugar y el lugar. Tal aventura ya está documentada y como allí se dijo, la misión fue cumplida exitosamente.

Todo estaba listo, no cabía la menor duda. Ya era un hecho: Macca respiraría el mismo aire que ellos y compartiría casi tres horas con su público mexicano. Foro Sol… ¡ahí te va la beatlemanía!

Segundas partes siempre son buenas



No hay plazo que no se cumpla y finalmente, llegó el 27 de mayo. Las 9 de la noche dieron en el reloj y sesenta mil almas clamaban la aparición del ex Beatle. Una vez que el músico salió a escena, el pueblo mexicano pudo dar rienda suelta a sus sentimientos y desahogar lo que se tenía guardado durante los últimos ocho años. Se vivió llanto, risas, gritos y éxtasis en una noche excepcional.

Ya con cuerpo y mente liberados, los hermanos se reunieron al día siguiente para compartir la velada del día 28, la “segunda parte” de la visita de McCartney, y por ello es que será ésta la que en conjunto se documentará en las siguientes líneas, haciendo referencia a ciertos momentos del primer concierto.



El largo y sinuoso camino al Foro Sol

28 de mayo. 5:45 pm.

Juanito Banana salía de casa de su abuela en el Centro Histórico rumbo al metro Taxqueña.

28 de mayo. 6:00 pm.

The retro girl se preparaba para verse a las 6:30 en punto con su bro.

Portando sus respectivos boletos, los dos hermanos acortaron distancias hasta que finalmente se encontraron en la terminal del tren. Él con su playera de la bandera del Reino Unido, ella ataviada con una chamarra negra que desplegaba el nombre de su amado Paul McCartney.

Juntos tomaron el metro rumbo a Chabacano, donde trasbordarían en dirección Pantitlán, siendo la estación Ciudad Deportiva donde abandonarían dicho transporte. Podríamos decir que el trayecto fue tranquilo y sin contratiempos, pero no fue así.

…Y no fue así porque al idiota de Juanito en su excitación, se le ocurrió pavonearse sobre el concierto al que iría con su sis, boleto en mano. EN LA MANO. Un sujeto de mirada turbia los observaba fijando sus ojos en el pedazo de papel que él sostenía tan despreocupadamente. La hermana, más despierta, notó que algo podría salir mal y prefirió guardar silencio y evitar llamar la atención. Con una actitud fría trató de indicar su plan a Juanito, pero el pobre se encontraba taaaaan emocionado que no se dio cuenta; en lugar de ello, se mostró sorprendido ante la aparente falta de emoción de la chica retro, considerando que iba a ver al amor de su vida por segunda ocasión. En vivo y a todo color.

Al transbordar rumbo a Pantitlán, The retro girl le dio un zape a su bro. Ante la mirada extrañada de éste, ella simplemente le dijo:

“Nos pudieron haber quitado los boletos!!! NO SE TE OCURRA VOLVER A HACER ESO!!!” (Léase con tono de madre enojada porque el chamaco hizo una travesura)

Ya sanos y salvos rumbo al Foro, no faltaron las miradas curiosas de los pasajeros e incluso se hicieron escuchar comentarios como: “éstos dos van pa’l concierto del paul”.

Finalmente los dos hermanos llegaron a su destino y en cuanto salieron de la estación y caminaron rumbo al recinto las olas de personas que portaban prendas alusivas al evento los arrastraron con la marea beatle.

Como en todo mar, hubo rocas que de cuando en cuando obstruían el libre fluir del oleaje. Estas rocas se llaman revendedores; sus gritos de “¿te sobranboletostefaltan boletos?“ invadían el aire. Y la marea se estrellaba contra estas rocas una y otra vez.

Recordando pasadas desventuras, Juanito sintió desde su corazón enormes deseos de partirles todo lo que se llama madre, si es que la tenían, por supuesto. La propia retro girl respondió uno de sus llamados con un portentoso “¿te sobra madre, te falta madre?”

Y los encarguitos no faltaron. Resulta que a la chica retro horas antes su mami le había dado toda una lista de souvenirs que tendría que llevar a la casa, como si de una exploración se tratase. Tons la pobre chica quiso conseguir “el botín” antes de posar sus petacas en el asiento del Foro Sol.

“Es que lo que me encargaron lo venden del otro lado” le dijo retro a Juanito, quien con cara de resignación no tuvo más remedio que acompañar a su sis a darle tooooda la vuelta al Foro para salir por Río Churubusco. Lo difícil no sería la caminata, sino CRUZAR Río Churubusco, que ante sus ojos realmente era un río de aguas peligrosas que pasaban a toda velocidad.

“¿Qué tiene de difícil cruzar una avenida, sis?”, le dijo el hombre plátano a la niña retro.

“Mira los autos, nos pueden atropellar”

Juan miró los autos, pensando “he visto cosas peores”. Incitó a su hermana a cruzar la calle “a la buena de dios”, mas ella no paró de titubear. “¡Ni madres!”, se le oía decir. Obtuvo por respuesta un “No seas marica”.

Luego de pensarlo por un largo rato (en realidad un par de minutos, pero estos se pasaron como una eternidad), le tomó la palabra al loco que la acompañaba. Total, él se colocó del lado del que provenían los autos, si le pegaban a alguien sería a él.

Armándose de valor y todos los huevos de los que biológicamente carece, corrió detrás de su hermano, emitiendo gritos de histeria de cuando en cuando mientras el otro trataba de no distraerse y morir de risa al escuchar los chillidos que venían de detrás suyo.

Y como la gallina, llegaron al otro lado. Uno muerto de risa, la otra muerta de miedo.

“Qué divertido”, dijo él.

“¡Divertido ni madres!” respondió ella.

Una vez en tierra santa (o sea, los puestitos del otro lado de Río Churubusco) retro comenzó a comprar los recuerditos (bastante caros, por cierto. Los vendedores hicieron su agosto).

Ya con la mercancía debidamente pagada, los hermanos se formaron en la laaaaaaarga fila que daba acceso al puentecito que los llevaría, ahora sí, al interior del Foro Sol.
 
Luego de la inspección y de validar los tickets to ride, por fin estaban dentro del recinto que se convirtió, por dos noches, en el Palacio de Su Majestad, Sir Paul (¡mi vidaaaaaaa!).

Se tomaron fotos, se morían de los nervios, Juanito pasó a verter líquidos innecesarios al baño, retro gozaba con la visión de miles de fans que al parecer estaban igual o más locos que ella.


28 de mayo. 8:45 pm.

The banana brothers ya tenían las petacas bien puestas sobre sus asientos, atendiendo el “preludio” al concierto, consistente en imágenes de The Beatles, los 60’s y algunas fotos personales de Macca, todo acompañado de unos muy buenos remixes de canciones del Sir.

Incluso, cual Walter Mercado, trataron de predecir qué canciones habría de interpretar el viejito (“adodado” añadiría retro girl).

Ayudándose de unos binoculares, los hermanos pretendían obtener videos “decentes” del espectáculo y compartirlos con ustedes, queridos lectores.
28 de mayo. 9:15 pm.

El momento llegó… las luces se apagaron y la música cesó. Los gritos de la multitud llenaron el aire… “Paul! Paul! Paul!”….

Y en eso… se iluminó el escenario.

Sir Paul apareció por segunda y última vez ante su público.

Que comience el show.

CHAOS AND CREATION IN MEXICO CITY.... 2

Goodnight Tonight

Sin que los alaridos (porque esos no eran gritos, eran alaridos) del público callasen, cinco hombres aparecieron en la tarima sobre la cual previamente se habían colocado los instrumentos de los que saldrían las notas que esa noche nos mantendrían al borde de nuestros asientos de cemento. ¡Mentira! No eran cinco hombres, era un niño acompañado de cuatro adultos. Porque uno de ellos se comportó como un niño, quien miraba encantado las luces de los asistentes como el pequeño que se emociona cuando por primera vez se enciende un árbol de navidad.

Y lo primero que este niño hizo fue tocar “Venus and Mars” en conjunto con “Rock Show” para animar a la ya de por sí inspirada multitud.

La siguiente canción que retumbó en el ambiente fue “Jet”, acompañada de los “JET! Uu uu uu uu!” del público mexicano, quien mostraba una cálida reacción a cada nota, cada frase, cada expresión proveniente de la banda y del niño en particular.



La nostalgia por los Fab Four se hizo presente por vez primera con “All my loving”, haciendo brotar lágrimas entre los mexicanos. Imaginen a Juanito brinque y brinque como loco mientras retro chillaba cantándole a SU Paul. Una escena bizarra, verdaderamente. Y se repetiría innumerables ocasiones, advertencia para el lector XD

¿Alguna vez se han subido a una montaña rusa? ¿Han sentido esa sensación de estar hasta arriba y de pronto, de chingadazo, caer en picada y relajarte cuando ya estás abajo? Pues eso sucedió en ese preciso instante: sin dar tiempo de tomar aire, toda la energía de All my loving se transformó en una sensación más bien relajante y quizás un tanto melancólica cuando Macca y los suyos entonaron “Letting go” para después volver a subir con “Drive My Car”, la primera sorpresa de la noche. En el primer concierto interpretó “Got to get you into my life”.

Momentos después The retro girl no pudo evitar sentirse un tanto decepcionada de que no hubieran difundido días antes las canciones “menos conocidas” de Paul. En “Highway”, aunque no fue tan notable, sí se sintió un cambio en el ambiente. Varias personas se quedaron calladas y muchos incluso preguntaron: “¿Cuál es ésa?”.

Es más, se sentaron en sus asientos y miraron con cierto asombro a The retro girl y Juan Banana que seguían de pie (aunque JB tampoco se la sabía).

La multitud volvió a ponerse de pie con “Let me roll it”, canción que Macca fusionó con un cóver bastante decente de “Foxy Lady”, del gran Hendrix, quien seguramente sonrió desde allá arriba (o abajo XD) mirando a su contemporáneo interpretar las notas de manera precisa, calentando todavía más el ambiente. Hay que reconocer que Brian Ray es un genial guitarrista y prácticamente esencial en el sonido de Paul.

Aunque The retro girl se muere de ganas porque Paul se la lleve a la puerta de su casa (y de paso de su recámara), tuvo que conformarse con cantar “lead me to your door” durante “The Long and Winding Road” y mientras ella babeaba, el resto de la gente no cantaba mal las rancheras en cuanto a liberación de fluidos corporales: todos lloraban. Y cómo no hacerlo ante inconmensurable canción. Sin duda alguna el primer momento alto de la noche.


Lamentablemente, los fans wannabe volvieron a sentarse cuando Paul entonó la siguiente pieza: “One Hundred and eighty five”, pero nuestros dos protagonistas, estoicos como sólo ellos, se mantuvieron de pie coreando a Paul y los suyos. Excelente canción.

“That thing you do with the lights!”

Siguiendo con la reseña del apoteótico evento, la siguiente melodía fue “Let ‘em in”. Momento cumbre, momento clave no solamente de esa noche, sino también de la anterior.

Los que estuvieron ahí saben precisamente qué fue lo que sucedió en ese instante mágico… las luces de miles de encendedores y celulares parpadearon al ritmo de la música.

Lo que sorprendió a The retro girl fue que ese acto era totalmente espontáneo, como si todos en aquel lugar se hubieran puesto de acuerdo mentalmente para asegurarse de que Paulie se llevara un recuerdo indeleble de “los chilangous”. Y lo que frustró a Juanito Banana fue su incapacidad para silbar, lo cual lo limitó a tararear los famosísimos silbiditos de la rola; por lo demás, la disfrutó tanto como su hermana.

“Esta canción la escribí para mi esposa Linda, y esta noche es para todos los enamorados” fue lo que dijo Macca, visiblemente conmovido, al presentar la rola “My love”.

Como anécdota Juanito sintió nostalgia por amores pasados y ya quería chillar (no lo hizo porque la noche anterior le fue suficiente), mientras que la chica retro sí chilló (¡ah, que llorona nos salió!) y al mismo tiempo la cantaba para una persona en particular: para la misma persona que la estaba interpretando. “My love does it… good… oh oh oh oh”
“Shine a light” es el nombre de un documental que hace poco filmó Martin Scorsese (“que insistimos es idéntico al viejito de UP” dicen los hermanos banana). Pero para los mexicanos “Shine a light” significó otra cosa muy distinta. Es el título (y en realidad, la letra también) de una canción que Paul, demostrando su cariño por nuestro país, cantó de manera improvisada a su gente, para mostrar su sorpresa ante el espectáculo luminoso de la canción anterior. “Like no one else in todo el mundo!!! Only in Mexico” se le oyó decir. La conclusión es evidente: McCartney jamás lo olvidará.


Entonces, señoras y señores… Juanito Banana tuvo el orgasmo de su vida (decir “orgasmo” se queda corto, pero la Real Academia Española no ha inventado una palabra a la altura de lo que en ese momento sintió) cuando repentinamente Paul tomó su guitarra acústica y comenzó a tocar unas notas con un ligero toque country. “¡¡No mames, no mames!! ¡¡NO MAMEEEEEES!!” comenzó a gritar el hombre plátano cuando Paul cantó “I’ve just seen a face”. A la fecha no se ha repuesto de ese impacto, el pobre tiene obsesión por esa canción, y siendo una pieza relativamente menor y que no fue interpretada la noche anterior, no esperó escuchar. Risas, lágrimas y gritos lo invadieron durante dos minutos durante los cuales no paró de cantar, en completo estado de éxtasis.

Todo esto ocurría ante la mirada divertida de la chica retro, quien observaba a su hermano con una expresión compasiva. Es decir… ¿cómo reaccionas cuando ves a alguien teniendo orgasmos múltiples, como los que tuvo Banana? Y ella que creía que sólo las mujeres los podían tener… (tras leer esto, Juanito acaba de sonrojarse como hace mucho tiempo no lo hacía XD)


Continuando la nostalgia beatle, Paul se echó otra de sus grandes románticas: “And I love her”. Los músicos ambulantes de la Línea 3 del metro debieron haber estado presentes para saber cómo se debe de tocar esa canción. El Sir nos dio una lección de dulzura; probablemente mucha gente lloró aquí. Banana estuvo a punto de, pero retro se abstuvo. “Sólo me conmovió”, declararía después.

Aunque retro guarda la ilusión de que en realidad se la cantó a ella XD

“Blackbird” fue un tema en el cual “el adodado” (nota: sólo uno de los autores sostiene esta opinión) mostró que no se necesita más que una guitarra acústica, una voz relativamente estable, una luna y un árbol seco como escenografía para derretir a los fans.


Y en eso… ¡retro chilló de nuevo! Pero la rola en cuestión lo justificaba. Se trató nada más y nada menos que de “Here today”, canción escrita para John Lennon.

Al grito de “JOHN! JOHN! JOHN!” los asistentes le dieron entrada a Paul, quien interpretó maravillosamente la pieza.

Digamos que la canción mueve mucho a la chica retro (sentimentalmente hablando) y no pudo evitar pensar qué hubiera dicho Lennon de haber estado ahí:

“Ya Paul, tócate una movida, ¡carajo!”

En fin, será uno de esos misterios sin resolver.

Respecto a su bro, quien siempre ha considerado que esa rola es medio cursi, aprovechó el momento para tranquilizarse por fin. Se quedó quietecito cantando por respeto a John y nada más. Con sus sentidos de vuelta, pudo apreciar a su sis y pensar “¡Mierda, sí lloró!”. Probablemente para él eso fue más sorpresivo que la canción en sí.

Luego Paul puso a bailar a todos literalmente: “Dance Tonight” sonó en su mandolina que Juan Banana tanto envidia. Unos aplaudían, otros zapateaban y unos despistados sólo miraban. La canción, intrascendente tal vez, es ciertamente de lo más divertida.

“HO! HEY HOO!” coreó alegremente toda alma presente cuando Macca interpretó “Mrs. Vandebilt”, otro clásico de su trayectoria post-beatle. La rola es una maravilla que puso a cantar a todos, incluso niñitos pequeños gritaban con todas sus fuerzas el complicado coro.


Al finalizar esa canción, Juanito y retro huyeron de sus lugares hasta colocarse justo en la barda que separaba su sección de la siguiente. Con esto lograron dos cosas: una, ver más de cerca a Macca y la otra, provocar las quejas de un molesto señor que les indicó que se quitaran porque no lo dejaban ver.

Afortunadamente no hubo heridos, the banana bros se hicieron pa’ allá y el señor pudo ver bien y bonito.

“Eleanor Rigby” fue la siguiente canción que inundó el recinto con su característica melodía. Qué más se puede decir de esta rola, todo un clásico dentro del universo musical beatlero y una de las favoritas del público.

Si a John ya le tocó homenaje, ¿por qué no también a George? Amigos caídos son amigos caídos y aunque Sir Paul jamás se dignó en escribirle una canción al mal llamado beatle callado, por lo menos se tomó la muy agradable molestia de incluir en su repertorio en vivo la clásica harrisoniana “Something” (personalmente, JB prefiere eso a que le escriba una mala canción), que por cierto, le sale muy bien, con su introducción al ukulele (tan amado instrumento de Georgie). Banana no pudo evitar derramar sus lagrimitas cuando vio las fotos de Harrison mostradas durante la bella canción que alguna vez escribiera su beatle favorito.


A The retro girl le parece que “Sing the changes” la escribió Su Majestad Paul a Obama. Y eso le parece porque cada vez que Macca canta esa rola, pone una imagen de su presidente de confianza en el fondo.

En fin, sea esto cierto o no, la canción en cuestión es un rolón. Pésele a quien la pese, incluso a aquellos que durante el concierto cerraron sus boquitas porque no sabían la letra (“¿Pos qué pasó fans?” preguntarían los banana bros.)

Siguió la ya clásica de clásicas “Band on the run” y los primeros acordes arrancaron gritos de la garganta de la retro y su bro. Todo el Foro Sol se unió en un canto colectivo para la “banda que tan desesperadamente huía”. Vocalmente puede ser una de las canciones más demandantes para un anciano de casi 68 años pero gracias a su huidiza banda pudo librarla (y a que la verdad, todavía le alcanza la voz en algunas partes)

“Tin tin tin tin tin tin tin” es un riff de piano divertido a más no poder que da inicio a una canción igualmente divertida sobre una pareja feliz. Dicha felicidad fue contagiada a los asistentes cuando la Band on the Run (Paul realmente debería ponerle así a su banda) ejecutó “Ob-la-di, Ob-la-da”. Aquí cabe destacar algo muy divertido, pues sis y bro interpretaron por sí mismos a los Beatles: retro girl cantó las partes de Paul y Juanito Banana hizo los coritos que Lennon hacía en la grabación original. Yay!

Instantes después, el sonido de un avión nos emocionó a todos.

No fue un American Airlines despistado, sino el comienzo de “Back in the USSR”, rola del mismo álbum que la canción anterior. Seguimos con la nostalgia beatle.


“I’ve got a feeling” y “Paperback writer” también fueron números bastante decentes, donde el niño de 67 años puso a cantar a todos.


“A Day in the Life” fue otro de los momentos cumbre de la noche. Una de las mejores composiciones no sólo de los Beatles sino del siglo XX fue interpretada en vivo y en directo, que no le digan y no le cuenten, aquí en México, con todo y su escabroso segmento instrumental.

Y para coronar, la unió con “Give peace a Chance” de su camarada Lennon; retro girl sonrió ante la visión imaginaria de su amado Paul pidiéndole permiso a la Yoko para cantarla… aunque la Ono es tan cabrona que seguramente no se lo hubiera dado.

Pa’que no se los chamaquien ái les va el recuerdito:


“Let it be” es una de las canciones más recordadas del cuarteto. Obviamente no puede faltar en un concierto de Paulie, y el público mexicano reaccionó ante la ocasión.

Llanto, mucho llanto, fue lo que se apreció desde donde estaban Juanito y su sis. La verdad a esas alturas ya no se sabía si el agua que se limpiaba la gente de sus caras eran lágrimas o la lluvia que caía torrencialmente desde hacía ya largo rato.


¡LLAMAS A MIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIÍ! ¡¡Fuegoooo!! El Foro Sol ardió con los fuegos artificiales que estallaron durante la magistral ejecución que Macca y compañía regalaron de “Live and let die”. Emoción pura, adrenalina es lo que emanaba de los sudorosos cuerpos que allí se encontraban reunidos, como una orgía colectiva. Los fuegos de artificio fueron la mejor representación de lo que allí se sintió, y quizás hasta se quedaron cortos. Y, un pequeño mensaje de Juanito Banana para los que lo criticaron a él y a su sis de haberse bajado a la zona prohibida:

“Dejen de estar chingando, vivan y déjennos vivir, vivan y dejen morir”


“NAAAAA, NA, NA, NA NA NA NAAAAAAAAAAA”

¿Recuerdan esas sencillas exclamaciones saliendo de la garganta de 60 mil personas? Juanito y su sis sí las recuerdan. Incluso las cantaron con toda la fuerza de sus pulmones, desafinando bien gacho pero felices. Esto consta en el video en el que la retro girl se echó su concierto al ritmo de “Hey Jude”:



Personalmente, a la chica retro de McCartney se le iluminó la carita al ver a Paul haciendo sus mariconadas imitando a las mujeres. Y no piensen mal, pero Macca se veía francamente gracioso poniendo una mano en la cintura y contoneándose al ritmo de la música. Priceless.

Como también es priceless el párrafo anterior en sí mismo, ¿a qué no? ¡A la chica le gustan bien machotes! (NOTA DE JB)



And in the end…

Si algo puede ser chocante de los viejitos es su insistencia por irse a dormir temprano. ¿Quién no atesora recuerdos de su infancia, con el abuelito diciendo: “M’ijito, ya es tarde, vete a dormir”? Pues igual, Paul dio los primeros signos de chocheo cuando abandonó el escenario para echarse una pestañita.

Regresó algunos minutos después (¿habrá aprovechado el descanso para echarse su cocol?), ya bien repuesto, para inyectarnos de energía sesentera con ”Day Tripper”, quizás la canción más bailable de los Beatles. Por lo menos Juanito y retro girl así parecieron entender, ya que se pusieron a mover el bote con el Groove de la rola.


A pesar de que la Mamonna de Madonna nunca ha dicho si le gusta o no la rola (que finalmente no es sobre ella), “Lady Madonna” causó gritos y buena vibra mexicana.

“Get Back” es una canción notable en sí misma. Y ésa canción la recordarán muy bien si es que asistieron al primer concierto, donde el sir trepó a una mujer (“Bien buena” dirían algunos) a bailar con él.

Y aunque en la segunda noche The retro girl estuvo grite y grite: “¡SÚBEME A MÍ!”, Paul nomás no escuchó. (Awwwwww)

Pero no importa, retro, ahí estuviste y es lo que cuenta. Recordemos ésa primera noche, por favor:


Seguía haciéndose de noche y el ruco necesitaba un poco de oxígeno: fue a echarse su dosis (¿sobredosis?) antes de salir a escena por última vez, para chutarse “Yesterday”.

¿Qué se puede decir sobre la rola más covereada en toda la historia –¡aunque te duela, Juan Banana!-? En realidad no mucho, salvo que aquella noche la interpretación de Macca se unió con la de miles de mexicanos, creando un momento único.

“Helter Skelter” es la canción más pesada grabada por los Beatles. Eso que ni qué. Y Paul supo transmitir la intensidad de cada nota durante la rola.

Juan nomás agitaba el flequito, mientras su sis cantaba a más no poder. Ambos hechos sopa por la lluvia, pero rockeando. Como debe de ser. Es una lástima que nadie los haya grabado, porque los dos captaron como pocos en el Foro la potencia de la canción.

… Juanito extrañó el grito de Ringo al final… Buuh…


Y ahora sí, medianoche en punto, el abuelito (ADODADO, por petición de retro) tenía que irse a dormir. Le valió madres rompernos el corazón a todos los mexicanos que decían a coro “Nooooooooooooooooo” cuando Paul, como abuelito regañón, decía “you’ve got to go home”. Podría ser uno de los momentos más conmovedores de la noche. Paul se despedía para nunca más volver (“¡Chale!” diría la sis… a lo que su bro respondería: “¡Chale tú!” y ella le daría un zape).

Pero fue una buena despedida: “Sgt. Pepper’s” y “The End”. Y esta vez, ¿qué creen? (Uds tienen que decir: “¿Queeeeeé?”) Que no extrañamos a Ringo. Estuvo presente en cada tamborazo del sobrino Laboriel en The End.

“And in the end, the love you take is equal to the love you made” y con esa frase (tan acertada, en verdad) Paul McCartney se despedía de su público también adodado.

Cientos de papelitos de china verdes, blancos y rojos salieron de las esquinas del escenario.


El rock show había llegado a su fin. Los hermanos, felices y tristes al mismo tiempo, veían cómo Macca hacía una reverencia y se retiraba (“a dormir” dice JB).

Unos lloraban, otros se abrazaban, unos más contemplaban el escenario como si ahí todavía se encontrara su ídolo.

Y todos se sentían agradecidos por haber sido parte de un momento así.

29 de mayo. 12:20 am.

Macca has left the building.

Juanito y retro luchaban por escapar de la marea de personas que abandonaban el Foro Sol; la tarea fue más fácil de lo que pareció, para fortuna de nuestros héroes.

Se dirigieron a sus casas, a dormir, a comer algo, a seguir con su vida. Como todos.

Como siempre.

Mojados hasta los huesos, pero con sendas sonrisas, atravesaron el puente que los llevaría a la realidad. Abandonaban el palacio de Macca. Del rey, por lo menos durante ésas noches, de la Ciudad de México.

Larga vida al rey.

CHAOS AND CREATION IN MEXICO CITY.... 3

2 de junio. 1:40 pm

Los banana bros. se han reunido para escribir esta reseña. Y todavía tienen algunas cosas que decirnos:

The retro girl:

Cómo me hubiera gustado vivir en los 60s. Hubiera tenido la experiencia de mi vida yendo a un concierto de The Beatles y guardando ese recuerdo luminoso en mi memoria.

Desafortunadamente nací en 1991, con la mala suerte de que mis muchachos se mandaron al carajo en 1970, a Lennon lo mataron en 1980 y George ni enterado de que un cáncer fulminante se lo llevaría al otro mundo dentro de 10 años.

Un escenario bastante desilusionador.

La segunda vez que Paul vino a México desafortunadamente no pude asistir. Fueron mis padres y mi tía. La reacción fue la misma: “EL CONCIERTO ESTUVO DE LUJO”.

Finalmente, tras ocho largos años de acumular conocimientos Beatles y agarrarle un amor apasionado a Paul McCartney, por fin pude conocerlo en vivo y en directo.

No es necesario hablarles sobre las ganas intensas que tenía de sujetarlo fuertemente y decirle que jamás nos dejara.

Se me fueron los conciertos como agua entre mis dedos. De pronto, Paul ya no estaba.

No me importa. Moriré feliz.

Conocí al hombre que ha compuesto muchas de las canciones que forman parte del soundtrack de mi vida.

Conocí al hombre por el que babeaba cuando veía los videos de The Beatles.

Conocí al mejor amigo de John Lennon.

Conocí al Sir.

Conocí al padre de familia.

Conocí al viudo que después de tantos años no puede ocultar su pérdida.

Conocí al bombero que lejos de apagar el incendio, lo avivó más con fuegos artificiales.

Conocí al artista.

Conocí a uno de los hombres más ricos del planeta.

Conocí a un Beatle.

Conocí al ser humano. Al señor de 67 años.

Conocí a Paul McCartney, damas y caballeros.

Y soy muy, muy feliz.



Juancho Banana:

Híjole. Este Paul sí me gusta matarile-rile-rón. Siempre me ha parecido el menos carismático de los Beatles: no es el rebelde Lennon, el sabio Harrison o el divertido Ringo. Es sólo Paul, el niño bonito, y al que todos terminaron odiando cuando la banda se desintegró; me es fácil tacharlo como villano, y verlo siempre tan pulcro y estirado en la TV (a diferencia de sus compañeros, siempre más relajados) no hace sino alimentar tal concepción. Sin embargo, nada como ver a un artista en concierto para revalorarlo, y por muy mamón que sea, Paul es autor de composiciones geniales, y a final de cuentas siempre tuve el sueño de conocer a alguno de los Beatles, y qué mejor que uno de sus dos líderes. Y por fin ese sueño se ha cumplido.

El primer concierto estuvo de poca, actué como un completo drogado con todas y cada una de las canciones que interpretó (incluso Highway que no me la sé XD), y lo que hizo Paul esa primer noche (me refiero a aullarle a la luna, sacar a una mujer del público a bailar y finalmente autografiar el bajo de un fan) no tuvo madre. La segunda tocada fue algo más tranquilo para mí (ya no actué como drogado, sólo como borracho XD) pero no por ello menos bueno: una mucho mejor vista al escenario y una excelente compañía fueron puntos extra que hicieron crecer mucho el segundo concierto y compensar la falta de “novedad”. En pocas palabras, a pesar de las mínimas diferencias entre ambas actuaciones, para mí fueron experiencias enteramente distintas y por ende incomparables.

Y sobre los setlists… ¿no fue suficiente lo que ya escribimos sobre I’ve Just seen a face? Si la hubiera tocado en el primero no hubiera sido tan sorpresivo para mí, de modo que fue mejor que lo haya hecho así. Me parece muy inteligente de parte de Paul, ya que en el primer evento, en su lugar tocó “I’m looking through you”, que siempre me ha parecido el opuesto complemento a la otra canción. Sustituir una con otra fue como decir: “éste es un cuento: hoy les narro una parte y mañana la otra”. Y en efecto, nunca olvidaré la fecha y el lugar en que por primera vez nos vimos…

Lamentablemente, debo decir adiós a Paul y enfrentar la depre post-concierto… pero mientras tanto, ya nada le quita lo bailado al perro. Hago reverencia ante el sir.



¿Les gustó? Porque nosotros la pasamos de lo lindo escribiendo.

martes, 27 de abril de 2010

Drunkards singing in the dead of night

Luego de una amena tarde en el Messenger, su padre le llamó por teléfono para informarle que lo vería en una hora en la estación Indios Verdes de la línea 3 del metro de la Ciudad de México. El joven guardó una chamarra y una botella de agua en su mochila, tomó un sobre con $3,000 y se dirigió al lugar acordado. Padre e hijo llegaron al lugar con simultaneidad milimétrica; ambos irradiaban alegría en sus rostros.

¿El motivo? Paul McCartney viene a la ciudad a ofrecer un concierto en el Foro Sol, y al día siguiente, 16 de abril de 2010, se podrían a la venta los boletos. El muchacho, de nombre Jonathan, iría a la taquilla del Palacio de los Deportes para comprar las entradas, y su progenitor apenas pudo conseguir a tiempo el dinero para dos boletos, por ello es que se quedaron de ver ahí: para que le diera el dinero restante antes de su odisea. La razón de presentarse una noche antes es más que obvia:  hordas de rocanroleros se quedarian a pasar la noche para ser los primeros en comprar y tener buenos lugares. En un país como México, donde los artistas se paran una vez cada siglo, un recital representa una misa irrepetible en la vida, de ahí que el acceso a tales eventos sea tan peleado.

Así sucedió en 2002, en que Paul puso pie en el país por última vez; sucedió también con U2 en 2006 y apenas unas semanas atrás el mismo acontecimiento ocurrió cuando Metallica ofreció una tocada en la ciudad, por mencionar algunos ejemplos. Como ya dije, es parte del modus vivendi del público roquero. De los fanáticos.

Jonathan llegó a las taquillas del Palacio alrederedor de las 8 de la noche, y no le extrañó ver el lugar ya algo poblado. Unas cien personas, calculó él. Relativamente eran muy pocas, pues habrían 20 mil boletos disponibles (de un total de 50 mil; el resto se habían reservado para preventa dos días antes); cierto que además de la venta directa en taquilla, también existe la venta virtual, la telefónica y la venta directa en tiendas departamentales, todas corriendo simultáneamente, pero estos sistemas se atiborran con rapidez, razón por la cual es más seguro -y barato- en taquilla. Bajo estas circunstancias, estar entre los primeros cien, quizá doscientos de la fila, era una garantía de que para cuando llegara su turno en la ventanilla todavía habría boletos disponibles para la sección Naranja-A, la más cara que su padre y él habían podían pagar, y una especie de tradición familiar: cualquiera de los dos que hasta la fecha haya acudido a un concierto en el Foro Sol, siempre se sienta ahí; la vista es buena y la distancia aunque amplia, es bastante razonable para este tipo de eventos, en los que se requiere ver el escenario completo para disfrutar de la experiencia al máximo.

A partir de aquí, y con el afán de hacer este relato más personal, nos tomaremos la libertad de dejar que el propio Jonathan, en primera persona, nos narre su experiencia:

¡Chaaaaaale! Ahí me tenían, en el pinche frío de la noche wey. Después de un mes ultra-caluroso por culpa de la primavera, por fin el clima se había refrescado... por no decir que se pasó de lanza, yéndose hasta el otro extremo. ¡Hacía un frío de la chingada! ¡En una noche de primavera! Y mi pinche chamarrita de los Bitles (para ir con la ocasión, por supuesto... en realidad no, simplemente es la única chamarra que tengo) no calentaba mucho en esas circunstancias.

Afortunadamente, tenía con qué entretenerme: mi siempre fiel Nintendo DS. Llevaba varios cartuchos, pues reparé que llevar una tienda de campaña para dormir en la calle sería muy estorboso, y como permanecería todo el tiempo a la interperie, con $4,500 en los bolsillos, quedarme dormido no era una opción. Y qué mejor manera de distraerme que con un buen videojuego (seriously, me he amanecido jugando innumerables veces y siempre se me pasa como si fuera cosa de un ratito), de ahí que por si las moscas, llevé más de un juego en caso de que me aburriera. Prendí mi consolita y... ¡Zaz! ¡Zoom! ¡Muérete, hijo de la chingada! Aaaahh... hace mucho que no jugaba Mega Man ZX. Amo a Mega Man, no sé cómo pude estar tanto tiempo sin jugar esa marvilla. Dispara, corre, esquiva, ¡waaaahh!

(...5 minutos de onomatopeyas orgásmicas después)

El paso del tiempo me hizo los mandados, no así la temperatura local. Estoy tan pero taaan jodido que el antiguo Jonathan que puede estar a las 3 de la madrugada sin camisa y sin la menor pizca de sueño, comenzaba a sentirse agotado, y si no caí dormido fue precisamente por el frío tan cabrón que hacía en la cruel noche.

Me pareció muy divertido ver qué había gente que venía a costearse su boleto: por la calle deambulaban sujetos vendiendo tortas, atoles, sincronizadas y demás cosas para hacer negocio. Pero no lucían como vendedores ambulantes, no señor, eran chavitas con playeras de The Beatles y señores con gorras del mismo grupo. Se trataba de mortales como yo que se encontraban ahí no para lucrar, sino para comprar también boletos personales para el concierto y de paso desquitar el precio del boleto (que sí está bien manchado) al mismo tiempo que tenían algo en que entretenerse para aminorar la espera. En algunos casos era obvio que jamás en su vida habían practicado el comercio. "¡Mierda, ¿por qué no hice yo lo mismo?!"; pensé en las botellas de licor que hay en mi casa, con las cuales podría vender bebidas y hacer muuy buen dinero; lamentablemente, la idea llegó demasiado tarde.

Sin embargo, entre esta gente, vi a un sujeto muy chistoso, con una mochila que se parecía a las pistolas ectoplasmáticas de los Cazafantasmas (pistola/manguera incluida), cuya valija traía un letrero que decía:

"Ricos capuccinos
Natural
Vainilla
Moka
solo $8"

¡Café! ¡Ésa era la solución a mis problemas! Un disparo de cafeína para mantenerme despierto, una bebida caliente para quitarme el frío y una adicción saciada (tomo café de a madres) para entretenerme. El hombre de los cafés sería mi salvación. Pasé las siguientes dos o tres horas tomando capuccino tras capuccino (habré gastado unos $50 en la bebida), sin poder decidir cuál estaba más sabroso, si el de vainilla o el de moka. Mientras me decidía, seguí tomando sin pudor...

En una de ésas, el tipo, ya entrados en confianza después de tanta compra, me contó que iría a ver a Paul con su novia, que es la primera vez para ambos. "Allá atrás está formada ella, junto a nuestra camioneta... es la blanca que está por alla -dijo señalando a la distancia-. Para lo que gustes, compadre". Charlamos unos minutos más y el buen Hugo (ése era su nombre) se despidió para continuar con sus ventas.

De vuelta en la fila, los chavos que estaban adelante de mí venían en grupo, y estaban tan metidos en su propio desmadre que no parecían muy interesados en interactuar conmigo. Eventualmente les hice la plática y uno de ellos, quien se presentó como Giovanni, me ofreció un taco el cual me chingué como muertod'iambre. Platiqué un rato más con ellos, pero la conversación era tan local que no pude acoplarme a lo que sea que estuvieran platicando. Miré a mi alrededor y descubrí que aparentemente, yo era el unico sin compañía: aquélla sería una larga y solitaria noche...

¿O no?

Para mí enésimo capuccino, noté que mi vaso ya estaba algo puerco (para no desperdiciar vasos desechables, cada nuevo café que le compraba a Hugo me lo servía en el mismo contenedor) y pedí uno nuevo. Mi espontáneo amigo me informó que ya no tenía vasos y fue a su camioneta por más. Como los cafecitos tenían piquete (más un par de vodkas que Giovanni y los suyos me invitaron), para ese entonces ya andaba yo un poco mareadón y me dio la ansiedad. En ese estado, no pude quedarme quieto y en lugar de esperar a Hugo desde mi lugar en la fila, fui tras él.

Junto a su camioneta estacionada, su novia (que por cierto, no era nada fea) platicaba con dos hombres. Uno de ellos parecía rozar el medio siglo de edad, el otro aunque también maduro, no pasaría de los 35, quizá 40 años y llevaba una boina negra idéntica a la que yo también traía puesta en ese momento. El mayor estaba narrando su experiencia de cuando Paul vino en 1993, promoviendo su álbum Off The Ground. Dijo que Paul habló en español un poco y que las canciones de ese disco sonaban mejor en vivo que en el disco; luego reflexionó: "Es una lástima que no haya sido tan famoso el Off The Ground, me encantaría volver a escucharlo cantar 'Hope of Deliverance'", suspiró.

Hasta entonces, yo permanecí callado, escuchando el relato del hombre mientras Hugo preparaba mi café, pero ante la mención de aquel fresisisisísima placer culpable que para mí es esa rolita, decidí romper el silencio y unirme a la conversación: "Sí... es una lástima, yo tampoco creo que la cante". Y nadie me movió de ahí.

La novia de Hugo tenía una botellota (como de un galón) de vodka y varios empaques de jugo que indiscriminadamente servía a los que allí se encontraban. SIN COBRARLES UN CENTAVO. De modo que a partir de entonces la chica le arruinó el negociito a su pareja, pues comenzó a ofrecerme (repito: gratis, de cuates, sólo por estar en la bolita) de su vodka, haciendo innecesaria la compra de más cafés, y por lo que gasté, estoy casi seguro que al menos hasta ese momento, yo había sido el mejor cliente de Hugo (razón por la que él y su prole me aceptaron fácilmente).

Al lado de nosotros, dos chavos más o menos de mi edad afinaban unas guitarras y mi grupo también los invitó a unirse. Una vez que tuvieron sus instrumentos listos... ¡voilá! ¡Se hizo la música! Un grupo de borrachos se pusieron a interpretar canciones de los Beatles y de Paul McCartney bajo la luz de la luna, en una celebración improvisada. Mientras los dos muchachos tocaban, los dos señores y yo cantábamos como Dios nos dio a entender, y Hugo y su novia (y de paso todos los que estaban alrededor) miraban.

La mayoría de las canciones interpretadas salieron al natural, con cada quien cantando lo que se le hinchaba la gana. Hasta que salió Help! Uno de los dos señores (el de la boina) hizo la voz principal, el otro se quedó callado y yo hice los coros de fondo; fue todo espontáneo, nadie se puso de acuerdo para alternarnos, simplemente se me ocurrió al ver que el otro cantó la parte principal (lo que cualquiera haría). Luego, el que se quedó callado se unió a mi y ya con tres voces el resultado fue una armonía vocal muy bien organizada, tanto como la cancion original (la calidad de nuestras voces ya es otro asunto). Salió lo suficientemente bien para que la gente nos aplaudiera (me quedé esperando que nos dieran dinero...) y pidieran otra. ¡Y sopas! Quién sabe cómo carajos le hicimos, pero nos chutamos This Boy, y según mi borracha percepción, estuvo hermosa (habremos cantado horrible, pero definitivamente íbamos parejos); personalmente fue nuestro mejor número de la noche.

Aunque también estuvo Another Day (quizá mi canción favorita de la trayectoria post-Beatle de Macca), que fue como un orgasmo sonoro para mí. Y obviamente no faltó Hey Jude, aunque en guitarra acústica sonaba chistosa; me tomé la libertad de decir "Fuckin' hell!" como Lennon al final de la canción, en la misma parte que en la grabación (justo antes del clímax); aunque al igual que en el disco, en ese momento nadie se dio cuenta de mi maldición, todo el mundo cantaba "Naaa, naa, na, nanananá, nanananá, hey Jude!". Incluso el viejo se puso a imitar a Macca: "Ahora sólo las mujeres!", "Ahora los hombres", "Oh you sound so sweet tonight", "Ahora los putos"... y todos se callaron. Todos reímos y pasamos a la siguiente canción.

El resto del repertorio incluyó, si la memoria no me falla, Blackbird (y como el pajarraco, ahí estábamos cantando en la penumbra de la noche), All My Loving, Something (¡me derritoooo!), And I Love Her, Twist and Shout y Money; éstas ultimas nos salieron requetechidas (y en Money yo llevé la voz principal <3) y prendieron bastante el ambiente.

En algún momento se acabaron las canciones de los Beatles, por lo que preguntamos a nuestros guitarristas estrella qué otras cosas se sabían para seguir cantando. El resultado: "Pobre Soñador" del Tri (para entonces mi voz ya sonaba como la de Alex Lora), "De Música Ligera" de Soda Stereo, "El Son del Dolor" de la Cuca, varias de Caifanes y de Café Tacuba, y en general, todas las famosas de la "época de oro" del "rock en tu idioma" que sonaran hasta el hartazgo en la primera mitad de los noventa, manteniendo la amenidad del relajo que traíamos. Lamentablemente, no se echaron ninguna de Fobia (sniff, sniff...).

Cuando llegaron a Enrique Bunbury, que no me pasa, me fui a dar la vuelta (infaltable) un rato. Creo que me quedé tarareando un par de canciones de Bob Dylan, porque siempre cuando estoy borracho me sale la maña de "si puedo cantar 'Changing of the Guards' completa es que todavía estoy bien", y después de todas esas horas, necesitaba hacerme la prueba. Probablemente no pasé de la segunda estrofa...

Ya con menos alcohol en la sangre (gracias a que drené el tanque en un terrenito baldío a una cuadra de allí) volví con mis nuevos amigos. Todos dimos nuestros nombres, pero mi cerebro ya no podía más: en mis momentos de ebriedad puedo recordar cosas, pero no aprenderlas, de modo que jamás supe los nombres de quienes me acompañaban más allá de Hugo, quien se presentó cuando todavía nos encontrábamos en nuestros cabales. La plática, aunque ya más convencional, estuvo interesante. Al contarme sus experiencias sobre el terremoto del '85 o poseer un Atari2600 (cierto, yo sí lo jugué, pero como una reliquia, nunca lo tuve, es como si hoy pones a un chavito a jugar Super Nintendo: no es lo mismo que haberlo jugado en los 90's) me hicieron darme cuenta de que no estoy tan viejo como a veces creo. Cuando les dije que tengo 23 años, que no sé quién fue la Chiquitibum y que mi primer anime fue Remi me dijeron al unísono: "¡No mames, estás bien morro!". LOOL.

El cafetero y su novia se fueron a dormir a su camioneta, y los guitarristas sacaron sus sleeping bags para hacer lo mismo; yo me quedé a platicar con los dos señores hasta que el tema volvió a su origen: los bicles. Obviamente yo defendí a Harrison a morir, pero a partir de entonces los detalles del debate ya no los recuerdo, aunque no creo que hayan sido como para cambiarme la vida. Pero sin duda fue una de mis mejores charlas beatles que he tenido en mi vida (excepto cuando te me  alocas, twisted sis', of course!).

En un repentino momento de silencio, suspiré y miré a la avenida. Un tren del metro pasó velozmente. ¡Ya había amanecido!


sábado, 27 de marzo de 2010

Dios es asombroso

Es decir, miren, es el amigo imaginario más popular de todos los tiempos después de Blue de La Mansión Foster, y  es inmortal; eso es asombroso.

Lo mejor de todo es que gracias a Él y a sus esclavos desesperadamente tratando de probar que no es imaginario (¿para qué tienen amigos imaginarios entonces? ¡Wildo rulea sobre Mac y no veo ningún problema con eso!) siguen una leyenda como de 500 años y forzan a la gente a aceptar en estos días como "sagrado" lo que la leyenda dice.


Ahora se preguntarán: "¿por qué eso es asombroso? Ese amigo imaginario y sus esclavos suenan a que sus planes no son divertidos!". ¡Pero no se preocupen! Hay un lado bueno en este cuento siniestro! Dado que esta semana es "sagrada" la gente debe dedicarse (según los esclavos) a rezar y rendir tributos para que cosas buenas les sucedan (¡piensan que todos los amigos imaginarios son tan dadivosos y dispuestos a ayudar como Wildo!), por lo que está semana es declarada como feriada, no-escuela, no-trabajo, diversióndiversióndiversión mientras rezas por tu amigo imaginario.

Pero ya que mis amigos imaginarios se encuentran en otro planeta en este momento, no tengo que celebrar esta "semana santa". Puedo hacer lo que me dé la gana.

Qué divertido es conocer gente por internet. Quien escribió esto es una cabrona (gracias por dejarme publicarlo aquí ^_^). No pude decirlo mejor.

lunes, 8 de marzo de 2010

Loco como un sombrerero

ecién se estrenó la película Alice in Wonderland de Tim Burton. Ya todo el mundo la vio, la alabó, etc. El único pero que yo tengo es... ¡¿por qué Johnny Depp de sombrerero?! Tom Petty NACIÓ para ese papel. Díganme si no son idénticos:

Vean esa nariz, esos dientes... No cabe duda que John Tenniel (el ilustrador del libro original) se basó en Petty para diseñar la apariencia del pintorezco personaje creado por Lewis Carroll. No importa que Tom haya nacido 85 años después de su publicación, Tenniel viajó al futuro y copió los rasgos faciales del cantante en su dibujo.

Y muy probablemente él estaba consciente de su enorme parecido. Porque no creo que sea coincidencia que en el video de su canción "Don't Come Around Here No More" se haya vestido como este surreal personaje. Pero la canción esta muy buena, y por si les queda alguna duda, aquí hay fotos del susodicho videoclip:









He was an American boy
En fin, y ya que ando hablando de Tom Petty, este señor pronto cumplirá seis décadas de vida, así que por qué no escribir algo sobre uno de mis ídolos. Thomas Earl Petty vio la primera luz el 20 de octubre de 1950 en el soleado estado de Florida, y corrió con la suerte de conocer al mismísimo Elvis Presley en persona. Tal encuentro como es obvio cambió la vida del pequeño (de 10 años en aquel entonces) quien se interesó en el rock and roll instantáneamente. Pero no es lo mismo que te guste la música a querer dedicarte a ella. El momento definitivo para que el joven Tom decidiera su carrera llegó en 1964, cuando vio a su banda favorita (no es necesario que diga su nombre, ¿o sí?) en el Show de Ed Sullivan.

Posteriormente, el adolescente se volvería fan de Bob Dylan y de los Byrds, cuya influencia marcó el camino a seguir del novel intérprete. Con sus amigos Tom Leadon (hermano de Bernie Leadon de The Eagles) (guitarra y voz principal), Mike Campbell (guitarra), Benmont Tench (teclados) y Randall Marsh (batería) formó la banda Sundownears, en 1970, que más tarde pasaría a llamarse Mudcrutch, con Tom Petty como bajista y segunda voz. La banda  fracasó y se separó en 1975 a pesar de que consiguieron lanzar un sencillo, "Depot Street".

Un año después Mudcrutch se reunió, sustituyendo a Randall Marsh por Stan Lynch; Tom Leadon también dejó el grupo y el bajo quedó a cargo de Ron Blair cuando Petty se decidió por tocar la guitarra. A la nueva alineación, con Petty como líder y vocalista único, se le denominó simplemente Tom Petty and the Heartbreakers.

El sonido de la banda era claramente dirigido por Tom, notable por su similitud con el sonido de sus viejos ídolos The Byrds. La influencia era tal que Roger McGuinn, al escuchar por primera vez a Tom en la radio, por allá de 1976, creyó que lo que oía era a su vieja banda, preguntándose "¿Cuando diablos hice esa canción?" cuando lo que en realidad sonaba era "American Girl" del álbum debut de Tom Petty and The Heartbreakers.



De refugiado al estrellato
La canción fue un éxito instantáneo y a partir de este punto la carrera de la banda subió y subió. Bueno, no tanto. A finales de los años setentas el punk rock era la útima vanguardia y la música de los Heartbreakers, aunque era irreverente y fresca como la de los punks, estéticamente más relación guardaba con el folk rock de la década anterior, lo cual lo hacía un tanto retro. Sin embargo supieron defenderse y consiguieron una cumbre de su época con su tercer trabajo, el maravilloso Damn The Torpedoes. Es tan bueno, que a ese álbum le estoy preparando una entrada propia (en realidad, lo vengo haciendo desde hace medio año XD).

De este disco forman parte canciones como "Refugee" (una de las canciones más furiosas de Petty), "Here Comes My Girl" y "Louisiana Rain" (una belleza bastante conmovedora). Un clásico que debe estar en la colección de toda persona decente. ¿La obra maestra de Tom Petty and The Heartbreakers? Podría ser, podría no serlo, pero de un modo u otro, éste es el disco al que todo mundo se refiere cuando se le menciona y hasta la revista Rolling Stone suele incluirlo en sus listas periódicas de los mejores álbumes de la historia.

Irónicamente, aunque el sonido de la agrupación siempre fue muy americano (el pronunciado acento sureño de Tom sólo exacerbó ese "americanismo"), fue en Inglaterra donde mejor recibimiento tuvieron.

Gente de elite
Los 80's fueron igualmente prolíficos. Hard Promises trajo un dueto con Stevie Nicks en la canción "Insider" y otra épica memorable: "The Waiting". A partir de este momento, Tom Petty and the Heartbreakers ingresó a las ligas mayores del rock, si bien de manera modesta. Para su quinto álbum, Long After Dark, trabajaron con el afamado Jimmy Iovine (fundador de Island Records y productor de gente de la alcurnia de Dire Straits, Bruce Springsteen y U2).


Es 1985 y el grupo está pasando por problemas internos que amenazan su estabilidad creativa. Con dificultad (la ira de Tom lo llevó a romperse una mano al golpear una pared durante una sesión) sacan el disco Southern Accents, en el que la pieza principal es una cancion de sonido psicodélico, escrita por Tom y Dave Stewart (Eurythmics) y coproducida por el mismo. ¿El nombre?... "Don't Come Around Here No More".


La colaboración con Stewart llamó la atención de los medios y del público en general una vez más. Para 1986 los Heartbreakers se encontrabana trabajando con Bob Dylan, siendo su banda de estudio para su álbum Knocked Out Loaded de 1986 (el álbum, modestia aparte, apareció una semana después de mi nacimiento <3) para el que Petty contribuyo con una canción de su autoría: "Got My Mind Made Up"; el mismo año lo acompañaron en la gira para promocionar el álbum, gira de la cual se desprende el excelente video Hard to Handle. Dylan devolvería los favores co-escribiendo la canción "Jammin' Me", otro hit de la banda incluído en Let Me Up (I've Had Enough) de 1987.

Expansión hacia dentro
Quizá fue el trabajo con Dylan (un artista solitario) lo que inspiró a Tom a buscar una carrera como solista. En 1988 se puso a trabajar en su debut sin su banda acostumbrada... bueno, más o menos. Full Moon Fever, aunque lanzado bajo el nombre de Tom Petty a secas, incluye participaciones de los demas miembros de su banda (principalmente de Mike Campbell, quien podríamos decir que es como el Keith Richards de Tom), además de colaboraciones con George Harrison, Ringo Starr, Roy Orbison y Jeff Lynne (quien además le produjo el disco).

Precisamente esta suma de colaboraciones es la que le permite, durante un descanso de las grabaciones de su disco solista, colarse al grupo de Harrison, Traveling Wilburys, siendo Tom quizá el miembro que más cariño le tiene a este efimero pero igualmente efectivo supergrupo en la actualidad.

Después de este breve descanso, 1989 vio la aparición de Full Moon Fever, probablemente el trabajo más famoso de Petty con o sin los Heartbreakers, principalmente gracias a "Free Fallin'" y "I Won't Back Down", sin lugar a dudas sus canciones más conocidas. Empero, el álbum contiene otras maravillas, principalmente "Runnin' Down a Dream" y el cover a "I'll Feel a Whole Lot Better" de sus viejos ídolos, The Byrds. Le tomó más de veinte años rendir homenaje a quienes fueron sus máximas influencias.


La madurez de un consagrado
Los noventa comenzaron muy bien en cuanto Tom se reincorporó a los Heartbreakers, grabando Into The Great Wide Open, tras el cual de echó otro trabajito a solas en Wildflowers (uno de los álbumes más bellos jamás grabados para mi gusto).

A partir de aquí, el cuarentón Petty se había convertido ya en todo un veterano. Pero a diferencia de muchos de sus contemporáneos, él no despreció a las nuevas generaciones. Por el contrario, en 1991 aceptó cantar su exitazo Free Fallin' a dueto con... Axl Rose (¡ni más ni menos!), y sobre la generación grunge, opinó que "Nirvana es lo mejor que le ha pasado al mundo desde los Beatles". Un hombre de mentalidad muy abierta, ¿no lo creen?

De esta época es ademas la canción "Mary Jane's Last Dance", que si bien no es tan buena, posee el que a mi consideración es el mejor video musical jamás grabado. ¡La necrofilia es la onda!

A pesar de todo, Tom nunca ha perdido la rebeldía característica de su música, prueba de ello es el último álbum de los Heartbreakers hasta ahora, Last DJ de 2002, álbum conceptual en el que se expresa contra la actual situación de la industria discográfica. Canciones como "Joe", "When Money Becomes King" y "Joe" resultan amargas pero inmensamente verídicas.

Y aquí no termina la trayectoria de Tom Petty. Los Heatbreakers siguen en activo a través de giras y conciertos, y Tom sacó en 2006 su tercer trabajo como solista, Highway Companion, y en 2008 se reunió con la alineación original de Mudcrutch, lanzando un álbum con ese nombre, en el cual a pesar de sólo dos miembros de diferencia, la música producida es completamente diferente al compartir riendas con Tom Leadon. Y por lo visto, Petty no tiene interés en retirarse en fechas próximas, gracias al bendito cielo.

El último DJ
Con certeza puedo decir que entre las leyendas que forman el panteón del rock, Tom Petty (y sus Heartbreakers) es uno de los actos menos conocidos: los menores entre los mayores. Sin embargo, más de tres decadas de excelente música y buen humor (a quien le guste la serie The King of the Hill sabrá a lo que me refiero: Tom tuvo un papel más o menos importante en dicha serie, prestando su voz para el personaje Lucky) bastan para probar que estamos ante uno de los grandes. Sólo un loco como él podria vestirse como el personaje más famoso de Lewis Carroll y comerse a la protagonista de la historia en un apetitoso pastel.

Para finalizar, yo también me subí a la moda del sombrerero loco con este modesto disfraz:


Quien por cierto, no se llama Sombrerero Loco. De hecho el personaje no tiene nombre, pero en el libro Alicia piensa que él está "loco como un sombrerero". Pero nunca nadie lo llama "sombrerero loco" realmente. Vale pues, disfruten la película, pero antes de hacerlo, lean los libros de Alicia (Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y A Través del Espejo) para que sepan de qué se trata todo esto. De paso me dicen de qué se trató este post tan sinsentido...