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jueves, 16 de septiembre de 2010

IGNICIÓN!!!

Listo! Doscientas entradas!!

Adiooós




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Como sea, por si a alguien le interesa releerme, pienso guardar las entradas en Mocosoft Word (¿por qué no lo hice cuando las escribí a su debido momento?), así que para aquéllos que me siguieron durante este tiempo, si creen que mis textos valen la pena, a quien le interese puede pedirme que les mande la recopilación. Probablemente incluya demos, entradas inconclusas y demás rarezas inéditas, como toda buena antología. Solo pídanmelo y si me dejan sus correos, les haré llegar el paquete.

Por lo pronto, el blog seguirá abierto un par de días en lo que termino de guardar todo. Es que copiar doscientas entradas.... ¡qué hueva!

Y gracias a las 30 personas que me siguieron. De verdad muchas, muchas gracias. Me hacen sentir que escribo mejor de lo que realmente lo hago. ¡Gracias por estar conmigo hasta el final (bueno, sólo los que llegaron)!



All of you are gonna be in my dreams tonight!

jueves, 24 de diciembre de 2009

Navidad bananera


¿Qué hago a la una de la tarde del 24 de diciembre en mi computadora? Lo mismo de siempre: leer, dibujar, perder el tiempo… no es un gran día para mí. Estoy consciente que la navidad es una fiesta consumista que nada tiene que ver con creencias religiosas o con el nacimiento de alguien cuya existencia ni siquiera está comprobada en una fecha arbitraria (estudios más minuciosos de las Sagradas Escrituras revelan que de haber existido Cristo, debió haber nacido en verano, tentativamente en agosto si lo que alguna vez leí no miente), que es un pretexto para lavar culpas y comprar amor (o lástima, en el peor de los casos).

Pero no nos hagamos pendejos, eso lo hacemos todo el año, simplemente en estas fechas es más pronunciado. Navidad es la suma de todos los vicios del ser humano quizás. Pero son vicios ya existentes, celebrar esta festividad no nos hace peores personas, de modo que no encuentro razones para odiar tal celebración más allá del tránsito automovilístico que se forma en las carreteras o el abarrotamiento de lugares públicos en estas fechas.

Mi punto es, existen hordas de detractores de la navidad, cuando a mí tal postura me parece tan fanática como es la que toman los fervientes religiosos que tanto critican estos grinches. Porque finalmente cada óptica es llevada al extremo, cuando nada en este mundo es plano o unilateral, y ciertamente las fiestas navideñas traen beneficios como son el aguinaldo (que uno lo gaste en idioteces ya es otra cosa), alza en las industrias del comercio y el turismo, y una excusa para que las personas hagan un examen de consciencia sobre sus actos (ya si uno aprende de dichos autoanálisis o no, será cuestión de su capacidad mental).

Debo agregar también que, por ingenuo que parezca, no todos los seres humanos son igual de hipócritas: conozco un puñado de personas que sinceramente creen en Dios y en Jesús y que sinceramente conmemoran su natalicio como la llegada de alguien que más allá del aspecto religioso, cambió al mundo (porque, nos guste o no, su ideología cambió la percepción de la vida y las relaciones humanas y, de ser aplicada verdaderamente, el mundo sí sería un lugar mejor y más justo). Yo no lo celebro (soy ateo), y tampoco me dejo llevar por los impulsos capitalistas de la festividad (irónico considerando que la ideología de Jesús podría ser considerada como precursora del comunismo –¡trágate ésa, Juan Pablo II!–), pero sí hay quien lo haga con honestidad y eso es algo que jamás podremos condenar. Listo, Navidad podrá tener cientos de fallas, pero también tiene sus aspectos positivos. Finalmente, como todo en la vida, es asunto de cada individuo.

De modo que la navidad es sólo una fiesta más en la que la gente se divierte, escucha música y se emborracha. ¿Qué hay de malo en ello?, eso lo hacen los jóvenes cada viernes sin motivo determinado. Condenar la navidad es como condenar las tradicionales borracheras de los viernes. ¡Quiero ver que hagan eso, motherfuckers! De ese modo, aquéllos que tachan de doble moral estas celebraciones, están pecando por sí mismos de una doble moral al condenar algo que ellos igualmente practican durante todo el año (que conste que yo rara vez voy a fiestas). Santas paradojas de la vida, Batman.

Por eso es que estoy en mi computadora haciendo lo que cualquier otro día haría en lugar de estar adornando mi recámara (que dicho sea de paso, está hecha lo que mi mamá llamaba “un mierdero”) o brindando por cosas que jamás tendré. Sólo seguiré mi vida como ustedes también lo harán a partir de pasadomañana.

Así pues, para quienes celebren la Navidad, mis mejores deseos y buenas vibras; ojalá disfruten el día libre en compañía de sus seres queridos y que encuentren la paz que les hace falta. Para aquellos que odian las fiestas decembrinas, relájense y no se malviajen, la temporada ya va a terminar, sean un poquito más cínicos y aprendan que no todo es negro o blanco: aprovechen que tienen una fiesta y punto; dejen que los ingenuos se diviertan y ustedes sigan en sus asuntos (el outsider que pide respeto debe tambien aprender a respetar). Y para quienes les da igual, felicidades, diviértanse y nos vemos la próxima. Hasta entonces.


martes, 15 de diciembre de 2009

Borrowed time

Yeah! Anoche se cumplieron cinco años de la ocasión en que casi me hacen tortilla. No dire más, pero... me pregunto si estuvo bien haberme salvado... ¿Realmente han valido la pena estos cinco últimos años? No puedo ser juez y parte para juzgarme, que alguien más lo haga, pero tengo la ligera sospecha de que he estado viviendo en tiempo de más que no me corresponde, tiempo prestado como dice la canción.

Meh, necesito poner en orden muchas cosas o estallaré. The test begins...... NOW!

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Déjà Vu

Déjà vu, déjà-déjà vu, déjà vu-vu... (cántese con la tonada de "Dehra Dun" de George Harrison)

LOL. Mi vida apesta a Déjà Vu. Creo que a los escritores de esta serie se les terminaron las ideas y decidieron reciclar tramas de temporadas pasadas. En momentos como éste, siempre es mejor poner fin a la serie antes de tener que recurrir a medidas tan baratas... pff, ¡yo renuncio!

martes, 20 de octubre de 2009

El turbulento fin de la gira Veggie-UNAM

En las últimas semanas, Alejandro me ha dicho que se siente incómodo en Ciudad Universitaria, que ya no se halla. Siempre he pensado que ésas son patrañas, que éste ha sido mi mejor semestre en mucho tiempo y que el debería divertirse y aprovechar nuestra situación de cuasi-turistas en el campus.
El circuito exterior de CU

Hasta el día de hoy.

Nunca creí decirlo, pero ya estoy harto de CU. Pasé todo el día recorriendo la mentada Ciudad. Y esta vez no fue grato, a pesar de que debería estar ultra feliz: hoy entregué el primer dibujo autografiado (con su chocolate respectivo) y eso me lleno de júbilo. Pero no fue suficiente.

Quería llegar temprano para desviarme a la Dirección General de... de algo; el caso es que se llega por el metro Universidad, y no por Copilco. Ya fui allí un par de ocasiones la semana pasada y descubrí que, contrario a lo que siempre creí, no está tan lejos mi Facultad. La ruta es Metro-Facultad de Ciencias (a 200 m de la estación)-Anexo de Ingeniería-Ingeniería-Islas-Derecho, y no toma más de 20 minutos recorrerla si se lleva buen paso (en comparación, la ruta del metro Copilco por el Paseo de las Facultades toma 15 minutos al mismo ritmo). Debido a ello, decidí que después de 5 años de usar siempre el mismo camino, a partir de la semana pasada tomaría el que recién descubrí, siempre que contara con esos cinco minutos de diferencia.

Y como hoy debía visitar este lugar, no había de otra, a menos que pasara después de clases, pero nel, qué hueva (además, necesitaba llegar temprano a mi casa para continuar con mi tesina). Dado que el Anexo de Ingeniería está al ladito de la Facultad de Contaduría y Administración, donde Daniela estudia, se me ocurrió, ya que llevaba buen tiempo, llevar a Dany su dibujo autografiado como lo prometí; ella aceptó y pasé para allá, sin que la desviación me costara más de 3 minutos (descontando por supuesto los 5 que esperé por ella). Mientras la esperaba, estuve jugando DS y por la prisa (ambos teníamos clase) olvidé apagarlo cuando lo guardé en cuanto ella me encontró. Encima, ninguno llevaba bolígrafo y no pude firmar el garabato. "Algún día pasaré a darte tu autógrafo", dije de broma (estupidas bromas agoreras).
Gente ajedrezeando en Química

Llegué corriendo a mi clase, sólo para enterarme de... ya sabemos qué... Con tiempo libre -una vez más- hice lo de siempre: acompañar a Alejandro (olvidé darle su dibujo, a pesar de que lo llevaba en mi carpeta: ¡idiota de mí!) hasta el gimnasio y después perderme en el lugar. Lo cual hice, literalmente. Quedé con él de verlo saliendo del gym a la 1 para ir después a la biblioteca (creo que este blog debería cambiar de nombre a "las homoeróticas aventuras de Juanito Banana y Alejandro").

Cerca del gimnasio se encuentra el Estadio de Prácticas, al que nunca había entrado, de modo que ése fue el destino de mi paseo de hoy. Me encaminé hacia allá con mi celular tocando a Chumbawamba ("I get knocked down, but I get up again, and you ain't never gonna keep me down..."; ¡qué buena rola!) a todo volumen, cantando incluso; finalmente, me introduje en las
instalaciones del estadio. Lindo, muy lindo el lugar, hasta que...

Holy shit! Oh holy fuckin' shit! Descubrí una de las canchas del lugar, destinadas a la práctica del futbol soccer. Después de todo, sí había estado ahí ya una vez. En primer semestre. Jugando como portero representando a mi grupo en un mini-torneo que mi Facultad había celebrado entre los novatos de 2004. Y todo lo que me remonte a primer semestre me remonta a Ex#1. Recordarla puede ser grato y nostálgico, o un viaje por el infierno, dependiendo del clima.

Lamentablemente el calor estaba como para que aplicase el segundo caso y mi cabeza comenzó a dar vueltas mientras fui invadido por imágenes de ese partido, de cómo nos embriagamos en el camión rumbo a la Facultad, y Ex#1 (la persona mas sobria que jamás he conocido) me cuidaba para que se me bajara antes de que llegáramos a clase. Al llegar a la Facultad, la mitad del grupo se fue de fiesta; ella y yo nos quedamos en nuestra aula como niños buenos, y en la noche ella y yo -ya sobrio- bromeábamos sobre las veces que la cagué y celebrábamos los balones que paré; dos días después, su tío murió y...

Demasiado viaje mental para un día. Necesitaba salir de ahí. Irónico que el Estadio de Prácticas se ubicara tan cerca de donde probablemente en esos momentos (es decir, ya el día de hoy) tomaba clase Ex#2. Tan metido estaba en el recuerdo de Ex#1 que no reparé en que a unos metros delante mío, cerca de la Escuela de Trabajo Social, se aproximaba caminando Ex#2, acompañada de otra chica. No me di cuenta de quién se trataba sino cuando casi me estrellaba contra ella, quien pareció tampoco fijarse en mí. Pero soy una persona cortés -a veces- y necesitaba que algo me sacara de mi viaje, así que en lugar de dejarla charlar con su amiga e ignorarla groseramente, me acerqué a saludar. Finalmente, ella y yo todavía somos amigos (razón por la cual ella no me persigue como Ex#1), no había motivo para no acercarme, ¿o si?

Algún pasillo de Trabajo Social

Tal vez sí había. En tono sarcástico preguntó: "¿Qué? ¿Me estás siguiendo?". No sé si de verdad se incomodó al verme aparecer de la nada (en teoría yo no tenía nada que hacer por esos rumbos, así que cuadra), o si fue una mera broma amigable. Pero el estado en el que yo me encontraba, y considerando que la última aparición de Ex#1 en mi vida consistió casualmente en que sí la estuve cazando (porque necesitaba entregarle algo con cierta urgencia y ella no se aparecía), provocaron en conjunto que sí me hiriera el comentario. A pesar de todo, creo que mantuve la cordura; intercambié un par de comentarios con la chica y cada cual siguió su camino.

Un poco alterado por el mar de pensamientos, no hice sino profundizar en ellos y terminé relacionando a #1 con #2. Qué macabro fue eso, para bien o para mal. Es todo lo que puedo decir, mis más profundos sentimientos no son de incumbencia de nadie sino de mí mismo.

Alejandro me hizo ver mis diez minutos de retraso y nos dirigimos a la Biblioteca Central para una sesión de no más de un cuarto de hora. Lo dejé en el camión y, ya que en la mañana no pude ir a donde debía, volví a recorrer el tramo Derecho-Metro Universidad; terminé pasando tres veces por la zona Anexo Inge-Conta-Trabajo Social el día de hoy, por lo que me sentí asqueado (por haber visitado tres veces el mismo sitio y por la escena de hacía un rato con #1 y #2). Es más, me juré que sería la última vez que salgo a vagar por CU (sirve que me ahorro probables malos entenididos con #2). Así que cuando pasé por la Facultad de Ciencias (la única que no conozco completa -además de Conta-) me quedé allí para conocerla y poner fin a mi gira por el campus principal de la Máxima Casa de Estudios. El Veggie-UNAM Tour ha terminado, o al menos se suspende hasta nuevo aviso (me pregunto quién acompañará ahora a Alex al gym: ¿me será fiel y se irá solo, o terminará con el primer sujeto que se le ponga enfrente?). Y todo para
que las mentadas oficinas estuvieran cerradas...


Quería un panepi, pero después de todo eso (según mi teléfono celular, la caminata del día midió casi diez kilómetros), ya no me iba regresar a Copilco. Simplemente tomé el primer tren a Indios Verdes y me planté a jugar DS, para descubrir que lo había dejado prendido desde que vi a Daniela en la mañana. Cosas de la vida.Durante el recorrido dentro del vagón naranja, hice un recuento de aquel lapso, y anoté que en 4 horas me sentí: feliz-frustrado-feliz-divertido-confundido-melancolico-malviajado-incómodo-frustrado-cansado-alegre-harto-hambriento. Y sin embargo, a pesar del torbellino de emociones, no me siento enfadado actualmente, es más, hasta me siento de buen humor, escribir esto fue muy divertido. Ex#1 no tiene la culpa de que lo "nuestro" haya terminado mal, ni Ex#2 de las repercusiones que #1 tuvo en nuestra propia "historia". Por el contrario, todo esto inspiró un bonito (no es cierto) poema que a continuación transcribo:

Cuán rápido pasa el tiempo,
cuán rápido muere una ilusión.
En un abrir y cerrar de ojos
feneció una bendición.

Las imágenes en mi mente
desaparecen de manera cruel.
Hace un año se fue, hace un año llegó.
Hace un año llegó, hace un año se fue.

El baile se fue despejando;
repentinamente todo se vació
Y durante esa penumbra
una ultima esperanza nació.

¡Murió! ¡Murió! Tan joven que
apenas pude percibir
de su luz el primer rayo.
Así, nada recibí.



¿Le entendieron? No se preocupen, yo tampoco.

martes, 29 de septiembre de 2009

Precious Moments - LOL

Bueno, me dieron luz verde para publicar mi entrada sin censura... así que supongo que después de todo no me retiro. Disculpen el berrinche de anoche (y gracias por las peticiones de no irme; afortunadamente arreglé mi asunto pendiente). Y he aquí, la entrada perdida:
Típico de Jonathan: siempre tan transparente y sincero


¡Ups! ¡Éso no me lo esperaba!

Y así fue como casi gano que me banearan

domingo, 27 de septiembre de 2009

Tarjeta de presentación: los veinte rostros de JuanoBanano

Jonathan Vega (1986-2004): nombre jurídico de una persona física que murió el 14 de diciembre de 2004 al lanzarse al metro tras una decepción amorosa. Pero como Nicole Kidman en Los Otros, no se ha dado cuenta de que ya no pertenece a este mundo y de cuando en cuando viene a molestar con su visión depresiva del mundo.

Popper (1995- ): muchacho introvertido, fanático de los videojuegos, del tipo nerd. Es un poco hiperactivo e infantil. Siempre está fantaseando y le encanta analizar las cosas y encontrar las soluciones más absurdas -e inútiles- a los problemas que se presentan. Es un escritor frustrado y bisexual de clóset. Odia ser el centro de atención.

Veggie (2006- ): persona (en el estricto y original sentido de la palabra, es decir, es una máscara) cibernética. Cínico, sarcástico y extravertido gracias a la seguridad que otorga estar oculto tras un monitor de computadora; le encanta ser el centro de atención. Critica al mundo a través del internet y es un melómano de tiempo completo.

Juanito Banana (2008- ): probable reencarnación de Jonathan Vega. Metrosexual empedernido, se cree atleta y su mayor trauma es su inminente calvicie. A pesar de todo, es alegre -pudiendo llegar a ser algo simplón- y hasta sociable. Le gustan las pubertas y culpa de ello a Vladimir Nabokov.

Veggie Popper (2009): fusión de los dos personajes que le dan nombre, incitados por un Juan Banana en pleno viaje de ácido. Como resultado, es un geek pero está orgulloso de ello, es modesto y presumido a la vez. Su ácida crítica no perdona a nada ni a nadie (¡le encanta burlarse de sí mismo!) y sueña con dominar el cyberespacio. Como fase máxima del ego de su creador, es el más peligroso de los sujetos aquí analizados debido a sus múltiples contradicciones. Se recomienda mantenerse a distancia una vez que aparece.
Y usted, ¿a cuántos de estos sujetos se ha encontrado?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Anuncio importante

Dado que me es inevitable atiborrar mis textos con comentarios entre paréntesis por más que lo intento, creo que ésto se ha convertido en una característica de mi estilo personal. Así que aplicando mi ya tradicional método de autoparodia, he tomado la decisión de cambiar (más bien expandir) el nombre de este blogsito. De hoy en adelante, el espcaio de la locura de Juanín Bananín pasa a llamarse "Entre paréntesis: el espcaio de la locura de JB". Espero les guste.
LOL, lo que postea uno cuando no tiene qué hacer (o no quiere hacerlo)... ya me voy a hacer tarea.

Confesiones de un trastornado mental #1

¡Aaaahh! (léase como suspiro*) ¡Cómo adoro ir al gimnasio! Hacer ejercicio, llevar a tu cuerpo hasta el extremo y liberar toda tu energía es una excelente terapia para aliviar tensiones e incluso emociones negativas. Y todo sin salir de la ciudad o exponerte a caerte de una montaña porque el arnés con el que rapeleabas se te rompió. De no ser por mi actividad gimnástica, no sé qué sería de mi vida. Probablemente el estrés me habría matado ya hace mucho tiempo. El fisicoculturismo inlcusive me ha ayudado a lidiar con depresiones al despejar mi mente, permitiéndome analizar mis problemas de manera más objetiva para así encontrar la solución adecuada a cada caso (obviamente tampoco hace milagros; no te va a curar del patetismo en un instante). Sin mencionar que la mitad de los textos que escribo son concebidos durante mis rutinas de ejercicio matutino, incluyendo éste.

Sin embargo, como todo en esta vida, tampoco es miel sobre hojuelas. La verdad es que lo que mencioné en el párrafo anterior es sólo un pequeño beneficio colateral de una enfermedad que padezco, llamada bulimia nervosa.

Pongamos las cartas sobre la mesa
"¡No mames we', este cabrón vomita todos los días para verse flaco!". ¿Ya pensaron eso verdad? Pues ni madres qué. Yo no le hago a eso, odio vomitar, y además la bulimia poco tiene que ver con dicha idea. Tal descripción equivale a definir al suicidio como "jóvenes que se disparan en la cabeza para llamar la atención". Porque ni la bulimia consiste en vomitar solamente, ni se hace con el fin de verse uno delgado. Ya no vean tanta televisión, neta.

La bulimia es uno de los tres trastornos de la alimentación más recurrentes (sin embargo no son los únicos), siendo los otros dos la anorexia nervosa y el desorden del comedor compulsivo, y los tres se encuentran con frecuencia ampliamente relacionados. El primero de ellos, y ciertamente el más famoso, se deriva a su vez del síndrome dismórfico corporal, en el cual el individuo percibe su propio cuerpo, o una parte de él, de manera distinta a como realmente es. En este caso, el sujeto se ve a sí mismo con un excesivo sobrepeso, provocándole ello una obsesión por adelgazar, tarea que conseguirá evitando ingerir comidas tanto como le sea posible. Es un camino muy efectivo para perder kilos, lamentablemente aun así es ineficaz, ya que no importa cuán esbelto llegue a ser el anoréxico, cada vez se verá más gordo en el espejo, incluso si en realidad se encuentra ya en los huesos. Lógicamente esto derivará en consecuencias fatales si no se frena a tiempo.

Los comedores compulsivos son todo lo contrario: debido a una situación de ansiedad (de ahí que se le considere un trastorno mental), cada comida que la persona consume es inmensa. De una sentada un comedor compulsivo puede ingerir hasta 2,000 kilocalorías (en comparación, una persona de unos 70 kg con un nivel promedio de actividad física debe ingerir al día unas 1,800-2,000 kcal por día). Además, como la ansiedad llega en cualquier momento, el impulso de comer sin parar también aparece sin avisar, pudiendo presentarse varias veces en un mismo día. Por supuesto, tal situación conlleva a una incontrolable obesidad que igualmente puede derivar en muerte. Y tal como sucede con la anorexia, el comedor compulsivo sufre: recordemos que las comilonas no se deben a antojos o hambre, sino a meros impulsos de ansiedad.

Y así es como finalmente llegamos a la bulimia. Ésta consiste en ser un comedor compulsivo "con conciencia y voluntad, pero sin medios correctos". Me explico: el bulímico es un individuo que de igual forma se mete al cuerpo cantidades exorbitantes de comida, mas apenas termina su ingesta un profundo sentimiento de culpa lo invade. El sentimiento es tan grande, que la persona se siente obligada a hacer algo para "compensar" (ésa es la palabra) su acto previo. No importa cuál sea la conducta compensatoria, el objetivo es evitar que el suceso traiga consecuencias en su cintura. Por eso digo que el bulímico es un comedor con conciencia.

A partir de aquí, los "síntomas" varían: el más común es por supuesto, provocarse el vómito, así el comedor se deshace de lo que consumió y como si nada hubiera pasado. Otro método más o menos común es el de purgarse, tomar un laxante para sacarlo todo por abajo.

Como podemos ver, la gente que padece bulimia no busca bajar de peso, sino simplemente no subir, y lavar sus culpas por haber comido en exceso y sin control. El problema es que, a diferencia de la anorexia que sí es "efectiva" y te hace bajar de peso, en el caso de vomitar o tomar laxantes, esto no sucede del todo. Cuando uno vomita sólo expulsa lo que está en el estómago; pero la comida, en cuanto llega a dicho órgano, comienza a ser absorbida y las calorías (que son la razón por la que comemos desde un inicio: el objetivo es obtener energía para vivir; la caloría para quien no lo sepa, es una medida de energía) ya están en proceso de ser envíadas al torrente sanguíneo -o a donde sea que tengan que irse-; uno sólo saca lo que de todos modos iba a expulsar más tarde en la defecación; en pocas palabras, provocarse el vómito sólo adelanta de manera dolorosa la expulsión de desechos, no consigue que uno se deshaga de todas las calorías ingeridas. Y lo mismo sucede al laxarse: uno simplemente acelera el proceso de expulsión de heces, las cuales no contienen las grasas o azúcares que previamente nos empacamos y que son las que nos hacen engordar (a menos que la purga sea al instante para no dar tiempo al estómago de comenzar a absorber los nutrientes de la comida). O sea que la mayoría de los bulímicos son, aparte de enfermos, pendejos (sin ofender XD). Por ello es que, créanlo o no, la mayor parte de las personas con bulimia tienen sobrepeso también, y en los mejores casos, tienen un peso normal, pero no son flacos. Aunque usted... ya sabe lo que sigue, complete la frase.

¡Ah (esta vez léase como exclamación, por favor)! Pero como dicen que el ejercicio quema calorías y ayuda a bajar de peso, hay pacientes que compensan sus tragazones mediante el ejercicio. Como la actividad física SÍ quema calorías, debe funcionar para que el comelón no suba de peso después de echarse diez taquitos al pastor con dos litros de refresco. ¡Bingo! Ahí es donde entro yo.


Son Goku, el más famoso bulímico del mundo sin lugar a dudas

El misterioso caso de la banana bulímica
En mi personal situación, como previamente mencioné, yo solía ser una persona obesa. Siendo ya delgado, tuve una oclusión intestinal (me parece que eso ya también lo he escrito con anterioridad; la historia con detalles tal vez la relate aquí en un futuro) que me dejó diez días en cama, durante los cuales, debido a mi enfermedad (mis intestinos no funcionaban: literalmente no era yo capaz de digerir comida), no podía probar un solo bocado; vamos, ni un triste sorbo de agua podía pasar a través de mi garganta so viaje todo pagado a la tumba.

A mi situación debo agregar que en esos días me había vuelto un esqueleto andante (pesaba 51 kg, cuando para mi edad, sexo y estatura, debo pesar al menos 53), por lo que tras haber sido dado de alta, los médicos me "recetaron" unos tacos de carnitas y bolsitas de cacahuates japoneses para subir de peso. Fui envíado al nutriólogo para subir de peso. Hágame uste'l favor.

Analicemos:
-Una semana y media sin probar bocado. Cuando salí del hospital lo primero que dije fue: "¡¡Maldita sea, quiero comer!!"
-Necesitaba subir de peso. Entre más comiera, mejor.

Así es, después de eso me tiré a la cerdez sin que nadie pudiera detenerme (y es que mi metabolismo era tan maravilloso que ganar 5 kg me tomó al rededor de cinco meses comiendo a lo bestia). Una vez que llegué a mi peso ideal**... ¡Ups! ¿Cómo meto freno? El trauma del hospital me había convertido en un comedor compulsivo.

Con mi antecedente, me daba pavor volver a tener sobrepeso. Pero no podía dejar de comer por más que lo intentara. Y no quería ponerme a vomitar ni laxarme. Eso no es para mí. No iba a ser un triste bulímico más. Meterse el dedo es para maricas. Así que tomé la muy madura decisión de llevar una vida más "saludable" mediante el ejercicio. De ese modo no me convertiría en una víctima de este trastorno, sino en un atleta que se cuida y lleva una vida sana pero disfrutando los placeres -culinarios- de la vida, ¿no es así?

Mi vida con la señorita B.
Desde entonces tengo esta costumbre, pero en algún momento generé un patrón consistente en que los días que más comía, hacía más ejercicio. Llegué a comprarme una escaladora elíptica, eléctrica para medir las calorías quemadas en el ejercicio y hacerlas coincidir con las que ingiriera (lo cual me ha convertido en un experto a la hora de recitar de memoria la tabla nutrimental de muchos alimentos). Eso ya no es sano. Esa conducta, aquí y en China, es bulimia. ¡Chín, ya me cayó el chahuistle! Cuando mi escaladora se descompuso (comía yo tanto en aquel entonces que para compensarlo tenía que usar el aparato durante casi dos horas diarias) me volví loco.

Fue por ello que opté por ir al gimnasio. Lo cierto es que aunque me costó trabajo, pude resignarme a dejar de contar calorías y simplemente hacer mi mejor esfurezo. Actitud que me ha traido buenos resultados, pues me siento más relajado y aunque sigo comiendo un chorro, no subo -casi- de peso; en mi defensa puedo decir que actualmente es rara la vez que como por impulso: como simplemente como porque amo comer (y qué rico es hacerlo sin sentir culpa al final), y hago ejercicio por placer, sin presionarme y preocupándome más por mis músculos y por entretenerme que por compensar calorías. Si bien es cierto que ocasionalmente llego a padecer recaídas, éstas son escasas. Cosa curiosa, actualmente como más que cuando estaba hecho una ballena, por increible que parezca.

¡Buen provecho!
Ahora lo saben, si conocen a un fisiculturista, lo más probable es que se trate de un bulímico "culto" (o bien de un vigoréxico, pero eso se cuece aparte), así que en cuanto se encuentren con uno, huyan y cuéntenselo a quien más confianza le tengan. Yo por lo pronto, ya hice mi rutina de hoy y como desayuné ligero, todavía tengo el derecho de atascarme en la comida. Y da la casualidad que los miércoles se pone por aquí un tianguis en el que venden unos huaraches y unos pies (pronunciése "pay's") muy sabrosos (cuando gusten les invito uno). De modo que ya me voy a comer. Con permisito dijo Monchito.




*Récord parentético: apenas una palabra en mi escrito y ya coloqué un paréntesis. ¿En qué habíamos quedado?...

**El rango de peso "normal" para un adulto joven de sexo masculino con una estatura de 1.61 m, es de 53 a 65 kg; los médicos me recomendaron llegar a los 57-58, y hoy peso 60.

lunes, 31 de agosto de 2009

Wake me up when September starts

Agosto está por terminar. Y vaya que fue un mes agitado: la primera quincena constituyó mis mejores días desde octubre-noviembre del año pasado, para dar paso a mi peor semana desde enero y finalmente terminar el mes de manera más o menos tranquila, reponiéndome del ajetreo de las tres semanas previas; inicié mi onceavo semestre en la Universidad cuando no debía iniciar nada más que mis trámites de titulación e hice mi primera compra en ebay (un Nintendo DS. Yay! Después de año y medio por fin recuperaré mi amada consolita); en el aspecto creativo no me puedo quejar: 12 entradas en este blog (el pequeño paréntesis no cuenta; a cambio, puedo decir que además de esas 12, tengo 3 entradas potenciales en borrador que no pude terminar), todas bastante variadas: análisis musical, anécdotas, intentos de periodismo, sátira y crítica social, autocrítica (con su debida autoparodia), y hasta un cuento medio viajado ("una historia porno con buenas vibraciones", la llamó alguien por ahí, cuando mi intención original era hacer una tragicomedia surrealista). Con todo, el mes más fructífero del año, por lo que en retrospectiva, es el mejor mes (las caídas, si sobrevives de ellas, son un punto extra, así que mi crisis de hace dos semanas es parte de lo bueno del mes también) que he tenido.

Y lo que viene. Septiembre siempre ha sido un mes lleno de cambios y momentos trascedentes en mi vida, para bien o para mal. He aquí un sumario de lo que mis memorias conservan:

El 9 de septiembre de 1999 (9-9-99) cometí la más grande idiotez que jamás he hecho, tanto que a una década de distancia (¡en una semana se cumplirán diez años!) aún me da demasiada vergüenza para mencionarla explícitamente, pero aquella pendejada abrió una caja de pandora; prácticamente ese día comenzó mi adolescencia.

En septiembre de 2003 los eventos que se desarrollaron al entrar a 6to de prepa me pusieron en camino a la madurez; fue allí cuando me convertí en quien hoy soy moralmente, podría decirse.

En 2004 descubrí que cierta persona era demasiado valiosa para mí cuando me demostró que éramos amigos de verdad y no simples "cuates" de la escuela, y esa persona sería prácticamente el punto focal de mi vida durante los siguientes años.

En 2006 mis dos mejores amigos y yo terminamos metidos en una cadena de líos tan enredados que no sé cómo es que salimos vivos de todo ese desastre. De hecho, uno de nosotros no sobrevivió a dicha catástrofe...

Para 2007, septiembre fue el mes en que mi familia se hizo cachitos. y según dicen las malas lenguas, todo fue por mi culpa. Quizá tengan razón, considerando que yo corrí a mi papá de la casa, pero es que era lo más sano. De ello derivó otra de mis trágicas aventuras.

Y en 2008, luego de más de un año en pleito con mi madre, pude hacer las pases con ella y una semana después tuve un sueño que me impulsó a tomar una decisión que desembocaría en lo que anteriormente mencioné sobre octubre y noviembre como mis momentos de mayor estabilidad y satisfacción en mucho tiempo.

Para este año, aunque obviamente todavía no tengo idea de que sucederá en mi vida, al menos ya veo un par de buenos augurios venir: este mes aparecerán dos videojuegos que he deseado y esperado por un largo tiempo: el 9 de septiembre (9-9-9... ¿Otra vez esa fecha?) sale a la venta The Beatles: Rock Band, con el que podré hacer realidad mis sueños pubertos de ser George Harrison y hacer coritos en "And your Bird Can Sing" con una guitarra Rickenbacker en mis manos); y el día 12 verá la luz del sol (naciente) Pokémon: HeartGold and SoulSilver Versions, remakes de mis juegos favoritos de la serie. Y claro, en estas semanas recibiré en la puerta de mi casa mi añorado DS de edición especial de Zelda (es dorado y con el símbolo de la Trifuerza grabado en la cubierta). O sea que no mames, septiembre va a estar bien-pero-bien-bueno.

Claro, sé que no tengo dinero para comprar los juegos que mencioné, pero al menos podré -espero- rentarlos, o si no, ya de perdida verlos en acción en alguna tienda Game Planet en la que los tengan en exhibición. ¡Ya sé! pediré empleo en una de esas tiendas, así cuando no haya gente lo jugaré yo mismo (insertar risa maligna)...

En conclusión, el mes de septiembre siempre ha sido dinámico y lleno de cambios en mi vida. Podríamos decir que, como en los libros de Harry Potter, septiembre marca el comienzo de mis aventuras, es mi verdero año nuevo. Así que no puedo esperar las sorpresas que me depara este año.

Y como es año nuevo para mí, he aquí mis propósitos bloggeros:
-Prometo dejar de hacer alusión (o peor aún, mencionar expresamente) a The Beatles, Bob Dylan y Pokémon a la menor provocación.
-Me comprometo a dejar de insertar cada dos renglones comentarios entre paréntesis que sólo alentan el paso de la lectura.

¡Feliz año nuevo!

jueves, 27 de agosto de 2009

Yeah! (pequeño paréntesis)

No ma! Diez entradas en un mes! Vaya que las crisis emocionales y los viajes de nostalgia son muy, muy redituables...

Bueno, de un modo u otro, es un gran logro, ¿no? ¿Cuántos meses podré llevar este ritmo?

Los leo después, sigan comentándome, que de verdad aprecio y tomo en cuenta sus comments.

Hasta entonces.

lunes, 29 de junio de 2009

Disculpas literarias

Sé que a nadie (o a pocos) le interesa lo que escribo, y mucho menos cómo lo escribo. Sin embargo por convicción propia me siento con el compromiso personal de perfeccionarme y con el deber moral de que los textos sean amenos o siquiera legibles para los visitantes (que aunque sean como 10 para mí valen mucho) que se toman su tiempo en este espacio.

Y es que hace unos momentos estaba releyendo algunos de los textos que tengo aquí y lo primero que pensé fue "¡Ah, qué fregón soy! García Márquez me hace los mandados"; OK no, lo que pensé fue que tengo un gran defecto: no uso subtítulos.

En mi defensa puedo argumentar que yo me nutro leyendo novelas y narraciones largas, el ensayo no se me da mucho (a pesar de que lo que escribo aquí, si bien son textos libres, tiran más hacia el ensayo que hacia lo narrativo). Y todos sabemos que las novelas rara vez incluyen subtítulos o cualquier tipo de encabezado que no sea el de los capítulos principales de la obra en cuestión (y en muchas ocasiones, ni siquiera los capítulos llevan título).

Sin embargo, leer un bloque de texto largo, sin separaciones como son los subtítulos, puede ser pesado y cansado, sobre todo en los textos de naturaleza analítica o reflexiva, pues es necesario delimitar ideas y secciones, cosa que por lo visto, a mí no se me da.

En adición, si ya de por sí me cuesta mucho trabajo idear títulos creativos, originales o simplemente adecuados a cada escrito, tener que pensar en más de un encabezado por cada texto que escriba, será todo un reto. Pero para eso es la vida, para proponerse y superar retos, ¿a que no?

Si al inicio de este 2009 mi propósito estilístico literario fue dejar de usar la palabra "apología" cada 10 minutos (de hecho el título original de esta reflexión iba a ser "apología litararia", pero tuve que resistirlo), mi nuevo propósito es comenzar a utilizar y dominar los subtítulos.

Amén.